Interesante, En defensa de la ciudad - 20/03/2015 4:30:00
"En nuestro país constituye moneda corriente que la autoridad electa desconozca lo avanzado por quien le antecedió y proceda, en lo posible, a desmontar y desacreditar las políticas implementadas en la gestión anterior. Con honrosas excepciones, las políticas públicas no tienen pues continuidad y responden, las más de las veces, al capricho de la autoridad de turno. Es por ello que no sorprende demasiado la actitud tomada por las nuevas ,y a la vez, antiguas, autoridades de la ciudad de Lima respecto de las reformas emprendidas por la gestión de Susana Villarán. Más allá de los errores políticos que pudiera haber cometido la anterior alcaldesa y su equipo de trabajo, no puede negarse que existió en ellos un real compromiso con el trato de temas que no habían sido abordados por anteriores burgomaestres: el ordenamiento del comercio mayorista de alimentos; el inicio de una reforma del transporte público y una política cultural que buscaba transformar la visión que tienen los limeños sobre sí mismos. Lamentablemente, en muy pocos meses, la gestión del señor Luis Castañeda ya ha desmontado intentos de reforma, sobre todo en torno a los temas del transporte y la cultura. Prueba al canto: despidos de trabajadores vinculados a estas áreas, ordenanzas que deforman lo avanzado, respuestas políticas destempladas ,cuando no se opta por el silencio, frente a las críticas, y la obsecuencia de un Concejo Metropolitano en el que posee mayoría el alcalde. Estamos lejos de condenar la realización de obras que impliquen fierro y cemento en beneficio de la ciudad. Existe la necesidad de solucionar el déficit de infraestructura en Lima. Pero ello debe inscribirse dentro de una visión que reconozca también otros asuntos como necesarios. Frente a ello hemos de decir que el alcalde ha optado ,de nuevo, por el silencio acompañado ahora de la sordera. Su actitud muestra que no desea asumir ciertas responsabilidades frente a la vida de la ciudad y que se reafirma en el rechazo para trabajar en el ámbito de la cultura, la cual pareciera le suena a palabra soez. De otro lado es fundamental anotar que la ciudad requiere de transparencia y probidad en el uso de fondos públicos. Frente a ello, la actual administración pareciera preferir una política de comunicaciones que se centre en la figura del alcalde, quien parece priorizar como tarea denostar a la persona que lo antecedió en el cargo, propiciando así una calculada ambigüedad en torno a los gastos, los que ahora apuntarían, aparentemente de modo prioritario, a subrayar quien ocupa la alcaldía y cuál es su color favorito. No nos referimos ahora a hechos irregulares que debieron ser esclarecidos y que se hallan presentes de modo indeleble en el pasado de nuestro alcalde. Lo que sí anotamos es que él debe mostrar más respeto por los habitantes de la capital y por tanto desarrollar una gestión que sea transparente, entendiendo que Lima existirá más allá de los cuatro años de su mandato y que las necesidades de la capital en infraestructura, orden y cultura son obligaciones permanentes que no pueden ser desdeñadas. Cada vez parece más claro pues que es una urgencia que seamos los propios limeños, que queremos a nuestra ciudad, quienes recordemos que solo a través de una administración inteligente y honesta podremos avanzar para que, alguna vez, Lima sea la ciudad amigable y culta que permita la mejor convivencia entre sus habitantes.Desde las aulas
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Interesante, Municipio de Lima descarta uso de fondos públicos para fines electorales - 26/09/2014 22:12:00
La Municipalidad de Lima descartó hoy la utilización de fondos públicos para fines electorales y explicó que contrató a la empresa Imasen para un estudio cualitativo sobre transporte público, evaluación de la gestión municipal y el Parque del Migrante.Ver artículo... Fuente Artículo
Que opina? EL ANTIVOTO DE SUSANA - 15/09/2014 8:45:50
" Más allá de cuestiones de campaña - que preferimos analizar al final de la contienda electoral -, el elemento que impide que Susana Vllarán pueda ascender más en su intención electoral es su antivoto. Es claro que la ciudad, más allá que pueda aprobar varias de sus políticas hacia el mediano plazo, no tiene mucha simpatía hacia ella. Y conviene saber porque.Una primera explicación es la esgrimida contra el sector más rabioso contra la alcaldesa, ubicado generalmente hacia la derecha. Ha sido una autoridad vaga e ineficiente que no ha hecho nada por la ciudad. La imagen es injusta - veremos a continuación por que - pero ha calado claramente en un importante sector de ciudadanos.
¿Es Villarán el desastre que señalan sus más ácidos críticos? La alcaldesa legará a la ciudad una importante cantidad de obras de infraestructura ya concesionadas y varias ya en marcha (en especial, Vía Parque Rímac y Vías de Lima), así como otras realizadas con fondos públicos. Su política cultural debe ser de las mejores que haya tenido la ciudad en las últimas décadas. Cumplió con cerrar La Parada y puso en marcha el Mercado Mayorista de Santa Anita. En salud y parques zonales la labor no ha sido mala. Y en los últimos meses de su gestión se jugará el futuro de una reforma importante para Lima: la del transporte público. No es poco en el balance general.
También hay que poner del otro lado de la balanza varios errores: No supo dar una explicación clara sobre las demoras en las obras del Túnel Santa Rosa - hoy se sabe que el origen de las demoras estuvo en un error de diseño de parte de la administración Castañeda (pregúntenle a la gente de Graña y Montero) -, algunas obras demoraron (Costa Verde Sur es el más claro ejemplo), se percibieron mayores ambulantes en el Centro y solo en el último año de gestión se han dedicado más a este tema (gracias a Susel Paredes) y poner la arena en la playa La Herradura fue un perjuicio más que un buen remate de una obra. Y aún deja pendiente el tema del mercado minorista de Tierra Prometida.
Si la gestión es, en términos fríos, una pequeña parte del problema (haciendo las sumas y las restas), una segunda explicación es la esgrimida por la propia alcaldesa y varios de sus defensores y funcionarios: ha faltado comunicación, tanto por un defecto nuestro durante el primer año (un claro "exceso de civismo" que lindó con la irresponsabilidad política), como por los varios procesos electorales que limitaron el uso de publicidad estatal.
Y la respuesta nuevamente es parcial. Es cierto que todo vacío en política se llena y que la falta de comunicación, en tiempos tan mediáticos como estos, resulta un pecado. Y también es cierto que los procesos electorales (revocatoria, complementarias de regidores y el actual) han impedido que la MML presente mejor sus obras y resultados. Y también es cierto que la alcaldesa ha sido víctima del más sostenido bullying mediático de los últimos años.
Pero hay un contraejemplo en la gestión Villarán que invoca que, con un equipo afiatado, pudieron comunicar mejor: la revocatoria. No solo fue un tema de los spots de Favre, sino, sobre todo, de una eficiente comunicación política de lo que se venia haciendo y de los perjuicios para la ciudad. Desafortunadamente, dos de los mejores voceros de Villarán, Eduardo Zegarra y Marisa Glave, salieron por la revocatoria y un opositor crítico pero con ideas, como Pablo Secada, quedó fuera del ruedo por problemas ya por todos conocidos.
Y ello me lleva al que creo que ha sido el problema central: la política.
Los amigos de izquierda suponen que el problema va por el hecho que ni el gobierno de Villarán ni su actual postulación han sido de izquierdas. De hecho, en Dedo Medio, hace algunos meses, Carlos León Moya describió como había sido la relación "amor - odio" entre ambas. Y las críticas a las alianzas hechas por Villarán y a dejar de lado a algunos dirigentes de izquierda (sobre todo, jóvenes) en la lista han generado una suerte de "apoyo abstencionista" en el lado zurdo del electorado. Pero creo que es es un factor menor. No porque la movilización zurda en la calle o el apoyo en redes no les sirva (de hecho, es su plus). Sino porque el electorado limeño eligió a Villarán y decidió no revocarla a pesar de ser de izquierda. Y porque también ellos se han dedicado a criticar a la alcaldesa por una supuesta "falta de pureza" zurda.
Otra visión puede decir que el tema político se arruinó gracias a la revocatoria. Hay parte de razón en ello. Es cierto que dicha coyuntura permitió un mayor afiatamiento del equipo municipal (regidores y gerentes) como alianzas políticas claras para enfrentar una clara amenaza para la ciudad. Sin embargo, el proceso, al final, afectó a Villarán. Perdió a varios de sus mejores puntales, el regreso de algunos de ellos no fue bien visto y, a la larga, los pleitos internos en el PPC terminaron por liquidar cualquier intento de concertación en el Concejo. Salvó el cargo, impulsó lo que podía impulsar, pero políticamente quedó aislada.
Y este último fenómeno es algo que, lamentablemente, Villarán arrastró durante todo el periodo. Cometieron el error de sumergirse en una candidatura presidencial efímera con Manuel Rodríguez Cuadros, desperdiciando tiempo y recursos humanos que les podría haber servido para los primeros meses de gestión. No pudieron concretar alianzas en el Congreso para defenderse. Y, en términos generales, la izquierda moderada que encarnó Villarán nunca pudo terminar de encontrar su espacio. Los conservadores la caviarizaron, el elector práctico la encontraba muy "idealista", los cínicos le criticaban que tuviera temas de largo plazo y los izquierdistas querían hacerle examen de pureza zurda. Y, como ha reconocido la propia alcaldesa, se refugiaron en el edificio municipal antes que conectar con la gente.
Alberto Vergara decía en el 2011 que "hasta para ser transparente y tecnocrático hace falta un plan político". La gestión Villarán puede dejar, en diciembre de 2014, un legado para la ciudad que será reconocido en el futuro. Pero su aislamiento y precariedad política le están jugando en contra, además de los errores.
La lección es que, además de la audacia para enfrentar los problemas de fondo, se requiere tener una visión que mire a los actores políticos y, por supuesto, a un elector limeño que tiene, por diversos motivos (que no se concentran únicamente, en la honestidad o deshonestidad), resistencias a dejar un status quo informal. Lección clave para un sector político que vamos a necesitar en el futuro.
Finalmente, ¿dónde deberia enfatizar una campaña como la de Villarán en las semanas que quedan? Para comenzar, debe basarse, sobre todo, en el contacto directo con la gente, acompañado de spots donde se refleje ese nexo - menos estudio en blanco, más calle - donde, además, se ponga en forma didáctica cuáles han sido y serán las obras y reformas a presentar en estas últimas semanas. Implica recuperar la alegría, lejos del tono adusto que ella y sus voceros han tenido durante la campaña.
Remarcar la imagen de una Lima Para Todos (y no solo para algunos) no solo puede ser su diferencial, sino también el inicio de su reenganche con la gente. Finalmente, requiere administrar bien sus dotes para el debate, a fin de salir a responder con tranquilidad, firmeza y contestar rápidamente a los cuestionamientos. De ella y su equipo depende hacer esta tarea, que es básicamente es política, antes que únicamente basada en el marketing.
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Consulte Información en Politiqueria pero la verdad es que no escriben ni mierda…" y PJ está politizado y está siendo usado para bloquear políticas para la ciudad
Consulte Información en Poder y Politica ¿Qué sabemos del transporte público?
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