lunes, 28 de diciembre de 2015

Congreso aprobó ley contra el maltrato animal y La traición de Arequipa en la Guerra del Salitre.- La mayor vergüenza (escondida) en la historia de la Ciudad Blanca.- El 29 de octubre de 1883 Arequipa desertó cobardemente, rindiéndose sin combatir al enemigo del Perú.- Coroneles arequipeños Llos

Congreso aprobó ley contra el maltrato animal 2015-11-21 10:54:56

maltrato-politciosperu

El Congreso le dio el visto bueno a la “Ley de Protección y Bienestar Animal”, LaRepublica.pe conversó con el congresista Carlos Bruce, quien impulsó este proyecto de ley, para determinar los alcances de la misma y los entretelones de su aprobación.

El parlamentario explicó que la ley “abarca a animales domésticos, vertebrados silvestres, en cautiverio o domésticos” pero no afecta a las corridas de toros y a las peleas de gallos por considerarlos “actividades culturales”.

Bruce comentó que la norma impone sanciones que van desde una multa hasta 3 años de pena privativa de libertad a quien maltrate a un animal y hasta 5 años de prisión si el animal muere producto de estos maltratos.

También indica que las autoridades municipales deberán promover la creación de albergues municipales o privados para encargarse del problema de los animales callejeros con la posibilidad de ofrecerlos en adopción a los ciudadanos interesados.

Además el Ministerio de Agricultura deberá crear normas para asegurarse que los animales en cautiverio tengan un ambiente adecuado.

La ley también reglamenta la creación de una Comité de Ética para la Protección Animal constituida por funcionarios públicos y cuyo deber es realizar recomendaciones para mejorar el trato a los animales silvestres, en cautiverio y domésticos.

Bruce comentó que en un comienzo algunos colegas consideraron que no se podía emitir una sanción penal contra el maltrato animal debido a que estos no son ciudadanos. Sin embargo, al determinarse que sí son seres sensibles se concluyó que es inhumano hacerlos sufrir.

Pero esta norma también tuvo oposición por aquellos legisladores que apoyaban las corridas de toros y las peleas de gallos por lo que finalmente se decidió modificar el proyecto original para no incluir a dichas actividades.

El parlamentario señaló que será la nueva Comité de Ética para la Protección Animal la que determine futuros cambios tomando en cuenta la casuística una vez que la ley sea promulgada por el Ejecutivo.

Fuente: RPP

La traición de Arequipa en la Guerra del Salitre.- La mayor vergüenza (escondida) en la historia de la Ciudad Blanca.- El 29 de octubre de 1883 Arequipa desertó cobardemente, rindiéndose sin combatir al enemigo del Perú.- Coroneles arequipeños Llos 2015-11-12 20:56:00

Escribe: Dr. César Vásquez Bazán
PhD, International Studies, University of Denver
Economista, Universidad Nacional Mayor de San Marcos, LimaIlustración No. 1
Volcán Misti, Arequipa, en fecha no precisada, entre los años 1870 y 1879Foto: Colección de Edward A. Flint, Southern Methodist University, Central University Libraries, DeGolyer Library

"Dígase al Vicepresidente, General Montero, que cualquiera que sea la línea de conducta que se proponga seguir en la política y en la guerra, evite que el combate se haga en la ciudad [de Arequipa] para evitar las terribles consecuencias que esto pudiera acarrear a la población".Concejo Provincial de ArequipaJunta General realizada el 24 de octubre de 1883Acuerdo aprobado por unanimidad
"Aquella parte de la sociedad [de Arequipa] que generalmente influye en las decisiones y en la voluntad de las mayorías, quería la paz, estaba en contra de la resistencia [a los invasores chilenos]. Y lo hacía sin espíritu de partido, sin odio ni pasión, sin tener para nada en cuenta el orden de cosas implantado por el señor general Iglesias; pues esto habría estado, al menos en la parte que nos correspondía, en contradicción con nuestros principios políticos".Rosendo Albino ZevallosConcejal de la Municipalidad Provincial de Arequipa que el 29 de octubre de 1883 entregó deshonrosamente la Ciudad Blanca al enemigo chileno, sin combatir la invasión.(Zevallos 1883, 18)
"Arequipa tenía hombres y armas para defenderse en buenas condiciones, y además poseía en los alrededores sitios inexpugnables. Lo que le faltaba era gobierno y espíritu de sacrificio".Gonzalo BulnesHistoriador chileno(Bulnes 1919, III: 550)
"Lima, octubre 29, 1883Lynch a Godoy:Arequipa se rindió sin dar batalla. Iglesias proclamado en esta ciudad. Montero ha fugado".Patrick LynchTelegrama del criminal de guerra chileno-inglés a Joaquín Godoy, embajador chileno en Estados Unidos (United States Department of State 1884, 123)

"En los memorables dos años que con tanta oportunidad recuerda, pudo esta Legación [de Perú en Bolivia] trasladar a los departamentos del sur del Perú, poniendo a disposición del Gobierno, ocho mil rifles, dos millones de municiones, una batería máxima de cañones Krupp, sables, mulas para las brigadas del ejército, más de cien mil varas de tela para uniformar a los soldados, y vestir a los guardias nacionales, calzado y hasta recursos pecuniarios en la cantidad en que éstos era posible obtenerlos del Gobierno aliado [de Bolivia]".Manuel María del ValleEnviado Extraordinario y Ministro Plenipotenciario del Perú en BoliviaLa Paz, 29 de octubre de 1883Carta al abogado arequipeño Mariano Nicolás Valcárcel,Presidente del Consejo de Ministros y Ministro de Relaciones Exteriores del Gobierno Provisorio del Perú con sede en Arequipa (Ahumada 1891, VIII: 364)
"[El 29 de octubre de 1883] Arequipa fue ocupada tranquilamente por nuestra fuerzas".
Martiniano Urriola
Coronel del ejército chileno, 
Comandante en Jefe de las Fuerzas Expedicionarias en el interior del Perú
(Lynch 1883, 526)

"A las 7:30 p. m. se hallaban ya nuestras tropas [chilenas] en los suburbios de Arequipa, y durante media hora se hacía alto a fin de formar la tropa en filas de a dos en fondo y permitir que la noche hubiera cerrado por completo. Nada menos que estas precauciones eran necesarias para que tan heroico pueblo [Arequipa] no pudiese contar, avergonzado, el escasísimo número de 1,300 hombres a que se habían rendido y que entraban [a la ciudad] ahora amos y señores".El MercurioCorrespondencia desde Arequipa, 8 de noviembre de 1883(Ahumada 1891, VIII: 376)
"De los catorce cañones recogidos hasta el 8 del presente [8 de noviembre de 1883] algunos estaban clavados, otros inutilizados por completo, y, especialmente a los Krupp, les faltaban los obturadores y las roscas, cuyas piezas no ha sido posible recuperar hasta la fecha.Fuera de estos catorce cañones, había no menos de cinco de grueso calibre montados en diversos puntos de la ciudad, y este total de diecinueve piezas de artillería, superior al que traía nuestro ejército [chileno], demuestra cuán eficaz hubiera podido ser la resistencia de los arequipeños. A este respetable número de cañones deben agregarse las siete ametralladoras con que también contaba  el enemigo [peruano]… En su mayor parte eran, según parece, de sistema Gatling…"El MercurioCorrespondencia desde Arequipa, 8 de noviembre de 1883(Ahumada 1891, VIII: 376)

"Los vergonzosos sucesos de Arequipa... a nadie sorprendieron porque con anticipación se sabía que no se haría ninguna resistencia y que los chilenos entrarían a esa ciudad sin disparar un tiro, como se verificó".
Memoria sobre la Retirada del Ejército del Centro al Norte de la República y Combate de Huamachuco
Pedro Manuel Rodríguez,  Secretario de Gobierno del General Andrés Avelino Cáceres
Daniel de los Heros, Secretario de Economía del Gobierno del General Andrés Avelino Cáceres
(Rodríguez y de los Heros 1886, 57)


Ilustración No. 2
Plaza de Armas de Arequipa, en fecha no precisada entre los años 1870 y 1879
El 29 de octubre de 1883 los invasores chilenos se instalaron en esta Plaza y la convirtieron en su dormitorio particular.
Foto: Colección de Edward A. Flint, Southern Methodist University, Central University Libraries, DeGolyer Library




La deserción de Arequipa
Por supuesto que Arequipa contaba con armas. También existía en sus alrededores sitios inexpugnables, como las alturas de Huasacache. Tenía hombres, cierto, pero, a la vez, carecía de espíritu de sacrificio, como lo demostró el acuerdo de su Concejo Provincial pidiendo no combatir en la ciudad, o el testimonio de Rosendo Albino Zevallos, concejal de Arequipa, indicando que la clase dominante arequipeña estaba en contra de la resistencia a los invasores chilenos.
Reconociendo estos antecedentes, expresémonos con propiedad: Arequipa tenía hombres, pero hombres sin espíritu de sacrificio. Y si le faltó gobierno fue porque esos hombres sin espíritu de sacrificio le hicieron el mayor favor que Chile y el traidor colaboracionista Miguel Iglesias pudieron haber recibido en la guerra: se deshicieron mediante un golpe de estado del Gobierno Provisorio del Perú con sede en Arequipa, tras amotinarse contra él y derrocarlo el 25 de octubre de 1883.

Hasta ese momento, el Perú tenía dos Gobiernos paralelos: el Gobierno Provisorio de Arequipa, representado por el Contralmirante Lizardo Montero, quien asumió la responsabilidad presidencial ante el destierro y prisión en Chile del titular, el abogado Francisco García Calderón, y el denominado Gobierno Regenerador, con sede en Lima, administración manipulada por el enemigo chileno y cuyo principal cabecilla fue el traidor Miguel Iglesias Pino de Arce. El "regenerador" Iglesias fue alentado, promovido, financiado y sostenido en el poder por Chile.

Mientras el Gobierno Provisorio de Arequipa se empeñaba en buscar el fin de la contienda evitando el desmembramiento territorial, los "regeneradores" iglesistas predicaban la paz chilena, es decir la entrega al enemigo del riquísimo departamento salitrero de Tarapacá y de Tacna y Arica. Cediendo ante las exigencias de los ladrones del sur, el 20 de octubre de 1883 el régimen de Iglesias firmó el entreguista Tratado de Ancón. Cinco días después, identificándose implícitamente con el gobierno del traidor de Montán, la clase dominante arequipeña derrocó a la Administración de García Calderón-Montero, expresó su identificación con el títere Iglesias y con su tratado de paz chilena, y rindió cobardemente Arequipa, entregándose sin combatir al enemigo del Perú.

La que sigue es la relación censurada y trágica de la deserción de Arequipa y su sumisión voluntaria al enemigo chileno, capitulación que constituyó el oprobioso capítulo final de la Guerra del Salitre. Es una historia silenciada exprofesamente por los principales historiadores y por tanto es ignorada por la mayoría de arequipeños y peruanos. Sin embargo, se hace necesario conocer los sucesos del golpe de estado y rendición de Arequipa en 1883 para percibir el rol antiperuano jugado por la clase dominante de esa ciudad, para precaver futuros comportamientos similares, y para educar a la población acerca del interés nacional del Perú y la necesidad de defenderlo ante las pretensiones del enemigo externo.

César Vásquez Bazán
Enero de 2014
Ilustración No. 3Bandera de Arequipa, color rojo sangre, con el escudo de armas otorgado a la ciudad por Carlos V de España, mediante Real Cédula del 7 de octubre de 1541. El curioso aspecto fálico-eyaculante del volcán Misti y la sangre del fondo de la enseña brillaron por su ausencia cuando sin dar batalla, de manera vergonzosa, Arequipa se rindió al enemigo chileno el 29 de octubre de 1883.En la Arequipa de fines de octubre de 1883, invadida por los genocidas chilenos, los leones rampantes y linguados representados en el escudo –supuestamente los guardianes del Misti– estuvieron ausentes. No aparecieron. Se derramó sangre peruana –mas de cien muertos, baleados por otros peruanos– pero no la sangre que debió haber corrido que era la de los invasores que mellaron su suelo.

Ilustración No. 4Escudo de Armas de Arequipa otorgado a la ciudad por Carlos V de España, mediante Real Cédula fechada en Fuenzalida el 7 de octubre de 1541. 
1.  LA TRAICIÓN DE AREQUIPA

Arequipa en los últimos días de octubre de 1883 escribió uno de los momentos más vergonzantes de su historia y, por ende, de la historia del Perú. Se acercaba a ella el ejército de una potencia extranjera. Arequipa no era atacada por Nicolás de Piérola; tampoco intentaba asaltarla el Vicepresidente Montero o el general Cáceres. Arequipa estaba en la mira de los invasores chilenos.

Se puede estar o no de acuerdo con Piérola, con Montero, o con Cáceres pero, en las circunstancias de Arequipa y frente al avance del enemigo del Perú, ¿cuál era la amenaza mayor?

Para los ciudadanos con noción de patria, el enemigo principal en octubre de 1883, como en diciembre de 1879, como en enero de 1881, eran los invasores chilenos. Contra los genocidas de Chorrillos, Barranco y Miraflores, contra los repasadores de heridos, contra los saqueadores de Lima, Trujillo, Ancash y Lambayeque, contra los enemigos que apresaron al presidente arequipeño García Calderón y lo llevaron como un vulgar reo al destierro en Chile, la heroica Arequipa, ciudad de blasones, escudos y banderas, no hizo nada.

Tenía la capital del Misti una batería de cañones Krupp y otros cañones de construcción propia, haciendo un total de treinta piezas; tenía ocho mil rifles; tenía ametralladoras y dos millones de balas. Lo que faltó a Arequipa, además de visión histórica, fueron algunos miles de ciudadanos decididos a enfrentarse al enemigo. A la hora de la verdad, sólo una minoría aceptó el desafío de los genocidas sureños. En ese sector patriota no estuvo incluida la Guardia Nacional de Arequipa –que se negó a combatir a los chilenos– y tampoco lo estuvo la mayoría de la población arequipeña, que se escudó en la decisión de la clase dirigente y de la mayoría del vecindario de no dar batalla al invasor en la Ciudad Blanca.

Ni hombres ni armas enfrentaron al enemigo chileno. Por el contrario, lo terrible de la Ciudad Blanca en octubre de 1883 es que unos y otros se levantaron no contra el invasor sino contra el Gobierno Provisorio de García Calderón –el presidente arequipeño deportado en Chile–, apuntaron contra el Vicepresidente Montero y segaron la vida de oficiales y soldados peruanos por el delito de intentar mantener el enfrentamiento contra el enemigo mientras éste no aceptase una paz sin cesión territorial.

Por supuesto, se sabe qué clase de pendenciero era Lizardo Montero. Considerado erróneamente como un As de la Marina Peruana, Montero fue un vivo de la vida metido en política (fue candidato presidencial contra Mariano Ignacio Prado en 1875). Como marino no valía gran cosa. Por ello no estuvo al mando de ningún buque de guerra importante durante el conflicto con Chile. Como  "general" carecía de preparación, conocimientos y experiencia militar, a no ser que se califique como tal su participación en asonadas, sediciones y disturbios. Quizá deba respetársele por su actuación en la Batalla del Alto de la Alianza, pero ahí paramos de contar.

Montero era un político tradicional peruano, no inclinado a arriesgar el pellejo. Para describirlo debe recordarse que Montero es el jefe que abandonó a Bolognesi en Arica, encargándole hacer volar la plaza para que sirviera de ejemplo al Perú. La acción de Montero es similar a la de su colega, supuesto As de la Marina Peruana, el buscador de figuración Aurelio García y García –apodado Aurelio Corría y Corría– otro marino metido a político, al que la Historia recuerda por haber dejado solo a Grau en Angamos. García y García no volvería a comandar un buque de guerra del Perú; continuando con su carrera política se convirtió en el principal ministro de Piérola.

Así que no se está escudando a la persona de Montero. Lo que se defiende es el rol de Montero como representante del Gobierno alternativo al del traidor Iglesias. La inconsciente Arequipa se dio el gusto de derrocar al régimen que luchaba contra Chile y del cual Cáceres era segundo vicepresidente. Con el golpe de estado del 25 de octubre de 1883, Arequipa le hizo el más grande favor a Chile y al régimen títere del regenerador de Montán.

Volvamos al avance chileno sobre Arequipa. Ayudado y orientado por guías peruanos, y con militares peruanos adjuntos que cumplían encargo del traidor Iglesias, el ejército invasor transitó por Moquegua, sin oposición, y llegó a las puertas de la Ciudad Blanca.

Es allí donde el enemigo contó con el apoyo de los coroneles arequipeños Llosa –Francisco y Germán Llosa Abril–que abandonaron sus posiciones en Huasacache y dejaron pasar a los chilenos por Puquina con rumbo a Arequipa, sin enfrentarlos, aduciendo que no sabían qué hacer, que no tenían órdenes específicas, que les habían cambiado las municiones, que eran muy pocos para enfrentar a los mil trescientos invasores, que ellos sólo eran coroneles del ejército de línea pero tenían pocas décadas de  "experiencia", etc.
En Huasacache y Puquina no hubo Bolognesis, Alfonsos Ugartes, ni Justos Arias. Ahí hubo Llosas, que es exactamente lo contrario a Bolognesi, Alfonso Ugarte o Justo Arias. Ahí hubo Llosas que superaron dialécticamente las cobardías de Segundo Leiva y Agustín Belaúnde, coroneles de papel que abandonaron a Bolognesi en Arica, no acudiendo en su apoyo o simplemente desertando sus funciones.

Sin embargo, el golpe decisivo contra el Gobierno Provisorio fue iniciado por otro Llosa arequipeño –el coronel  "cívico" de Guardias Nacionales Luis Llosa Abril– que sublevó a su Batallón No. 7. Con el ejemplo del batallón de Llosa, los demás cuerpos de la invencible Guardia Nacional arequipeña se levantaron contra el gobierno de García Calderón-Montero. Contra ese régimen dispararon, que era el gobierno al que respondía Cáceres, y a ese Gobierno le mataron varios oficiales y soldados.

Los chilenos estuvieron felices que menos de una semana después de la firma del Tratado de Ancón, el Gobierno peruano que no aceptaba ser instrumento de Chile y que rechazaba las condiciones de la paz chilena había dejado de existir por obra del golpe de estado de Arequipa.
Ilustración No. 5Francisco García-Calderón Landa, Presidente del Gobierno Provisorio del Perú elegido el 12 de marzo de 1881.García-Calderón se negó a ceder territorio a los genocidas chilenos, por lo cual fue apresado y remitido a Chile como vulgar reo. Los enemigos del Perú lo mantuvieron preso en Valparaíso, Rancagua y Santiago, en indignas condiciones, entre fines de 1881 y 1884.Francisco García-Calderón Landa nació en Arequipa, ciudad que derrocó su gobierno tras el levantamiento del 25-26 de octubre de 1883.
Ilustración No. 6
Arequipa, en fecha no precisada entre los años 1870 y 1879Foto: Colección de Edward A. Flint, Southern Methodist University, Central University Libraries, DeGolyer Library
2.  ANTECEDENTES
2.1   Alarma espantosa, pánico, y desaliento en Arequipa
Los siguientes testimonios y extractos periodísticos proporcionan una idea acerca del ambiente depresivo que se vivía en la Ciudad Blanca días antes de la presencia en la zona de los invasores chilenos. El miedo se había generalizado entre la población debido al número superior de los asaltantes, a sus tendencias genocidas y a las prácticas del saqueo, destrucción, asesinatos y violaciones que cometían tras las batallas.
Texto No. 1"Alarma espantosa" ante la aproximación de los genocidasArequipa, 17 de octubre de 1883(Ahumada 1891, VIII: 353)
Texto No. 2"Horribles momentos de pánico" en ArequipaArequipa, 17 de octubre de 1883(Ahumada 1891, VIII: 353)
Texto No. 3"Gran desaliento" ante el regreso a Arequipa de las tropas peruanas enviadas a Moquegua y que no enfrentaron al ejército chileno en esa ciudadArequipa, 13 de octubre de 1883(Ahumada 1891, VIII: 352)
Texto No. 4Los que pudieron hacerlo fugaron ("emigraron") de ArequipaArequipa, 13 de octubre de 1883(Ahumada 1891, VIII: 352)
Ilustración No. 7
Volcán Misti, Arequipa, en fecha no precisada entre los años 1870 y 1879Foto: Colección de Edward A. Flint, Southern Methodist University, Central University Libraries, DeGolyer Library

2.2  Importantes sectores de la población se muestran reacios a combatir

La siguiente proclama circuló en Arequipa el 27 de septiembre de 1883, es decir un mes y dos días antes de la capitulación de la Ciudad Blanca. El 28 de septiembre  de 1883 fue publicada en su integridad en la portada del periódico arequipeño La Bolsa.

El documento evidencia tres hechos que caracterizaban el ambiente político de Arequipa a la llegada de los invasores chilenos.
El primero de ellos es la existencia de un sector importante de Arequipa, constituído mayormente por los grupos comerciales y acomodados de la población, que se sabía no presentarían batalla en defensa de la ciudad. Es a ellos –y también a los indecisos– a quienes la proclama intenta convencer, provocándolos a luchar planteando la interrogante "¿Os dejaréis conquistar?".
El segundo es la generalización del miedo en sectores de la población arequipeña. Es por ello que la proclama llama a la ciudadanía a esperar con el arma al brazo, sin temor ni jactancia. Recuerda que los arequipeños nunca contaron el número de sus enemigos y que, en la ocasión, deben luchar como siempre, con fe en la causa y "con el denuedo de los pasados tiempos".
Una expresión de ambos factores –la renuencia a presentar batalla a los invasores chilenos y el miedo a ellos– es el acuerdo aprobado unanimemente por el Concejo Provincial de Arequipa en Junta General realizada el 24 de octubre de 1883. En dicho acuerdo se solicitó al Vicepresidente Montero que evite que el eventual combate con los invasores tuviera lugar en la ciudad de Arequipa "para evitar las terribles consecuencias que esto pudiera acarrear a la población".  Montero contestó a la comisión del Concejo Provincial que lo visitó para hacerle conocer el acuerdo que "comprometería la ciudad si tal cosa fuera necesaria para defender la dignidad y la honra del Perú". La comisión fue presidida por Diego Butrón, Teniente Alcalde del Concejo Provincial de Arequipa, quien, al día siguiente, sería asesinado por desconocidos que lo abalearon acusándolo de cobardía y traición.
Finalmente, puede notarse que a pesar de tener una población de treinta mil habitantes, el número de posibles defensores de Arequipa era menor al de las huestes enemigas, hecho que demuestra la falta de preparación del Perú, su desorganización interna y la inferior calidad de sus gobernantes. Esto debe hacer recapacitar a aquellos que, el día de hoy, se oponen a que todos los peruanos en edad de tomar las armas –y no solamente los más pobres– se preparen militarmente para la defensa nacional.
Texto No. 5¡Arequipeños, Salvad a la Patria!Hoja suelta de autor anónimo llamando a la defensa de Arequipa frente al invasor chileno (Ahumada 1891, VIII: 351)
2.3  Informes de la diplomacia norteamericana 
Una comunicación del Enviado Extraordinario y Ministro Plenipotenciario de Estados Unidos en Lima, Seth Ledyard Phelps, al Secretario de Estado Frelinghuysen, fechada el 13 de octubre de 1883, proporciona valiosa información sobre la situación política en Arequipa el mes anterior a su rendición al enemigo chileno (United States Department of State 1884, 721-722).
El informe del Embajador Phelps da cuenta de la visita y actividades del diplomático Richard Gibbs en Arequipa, ciudad a la que llegó el 27 de septiembre de 1883, es decir un mes y dos días antes de la capitulación de la Ciudad Blanca. Gibbs acababa de ser nombrado Enviado Extraordinario y Ministro Plenipotenciario de Estados Unidos en La Paz y viajaba a Bolivia a hacerse cargo de la Legación en el Altiplano.

Texto No. 6Extracto de la comunicación del Embajador Phelps al Secretario de Estado Frelinghuysen
13 de octubre de 1883
(United States Department of State 1884, 722)


El Ministro Phelps informa sobre los hallazgos hechos en Arequipa, un mes  antes de su rendición, por el experimentado diplomático estadounidense Richard Gibbs.
Traducción del extracto de la comunicación del Embajador Phelps al Secretario de Estado Frelinghuysen, 13 de octubre de 1883
"El señor [Richard] Gibbs llegó a Arequipa el 27 último [27 de septiembre de 1883] y partió a La Paz el 5 [de octubre de 1883]. Tuvo entrevistas con autoridades del Gobierno [Provisorio] y con otros, y [el Vicepresidente] Montero desayunó con él. Éste le expresó su intención de enfrentarse al ejército chileno que avanzaba contra él y le indicó que el general Cáceres contaba con una fuerza superior a la que tuvo antes de la batalla de Huamachuco.
Las masas en Arequipa están cansadas de la guerra y quieren la paz. Están desesperanzadas –dijo Gibbs– con respecto al futuro, y, a su juicio, se producirá un grave deterioro a menos que el pueblo de Arequipa se deshaga de Montero...
El señor Gibbs fue informado que tropas bolivianas estaban desplazándose en ayuda de Arequipa y que los peruanos aquí dan la historia por cierta. No le doy mucho crédito, ni tampoco creo que Montero lleve las cosas a pensar en una batalla".

Las "cansadas masas" de Arequipa
Gibbs constató que "las masas en Arequipa están cansadas de la guerra y quieren la paz". Por supuesto, la pregunta que surge es quienes componían para Gibbs las "masas" arequipeñas. Obviamente, las "masas" no están constituidas por el pueblo pobre –con quien Gibbs no habló– sino por los representantes de la clase dominante arequipeña, es decir los comerciantes cuyos negocios habían entrado en crisis a raíz del conflicto bélico y por ello se confesaban "cansados de la guerra". El "cansancio" era económico y no de sangre y destrucción, porque Arequipa no fue objeto de los actos genocidas y el saqueo que circunscripciones como Lima, Trujillo, Chiclayo, Cajamarca, y otras poblaciones sufrieron a manos de los invasores chilenos.
Tras reflexionar sobre quiénes conformaban las "cansadas masas" de Arequipa, el lector puede explicarse quiénes estaban detrás de la vergonzosa capitulación de Arequipa, tramada por la "cansada primera clase" de la Ciudad Blanca.

Versiones sobre el inminente derrocamiento del Gobierno Provisorio

Gibbs hizo conocer una segunda reflexión respecto a Arequipa, relacionada con el derrocamiento del Gobierno Provisorio. Indicó que estaba por producirse en la Ciudad del Misti "un grave deterioro a menos que el pueblo de Arequipa se deshaga de Montero".

¿Cómo se enteró el diplomático Gibbs del posible "grave deterioro" de Arequipa? No debe olvidarse que entre los "otros" con quienes Gibbs se entrevistó durante su visita estuvieron las autoridades del Concejo Provincial de Arequipa y Alejandro Hartley, agente consular de Estados Unidos en la Ciudad Blanca. A través de ellos, Gibbs debió recibir información que venía preparándose el derrocamiento de Montero. El golpe de estado, impulsado por agentes de Iglesias, era apoyado por la burguesía exportadora arequipeña dispuesta a deshacerse del Gobierno Provisorio. En opinión de los conspiradores, al no aceptar el desmembramiento territorial del Perú, Montero era un obstáculo para el logro de la paz y un peligro para el comercio de Arequipa.

Sin lugar a dudas, los grandes y medianos comerciantes arequipeños –en especial los exportadores– apoyaban la paz chilena y no tenían inconveniente en ceder a Chile todos los territorios peruanos que exigiese. Por lo menos, desde dos meses antes de su vergonzosa rendición, circulaban intensos rumores en Arequipa sobre un inminente golpe de estado contra el Gobierno Provisorio García Calderón-Montero-Cáceres. Según el Presidente del Consejo de Ministros Mariano Nicanor Valcárcel, secundaban a los colaboracionistas arequipeños "algunos enemigos del orden constitucional... que acechaban el momento de turbar la tranquilidad pública" y que pagaron "con ingratitud la confiada generosidad del General Montero, que se negó a tomar medidas contra ellos" (Ahumada 1891, VIII: 363).

Así también lo reconoció el informe fechado el 13 de septiembre de 1883 por el Embajador Phelps y remitido  al Secretario de Estado Frelinghuysen. Escribió Phelps en esa oportunidad que el descontento en Arequipa era evidente y que la revolución estaba allí a la orden del día:

Texto No. 7Extracto de la comunicación del Embajador Phelps al Secretario de Estado Frelinghuysen, 13 de septiembre de 1883
(United States Department of State 1884, 714)


Veinte días después, el 3 de octubre de 1883, el Embajador Phelps reiteró su observación acerca del alineamiento de la clase dominante arequipeña con la paz chilena: "El delegado enviado por Montero para tratar con Iglesias llegará aquí [a Lima] y presenciará los enérgicos preparativos que se hacen para un ataque contra Arequipa. Se presume que el pueblo de aquella ciudad [Arequipa], al saber esto, se sublevará, si Montero lo hace necesario, pues el sentimiento allí es indudablemente muy pronunciado en favor de la paz, al paso que se habla de mucho descontento a causa de la conducta de Montero".
¿Cuáles eran los preparativos chilenos para capturar Arequipa y cuál era la conducta de Montero que molestaba a los comerciantes y empresarios arequipeños defensores de la paz chilena? Phelps los describió en la misma comunicación: "Los preparativos [en Lima] se encuentran tan avanzados para el movimiento contra Arequipa que la división encargada de desembarcar cerca de Mollendo partirá hoy del Callao. La fuerza total consistirá de cerca de nueve mil hombres, desplazándose en tres columnas, pero se anticipa que no será necesario dar batalla, ni tampoco es el propósito llegar a ese extremo, a menos que la actitud de Montero haga el ataque inevitable". 
Es a través de esta comunicación del ministro norteamericano que es posible captar el descontento de la burguesía arequipeña con la decisión del Gobierno Provisorio de defender Arequipa del avance de los genocidas chilenos. Si Montero persistía en dicha actitud sería necesario prescindir de él y del Gobierno Provisorio en su conjunto. Exactamente, ése fue el objetivo de la sublevación-golpe de estado del 25 de octubre de 1883 contra el Gobierno Provisorio y de la rendición de Arequipa sin combatir al enemigo chileno.
Texto No. 8Extracto de la comunicación del Embajador Phelps al Secretario de Estado Frelinghuysen, 3 de octubre de 1883
(United States Department of State 1884, 717)
Digresión sobre el Vicepresidente Montero
Por haber sido Embajador en el Perú entre 1875 y 1879, el señor Gibbs conocía al Vicepresidente Montero y a varios de los actores de la escena política que se encontraban en Arequipa en septiembre de 1883. En particular, el Ministro estadounidense conocía las inclinaciones de Montero a participar en los cubileteos y negociaciones de la política criolla peruana.
Gibbs nunca fue engañado por las versiones propagandísticas que presentaban a Montero como uno de los Cuatro Ases de la Marina Peruana. Él sabía que semejante lugar común era falso y que antes que marino o militar, Montero era sólo un miembro ambicioso más de la clase política peruana. Si bien nominalmente Montero ostentaba el rango de Contralmirante de la Armada, Gibbs no olvidaba que recibió ese despacho de manos del presidente Manuel Pardo, de cuyo Partido Civil Montero fue fundador.
Gibbs también recordaba que años atrás Montero había sido senador por Piura, y que llegó inclusive a ser candidato a la presidencia de la República en las elecciones de 1875, ganadas democráticamente a balazos por su opositor circunstancial, Mariano Ignacio Prado.
De manera que Gibbs conocía bien al Vicepresidente Montero, ese extraño contralmirante alérgico al mar, que no navegaba en buques de guerra y que no tenía mayores conocimientos militares. Es por eso que informa al Embajador Phelps que él dudaba que Montero llevara las cosas "a pensar en una batalla".
Sin embargo, como ya se indicó líneas arriba, también opinaba que existía el riesgo que la Ciudad Blanca sufriera "un grave deterioro a menos que el pueblo de Arequipa se deshaga de Montero". Gibbs sabía que los chilenos no tendrían escrúpulos en repetir en Arequipa los actos genocidas y de destrucción de Chorrillos, Barranco y Miraflores, con el objetivo de eliminar al Gobierno Provisorio de García Calderón-Montero-Cáceres, principal obstáculo para el reconocimiento del régimen de Iglesias y su tratado de paz con cesión territorial.

2.4  Nueva proclama llamando a las armas
El mensaje Arequipa ¡Redime al Perú! circuló en Arequipa el 17 de octubre de 1883, doce días antes de la rendición de la ciudad a los chilenos.
Este nuevo documento confirma la existencia de un amplio sector de la ciudadanía que no tomaría las armas para defender Arequipa. Es a esta gente –y también a los indecisos– a quienes la proclama intenta convencer, cuando escribe: "¿Quién es el hijo del Misti capaz de presenciar con vida, la deshonra de su patria y de su hogar?... Los verdaderos hijos del Misti, al campo, a morir como hombres, y sobre todo, como arequipeños".
Desafortunadamente para el Perú, la conducta de la mayoría de los pobladores de Arequipa a fines de octubre de 1883 demostró que la Ciudad Blanca no estaba habitada por "verdaderos hijos del Misti".
Texto No. 9Arequipa ¡Redime al Perú!Hoja suelta de autor anónimo llamando a la defensa de Arequipa frente al invasor chileno (Ahumada 1891, VIII: 351-352)
2.5  Enemigo chileno reconoce la necesidad de derrocar al Gobierno Provisorio de Arequipa
El 20 de octubre de 1883, ocho días antes de la rendición de Arequipa, se rubricó en Lima la paz chilena establecida por el Tratado de Ancón. El documento fue suscrito por el gobierno del felón Miguel Iglesias, uno de los dos gobiernos que tenía Perú en ese momento. El Gobierno Provisorio del Perú de García Calderón-Montero-Cáceres, con sede en Arequipa, no aceptó el tratado. Mientras existiera dicho Gobierno Provisorio, Perú podría invocar que el gobierno colaboracionista de Iglesias era un mero títere de Chile y que no representaba realmente a la nación, que el gobierno legítimo era el que tenía su sede en Arequipa, y que el Tratado de Ancón era un mero papel mojado en tinta.

El enemigo chileno mediante su principal negociador Jovino Novoa, percibió este grave problema y concluyó que para evitarlo sería indispensable que el gobierno títere del "regenerador" Iglesias destruyera al Gobierno Provisorio con sede en Arequipa. No obstante, el enemigo chileno no estaba seguro que Iglesias tuviera la capacidad para desestabilizar y derrocar al Gobierno Provisorio. Asi lo describió el historiador chileno Gonzalo Bulnes (III: 536)


Texto No. 10El negociador chileno Jovino Novoa estaba preocupado por la posible continuidad del Gobierno Provisorio con sede en Arequipa.(Bulnes III: 535-536)
2.6  Iglesias satisface al amo chileno y pide a los líderes, pueblo y ejército de Arequipa no combatir al invasor
Las preocupaciones de Chile, expresadas por su negociador Jovino Novoa, fueron atendidas por el régimen "regenerador". 
Inicialmente, el 13 de septiembre de 1883, llegó a Arequipa una comisión de políticos civilistas enviada por el gobierno colaboracionista del traidor Miguel Iglesias e integrada por los abogados Miguel Antonio de la Lama y Aurelio Denegri. Se entrevistaron con el Vicepresidente Montero –recuérdese, uno de los fundadores del Partido Civil– y le entregaron un acta firmada por miembros de las familias acomodadas de Lima. En el documento, los oligarcas de la capital expresaron su apoyo al gobierno colaboracionista del felón Iglesias, pidieron a Montero que el Gobierno Provisorio del Perú con sede en Arequipa dejase de actuar como tal, le solicitaron que reconociese a Iglesias como presidente de la nación, y que no estorbase el proceso de la paz con desmembramiento territorial del Perú, es decir la paz chilena [que se firmaría un mes y siete después, el 20 de octubre de 1883, en el denominado Tratado de Ancón].
Los objetivos de la anterior comisión fueron impulsados por "los trabajos de los agentes del coronel Iglesias" (González 1903, 198) entre los miembros de la clase dominante de Arequipa y entre los comandantes de la Guardia Nacional .
Finalmente, las acciones de sabotaje contra el Gobierno Provisorio fueron reforzadas con una proclama derrotista enviada por el traidor Iglesias el 23 de octubre de 1883. En ella solicitó a los arequipeños "deponer las armas... que no se derrame una gota más de sangre en aras de una defensa imposible, de una obcecación criminal".
Texto No. 11Mensaje derrotista de Iglesias en que pidió a los arequipeños "deponer las armas... que no se derrame una gota más de sangre en aras de una defensa imposible, de una obcecación criminal"(Ahumada 1891, VIII: 387)


Texto No. 12El diario Correio Paulistanode Sao Paulo, Brasil, en su edición 8133 del miércoles 26 de septiembre de 1883, informó sobre la misión encargada por Iglesias a los civilistas Miguel Antonio de la Lama y Aurelio Denegri.
Las autoridades municipales de la Ciudad Blanca, henchidas de fervor patriótico, cumplieron la orden chilena transmitida por el títere Iglesias  y entregaron su ciudad, sin combatir. Los líderes y altos oficiales arequipeños se negaron a usar contra los invasores los ocho mil rifles, los dos millones de municiones, y la batería de cañones Krupp que habían podido juntarse para la defensa. Armas habían. Lo que faltó a los dirigentes y militares arequipeños fue lo que a Cáceres le sobraba: sentido de peruanidad, valor y entereza para enfrentar al enemigo (Ahumada 1891, VIII: 431).
El enemigo en su avance sobre Arequipa se encontraba acompañado de militares peruanos que obedecían al régimen del traidor Iglesias. El colaboracionismo del gobierno iglesista con el enemigo era tan conocido, que inclusive en Bolivia se informó sobre las actividades de los traidores. Así, el diario Deber de La Paz, Bolivia, en su edición del 4 de octubre de 1883, hizo saber que un coronel peruano de nombre Juan G. Mercado y otros oficiales peruanos acompañaban al ejército chileno como representantes del gobierno "regenerador" de Iglesias.

Texto No. 13
Diario boliviano Deber informa sobre el colaboracionismo del gobierno iglesista con el enemigo chileno(Muñiz 1909, 465)

En sus desplazamientos hacia Arequipa, el ejército chileno también recibió la cooperación de baquianos nativos de la zona, es decir guías prácticos que orientaron a las tropas genocidas por los caminos, trochas y atajos de Moquegua y Arequipa. El coronel chileno Velásquez reconoció que se eligió el camino para el acercamiento a las alturas de Huasacache gracias a "datos proporcionados por baquianos" (Ahumada 1891, VIII: 359). El corresponsal de El Mercurio informó sobre el rol cumplido por estos guías, reclutados para el servicio del enemigo chileno por el traidor iglesista, coronel Juan G. Mercado. Uno de ellos fue el que describió el camino que finalmente seguirían las tropas chilenas para alcanzar los altos de Huasacache (Ahumada 1891, VIII: 370).
Texto No. 14Corresponsal de El Mercurio informa sobre guías peruanos que orientaron el avance del enemigo chileno(Ahumada 1891, VIII: 370)

Ilustración No. 8
Arequipa, en fecha no precisada entre los años 1870 y 1879Foto: Colección de Edward A. Flint, Southern Methodist University, Central University Libraries, DeGolyer Library


3. RECURSOS PARA LA DEFENSA DE AREQUIPA
Estimación aproximada de efectivos
Infantería: Un batallón se compone de seis compañías y 378 efectivos; una compañía se integra con 63 soldados.
Caballería: Un regimiento se compone de 200 plazas.
Artillería: Una brigada se compone de 140 efectivos; sirve a siete piezas de artillería; cada pieza de artillería es servida por 20 efectivos.
3.1  Ejército de línea (tropas del ejército regular al mando de oficiales arequipeños)
Infantería (6 batallones): Constitución No. 6 (Coronel Francisco Llosa Abril); Grau No. 3 (Coronel Germán Llosa Abril); Bolognesi No. 5 (Coronel Julio Jiménez); General Pérez No. 7 (Coronel Ignacio Somocurcio); Ayacucho No. 1 (Coronel Nicanor Ruiz de Somocurcio); Dos de Mayo Legión Peruana No. 2 (Coronel Juan Manuel Raygada).
Caballería (2 escuadrones): Escolta de Su Excelencia (Coronel Simón Soyer); Húsares de Junín (Comandante Gómez).
Artillería (4 brigadas): Comandante Caballero.
3.2  Guardia Nacional de Arequipa (fuerzas cívicas, representantes del pueblo armado de Arequipa)
Infantería (8 batallones): 2, 3, 4, 6, 7, 9, Inmortales de Salaverry No. 8, Yanahuara No. 10, Batallón No. 7 (Coronel Luis Llosa Abril).
Caballería (3 escuadrones): Escuadrón Paucarpata, Escuadrón Socabaya, Regimiento de Caballería No. 2.
3.3  Armamento
Fue Jorge Basadre quien registró para la Historia que el armamento con que contaban las tropas peruanas en Arequipa en octubre de 1883 "no era escaso" (Basadre 1968-70, VIII: 465).
Contrariamente a lo que pudieran creer algunos, los supuestos defensores de Arequipa estaban premunidos de material de guerra que había sido "proporcionado desde Bolivia, gracias a la acción del ministro [peruano] Manuel María del Valle y a la buena voluntad del gobierno de [Narciso] Campero" (Basadre 1968-70, VIII: 466). En carta de la Legación del Perú en Bolivia, del 29 de octubre de 1883, el embajador peruano Del Valle recordó que en dos años, entre 1881 y 1883, "pudo esta Legación trasladar a Arequipa ocho mil rifles, dos millones de municiones, una batería máxima de cañones Krupp, sables, mulas para las brigadas del ejército, más de cien mil varas de tela para uniformar a los soldados y vestir a los guardias nacionales, calzado y hasta recursos pecuniarios, en la cantidad en que éstos era posible obtenerlos del Gobierno aliado [Bolivia]" (Ahumada 1891, VIII: 364). Ilustración No. 9Manuel María del Valle, Envíado Extraordinario y Ministro Plenipotenciario del Perú en Bolivia desde 1881
Acreditado por el Gobierno de Montero, Manuel María del Valle obtuvo del presidente boliviano Narciso Campero el envío a Arequipa de importantes cantidades de armamento, incluyendo una batería de cañones Krupp.
 Ilustración No. 10General Narciso Campero, Presidente de Bolivia entre 1880 y 1884
Apoyó al Perú, aliado de Bolivia, enviando cañones Krupp, ametralladoras, rifles y balas que los arequipeños se negaron a usar contra el enemigo chileno.
Ilustración No. 11Mapa de la zona limítrofe entre Moquegua y Arequipa mostrando la ubicación de Puquina, llave de acceso a Arequipa
Se aprecia las localidades de Moromoro, Omate, Conlaque, Chacahuayo, y Puquina, tomadas progresivamente por el enemigo chileno sin resistencia peruana.Mapa de Mariano Felipe Paz-SoldánHaga clic sobre la imagen para ampliarla.
4.  COBARDÍA, TRAICIÓN Y FUGA DE LOS CORONELES AREQUIPEÑOS LLOSA

Si Arequipa no se enfrentó a los chilenos, en octubre de 1883, fue porque los coroneles Llosa y otros líderes militares y civiles arequipeños se negaron a hacerlo.

En octubre de 1883, Arequipa no combatió al enemigo chileno porque sus líderes militares y civiles decidieron no hacerlo. Dos coroneles arequipeños del ejército de línea, Francisco y Germán Llosa Abril, comandantes de los batallones Constitución y Grau, se acobardaron en Huasacache, desertaron las posiciones que debieron haber defendido y dejaron pasar al enemigo libremente con rumbo a Arequipa.

Encontrándose los genocidas chilenos a pocas leguas del Misti, un tercer hermano Llosa, también coronel pero esta vez "cívico", don Luis Llosa Abril, político arequipeño y comandante del Batallón No. 7 de la Guardia Nacional, no partió de la Ciudad Blanca a enfrentarse al invasor, en lo que debió haber sido la Batalla de Arequipa. Por el contrario, inició la sublevación contra el Gobierno de García Calderón-Montero-Cáceres. Ante la rebelión, Montero abandonó Arequipa, dejando en ella al grueso de los batallones de línea que se negaron a acompañarlo. Por supuesto, también permanecieron en la ciudad los sublevados batallones de la Guardia Nacional arequipeña. 

Así que ya es hora de dejar de repetir la trillada y falsa racionalización, hecha por el Alcalde prochileno Armando de la Fuente, y por Rosendo Albino Zevallos –otro de los que firmó la capitulación de la ciudad– en el sentido que la heroica e invencible Arequipa quiso pelear pero fue abandonada por el malvado Gobierno de Montero, encargado de defenderla. Esa versión no puede sustentarse objetivamente; no resiste ningún análisis. Montero salió de Arequipa acompañado por su escolta, a cargo del coronel Simón Soyer. Con esa única excepción, los batallones del ejército de línea (Constitución, Grau, Bolognesi, Ayacucho, etc.), los Húsares de Junín, las cuatro brigadas de Artillería, los ocho batallones de la Guardia Nacional de Arequipa (No. 2, No. 3, No. 4, No. 6, No. 7, No. 9, Inmortales de Salavcrry No. 8, Yanahuara No. 10) y los tres escuadrones de caballería (Regimiento de Caballería No. 2, Escuadrón Paucarpata y Escuadrón Socabaya) permanecieron en Arequipa. De manera que si los cabecillas de la sublevación –con los coroneles arequipeños Llosa Abril a la cabeza– hubieran querido realmente enfrentarse a los invasores, hubieran podido hacerlo. 

Sin embargo, los Llosa y las fuerzas militares existentes en Arequipa no combatieron. No lo hicieron porque su objetivo político, real, fue derrocar al régimen que era un obstáculo para la paz chilena y que se negaba a aceptar la cesión territorial. Fue por esta razón que los valientes golpistas arequipeños, que pasearon la ciudad la tarde y la noche del 25 de octubre, disparando sus fusiles profusamente contra otros peruanos, cambiaron la pólvora por flores e incienso para recibir al enemigo chileno. 

No hay mayor "media verdad" que la historia oculta, brumosa e incompleta –en una palabra historia cocinada– de la rendición de Arequipa en octubre de 1883.

4.1  Fuga de los coroneles arequipeños Francisco y Germán Llosa de las alturas de Huasacache

El 23 de octubre de 1883, atemorizados por el avance del invasor chileno, los hermanos Francisco y Germán Llosa Abril, coroneles del ejército de línea al mando de los batallones Constitución No. 6 y Grau No. 3, abandonaron las posiciones que se les había encargado defender en las alturas de Huasacache y permitieron el paso del enemigo hacia Arequipa, vía Puquina. Como resultado de su deserción, los Llosa salvaron el pellejo y determinaron en la práctica  que la Ciudad Blanca se entregara sin combatir.

En noviembre de 1883, a sólo cinco semanas de estos hechos, Rosendo Albino Zevallos, vecino notable de Arequipa, publicó un opúsculo con el título Notas para la Historia. Acontecimientos de los días 24, 25, 26, 27, 28 y 29 de octubre de 1883. R. A. Zevallos –como gustaba firmar– fue uno de los ciudadanos opuesto a resistir al enemigo. Fue también uno de los orgullosos residentes que suscribió y entregó la rendición de la ciudad al invasor chileno.

En el mencionado documento Zevallos relató la fuga frente al enemigo de los batallones a los que se había encomendado defender las posiciones de Huasacache y Jamata. Zevallos recogió la versión chilena de Ricardo González y González, aparecida el 14 de noviembre de 1883 en el diario El Tacora, que se publicaba en la ciudad de Tacna. Si bien es cierto la fuente es chilena, el hecho que Zevallos la use en su propio folleto indica que la crónica reflejó aceptablemente lo sucedido el 23 de octubre de 1883.
Para una mejor comprensión de los hechos, debe recordarse que desde la tarde del 18 de octubre de 1883, las fuerzas peruanas habían ocupado las alturas de Jamata y Huasacache. El batallón Ayacucho No. 1 tomó posiciones en las alturas de Jamata, en tanto que el batallón Constitución  No. 6, comandado por el coronel Francisco Llosa, se instaló en las alturas de Huasacache. La distancia que los separaba era de cuatro leguas (es decir cuatro horas de camino). Entre Jamata y Huasacache, a legua y media del batallón Constitución No. 6 (a hora y media de camino), se colocó el batallón Grau No. 3 al mando del coronel Germán Llosa. El batallón de Guardias Nacionales Yanahuara No. 10 quedó resguardando el portillo de Chacahuayo. En ese mismo lugar acampó el batallón Bolognesi No. 5.


Cuadro No. 2Distancias aproximadas entre las principales localidadesinvolucradas en la rendición de Arequipa En leguas y kilómetros (*)
De Arequipa a Paucarpata              1 legua / 6 kilómetrosDe Arequipa a Mollebaya               3 leguas / 17 kilómetrosDe Arequipa a Pocsi                        7 leguas / 39 kilómetrosDe Pocsi a Puquina                          7 leguas / 39 kilómetrosDe Arequipa a Puquina                   14 leguas / 78 kilómetrosDe Puquina a Chacahuayo              1 legua / 6 kilómetrosDe Chacahuayo a Tambo                4 leguas / 22 kilómetrosDe Tambo a Pocsi                            2 leguas / 11 kilómetrosDe Puquina a Huasacache              7 leguas / 39 kilómetrosDe Jamata a Huasacache                 4 leguas / 22 kilómetrosDe Huasacache a Quequezana       2 leguas / 11 kilómetrosDe Moromoro a Omate                    2 leguas / 11 kilómetrosDe Omate a Conlaque                      1 legua / 6 kilómetrosDe Omate a Huasacache                 2 leguas / 11 kilómetros
(*) La legua es una medida itineraria definida por el camino que regularmente se anda en una hora, y que en el antiguo sistema español equivale aproximadamente a

POSDATA 2015-10-08 18:16:41

gaston

 

GASTON ESPINOSA GLZ.
CÓMO QUE NO SE PUEDE PARA JULIO?
Si un síndico que fue electo popularmente en una planilla, pero que nunca tomó protesta constitucional y legal como síndico, ¿puede ser postulado para candidato a la presidencia municipal sin caer en el supuesto de la prohibición de no reelección?

La cuestión llegó hasta el despacho de Rogelio López Sánchez, Doctor en Derecho Constitucional y Gobernabilidad, una eminencia en la materia quien sobre el tema hizo su dictamen integral de diagnóstico de viabilidad tanto como constitucional y convencional.

Para el Doctor Rogelio López, la aplicación de la reelección opera única y exclusivamente cuando se haya protestado en el cargo del ayuntamiento respectivo y que se encuentre en funciones, de hecho revela que la Sala Superior del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación ya ha procedido sobre el asunto en los juicios SUP-JDC-3/2010 Y SUP-JDC-10/2010, al resolver favorable sobre los derechos y obligaciones de un regidor que no había protestado al cargo.

De esas resoluciones puede extraerse las bases que determinaron el fallo a favor de la Sala Superior del Tribunal Electoral…

"La protesta es un acto solemne que se requiere antes de que los funcionarios desempeñen sus cargos, independientemente de que sea de elección popular, designación o nombramientos, además en términos de lo que prevé el artículo 128 de la Constitución Política de los Estados Unidos mexicanos, es deber de todos los funcionarios públicos prestar la protesta de hacer guardar la Constitución y las leyes que de ella emanen en el ejercicio de su encargo.

De ahí que tal acto es fundamental para que los funcionarios públicos ejerzan todos los derechos y atribuciones inherentes al cargo encomendado puesto que si el ciudadano no acude a ese acto solemne, los órganos de gobierno pueden tomar las medidas necesarias para su sustitución, en caso de no existir causa que justifique su inasistencia.

Por tanto, a juicio de esta Sala Superior, cuando el funcionario electo no se presente a rendir protesta, sin que medie justificación para ello, no adquiere todos los derechos y obligaciones que son inherentes a ese cargo, como podría ser, la posibilidad de solicitar licencia para separarse de su cargo".

Por estos argumentos el experto en la materia considera que el síndico requiere tomar la protesta de ley para adquirir los derechos y obligaciones como servidor público electo popularmente en una planilla, tal y como se desprende directamente del artículo 128.

Por tanto aplicar el supuesto de prohibición de reelección a quien no ha tomado protesta del cargo como síndico implicaría vulnerar y limitar de manera inadecuada, innecesaria, desproporcional e irrazonable el derecho político fundamental de ser votado, toda vez que se estaría interpretando de manea restrictiva tal derecho.

Es evidente que el estudio realizado por el Doctor en Derecho Constitucional y Gobernabilidad no deja lugar para la duda, no hay razonamiento para seguir creyendo que la candidatura para un síndico que no protestó a su cargo y que por lo tanto no adquirió los derechos y obligaciones inherentes a ese puesto, puede generar controversias legales o está impedido.

El no permitir la postulación del interesado como integrante de una planilla en las próximas elecciones municipales supondrá una violación al derecho de accesar en condiciones de igualdad a un cargo público y su derecho al sufragio pasivo contemplados en los artículos 23 del Pacto de San José de Costa Rica, 25 del Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos, así como el contenido en el 35, fracción II, de la Constitución Mexicana.

Con la ley en la mano esto termina de tajo con el rumor propagado sobre la ilegibilidad de Julio César Portales Martínez como candidato a un pues de elección popular para las elecciones del 2016. Las intrigas inventadas por sus adversarios quedan descobijadas, sin base, sin sustento y seguirlas ventilando son sencillamente acciones desesperadas por evitar que su proyecto político siga creciendo.

Cómo que no se puede para Julio? Si la ley es muy clara.

Es obvio que se jodió la mala leche.

TERE ARRANCA COLECTA DEL TELETÓN 2015

Tere Galván García, dio el banderazo para el arranque de la gran colecta del Teletón 2015 con un claro exhorto a seguir trabajando para seguir construyendo el futuro de los pequeños.

El evento se realizó en las afueras de la presidencia municipal, en donde se reunieron los estudiantes del COBAT, destacando a la presidenta del DIF Sandra Elizabeth Galván García, y Noé Manríquez, Director del DIF.

La edil entregó las alcancías que se habrán de utilizar en esta gran cruzada para posteriormente hacer oficialmente el depósito voluntario tanto de las autoridades municipales como la sociedad en general.

Tere Galván García pidió el apoyo de todos para alcanzar la meta, citando ejemplos de los resultados, que de ella emanan ya que varios pequeños con capacidades diferentes se atienden en el CRIT de Altamira.

ANA lanzó alerta a regiones del Sur por El Niño 2015-09-15 18:45:14

FOTOS PARA NOTA SOBRE LLUVIAS EN UNA SE VE A UNA CALLE INUNDADA DE LA CIUDAD DE HUANCABAMBA LA OTRA MUESTRA EL CRECIMIENTO DEL RIO PURA EN EL PUENTE INDEPENDENCIA

Una alerta de la Autoridad Nacional del Agua (ANA) identificó que en el Sur existe un aproximado de 107 mil 43 personas y 13 mil viviendas de 158 centros poblados, que pueden ser afectadas por la llegada del periodo de lluvias 2015 – 2016, asociado a las consecuencias que puede provocar el Fenómeno de El Niño.

Las fuertes lluvias podrían activar los cauces de torrenteras y ríos, Arequipa es la que mayor peligro presenta ya que existe un gran número de personas que han invadido zonas de riesgo.

Después de Lima; Arequipa es la región que más afectados registraría, al menos 30 mil se quedarían sin viviendas y no solo en la ciudad, sino también en 32 distritos de toda la región, informó la ANA.

Más de mil viviendas serian afectadas en Puno, distribuidas en 28 localidades.

En Cusco 26 centros poblados serían vulnerables, donde hay mil 765 casas.

Moquegua tiene menos localidades en riesgo, pero las viviendas afectadas derían mas que en Puno.

Tacna es donde se registra menor riesgo en viviendas, de activarse algunas quebradas 757 viviendas se verían comprometidas.

La ANA remitió este informe a las autoridades municipales y regionales y recomendó elaborar un plan de evacuación para que sea aplicado cuando se presente la emergencia.

El director de la Autoridad Administrativa del Agua (AAA), indicó que para fines de octubre se tendrá referencias más precisas del impacto que se pueda generar.

No obstante, exhortó a las autoridades realizar trabajos de limpieza y descolmatación de cauces de ríos y quebradas y recomendó implementar un sistema de alerta temprana con la población que están en zonas de riesgo.

Redes

España: Suspenden de sus funciones a un enterrador por hacerse una foto con un cadáver 2014-09-11 12:39:00

El Ayuntamiento de Guardamar del Segura (Alicante) ha decidido suspender de sus funciones a un trabajador del cementerio después de que este se sacara una foto con el cadáver de un hombre fallecido hace 23 años. El caso ha despertado gran polémica, por lo que las autoridades municipales han encargado realizar una investigación. Despiden al enterrador de Guardamar del Segura (Alicante), por hacerse una foto con un cadáver http://t.co/erbrWwizqM pic.twitter.com/RS2aX0ArH7— Sergi Ferré Tv (@SergiFerre) 11 ???????? 2014 En una foto que recorrió las redes sociales aparece este trabajador posando con el difunto -ya momificado y de pie, al que parece sujetar- con un familiar del fallecido. La imagen fue obtenida con un teléfono móvil por la sobrina carnal del muerto, mujer del hombre que también ha posado con el cuerpo, informa El Mundo. Fuente

Policía interviene a miembros de la banda del sicario Jhairol Torres y Ventanilla: Policía captura peligrosa banda "Los Malandros" [VIDEO]
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