lunes, 28 de diciembre de 2015

Ollanta y su gobierno

cuatro años y medio, Ollanta Humala llegó a Palacio de Gobierno con 55% de aprobación y, a lo largo de este tiempo, perdió 38 puntos. A siete meses de terminar su gestión, solo el 17% lo respalda y el 80% rechaza su labor. Quizá los hechos ocurridos en este periodo constituyen la interpretación de lo que pasó en las encuestas.

Las luces se encendieron en abril de 2011, cuando Humala pasó a la segunda vuelta con 31.7%. Un mes después, cambió el discurso encendido y se vistió de blanco. Ya no ofreció acabar con la economía "neoliberal" ni miró al estatismo, sino que prometió un gobierno de concertación.

Los problemas surgieron pronto. Sus ex aliados —de izquierda y antimineros— iniciaron una escalada de protestas y bloqueos de carreteras. El 24 de noviembre, estalló el conflicto por el proyecto Conga, que dejó varios muertos, forzó la suspensión de las operaciones y generó la salida de su primer premier: Salomón Lerner (luego seis personas más pasarían por ese cargo).

Otra baja fue el entonces vicepresidente Omar Chehade, quien dimitió tras ser descubierto en una reunión con oficiales de la Policía para favorecer a una empresa privada.

Un año después, el narcoterrorismo y las decisiones equivocadas de sus ministros del Interior y de Defensa sacudieron a Humala. En abril, por ejemplo, las huestes del camarada 'Gabriel' secuestraron a 36 trabajadores de Camisea. Ocho agentes fueron asesinados en la operación de rescate. 

En los primeros meses del 2013, el enfrentamiento con la oposición se agudizó cuando rechazó la solicitud de indulto del ex presidente Fujimori.

En noviembre, sufrió otra crisis política al conocerse que la vivienda del ex operador montesinista Óscar López Meneses disponía de un ilegal resguardo de 32 agentes. El caso le costó el puesto a un ministro, un viceministro, un asesor y varios jefes policiales.

MÁS QUE SOSPECHAS

En mayo del 2014, se destapó el escándalo del ex asesor nacionalista Martín Belaunde Lossio, quien fue acusado por sus vínculos con el detenido ex gobernador de Áncash César Álvarez y el caso de 'La Centralita'. Conforme pasaron los meses, se conoció que sus tentáculos llegaron hasta Palacio: por ejemplo, simuló contratos para entregarle dinero a Nadine Heredia y mantuvo cercanía con ella hasta el segundo semestre del 2011.

El 31 de diciembre, se fugó a Bolivia y, en mayo del 2015, fue capturado cuando intentaba escapar a Brasil. Ahora espera su sentencia por los presuntos delitos de asociación ilícita y peculado, en Piedras Gordas.

El 2015 quedará marcado como el año de las agendas de Nadine Heredia (que ocasionaron la renuncia al nacionalismo de Marisol Espinoza). También será recordado por las investigaciones fiscales y parlamentarias a la primera dama, a su familia y a su entorno.

Este año, el reglaje a la oposición, a periodistas y autoridades, ejecutado por la DINI, también afectó al jefe de Estado. Por este caso, la premier Ana Jara fue censurada.

Una constante en todos estos años ha sido el desborde de la delincuencia, las denuncias de corrupción y la desaceleración económica.

Mientras todos estos hechos sucedían, paralelamente, desde el primer momento de este gobierno, la lideresa del nacionalismo se iba forjando una imagen de poder y control en el gobierno.


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