domingo, 3 de enero de 2016

Luis Carranza y Ollanta



El presidente Ollanta Humala desperdició los cinco años de gobierno y deja un país con un crecimiento de 2.8%, tan pobre como el del 2014. Los programas sociales son onerosos e ineficientes, y se aumentó en exceso la burocracia estatal, incluidos los sueldos.

¿El 2015 fue pésimo económicamente?

Ha sido un mal año. Los factores externos explican parte del problema, pero el bajo desempeño se debe fundamentalmente a razones internas. Terminamos el 2015 con un crecimiento alrededor del 2.5% y 2.8%. Los sectores primarios, minería principalmente, pesca, están creciendo por encima del 5%. Pero los no primarios –ligados a demanda interna, incremento del empleo– crecieron poco, cerca del 2%. Desde el 2013, la política monetaria viene cumpliendo un rol expansivo. Y eso ha logrado sostener un poquito el crecimiento del crédito y, por ende, el consumo privado (el 2014 fue aproximadamente 4%; el 2015, 3%), pero la política macroeconómica llegó a su límite. Las tasas de inflación están por encima del 4% y deberíamos estar entre 1% y 3%. Las tasas de interés comenzaron a subir, la morosidad bancaria viene subiendo de manera significativa en los sectores de pequeña empresa y consumo, con lo cual la expansión de crédito será complicada para el 2016.

¿El BCR ya ha hecho todo lo que ha podido?

Sí, pero en lo que son políticas públicas vemos una labor bastante deficiente. En 2015, la inversión pública cayó cerca de 12%. No hay capacidad de gasto, la gestión gubernamental es pobre…

El gobierno les echa la culpa a los gobiernos regionales.

Desde el 2014 se sabía que tendríamos nuevos gobernadores y no se hizo absolutamente nada. Cuando empieza un ciclo de administración pública, el Gobierno Nacional tiene que hacer un esfuerzo muy intenso de capacitación, de apoyo, de identificación de cuellos de botella. No hubo nada de coordinación. El gobierno no puede mirar a otro lado cuando ocurre esto.

¿El desempeño del Gobierno Nacional ha sido eficiente acaso?

No, tampoco. Buena parte del incremento del gasto en la primera parte del año se explica fundamentalmente por compras de armamento…

¿Por cuánto? ¿Lo necesitamos?

No es indispensable, hay otras prioridades. Se gastó 2,812 millones de soles en armamento…

¡Son cerca de 900 millones de dólares! Igual que con Fujimori-Montesinos.

Es una cifra grande. En el 2014 se gastó 1,097 millones de soles. Es un incremento del 157%.

¿Nos hemos comprado toda Corea del Sur?

(Ríe). Sabe Dios qué contratos se habrán firmado. Se decretó como secreta toda la compra de armamento. Es gravísimo. El gasto corriente estuvo muy activo en aumentos de remuneraciones en el Gobierno Central y también se incrementó el empleo estatal. Se contrató a más gente. La planilla creció. En el 2013 las remuneraciones crecieron 17%, el 2014 fue 19% y el 2015-2016 estamos sobre el 10%, que es muchísimo. Este incremento excesivo del gasto corriente se logra porque el gobierno cambió la Ley de Responsabilidad Fiscal, que era un candado para que el gasto corriente no llegara por encima del 4% en términos reales. El gobierno anterior la levantó en el 2009 por la crisis mundial.

¿Se ha gastado sin sentido el dinero de los peruanos?

Más con sentido político que para el crecimiento y el bienestar de la población.

¿Es un escándalo que el Estado sea el gran empleador?

Es un monto insostenible. Este ha sido un gobierno muy irresponsable. Además, todo el consumo público ha crecido en torno al 10% los últimos años. Pero la inversión pública disminuye. En el 2014 cayó 2% y en 2015 caerá cerca del 12%.

¿Qué significa esto, que el Gobierno Central no mueve un dedo, calientan banca?

Significa que hay poquísima capacidad para gestionar y falta de voluntad política.

El ministro de Economía sostuvo que la economía está volviendo a acelerarse, que se ha estabilizado la creación de empleo. Parece estar satisfecho de su gestión.

Un crecimiento entre 2% y 3%, cuando tienes una caída dos años consecutivos, no puede causar satisfacción. No se está haciendo todo lo que se puede. El empleo creció a tasas muy bajas. Las cifras han venido cayendo sistemáticamente. Yo no estaría orgulloso. La demanda interna es cada vez menor. Se usó el gasto público en programas sociales que no tienen impacto en mejorar las condiciones de vida, para la inversión que se hace. El impacto se centra en cambiar la red de beneficiarios y en publicidad estatal.


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