Que opina usted? Deuda externa y corrupción en el oncenio de Leguía.- Sólo en una de sus múltiples coimas, Juan Leguía Swayne, hijo y testaferro de Leguía, fue sobornado con el equivalente de cinco millones de dólares del día de hoy.- La orgía financiera en el Perú entre - 14/12/2013 19:18:27
"Escribe: César Vásquez BazánAugusto Bernardino Leguía Salcedo, dictador del Perú entre 1919 y 1930, los años más destacados del denominado "Siglo de Leguía". Sus aduladores lo llamaron el "Gigante del Pacífico", el "Viracocha de la Patria Nueva" y el "Júpiter Presidente". Lo consideraban como el "único hombre capaz de salvar al Perú" (Basadre 1931, 184, 186). Fue el principal responsable de la orgía de endeudamiento externo registrada en el Perú en las primeras décadas del siglo pasado.
"Por singulares que fuesen las dotes de Leguía, lo que no podía atribuírsele era el culto de la moral económica. Cuéntase que, de visita en la casa de uno de los funcionarios [públicos] más conocidos como impúdicos, al ver la esplendidez de los muebles, los adornos, las alfombras y el edificio, observó sarcásticamente: ¡Qué de prisa ha ido éste!"
Jorge Basadre
El análisis del endeudamiento externo y la corrupción durante el Oncenio debe comenzar con un recuento de las magnitudes del crédito público externo del Perú durante el gobierno de Leguía. De acuerdo a las cifras registradas por Gianfranco Bardella, cuando el Gigante del Pacífico llegó al poder, en 1919, la deuda externa ascendía a dos millones y medio de libras peruanas. Una década después, a fines de 1929, la deuda se había multiplicado más de ocho veces, pues el Perú reconocía compromisos con el exterior ascendentes a 22.1 millones de libras.
Tímidamente, la sucesión de créditos leguiístas comenzó en Inglaterra, en diciembre de 1919, con la emisión del empréstito autorizada por la Ley 4013 y justificada en la necesidad de refinanciar un préstamo de seiscientas mil libras esterlinas obtenido ocho años antes. Siguió luego la emisión de los Bonos de Oro de la República del Perú -1920, de los que el Perú recibió 730 mil libras esterlinas.
Tras estos humildes inicios y con el advenimiento de los años veinte, Inglaterra cedió su posición de centro financiero mundial a la nueva hegemonía económica y política representada por Estados Unidos, lo que determinaría el cambio de nuestro principal proveedor financiero. Si bien hasta 1921 el abastecedor por excelencia de fondos del país había sido el mercado londinense, ya en esa fecha era patente el progresivo dominio de Estados Unidos en las finanzas mundiales, consecuencia de su desarrollo económico. No fue ajeno a esa corriente el régimen de la Patria Nueva que en 1922 reinició la contratación de empréstitos en el mercado de Nueva York.
Leguía terminó así con cincuenta y seis años de ausencia peruana en los mercados financieros de Estados Unidos. En 1922 el gobierno peruano pactó con la Guaranty Trust Company ,secundada por el Banco Italiano, hoy Banco de Crédito, una primera emisión de bonos por la suma de dos millones y medio de dólares. Mientras la Guaranty accedía a emitir los papeles a cambio de una módica comisión de 5%, el Banco Italianorecaudaría las rentas del petróleo entregadas como garantía de la operación (1).
En el Perú la noticia de la contratación de este crédito, al que se denominó el Empréstito del Petróleo, fue motivo de regocijo general. El cable de aprobación de la Guaranty ,dirigido a Gino Salocchi, gerente general del Banco Italiano, amerita citarse:
"Salocchi: Sírvanse informar su Excelencia Presidente que la colocación del primer empréstito del Perú en los Estados Unidos ha tenido un éxito señalado".
Al Empréstito del Petróleo seguiría otro por un millón doscientas cincuenta mil libras esterlinas, el último que se contrataría en Londres, esta vez con las casas de J. Henry Schroder y Co. y la célebre Baring Brothers.
Vendría luego una sucesión de empréstitos concertados a través de los banqueros estadounidenses Blyth, Witter y Co.y White, Weld y Co.:
, La primera serie del Empréstito de Saneamiento ascendente a siete millones de dólares (1924);
, El segundo Empréstito del Petróleo, por US$7.5 millones (1925);
, La segunda serie del Empréstito de Saneamiento por valor de dos millones de dólares (junio de 1926);
, La primera serie de los Bonos de Oro de la República del Perú - 1926, por US$16 millones, ampliada posteriormente a treinta millones de dólares (agosto de 1926).
El leguiísmo terminó el año 1926 pactando un curioso préstamo con la Electric Boat Company para la adquisición de submarinos, crédito que ascendió a US$4.1 millones de dólares.
Sin embargo, a pesar de nuestros aplicados progresos en el mundo de las finanzas internacionales, lo mejor estaba aún por venir. Con la aparición en el panorama crediticio peruano del sindicato de banqueros dirigido por la firma neoyorquina J. y W. Seligman, el país entraría a jugar en las grandes ligas financieras y pactaría empréstitos por cantidades aún mayores, como lo fueron:
, El Empréstito del Tabaco por quince millones de dólares (1927);
, La primera serie del Empréstito Nacional Peruano por cincuenta millones de dólares, operación en la que también participó el National City Bank (1927);
, La segunda serie del Empréstito Nacional Peruano por veinticinco millones de dólares y dos millones de libras esterlinas (1928);
, Créditos varios a corto plazo por un total de cinco millones de dólares (1929).
El desenfreno financiero leguiísta culminó el 29 de mayo de 1931. En esa fecha, la crisis mundial y la propia situación económica del país obligaron al régimen de la Patria Nueva a declarar la moratoria total sobre las obligaciones externas del país. La orgía crediticia había terminado; la fiesta política también. Meses después de la cesación de pagos caería la dictadura de ViracochaLeguía (2).
La sumisión a los intereses extranjeros
¿Cómo pudo la administración de Leguía endeudar al país de manera tan drástica e irreflexiva habiendo contado entre sus ministros de hacienda con profesionales, académicos, latifundistas y empresarios tan reconocidos e idóneos como Fernando Carlos Fuchs, Abraham Rodríguez Dulanto, Enrique de la Piedra y Manuel G. Masías? Una posible respuesta es que por encima de las capacidades, voluntades y experiencias personales de los sucesivos ministros de hacienda operaban fuerzas económicas y políticas de mayor intensidad: unas empujaban al país a obtener capitales sin interesar las condiciones; las otras impulsaban a los banqueros internacionales a incorporar al Perú en el carrusel financiero que conduciría a la gran crisis de 1929.
El análisis histórico permite obtener algunas conclusiones adicionales. La primera es que el régimen leguiísta supo mantener un excelente nivel de entendimiento con la banca extranjera, en especial con las casas de Nueva York. La confianza de los banqueros se sustentó en la seguridad jurídica que ofrecía la estabilidad política del régimen más sumiso a los Estados Unidos que haya existido en la historia de nuestro país. Como afirma Clayton, ningún líder peruano sobrepasó jamás el pro-americanismo de Leguía (3).
El Gigante del Pacífico supo transmitir a las partes interesadas su decidido sesgo y admiración por el país del norte. Así, al comienzo del Oncenio se entrevistó con el embajador norteamericano y le hizo saber que deseaba encomendar el Perú a la tutela de los Estados Unidos, por lo que le pedía poner en marcha una especie de protectorado norteamericano sobre el país.
El reconocimiento de la dependencia del Perú con respecto a Estados Unidos sería una señal importante para los acreedores externos. Sin embargo, para proporcionar las debidas seguridades a los inversionistas en lo que se refiere a la recuperación de su capital y al puntual pago de los intereses, la voluntad política de sumisión de Leguía necesitaba de expresiones más operativas y funcionales. La primera de ellas fue la creación en marzo de 1922 del Banco Central de Reserva por recomendación de la misión de banqueros de la Guaranty Trust Company dirigidos por Nicholas Kelley e integrada por C. W. Van Law y R. S. Rife.
Leguía hizo saber además que trataría de nombrar a ciudadanos estadounidenses en cada una de las direcciones importantes del gobierno peruano (4). Para Leguía, la designación de extranjeros en cargos públicos, preferentemente norteamericanos, fue una constante de comportamiento político (5). Ya en su primer gobierno don Augusto había designado a diversos ciudadanos yanquis para dirigir el sistema educativo, entre ellos al supervisor de la comisión especial para reorganizar la educación peruana, al señor Harry Edwin Bard como asesor del ministro de educación, al director de la Escuela Normal de Varones, al inspector de las escuelas fiscales de Lima, al inspector de las escuelas femeninas de Lima y Callao, al supervisor de los cursos comerciales de las escuelas fiscales y al rector de la Universidad Nacional San Antonio Abad (6).
La política de someterse al control de los procónsules estadounidenses se transparenta mejor en las cláusulas de diversos empréstitos en los que Leguía aceptó el derecho de los bancos participantes en la colocación de los bonos para nombrar directores titulares y sustitutos en los directorios de entidades como el Banco Central de Reserva, la Superintendencia de Aduanas y la Compañía Recaudadora de Impuestos.
En noviembre de 1921, como resultado de las negociaciones con los banqueros y la Foundation Company, principal contratista de obras públicas del Oncenio, Leguía nombró como Administrador de Aduanas del Perú al ciudadano estadounidense William Wilson Cumberland y como asesores a cuatro súbditos norteamericanos. En abril de 1922 Cumberland dejó Aduanas y pasó a ocupar la gerencia general del recién creado Banco Central de Reserva, puesto en el que permaneció hasta enero de 1923. Fue reemplazado por H. O"Higgins, quien fue designado Inspector de las Aduanas del Perú y Administrador de la Aduana del Callao y por Joseph T. Byrne, investido como Superintendente General de Aduanas.
En 1928, siempre tratando de ofrecer las mejores garantías a los inversionistas extranjeros, el régimen de Leguía creó el Banco Hipotecario y el Crédito Agrícola Intermediario del Perú ,el futuro Banco Agrícola, contratando al estadounidense George H. Stevenson como director ejecutivo. Las actividades de todos los procónsules estadounidenses terminaron tiempo después, sin que se obtuvieran resultados notables en términos de reorganización administrativa pero con el significativo resultado político de haber ganado la confianza de los bancos extranjeros.
La dictadura leguiísta también adoptó medidas de menor importancia aparente, pero que sirvieron como señal clara del rumbo del país. En 1920 Leguía designó al 4 de julio, día de la independencia de los Estados Unidos, como fiesta nacional en el Perú. Y como para que no quedaran dudas, el retrato del presidente James Monroe ,aquél de la declaración de América para los americanos, fue colocado en una ubicación preferencial del despacho presidencial, engalanando además el salón principal del Ministerio de Relaciones Exteriores.
La alineación leguiísta con el país del norte no se limitó al aspecto económico, educativo o militar. Por el contrario, se extendió a campos como el de la política exterior. En 1927 el régimen de la Patria Nueva se convirtió en el único gobierno latinoamericano que apoyó a los Estados Unidos en su política intervencionista en Nicaragua, justificando la persecución del héroe Cesar Augusto Sandino. Un año después, en diciembre de 1928, con ocasión de la visita al Perú del presidente Herbert Hoover, un vibrante y emocionado Augusto Bernardino Leguía reivindicó la Doctrina Monroe y el panamericanismo de la hora, a los que calificó como "la religión del porvenir". En el mismo discurso fustigó duramente "la grita de los que disputan al coloso del norte su rol director" (7).
Empréstitos y corrupción durante el leguiísmo
Desde la presidencia de la república, Leguía organizó una efectiva y amplia red de corrupción. Sería bastante largo describir los manejos de esa red en los distintos ámbitos de la administración pública. Afortunadamente, Gianfranco Bardella, historiador oficial del Banco de Crédito del Perú, nos proporcionó una evaluación bastante ponderada de la corrupta gestión crediticia de Leguía. Escribió Bardella: "Si bien el número de las operaciones crediticias concertadas durante el Oncenio no pasó de doce, las garantías con que fueron respaldadas y los derechos que se otorgó a los prestamistas nos hablan de una línea de conducta que no despertó mayores recelos en su época pero que en la actualidad sería tildada con razón de entreguista. Y ello sin mencionar el juicio que merecen las condiciones en que esas operaciones fueron estipuladas, tanto acerca de los tipos de interés como de las condiciones de colocación, las comisiones, etc." (Bardella, 245).
Dado que este artículo se interesa particularmente en los actos de corrupción del régimen leguiísta vinculados con la contratación de empréstitos, nos abstendremos de efectuar comentarios sobre otras materias vinculadas con la inversión extranjera en el Perú y nos centraremos en la presentación de cuatro casos conocidos de corrupción vinculada al manejo de la deuda externa.
El primero de ellos comprende los negociados de Leguía con la banca de inversión J. W. Seligman. De acuerdo a las declaraciones del señor Dennis, representante de esa firma en las sesiones del comité de investigación del Senado de los Estados Unidos en enero de 1932, el principal testaferro del Gigante del Pacífico fue su hijo Juan Leguía Swayne, quien a finales de 1927 recibiera 415,000 dólares en sobornos de los banqueros (8). De acuerdo con las afirmaciones del funcionario de J. W. Seligman, el "trabajo" de Juan Leguía consistió únicamente en no obstruir la contratación del Empréstito Nacional Peruano por cincuenta millones de dólares, que flotaría esa firma y la National City Company (Galbraith, 181). Mediante la recepción de este tipo de sobornos, el delincuente Juan Leguía Swayne pudo enorgullecerse de vivir con un nivel de gasto anual de entre 250 mil a 300 mil dólares.
El segundo ejemplo de las irregularidades en el tratamiento de la deuda externa está constituido por las operaciones de recompra parcial de la deuda pública que tuvieron lugar en 1927. Dicha conversión redimió los bonos de 1924 y 1926 antes de su plazo de extinción, por lo que el gobierno peruano debió pagar hasta 110 soles por bonos cuyo valor nominal era 100. Asimismo, para obtener los 24 millones de dólares necesarios para la transacción fue necesario aceptar tasas de interés más elevadas que las de los bonos que se deseaba convertir.
El tercer ejemplo viene dado por el testimonio de los contadores Carlín y Mederos, recogido por Basadre, y fechado el 7 de enero de 1931, en el que certifican que Leguía entregó al Banco Italiano letras en moneda inglesa por 82,000 libras esterlinas las que representan el producto de algún negocio de Leguía con banqueros o casas comerciales con ramificaciones en el extranjero.
Finalmente, deben señalarse los casos de corrupción promovidos por los contratistas de obras públicas que recibieron una porción importante de los recursos del endeudamiento externo, en especial la firma norteamericana Foundation Company responsable de la ejecución de obras de saneamiento y pavimentación de Lima. Financiada complementariamente por Morgan y Co., Chase Manhattan Bank y el Third National Bank, la Foundationestuvo acostumbrada a cobrar precios exorbitantes y obtener elevadas utilidades en sus negocios en el Perú. Ningún funcionario del gobierno de Leguía protestó ante esos hechos, en buena medida porque muchos de ellos recibieron generosas comisiones por permitir el pago de las abultadas facturas del contratista. Por eso, no le faltó razón a Basadre cuando escribió que durante el Oncenio dominó el afán de ser rico y que "la abundancia de dinero a disposición del Estado hasta 1929 dio lugar a la formación de algunas fortunas vertiginosas".
La Historia tiende a repetirse, más aún cuando los pueblos carecen ,o no quieren tener, conciencia de ella.
Notas
(1) Los banqueros obtuvieron sus ganancias de las comisiones por emitir los empréstitos, de los diferenciales entre los recursos captados por ellos y los efectivamente recibidos por el Perú y del servicio a largo plazo de los bonos. Los análisis de la época permiten deducir que las utilidades obtenidas por los bancos estadounidenses oscilaron entre el 8 y 10% del monto de los empréstitos.
(2) La deuda contratada por Leguía quedó impaga por dos décadas. Entre 1934 y 1937 se renovó sólo parcialmente el servicio de los intereses. En 1947 Perú ofreció llegar a un arreglo siempre y cuando se redujeran los intereses. En 1951, la dictadura de Manuel Apolinario Odría llegó a un arreglo final con los acreedores externos del Perú.
(3) Leguía llegó al poder como producto de uno de esos pronunciamientos que de tiempo en tiempo acostumbran organizar aquellos que tienen a su cargo la defensa (inefectiva) de nuestras fronteras. El golpe de estado tuvo lugar el 4 de julio de 1919, día de la independencia estadounidense y fiesta magna del calendario personal del Júpiter Presidente. A muchos podrá parecerles que la fecha fue casual. Como comprobaremos más adelante, si la ocasión fue un mero accidente, definitivamente no mereció serlo.
(4) Los últimos años en el Perú han sido testigos de situaciones en las que estadounidenses y funcionarios de los banqueros internacionales han sido nombrados ministros o viceministros de economía.
(5) Basadre registra un hecho anecdótico con referencia al asunto de las dobles nacionalidades durante el gobierno de Leguía. Refiere el historiador que en la Cámara de Diputados de 1929 se desempeñó como representante por Yauyos el súbdito inglés Arthur B. Wells. La carrera del británico Wells como representante peruano fue rápida: ese mismo año se había casado con Angélica Leguía y Zevallos, sobrina carnal del Júpiter Presidente.
(6) Leguía también nombró a estadounidenses en el ministerio de marina. La marina del Perú recibió a una misión estadounidense dirigida por el capitán de navío Frank B. Freyer. Desde julio de 1920 los integrantes de dicha misión desempeñaron puestos estratégicos en el ministerio de marina, la comandancia general de la escuadra y la Escuela Naval.
(7) En junio de 1929, Alexander Moore, embajador norteamericano en Lima, reciprocó la sumisión del régimen. Durante un banquete, Moore brindó por Leguía: "Que Dios os conceda muchos años de vida. Por la grandeza del Perú desearía que vivierais para siempre. Os pido, amigos míos aquí congregados, que bebamos a la salud de uno de los hombres más grandes que el mundo haya producido: el Gigante del Pacífico Augusto B. Leguía. Tiempo después, continuando con su agradecimiento, el diplomático del norte llegó a proponer la candidatura de Leguía al Premio Nobel de la Paz.
(8) En moneda de poder adquisitivo del añ0 2011, la coima equivale a cinco millones de dólares, aproximadamente. La cifra ha sido obtenida de acuerdo a la metodología del sitio web Measuring Worth.
Fuentes consultadas
Bardella, Gianfranco. 1989. Un siglo en la vida económica del Perú 1889-1989. Lima: Banco de Crédito del Perú.
Basadre, Jorge. 1931. Perú: Problema y Posibilidad. Ensayo de una síntesis de la evolución histórica del Perú. Lima: Librería Francesa Científica y Casa Editorial E. Rosay.
,,,,,,,,,,. 1968. Historia de la República del Perú 1822-1933, volumen 13. Lima: Editorial Universitaria.
Clayton, Lawrence. 1999. Peru and the United States: The Condor and the Eagle. Athens, Georgia: The University of Georgia Press.
Galbraith, John Kenneth. 1997. The Great Crash 1929. Boston: Houghton Mifflin Company.
Marichal, Carlos. 1989. A Century of Debt Crises in Latin America: From Independence to the Great Depression, 1820-1930. Princeton: Princeton University Press.
Quiroz, Alfonso W. 1993. Domestic and Foreign Finance in Modern Peru, 1850-1950: Financing Visions of Development. Pittsburgh: University of Pittsburgh Press.
© César Vásquez Bazán, 2012
Junio 24, 2012
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Información: PAN PARA MAYO (O EL CHONGO DE LAS PENSIONES) - 27/08/2013 10:01:12
" Creo que muchos coincidimos en señalar a Jaime Delgado Zegarra (ver arriba, en la foto) como uno de los peores congresistas de este periodo parlamentario. Delgado ha sido especialista en presentar varios de los proyectos con peor análisis costo - beneficio: normas sobre control de fusiones, "insolvencia familiar" (un canto al perro muerto), protección al usuario de la administración pública o para regular por decreto el tema de la banda ancha. Podríamos gastar espacio y papel en señalar el papel nefasto que ha jugado Delgado en este Congreso, pero basta que se haga una búsqueda a sus menciones en redes sociales para entender a que nos referimos.Pero el proyecto que más críticas le ha generado a Delgado es el de la reforma de las AFP. En particular, sobre la forma cómo se han incluido a los trabajadores independientes desde el 1° de agosto al sistema de pensiones. Semana Económica resume bien los aspectos medulares de la norma:
Los trabajadores independientes menores de 40 años de edad están obligados a afiliarse a un sistema de pensiones, sea público o privado y, de ese modo, empezar a aportar para su jubilación futura.
Si optan por el Sistema Privado de Pensiones (SPP), deberán afiliarse a la Administradora de Fondo de Pensiones (AFP) Hábitat, la cual ganó la licitación a fines del año pasado, al ofrecer la menor comisión mixta.
Los trabajadores que se afilien al SPP tendrán que hacer un aporte obligatorio y escalonado, según el monto de sus ingresos mensuales. El ingreso base es la remuneración mínima, de S/.750 al mes.
Los trabajadores independientes que tengan más de 40 años pueden optar voluntariamente si aportan o no al SPP, pero no están obligados.
Varios peros a estas disposiciones. Primero, porque recién en mayo se supo que esta obligación comenzaría a aplicarse en agosto, lo que daba poco tiempo para los independientes para ajustar gastos o incrementar el monto sobre el tema. Segundo, por obligar a quienes se iban al SPP a ingresar a una AFP en específico. Tercero, al no contemplar el caso complejo de quienes cobran rentas de quinta y cuarta categoría al mismo tiempo. Y obviamente, ya que estamos a fines de agosto, con los primeros recibos girados y con la detracción cobrada, el impacto se siente directamente en el bolsillo. Y el malestar contra Delgado (y su ascendencia) se hace sentir en varios sitios: desde las redes sociales hasta una protesta que se prepara para hoy.
Para complicar más el asunto, Delgado azuzó las llamas del descontento al lanzar este mensaje vía sus cuentas en Twitter y Facebook:
Es importante que todos los peruanos contemos con una pensión para nuestra vejez. Hoy más de 1.5 Mlls de adultos mayores no la tienen.
Estoy atento a sus opiniones sobre el tema, y comprendo el malestar y la confusión que se ha generado. Faltó más información.Dada la coyuntura actual, considero que la SBS y el MEF deben postergar el aporte de los independientes.
Mi P.Ley http://bit.ly/1femTV7 no consideró aporte obligatorio de independientes sino más competencia, transparencia y cultura previsional.
No reproduciré lo que varios usuarios de ambas redes le señalaron al congresista, por respeto a la audiencia. Lo cierto es que puso los ojos en la más controvertida de sus iniciativas y, sobre todo, en el sistema privado de pensiones.
Una primera discusión es si los independientes, por serlo, no deberían contribuir a una AFP. Primera dificultad: en realidad muchos "independientes" son contratados por servicios por honorarios por empresas que deberían tenerlos en planilla (gran tema para el Ministerio de Trabajo. De hecho, la mayoría de periodistas y publicistas está en este rubro). Segunda dificultad: en el Perú no existe cultura del ahorro. Tercera dificultad: la poca transparencia en información, compartida por las AFPs y la Superintendencia de Banca, Seguros y AFPs genera desconfianza en varios trabajadores, que no desean que "alguien gane de más" con sus fondos.
Mi opinión es que los independientes sí deberían pensar seriamente en su jubilación y su futuro y menos en el mes a mes. De hecho, hasta antes del mamarracho que Delgado y compañía aprobaron, existía un aporte voluntario que no fue adecuadamente promovido. Como indica Hans Rothgeisser:
Ni modo, la sociedad moderna definió hace tiempo que había que obligar a todos los que están en edad de trabajar a ahorrar un poquito de su sueldo, de tal manera que luego con ese dinero se le pueda mantener cuando sea viejo y no esté en edad de trabajar. ¿Te molesta? ¿Quieres cuestionar ese sistema? Sorry, llegaste como varias décadas tarde. Sí, sí, yo sé que tú eres recontra responsable y que estás ahorrando por tu cuenta y que no necesitas que el Estado te obligue a hacerlo. O si no, que te importa un rábano el futuro y quieres tirarte todos tus recursos hoy. Piña, pues. A mí también me llega, pero así están las cosas. No te la agarres con las AFP, no te la agarres con la SBS.
Otra cosa es que la norma promovida por Delgado sea un fiasco indefendible. Y si bien es cierto que los independientes no deben descuidarse de su vejez, en un país donde el ahorro voluntario es cuestión de saludables excepciones, lo cierto es que existían miles de formas, estímulos y tasas de detracción menos gravosas que las planteadas por el congresista de marras y los compañeros que aprobaron esta norma en el Congreso. Para resumir: Delgado cometió una sandez, el Congreso la remató aprobando la norma, pero los independientes no deberían estar exceptuados de algún sistema de pensiones. Obviamente, en mejores condiciones que las establecidas actualmente.
Un segundo tema es cómo fomentar una cultura del ahorro. En general, nuestra clase media se ha acostumbrado a prever únicamente los gastos del mes, vivir a la par con el sueldo o abusando con el uso del dinero plástico (osea, la tarjeta de crédito). Cursos básicos de economía en los colegios, campañas desde la SBS, ASBANC y las AFPs son necesarias para saber las ventajas del ahorro y, por supuesto, explicar cuales son cada uno de los montos que nos cobran por administrar nuestra plata, para que no sintamos el tufo a robo que varios sienten. Como señalan desde Contribuyentes por Respeto:
El "hablar claro y completo", en realidad, es algo que a las propias instituciones financieras les conviene. Creemos que ello mejoraría mucho la percepción que el público en general tiene de ellos. Pero si no lo hiciesen, es labor del INDECOPI y de la SBS supervisar su actuación en el mercado y sancionar ejemplarmente aquellos casos en los que en realidad nos encontramos ante un caso de engaño u omisión de información relevante.
Un tercer punto es que, en términos generales, la reforma de las AFPs no pensó ni en los usuarios del sistema ni tampoco en las administradoras de fondos de pensiones. Al final se aprobaron normas que no dejaron contentos a nadie. En esta entrevista de hace un año con Patricia del Río, Pablo Secada cuenta cómo la reforma se aprobó en medio de disputas de egos y desencuentros institucionales.
Por ello aún resulta indispensable que se haga una buena reforma del Sistema Privado de Pensiones, aquella en la que en nuestro Congreso hasta ahora no tienen en mente.
Cuarto punto y final. Si todo esto no convence, si le tienes aversión a las "grandes corporaciones" o si confías más en el Estado, en teoría debería quedar la ONP como alternativa. El problema es que el sistema público tiene graves falencias y ninguna de ellas fue contemplada cuando se reformó el SPP. Desde el Instituto Peruano de Economía se plantearon varias propuestas para mejorar el sistema estatal. Pero desde el MEF no la ven.
Lo urgente es mejorar o derogar la norma impulsada por Delgado. Pero lo importante, de veras, es hacer ajustes claros al sistema de pensiones (público y privado) que lo hagan creible y eficiente. He aquí un reto para todos los actores involucrados en el tema.
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Que opina usted? El APRA y la aberración alanista.- La degeneración populista que convirtió al Partido del Pueblo en cueva de ladrones.- A los apristas sólo les queda expulsar del templo del PAP a García Pérez, del Castillo y a los secuaces de ambos - 03/03/2013 0:30:07
"Escribe: César Vásquez BazánEl ejemplo del finado Fernando Belaúnde Terry, triunfador de dos procesos electorales, señaló el camino político de traición que eligió García Pérez.
El Judas Iscariote del aprismo repitió lo que hizo Belaúnde para acceder al poder y permanecer en él. El cilíndrico y malamente enriquecido mandatario participa del mismo estilo de manejo personal y administración de imagen del malogrado político de la lampa, como puede usted apreciar en el material que presentamos.
En el vídeo, García expresa con claridad que él no es "de izquierda ni de derecha". Se declara implícito simpatizante del belaundismo del cual adopta abiertamente el lema "Adelante". Es decir, estamos frente a un elemento que definitivamente no es aprista, partido que se define en el campo de la izquierda democrática. El Alan García del siglo XXI no obedece a ideales de justicia social, ni a principios de transformación. No pierde tiempo en cojudeces. Se guía por su principal valor, esto es la búsqueda de la riqueza y la satisfacción personal. Para ello necesita acceso al poder político de la nación. Se ha rodeado de una banda de pícaros cuyos miembros se han enriquecido gracias a los votos apristas. Todos ellos comparten el modus operandi del compadre de Rómulo León Alegría, entre los que aparece en primera fila el tío George del Castillo.
Los apristas de hoy tenemos el reto de expulsar del templo del PAP a mercaderes de la política como García Pérez, del Castillo y a los secuaces de ambos, que han convertido al Partido de Haya de la Torre en vulgar cueva de ladrones.
* * *
A mediados de 1987, algunas semanas antes del intento de nacionalización de la banca, publiqué un libro titulado La propuesta olvidada. Mi intención fue mostrar la lejanía existente entre la acción del régimen presidido por Alan García y la ideología y plataforma programáticas del Partido Aprista Peruano. El quinto capítulo de ese libro lleva como título Aprismo y gobierno y se dedicó al análisis del experimento político alanista al que consideré una estéril variante del populismo latinoamericano. En particular, señalé que antes que discípulo de Haya de la Torre, García más bien daba señales claras de practicar un neobelaundismo populista, aderezado con unas pizcas de leguiísmo modernizado.
En La propuesta olvidada ubique la génesis mediata del alanismo en el ajuste táctico para la toma del poder promovido por la dirección aprista a mediados de los años cincuenta y el origen inmediato en la difícil coyuntura partidaria producida tras la muerte de Haya de la Torre. Expliqué los antecedentes históricos y métodos del alanismo, la apariencia y la realidad de su caudillo y la conducta que seguía frente a los grupos de poder económico, las fuerzas armadas, la Iglesia y los trabajadores.
El texto de dicho capítulo es el que presentó a continuación a la consideración de los lectores. Permitirá que cada quien compare al García de hoy con el Alan de ayer. Si se efectúa esa comparación a la luz de los objetivos, métodos y comportamiento de AGP, se encontrará que Alan sigue siendo el mismo político neobelaundista que presidió el país entre 1985 y 1990.
LA PROPUESTA OLVIDADA
Capítulo V
Aprismo y gobierno
"Yo no quiero dinero ni puestos;
quiero justicia para el pueblo peruano"
(PCPA, 481).
El presente capítulo intenta una interpretación de la realidad aprista y del carácter del gobierno del presidente García hacia mediados de 1987. Básicamente, estas líneas pretenden demostrar que el aprismo "como doctrina, como programa y como línea directriz", tal cual diría Haya, no se encuentra en el poder. Por el contrario, el régimen constitucional 1985-1990 acusa una fuerte orienta
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