Que opina usted? UNION CIVIL YA: SEMANA HISTORICA - 30/03/2014 11:50:15
" Graben este nombre para la historia: Roger Rodríguez Santander, director general de Derechos Humanos del Ministerio de Justicia, es el primer funcionario público peruano en emitir un documento oficial en favor de la unión civil entre parejas del mismo sexo.Su opinión jurídica fundamenta, en términos adecuados, las razones por las cuales debe aprobarse el proyecto de Ley planteado por Carlos Bruce. El libre desarrollo de la personalidad, la libertad de ejecutar su propio proyecto de vida, así como la igualdad ante la ley son fundamentos recogidos en el informe. En esta misma línea, la Defensoría del Pueblo ha recomendado aprobar la iniciativa legislativa antes mencionada.
Pero el documento va más allá y plantea dos puntos de avanzada para el reconocimiento de derechos en el Perú: la separación estricta entre la moral personal de las personas y la ética pública al señalar que no se afectan derechos de terceros quienes esgrimen que la medida perturba un modelo de virtud (conservadora) y que el reconocimiento de la protección constitucional de la familia abarca también a parejas del mismo sexo.
Cabe recordar que el proyecto reconoce derechos civiles, de seguridad social, así como patrimoniales y de herencia. Y, fundamentalmente, es la muestra de que la orientación sexual no debe ser causal de discriminación, en un país donde se producen crímenes de odio todos los meses.
Resulta indispensable que el Congreso de la República apruebe esta iniciativa. Miles de peruanos mejorarán su vida. Y el país habrá ganado en igualdad.
(Columna publicada en Exitosa Diario el 30.03.2014)
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Interesante, EL PROYECTO BRUCE - 15/09/2013 11:18:26
" Carlos Bruce ha sacudido el ambiente político con un proyecto de Ley que propone la unión civil no matrimonial para personas del mismo sexo. Que recuerde, se trata de la primera oportunidad que se plantea una fórmula civil de reconocimiento de las relaciones homosexuales en el país.La propuesta del congresista de Concertación Parlamentaria es sencilla: pasa por la creación de una figura nueva, la de "compañeros civiles", quienes tendrán derecho a formar una sociedad de gananciales para sus bienes (es decir, propiedad compartida), así como varias de las prioridades que tiene cualquier pareja heterosexual para las decisiones sobre la salud y alimentos, así como el derecho de habitación permanente del que fue el hogar común en caso uno de los compañeros fallezca. Asimismo, se propone la incorporación del compañero civil al orden sucesorio, mediante una modificación al Código Civil.
De su lectura, se desprende que el proyecto ha sido bastante estudiado y meditado. Se ha buscado la creación de una fórmula distinta al matrimonio, pero que tenga una protección especial para ciudadanos peruanos cuyos derechos han sido restringidos. Como bien señala Bruce en su exposición de motivos, nos encontramos ante una figura civil y no ante un sacramento religioso.
El proyecto ha tenido una recepción mixta. Desde los sectores más proclives a la defensa de los derechos humanos, se tiene la sensación que el proyecto es parcial - debido a que no usa la palabra matrimonio -, pero que sí constituye un avance.
En esa línea está el comunicado del Movimiento Homosexual de Lima: respaldan la iniciativa, pero consideran que, aunque la misma sea un avance, puede generar una institución segregadora. Al mismo tiempo, reafirman que la agenda actual del movimiento LGTB no se circunscribe al tema matrimonio - unión civil, sino que abarca la lucha contra los crímenes de odio y el reconocimiento de la identidad de las personas trans.
Como era de esperarse, los sectores conservadores han comenzado a atacar a Bruce. Las bajezas - porque no pueden calificarse de otra manera, han provenido tanto de Juan Luis Cipriani como del congresista fujimorista Carlos Tubino.
En una de las ediciones más desaforadas de "Diálogo de Fe" - donde atacó al sacerdote peruano Gustavo Gutiérrez, padre de la Teología de la Liberación, y trató de "ingenuo" al prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe por propiciar una reunión entre Gutiérrez y el Papa - el Cardenal se mandó con esta frase infeliz:
"El que tiene alguna otra opción, es su problema y que lo haga por su cuenta. Pero no me parece que hemos nombrado a congresistas para justificar su propia opción. No me parece"
Por su parte, el congresista Tubino destiló homofobia en varios tuits en los que decía que "combatirá" esta iniciativa. Como es de suponer, en Twitter varios usuarios lo tacharon de disciminador para abajo.
Desafortunadamente, expresiones como las vertidas por Cipriani y Tubino son compartidas por un sector de peruanos que considera que los derechos de miles de compatriotas valen menos por tener una orientación sexual distinta. La lucha será dura, pero creo que, más allá de algunos reparos al proyecto, Carlos Bruce apunta en la dirección correcta. El país no podrá considerarse como moderno si es que no reconocemos los derechos de todos.
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Es Noticia, VERDADES QUE NO OFENDEN, DIEZ AÑOS DESPUES - 28/08/2013 9:06:18
" Hace exactamente diez años, la Comisión de la Verdad y Reconciliación presentó su Informe Final al país, documento en el que condensaba 23 meses de trabajo y estudio sobre el periodo de violencia que vivió el Perú entre 1980 y 2000. Transcurrida una década, durante los últimos días han circulado diversos balances, se han realizado conmemoraciones y actividades académicas y, claro está, los detractores de toda la vida han continuado con una campaña de mentiras que ya lleva una década.Este año, me interesa dialogar con un artículo de Gonzalo Zegarra, publicado en el diario virtual Altavoz, pues tiene algunas cosas que ubican en su lugar el debate respecto a la CVR y algunas omisiones que lo llevan a conclusiones erróneas.
Para empezar, Zegarra acierta al señalar cuál es el principal punto controvertido que ha generado controversias en relación a la Comisión de la Verdad y Reconciliación:
Las voces que desde un inicio se opusieron a la CVR lo hicieron bajo el argumento de que no convenía al sistema democrático admitir públicamente siquiera la posibilidad de que el Estado haya violado los derechos ciudadanos de ciertos peruanos, pues ello podría deslegitimar los resultados de la lucha antisubversiva en su conjunto. Hubo incluso quienes sostuvieron que si ello había ocurrido, se trataba de un "mal menor" inevitable en la defensa frente a la demencial agresión del terrorismo.
En particular, muchos quienes se ubican en este sector esperaban que los actos que implicaban violaciones a los derechos humanos cometidos por agentes del Estado fueran omitidos o "comprendidos" como un "costo a pagar" por la pacificación del país. Al no responder a esta narrativa, pues la Comisión se centró sobre todo en las víctimas y en la explicación de lo ocurrido, este grupo de peruanos tachó inmediatamente de "pro terrorista" a la CVR.
Todo ello a pesar que: a) La CVR condenó claramente a Sendero Luminoso y al MRTA; b) indicó que SL era el responsable principal del inicio de la violencia y de la mayor cantidad de víctimas mortales (a pesar que algunos extraviados con simpatías hacia radicalismos de izquierda pretenden contrariar esta conclusión); c) señaló que SL cometió crimenes de lesa humanidad, crímenes de guerra y, potencialmente, genocidio contra el pueblo asháninka; d) no se niega el carácter terrorista de varias de las acciones de SL y el MRTA y e) se encuentran patrones sistemáticos de secuestro en el accionar del MRTA. Además, claro está, de reconocer a héroes militares y civiles y acciones de coraje y heroísmo.
En el fondo, la razón por la cual la CVR ha sido tan criticada es porque no reconoce que hay "razones de Estado" que permiten violar derechos humanos y señala responsabilidades institucionales, políticas y brinda datos para que el sistema de justicia establezca culpabilidades y sancione a quienes rompieron la ley. Y dado que la clase política en su totalidad y otros actores sociales fueron interpelados por sus acciones y omisiones, también se sumaron al cargamontón. A tal extremo se ha ido que los defensores civiles de los sectores castrenses olvidan que, al final del libro "En Honor a la Verdad", la versión de parte del Ejército Peruano sobre el conflicto, se reconoce y condena los actos contrarios a la ley cometidos por agentes del Estado.
Sin embargo, como bien precisa el director de Semana Económica:
La legitimidad del Estado en general, y de la Fuerza Armada y policial en particular, se juega en el correcto uso de la fuerza pública. Por eso, la complacencia con los excesos es inaceptable y eso es lo que entraña no denunciar a quienes violaron los derechos humanos. Por tanto, cualquier Estado democrático civilizado tiene la obligación de emprender un esfuerzo por determinar si la lucha antisubversiva ,por más legítima que sea en su conjunto, implicó vulneraciones a los derechos humanos. Y eso es lo que hizo la CVR.
Donde creo que Zegarra Mulánovich desacierta es al señalar que se busca convertir a la CVR "en una verdad oficial", casi totémica, que no está abierta a otras narrativas. Y allí caben hacer algunas precisiones.
Hay que mencionar, en primer lugar, que sí es cierto que el Informe Final de la Comisión de la Verdad y Reconciliación es la narración oficial del Estado peruano sobre el periodo de violencia. Y lo es porque recibió un encargo y un mandato por parte de dos gobiernos democráticos, mediante una norma específica, que señalaba sus funciones, alcances y límites.
A pesar de este carácter y de llevar la nomenclatura de Informe Final (a pesar de ser un punto de partida), en la Introducción de este documento se hace la siguiente precisión:
«Verdad» es un relato perfectible. El relato de la CVR se refiere a sucesos ocurridos en la historia del Perú y a procesos sociales ligados a una memoria conflictiva y fragmentada. Proponemos una narración que, al recuperar nuestra memoria como país, se proyecta hacia el futuro, y debe por eso ser continuada y enriquecida con la participación de la sociedad civil, el Estado y los organismos que habrán de crearse para vigilar el cumplimiento de las recomendaciones del Informe. Lo importante es que el relato contiene en él mismo los criterios que permiten su perfeccionamiento constante; consideramos que habrá lugar en él siempre para acoger nuevos testimonios de víctimas aún desconocidas, así como nuevas perspectivas de análisis o de crítica que contribuyan a su reescritura continua.
Así las cosas, la CVR reconoce la existencia de otras narrativas y que pueden existir algunos datos a precisar con otras investigaciones. Por ejemplo, la cifra de 8,000 desaparecidos registrada por la CVR es conservadora frente a la estimación hecha por el Ministerio Público y otras instituciones que señalan que su número está entre 13,000 y 15,000 personas.
Asimismo, hay temas que no pudieron trabajarse a profundidad, por cuestiones de tiempo, o simplemente no pudieron ser incluidos. Entre los primeros se encuentran los crímenes de odio contra la comunidad LGTB (un caso que la CVR si alcanzó a documentar fue la matanza de "Las Gardenias", cometida por miembros del MRTA) y, entre los segundos, el rol de los actores internacionales y de los intelectuales en el periodo de violencia. Por tanto, el riesgo de la totemización o la eliminación de otras narrativas, al que teme Zegarra, se halla conjurado por el propio Informe Final.
Lo mismo podría decirse en torno a la inclusión del trabajo de la CVR en el espacio educativo, como señala acertadamente Roberto Bustamante:
Leo a varios decir que por qué no se enseña "la verdad" en las escuelas con el IF de la CVR. Ese argumento es justo el que el IF criticaba: la educación de manual, el culto al libro y a la cita textual, lo escrito sobre lo oral/testimonial. Hay sí elementos que pueden ser incorporados, porque han sido investigados y hay evidencia, a la enseñanza de la historia contemporánea. Pero la enseñanza de la historia, implica mucho más que una sucesión de eventos, sino la construcción de una narrativa. Los profesores mucho más que pedir que los alumnos reproduzcan tal cual el gran relato del Hatun Willakuy, podrían ahondar en las historias y testimonios de las familias, de los barrios, del colegio, de los profesores.
Entonces, ¿por qué creo que en personas como Zegarra se puede arribar a conclusiones como las criticadas aquí? Creo yo que se vio marcado por el tono del debate acerca de la CVR. Frente a los constantes ataques frente al Informe Final, quienes lo han defendido durante estos años han estado a la defensiva y, durante mucho tiempo, no se ha profundizado en algunos aspectos del Informe Final menos controvertidos. Más allá que muchos de los argumentos esgrimidos por los defensores del IF CVR son compartidos por mi, creo que corresponde hacer una reevaluación sobre la forma cómo se han transmitido los mensajes vinculados al Informe y, en general, frente al tema de derechos humanos. Se ha hablado mucho hacia quienes ya estaban convencidos o hacía quienes no escucharían nunca. No frente a quienes ignoraron el pasado por cuestiones de edad o desinterés y a aquellos que no tenían carga alguna hacia la CVR. Allí queda una tarea pendiente por hacer.
Finalmente, creo yo que resulta indispensable volver la vista hacia los principales protagonistas del trabajo de la CVR: las víctimas. Es un escándalo que en el país existan 15,000 desaparecidos, cuyos cuerpos, en su mayoría, no han sido entregados a sus familiares para cerrar el periodo de duelo. Varias de las señoras que fundaron ANFASEP hace 30 años están muriendo sin poder tener este derecho. Lo mismo ocurre con quienes esperan justicia por casos ocurridos hace tres décadas. Y, del otro lado, hay cientos de viudas de militares y polícias que siguen esperando que los respectivos Ministerios aumenten las pensiones que justamente merecen por los caídos en el cumplimiento del deber. Estos tres ejemplos nos señalan que existen tareas pendientes y urgentes que el Estado debe afrontar. Como dijo Salomón Lerner Febres hace una década:
La historia que aquí se cuenta habla de nosotros, de lo que fuimos y de lo que debemos dejar de ser. Esta historia habla de nuestras tareas. Esta historia comienza hoy.
Que la tragedia de peruanos matando a otros peruanos no se vuelva a repetir.
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