jueves, 25 de junio de 2015

El Estado, Velasco y el Lobo y Alemania reconoce labor humanitaria de médico peruano en II Guerra Mundial

Es Noticia, El Estado, Velasco y el Lobo - 09/05/2015 4:30:00

"Toda ideología intenta demostrar que lo que considera justo es, además, útil y bueno para una sociedad. En las últimas décadas se ha instalado entre un sector de las élites peruanas una versión bastante extrema del liberalismo, un libertarismo que considera injusta la intervención del Estado en una serie de temas económicos y sociales. Pero, como toda ideología, defiende activamente esta no intervención como lo más favorable para el bien común, el bienestar de todos. La lógica es simple, suele plantearse en dos pasos. Primero, la intervención estatal es injusta pues restringe indebidamente nuestra libertad de elegir o afecta la propiedad de quienes la han ganado con esfuerzo. Segundo, si el Estado interviene el resultado será malo porque afectará esos beneficios sociales que nos brinda el individualismo y porque el Estado siempre mete la pata. Las recetas libertarias, entonces, son justas y útiles. Hay aspectos positivos en este libertarismo. Esta forma de pensar fue importante en su momento para combatir negativos sentidos comunes opuestos, como los del marxismo de manual que llenaban la universidad en los setenta y ochenta. Nos recuerda, además, una lección que es bueno mantener viva: los límites de un Estado que quiso hacer muchas cosas y las hizo mal. Pero desde hace buen tiempo hemos entrado al terreno del dogma. El razonamiento libertario suele venir acompañado de seguridad y exageración. Cualquier política que no les guste nos llevará por una pendiente resbaladiza hasta el totalitarismo comunista. Chávez y la escasez de papel higiénico a la vuelta de la esquina. El culpable de todo lo malo en el país es Juan Velasco, todo. Estoy caricaturizando, pero hay días que la caricatura emerge enterita. ¿Enfrentar la desigualdad? Injustas limitaciones al talento individual que solo traen pobreza y más desigualdad. ¿Diversificación productiva? Vuelve la más rancia industrialización por sustitución de importaciones. ¿Regular la comida chatarra? Se impondrán las preferencias de un grupo sobre las preferencias de quienes quieren comer azúcar en paz. ¿Regulación de la educación superior? Será el fin de un exitoso modelo de universidad privada que ha ampliado la cobertura. Por supuesto que estos temas dan para una discusión amplia en que los libertarios tienen buenos puntos. Pero pensar así tiene dos costos grandes. Primero, no permite mirar críticamente a recetas que nos acompañan desde los noventa y sus límites para escapar de la trampa del ingreso medio. Hipercríticos para evaluar opciones contrarias, dicen poco sobre los fracasos de nuestro laissez faire perucho. Educación superior, sistema de pensiones, reducción de la informalidad, transporte y seguimos contando. Segundo, nos hace menos abiertos a recoger la evidencia en contra de este hermoso mundo en el que lo justo y lo bueno van de la mano. No se discute en qué medida el statu quo beneficia a una serie de actores que ganan mucho con un impacto muy dudoso en el bien común. No se problematiza que la intervención estatal no siempre se oponga a la libertad, incluso puede brindar más posibilidades para ejercerla. Suecia, Alemania, o más cerquita, Uruguay o Costa Rica, países donde históricamente han convivido amplias libertades con una considerable intervención estatal para reducir la desigualdad, no existen. O si existen es para recordar algún problema oculto que pronto los destruirá. Así, el libertarismo local termina pareciéndose a su némesis marxista setentera: poca autocrítica, resistencia a la evidencia. El costo para los libertarios inteligentes es que sus aportes, que existen, terminen confundiéndose con esa caricatura.

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Que opina usted? Alemania reconoce labor humanitaria de médico peruano en II Guerra Mundial - 08/05/2015 18:07:00

En una ceremonia solemne, autoridades de Alemania rindieron homenaje a la memoria del médico peruano Ernesto Pinto-Bazurco, quien es recordado como una figura simbólica de la lucha contra el totalitarismo nazi durante la Segunda Guerra Mundial, informó la Cancillería.
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Información: Al borde del abismo - 08/03/2015 4:30:00

"Cuando el Gobierno venezolano de Nicolás Maduro autorizó a su guardia pretoriana a usar armas de fuego contra las manifestaciones callejeras de los estudiantes sabía muy bien lo que hacía: seis jóvenes han sido asesinados ya en las últimas semanas por la policía tratando de acallar las protestas de una sociedad cada vez más enfurecida contra los atropellos desenfrenados de la dictadura chavista, la corrupción generalizada del régimen, el desabastecimiento, el colapso de la legalidad y la situación creciente de caos que se va extendiendo por todo el país. Este contexto explica la escalada represora del régimen en los últimos días: el encarcelamiento del alcalde de Caracas, Antonio Ledezma, uno de los más destacados líderes de la oposición, al cumplirse un año del arresto de Leopoldo López, otro de los grandes resistentes, y meses después de haber privado abusivamente de su condición de parlamentaria y tenerla sometida a un acoso judicial sistemático a María Corina Machado, figura relevante entre los adversarios del chavismo. El régimen se siente acorralado por la crítica situación económica a la que su demagogia e ineptitud han llevado al país, sabe que su impopularidad crece como la espuma y que, a menos que diezme e intimide a la oposición, su derrota en las próximas elecciones será cataclísmica (las encuestas cifran su popularidad en apenas un 20%). Por eso ha desatado el terror de manera desembozada y cínica, alegando la excusa consabida: una conspiración internacional dirigida por Estados Unidos de la que los opositores democráticos al chavismo serían cómplices. ¿Conseguirá acallar las protestas mediante los crímenes, torturas y redadas masivas? Hace un año lo consiguió, cuando, encabezados por los estudiantes universitarios, millares de venezolanos se lanzaron a las calles en toda Venezuela pidiendo libertad (yo estuve allí y vi con mis propios ojos la formidable movilización libertaria de los jóvenes de toda condición social contra el régimen dictatorial). Para ello fue necesario el asesinato de 43 manifestantes, muchos centenares de heridos y de torturados en las cárceles políticas y millares de detenidos. Pero en el año transcurrido la oposición al régimen se ha multiplicado y la situación de libertinaje, desabastecimiento, oprobio y violencia sólo ha servido para encolerizar cada vez más a las masas venezolanas. Para atajar y rendir a este pueblo desesperado y heroico hará falta una represión infinitamente más sanguinaria que la del año pasado. Maduro, el pobre hombre que ha sucedido a Chávez a la cabeza del régimen, ha demostrado que no le tiembla la mano a la hora de hacer correr la sangre de sus compatriotas que luchan por que vuelva la democracia a Venezuela. ¿Cuántos muertos más y cuántas cárceles repletas de presos políticos harán falta para que la OEA y los gobiernos democráticos de América Latina abandonen su silencio y actúen, exigiendo que el gobierno chavista renuncie a su política represora contra la libertad de expresión y a sus crímenes políticos y faciliten una transición pacífica de Venezuela a un régimen de legalidad democrática? En un excelente artículo, como suelen ser los suyos, Un estentóreo silencio, Julio María Sanguinetti (El País, 25/2/2015), censuraba severamente a esos gobiernos latinoamericanos que, con la tibia excepción de Colombia ,cuyo Presidente se ha ofrecido a mediar entre el gobierno de Maduro y la oposición, observan impasibles los horrores que padece el pueblo venezolano por un gobierno que ha perdido todo sentido de los límites y actúa como las peores dictaduras que ha padecido el continente de las oportunidades perdidas. Podemos estar seguros de que la emotiva llamada del ex Presidente uruguayo a la decencia a los mandatarios latinoamericanos no será escuchada. ¿Qué otra cosa se podría esperar de esa lastimosa colección entre los que abundan los demagogos, los corruptos, los ignorantes, los politicastros de tres por medio? Para no hablar de la Organización de Estados Americanos, la institución más inservible que ha producido América Latina en toda su historia; al extremo de que, se diría, cada vez que un político latinoamericano es elegido su Secretario General parece reblandecerse y sucumbir a una suerte de catatonia cívica y moral. Sanguinetti contrasta, con mucha razón, la actitud de esos gobiernos "democráticos" que miran al otro lado cuando en Venezuela se violan los derechos humanos, se cierran canales, radioemisoras y periódicos, con la celeridad con que esos mismos gobiernos "suspendieron" de la OEA a Paraguay cuando este país, siguiendo los más estrictos procedimientos constitucionales y legales, destituyó al Presidente Fernando Lugo, una medida que la inmensa mayoría de los paraguayos aceptó como democrática y legítima. ¿A qué se debe ese doble rasero? A que el señor Maduro, que ha asistido a la transmisión de mando presidencial en Uruguay y ha sido recibido con honores por sus colegas latinoamericanos, es de "izquierda" y quienes destituyeron a Lugo eran supuestamente de "derecha". Aunque muchas cosas han cambiado para mejor en América Latina en las últimas décadas ,hay menos dictaduras que en el pasado, una política económica más libre y moderna, una reducción importante de la extrema pobreza y un crecimiento notable de las clases medias, su subdesarrollo cultural y cívico es todavía muy profundo y esto se hace patente en el caso de Venezuela: antes de ser acusados de reaccionarios y "fascistas" los gobernantes latinoamericanos que han llegado al poder gracias a la democracia están dispuestos a cruzarse de brazos y mirar a otro lado mientras una pandilla de demagogos asesorados por Cuba en el arte de la represión van empujando a Venezuela hacia el totalitarismo. No se dan cuenta que su traición a los ideales democráticos abre las puertas a que el día de mañana sus países sean también víctimas de ese proceso de destrucción de las instituciones y las leyes que está llevando a Venezuela al borde del abismo, es decir, a convertirse en una segunda Cuba y a padecer, como la isla del Caribe, una larga noche de más de medio siglo de ignominia. El Presidente Rómulo Betancourt, de Venezuela, que era de otro calibre de los actuales, pretendió, en los años sesenta, convencer a los gobiernos democráticos de la América Latina de entonces (eran pocos), de acordar una política común contra los gobiernos que ,como el de Nicolás Maduro, violentaran la legalidad y se convirtieran en dictaduras: romper relaciones diplomáticas y comerciales con ellos y denunciarlos en el plano internacional, a fin de que la comunidad democrática ayudara de este modo a quienes, en el propio país, defendían la libertad. No hace falta decir que Betancourt no obtuvo el apoyo ni siquiera de un solo país latinoamericano. La lucha contra el subdesarrollo siempre estará amenazada de fracaso y retroceso mientras las dirigencias políticas de América Latina no superen ese estúpido complejo de inferioridad que alientan contra una izquierda a la que, pese a las catastróficas credenciales que puede lucir en temas económicos, políticos y de derechos humanos (¿no bastan los ejemplos de los Castro, Maduro, Morales, los Kirchner, Dilma Rousseff, el comandante Ortega y compañía?) conceden todavía una especie de superioridad moral en temas de justicia y solidaridad social. Madrid, febrero de 2015
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