Es Noticia, GUIA DE PERSONAJES EN EL CASO LOPEZ MENESES - 07/12/2013 18:47:37
" Hace un par de semanas, Eduardo Dargent mencionaba lo siguiente en torno al caso López Meneses:Lo que lamento es que, salvo pocos casos (pienso en Gustavo Gorriti y su equipo, Ángel Paéz en La República, algunos reportes de programas dominicales), no encuentro versiones que intenten ir al fondo de los hechos y explicarlos coherentemente. Y ello es causa de la forma en que han actuado los medios en los años post-transición. En vez de fortalecer esas unidades de investigación que sacaron varias cosas a la luz a fines de los noventa, tuvimos en democracia menos recursos para la investigación periodística.
Dada la amplia cantidad de personajes involucrados en las investigaciones presentadas por Gorriti, Páez (junto a Doris Aguirre) y otros periodistas, aquí presentamos la siguiente guía para no perdernos en una historia que tiene más personajes que Cien Años de Soledad.
OSCAR LOPEZ MENESES: El centro de la trama. Ex yerno del general Víctor Malca, hombre de confianza de Vladimiro Montesinos en los últimos años de la autocracia fujimorista. Con conexiones políticas en varias tiendas y, como veremos a continuación, sobre todo en las Fuerzas Armadas y la Policía Nacional. Durante varios años se presentó como "hombre de confianza y seguridad" de Roberto Letts Colmenares, dueño de la empresa minera Volcan e incluso le contó a varias personas - entre ellos, al periodista Juan Carlos Tafur - que era heredero del magnate (cuestión, esta última, ya descartada). Subsiste la gran interrogante en este caso: ¿por qué había tanta vigilancia alrededor de su casa y la de su padre en Surco?
LOS POLICIAS:
Raúl Salazar Salazar: General de la PNP involucrado en el caso Brujas de Cachiche y premiado por este gobierno con la Dirección General de la Policía, a la que se aferró hasta donde pudo. Según él, el pedido de resguardo fue solicitado por el jefe del Comando Conjunto de las Fuerzas Armadas, José Cueto Aservi, pero el marino ha desmentido esta versión. Su situación se complica más cuando se conoció que pedía un cuaderno que probaría que la casa que estaban resguardando era la de Cueto. Como demostraron las investigaciones periodísticas en paralelo que Páez y Gorriti vienen desarrollando, el famoso cuaderno tenía anotaciones fraguadas. Para Gorriti, la orden de la custodia a OLM vino desde su despacho.
Luis Praeli: Ex jefe de la Región Lima. Conocido de López Meneses, con quien ha departido en reuniones sociales. Ha negado la invitación a OLM al cuartel El Potao para una ceremonia policial. Para Wilfredo Pedraza, exministro del Interior, es el principal responsable policial del caso. Argumenta Praeli a su favor que la orden para custodiar a López Meneses era anterior a él. Posible candidato a ser enviado al retiro en diciembre.
Williams Pingo Cienfuegos: Fue el suboficial que reveló a su comando que sus superiores le ordenaron mentir respecto al cuaderno fraguado sobre la supuesta custodia a Humala.
Alfredo Marín: Ex jefe de estado mayor de la Sub Unidad de Acciones Tácticas (SUAT). Desde su puesto controlaba la distribución de los patrulleros. Como indica Paez, Marín confesó haber fraguado el famoso cuaderno.
Carlos Morán: El segundo a bordo de la PNP. Daniel Abugattás lo sindicó como la probable fuente de la información sobre la custodia a López Meneses brinada a Willax. Morán es una conocida fuente de varios medios de comunicación y, tanto desde una parte del oficialismo como desde un sector de la prensa desconfían sobre él, debido a sus cercanías con una sección del entorno de Alan García durante el gobierno pasado. La gran pregunta es si se quedará luego del 31 de diciembre en la PNP.
LOS MILITARES
José Cueto Aservi: Jefe del Comando Conjunto de las Fuerzas Armadas. Ratificado por Humala (por ahora). Va a tener que convivir ahora más estrechamente con el flamante viceministro de Defensa (y antes de Interior) Iván Vega, el hombre clave para Humala en la lucha contra Sendero en el VRAEM.
Oswaldo Zapata: Pieza clave en las conexiones de López Meneses con el sector castrense. De un lado, como indica Gorriti:
(…) cuando en junio de 2008 se reactivó el arma de inteligencia, López Meneses influenció con éxito para que se ordenara a los oficiales a cargo de la reclasificación, incluir a dos primos de López Meneses: el coronel Oswaldo Zapata (compañero de promoción del presidente Humala) y el comandante (hoy coronel) Luis Zapata.
De otro lado, como mencionó Páez hace algunas semanas, Zapata acompañó a López Meneses a la famosa ceremonia en El Potao donde estaba el general Praeli, a quien mencionaba como su amigo. Y, oído a la música, fue Villafuerte quien llevó a Zapata al CCFFAA. De hecho, a pesar de ser promoción de Humala, Zapata no era querido por el presidente de la República, por haber trabajado en el entorno cercano de Paul Da Silva, excomandante general del Ejército que le había hecho contracampaña en el 2006. Y aqui viene el siguiente nombre
Paul Da Silva: Según Gorriti, López Meneses tuvo mucho que ver en su nombramiento en 2010:
A la vez, López Meneses hizo, según fuentes militares diversas, un lobby intenso para que se nombrara al general EP Paul da Silva como comandante general del Ejército. En el proceso, da Silva, López Meneses y Mantilla fueron vistos en un restaurante del club Regatas. La llamada burlona de un amigo de Mantilla, un fotógrafo de peso, pidiéndoles que sonrían a las cámaras, hizo que los tres dejaran el local con la comida a medio digerir.
No está claro cuán exitoso fue el lobby, pero sí que Alan García no le dio ninguna posibilidad de plantear alternativas a su entonces ministro de Defensa, Jaime Thorne. Fuentes familiarizadas con el pensamiento de Thorne indican que García le dijo que podía proponer, si quería, a alguien en la Marina, pero que en el Ejército él, García, iba a nombrar a Paul da Silva. Y así fue.
¿Por qué era clave Da Silva? Según el director de IDL-Reporteros - y como también lo ha señalado Cuarto Poder - durante la presencia de este personaje en el cuartel de San Borja, OLM pudo tener libre acceso al Pentagonito cuantas veces quisiera. Incluso propuso la construcción de un sauna en las instalaciones de la Comandancia General del Ejército.
Víctor Ripalda: Gorriti menciona:
(…) Da Silva fue relevado, más bien destituido, el 8 de agosto de 2011. En su lugar, fue nombrado como nuevo comandante general el general EP Víctor Ripalda, un compañero de promoción de Villafuerte (y también de los generales Moncada y Cabrera).
La influencia de López Meneses dejó de ser tan evidente y abierta, pero siguió siendo muy fuerte.
Una de las primeras cosas que logró fue el relevo del general Rivera, de la Dinte (López Meneses le tenía antipatía por haber evitado que Oswaldo Zapata sea el jefe del batallón de inteligencia, nota de DTP. Se lo responsabilizó por la visita que hizo don Isaac Humala, el padre del Presidente, al batallón de inteligencia el 16 de agosto de 2011. Quien lo invitó, por petición de otro oficial, fue en realidad el coronel Murguía, pero se responsabilizó a Rivera.
Una semana antes, sin embargo, apenas salió Da Silva, Rivera conminó a Zapata a abandonar la oficina que tenía en el batallón de inteligencia. Para resarcirlo de ese contraste, López Meneses hizo refaccionar y decorar la nueva oficina de Zapata.
Lo hizo, de nuevo, con la asistencia de Félix Moreno, el presidente de Callao, según fuentes informadas.
A la inauguración de la refaccionada oficina asistió el nuevo comandante general Ripalda, junto con López Meneses. Fue Ripalda quien sacó al general Rivera de la Dinte.
Es seguro que López Meneses mantuvo una fuerte influencia con Ripalda a quien, según fuentes con conocimiento directo, visitaba unas tres veces por semana en la Comandancia General.
LOS POLITICOS:
Como ya hemos mencionado, López Meneses tenía conexiones con gente de diversas bancadas. Hagamos un repaso:
Apristas: La conexión mayor es Agustín Mantilla, con quien protagonizó un ampay junto a dos altos oficiales del Ejército y un magistrado electo del Tribunal Constitucional en 2007. Gorriti señala que OLM pudo organizar una custodia policial desde San Jorge el día que Mantilla salió libre, luego de cumplir su pena por corrupción. Ojo que fue Mantilla quien dijo que López Meneses era amigo de Humala y Adrián Villafuerte, cuestión que ambos personajes han negado.
Otros apristas mencionados han sido Luis Gonzáles Posada y Mercedes Cabanillas, protagonista y mencionada en dos audios, respectivamente, de López Meneses, lanzados en la campaña de 2006.
Sin ser aprista, pero cercano al cogollo de Alan, es el rector de la Universidad San Martín de Porres, José Antonio Chang, amigo de López Meneses desde la época en que el controvertido personaje estaba a cargo de la Clínica Odontológica de la USMP.
Una última persona vinculada al APRA y mencionada en este caso es Ramón Óscar Murillo Serna, exasesor de Octavio Salazar cuando fue ministro del Interior, que acompañó a Oswaldo Zapata (el primo militar de López Meneses) a una reunión con el hoy congresista fujimorista celebrada el 26 de agosto paasado. Salazar ha reconocido la reunión a instancias de Murillo, en la que Zapata le pidió que abogara por él para un ascenso en el Ejército Peruano. Murillo es formador de militantes apristas y, agárrense, coordinador del doctorado del Instituto de Gobierno de la USMP, que dirige Alan García. Ojo con este personaje que puede dar más de una sorpresa.
Fujimoristas: Además de las conexiones noventeras y de Octavio Salazar, ya mencionado en esta trama, el aún esposo de Cecilia Chacón, Luis Portal, es socio de la pareja de Francisco Lara Rojas, el empresario de transportes a cuyo nombre está el teléfono celular desde el que se hicieron llamadas para pedir custodia a la casa de López Meneses. Como han confirmado El Comercio y La República esta semana, tanto un miembro de seguridad de la casa de OLM como trabajadores del CCFFAA hicieron uso de dicho teléfono.
Nacionalistas y conservadores: Ayer José Urquizo reconoció que había sostenido una reunión con Oswaldo Zapata, el primo militar de López Meneses. Según el exministro de Defensa, conoció a Zapata en el CAEM el año pasado. También ha reconocido que conoce a OLM. Según Gorriti, la relación es más estrecha:
Otro ministro de Defensa con el que López Meneses tuvo relación fluida fue José Urquizo, un ex militante aprista ayacuchano (fue vicepresidente regional, elegido en la lista que presidió Omar Quesada) que terminó en Gana Perú.
Hay que recordar que Urquizo no solo fue aprista, sino también cercano al cardenal Juan Luis Cipriani. Y, precisamente, según el director de IDL-Reporteros, otro miembro del Opus Dei era cercano a López Meneses:
Cuando Rafael Rey fue ministro de Defensa, entre julio de 2009 y septiembre de 2010, varios militares ,a decir de fuentes de la propia institución, se acercaron a López Meneses con la esperanza de que les facilitara un buen contacto con Rey, gracias a los lazos del Opus Dei. Rey conoce, según ha admitido, a López Meneses desde que este era niño, un pequeño asistente del club "Saeta" del Opus. Luego, según ha dicho, lo volvió a ver en 1993 y en el 2000 como asesor de la bancada fujimorista y de Jorge Polack en especial.
LAS HIPOTESIS: A esta altura, hay dos hipótesis complementarias bastante plausibles. De un lado, López Meneses fue tejiendo, al salir de prisión, una serie de vínculos políticos, empresariales y, sobre todo, influencia en el sistema de inteligencia del Ejército. Al mismo tiempo, resulta cada vez más plausible la tesis de Rosa María Palacios sobre la custodia policial: entrega de patrulleros a cambio de la posibilidad de una ayudita para los ascensos. Además de sus influencias reales, recordemos, López Meneses se ha ufanado ante varias personas de su presunta cercanía a Ollanta Humala, relación que ha sido negada por el Presidente de la República. En el camino, para evitar más represalias, un grupo de policías quiso salpicar a la custodia presidencial en este tema, pero con tal torpeza que el tema fue casi inmediatamente descubierto por la propia PNP.
En ese sentido, el periodismo ha aportado mucha evidencia que la comisión García Belaúnde deberá tomar en consideración, antes que procurar afanes de figuración lamentables para la investigación. Lo cierto es que esto es más que un caso de corrupción policial, como se nos indicó desde Palacio de Gobierno.
(Foto: La República)
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Información: CRISIS DE CREDIBILIDAD - 18/11/2013 18:24:48
" Hoy Ollanta Humala dio una explicación (o al menos, eso intentó) sobre la crisis generada por el caso López Meneses. La hipótesis del presidente de la República es que estamos ante un caso de tráfico de influencias en la Policía Nacional en torno al resguardo policial, en el que están inmersos tanto los mandos policiales relevados como Óscar López Meneses, a quien sindicó como un "prontuariado".La explicación resulta factible, pero a la vez, insuficiente. La corrupción policial es tan alta que esta hipótesis es plausible, sobre todo por la modalidad empleada (pura llamada telefónica para "no dejar huella escrita" de a quién protegían realmente), así como por el sujeto resguardado, un "vendedor de humo" que ha repetido a muchas personas que tiene llegada a personas con poder y que, por ello, consigue tener entrada con altos mandos policiales.
El problema para el presidente es que no se ha percatado que es parte de la crisis de credibilidad que afecta al sistema político peruano, donde todos los políticos son blanco de sospecha. Las dudas sobre el patrimonio inmobiliario de Alejandro Toledo, las explicaciones insuficientes de Alan García acerca del otorgamiento de más de 5,000 "narcoindultos" o las burlas reiteradas de Alberto Fujimori a su régimen penitenciario son quizás las muestras más tangibles de las razones por las cuáles la gente no confía en los políticos. Y hoy muchos piensan que Humala consintió un poder paralelo dentro de su gobierno, por más que él se encargue de negarlo.
De hecho, quizás el punto donde Humala estuvo más a la defensiva en la entrevista que le hizo Patricia del Río fue en el rol que ha tenido Adrián Villafuerte durante su gobierno. Indicó que había una "leyenda urbana" alrededor del exasesor, pero la procesión parece estar por dentro. Ángel Páez apuntó bien en el blanco de investigación - tanto el viernes como el sábado pasado - sobre el Ácido, al verse involucrado con personas que no tenían confianza alguna de Humala (tanto por afectar su campaña de 2006 como por su cercanía a enemigos suyos jurados como el general Paul Da Silva). Esa información - así como la sensación en Palacio que este caso "se les pasó por la huacha" a Villafuerte y a Pedraza - es la que determinó su salida.
A muchos ha llamado la atención que Humala cargue las tintas solo en la Policía Nacional y haya liberado de presiones al Comando Conjunto de las Fuerzas Armadas. La lectura que tienen en Palacio - y así lo denotan tanto las declaraciones presidenciales como la entrevista de Rosa María Palacios a Daniel Abugattás - es que ha existido una doble traición desde la PNP. De un lado, por un tema de confianza en el tema de seguridad ciudadana, Humala ha preferido tener una relación casi personal con personajes clave en la PNP (el caso de Raúl Salazar es el más sintomático), así como poner a un viceministro que coordine con el almirante Cueto las acciones en el VRAEM (Iván Vega). Esa relación de confianza se ha quebrado. De otro lado, un sector del gobierno (y de la prensa) tiene claro que la filtración sobre el caso López Meneses provino de un alto mando policial. De allí que ahora Humala confíe más en militares en actividad y en civiles de su entorno (Albán, Otárola) para tareas de seguridad. Y por eso es que, sin mencionarla, la palabra purga suene en el ambiente.
El problema es que, justamente, la creación de una relación de confianza basada única y exclusivamente en la lealtad personal y no en la institucionalidad se da de patadas, precisamente, con la consolidación de una Policía Nacional fuerte y destinada a las tareas que debe realizar. Y termina siendo, con las distancias del caso, bastante parecida al vínculo que Alan García creó con empresas de seguridad privadas cercanas a la Marina de Guerra durante la primera parte de su gobierno.
Acierta Álvaro Vargas Llosa en señalar que, en el fondo, esta situación fue tolerada por mucho tiempo por algunas personas, por considerar que "no había que hacerle el juego al fujimorismo". El problema es que el caso ha estallado en la cara del gobierno, precisamente, haciendole el juego al APRA y al fujimorismo. Que ambos intenten aprovechar el tema para su provecho - y en el caso de algunos fanáticos de ambas agrupaciones, con llamados irresponsables al adelanto del calendario electoral - era lo esperable. Pero los vínculos de López Meneses con personajes de ambas agrupaciones debilita su afán fiscalizador y los vuelve parte del problema y no de la solución.
¿Cuál es la única forma que esta crisis se resuelva en serio? Pues empoderando al nuevo ministro del Interior, en forma clara, para que pueda emprender una poda general (respetando el debido proceso) en la Policía Nacional. Walter Albán, a quien conocemos, es una persona honesta, pero creemos que entra, precisamente, a una institución plagada de problemas serios, en las que necesitará muñeca y un personal de confianza a su cargo que le ayude a lidiar con la PNP. Ello implica, por cierto, que Humala deje trabajar a su ministro y deje de lado las relaciones de confianza personal en el plano de la seguridad.
La gran interrogante es si, para recuperar la confianza perdida, Ollanta Humala se atreverá a dar ese paso. Y quienes eligieron a Humala deberán retomar un rol más activo en torno a la vigilancia de sus compromisos con el sistema democrático. Más que en contra de una figura (aunque, ciertamente, en estas semanas, alguna de ellas ha confirmado varios de nuestros temores), para evitar un deterioro mayor de la confianza de los ciudadanos en el Estado.
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Gonzalo Zegarra: El costo de no reformar
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Interesante, Compras y otras decisiones - 20/12/2012 0:52:55
"TweetReproducción de la columna "Las Palabras" publicada en la edición 2263 de la revista "Caretas".
Wilfredo Pedraza, ministro del Interior (Foto: IDL-Reporteros).
El lunes 17 conversé con el ministro del Interior, Wilfredo Pedraza, en su despacho del piso 4 de Córpac. Pedraza dirige un ministerio marcado por una extraña disonancia entre la realidad de la percepción y la percepción de la realidad sobre la seguridad ciudadana. Pero, disonante o no, la mayoría del país considera que ese es el problema más importante de la agenda pública.
Eso debiera convertir al ministro del Interior en el funcionario público más importante o, por lo menos, el más necesario en el Gobierno. Hasta ahora tal no ha sido el caso.
Me acompañó Romina Mella, periodista de IDL-Reporteros (reporteros.pe, la publicación de periodismo de investigación que dirijo), cuyo último reportaje: "Quieren comprar pero no mantener", con el provocativo sobretítulo de: "helicópteros que no vuelan ni caminan", le había parecido exagerado, tendencioso y hasta de mala leche al ministro.
El reportaje de Mella, sin embargo, señalaba hechos importantes y graves. De acuerdo con él, hasta fines de noviembre,"solo siete de las 31 aeronaves que integran la flota de la Aviación Policial están operativas. […] solo en el último año, once aeronaves dejaron de volar por falta de mantenimiento".
Para refutarlo, Pedraza, nos enseñó un informe remitido por el jefe de la Aviación Policial, que sostiene que las afirmaciones de Mella son falsas. Después de una primera confrontación entre el texto de ese oficio y la información de IDL-R, el que hizo agua fue el informe del coronel PNP Martín Mariño, director de la Aviación Policial.
Pedraza tomó una distancia prudencial, pero mantuvo su argumento central: ¿qué tienen que ver los defectos de mantenimiento o gestión que hayan existido desde el año pasado con su gestión que apenas lleva unos meses en el ministerio? ¿y qué tiene que ver el impulso al equipamiento, que él anuncia y promueve, con las taras tradicionales en cuanto al mantenimiento de equipos y medios en la PNP?
Los días anteriores a la entrevista habían ocupado al ministro Pedraza en una precaria operación de control de daños por disposiciones disciplinarias consideradas homofóbicas. La corrección tardía mediante una "fe de erratas" que, como apuntó Rosa María Palacios en una entrevista al ministro, debió llamarse más bien "fe de errores", marcó un caso adicional de la poca capacidad del gobierno para corregir metidas de pata.
En el transcurso de la entrevista el lunes, Pedraza defendió en forma explícita o implícita, algunas acciones y determinaciones que yo considero cuestionables. Desarrollaré eso dentro de unos párrafos. A la vez, hay varias cosas que anotar a favor del ministro.
Una es la disposición a discutir y debatir los asuntos de su portafolio. Le gusta, además, la esgrima de argumentos. Es la actitud que debiera tener todo ministro, cabeza política de su sector al fin y al cabo, pero que pocos adoptan.
En la entrevista, Pedraza no tuvo inconveniente en admitir algunos de los problemas más serios de su sector.
Sobre el estado de negligencia y abandono de, por ejemplo, la guarnición policial Diroes en Yuveni (que IDL-R documentó a fines de noviembre, bajo el título autoexplicativo de "desguarniciones policiales"), Pedraza reconoció ese estado de cosas. "Aquí hay una cultura" dijo, "que trato de remontar, de prestar servicio donde sea y como sea".
Sobre la corrupción policial vinculada con el crimen organizado, el ministro admitió que, sobre todo en casos como la reciente intervención a la banda criminal "Gran Familia" dirigida por el "viejo Paco", la situación era grave, y anunció la próxima detención de "policías vinculados con el crimen organizado en Chimbote, Trujillo y Chiclayo".
Según el ministro Pedraza, la PNP "es una gran fuerza, pero está muy desmotivada y corrupta".
Pero, dice el ministro ya está en curso "un cambio completo. Es la visión de una PNP más fuerte en un año".
¿Visión o hiperventilación? Para Pedraza, sin duda es lo primero.
Se la podría llamar "la Gran Transformación" de la PNP, si no fuera hoy por hoy tan políticamente incorrecto decirlo.
El problema es que para describir la estrategia central quizá haya que utilizar términos aún más incorrectos políticamente.
Como, por ejemplo, el "Shock de Inversiones". ¿Lo recuerdan? ¿No lo asocian quizá con una figura volumétricamente remarcable?
Por inoportuna que pueda parecer la descripción, el hecho es que el impacto estratégico de la gestión de Pedraza está centralmente predicado en un nivel rápido y masivo de inversiones en equipos, instalaciones y, dice el ministro, entrenamiento.
Así:
En cuanto a la infame logística y equipamiento actuales de las bases policiales, Pedraza dice que "Eso va a cambiar. Se va a hacer una gran base policial en Pichari", que costará alrededor de 45 millones de soles.
Habrá también, promete el ministro, bases bien equipadas en Kepashiato, Kiteni, Camisea. Asimismo, varias comisarías y bases policiales en la sierra.
En cuanto a equipo, Pedraza promete que se van a hacer grandes adquisiciones en armamento (aunque no especificó ni el tipo de armas ni el precio de las mismas), equipos y raciones de campaña.
En lo operativo, añade el ministro, la subunidad de acciones tácticas, SUAT, que ha tenido intervenciones reciente significativas y eficaces "va a ser ampliada y potenciada". A la vez, se adquirirá equipamiento especial para las unidades que operan en el VRAE.
Como el gobierno prevé que buena parte de sus problemas de seguridad tendrá un trasfondo de protesta social, ha decidido formar y equipar una policía antimotines que en gran parte reemplazará ("complementará" dice Pedraza) a la USE. Se va a comprar 10 mil equipos antimotines, lo cual da una idea del tamaño que tendrá esa unidad, para la cual se plantea crear una nueva base.
Ya que se habla de construcciones, Pedraza indica que se construirá "tres grandes escuelas" policiales en Trujillo, Arequipa y Cajamarca, que servirán a la vez como centros de entrenamiento. Cada una costará entre 25 y 30 millones de soles. "Además, se va a ampliar otras once escuelas", dice Pedraza.
En conjunto, afirma el ministro, se invertirá 800 millones de soles en equipamiento hasta diciembre de 2013. Quizá más. "Ahí [entonces] tendremos radios, helicópteros, armas, equipos antimotines… eso será un buen parámetro de lo avanzado en el gobierno".
¿Y la corrupción?
Pedraza indica que una de las reformas más importantes es que habrá un Tribunal Policial compuesto por civiles, que será la máxima instancia de consulta y apelación en asuntos disciplinarios, incluyendo los casos de corrupción. "[El tribunal] va a ver de 350 a 400 casos anuales, incluyendo los que implican a generales", dice el ministro Pedraza.
Entonces, le pregunto a Pedraza quiénes permanecerán en los puestos de comando y lo veo ponerse defensivo. Específicamente, le pregunto, ¿van a permanecer los oficiales vinculados al caso de las Brujas de Cachiche, los generales PNP Raúl Salazar y Abel Gamarra, director general de la PNP el uno y jefe de operaciones el otro?
"Ambos me han explicado que si un congresista, que encima es vicepresidente, te cita a un restaurante, tú vas. ¿qué oficial de Policía se va a negar a ir?" pregunta retóricamente Pedraza.
General PNP Raúl Salazar, director general de la PNP (Foto: Andina).
¿Y el encubrimiento posterior de ambos? le pregunto a Pedraza, ¿eso no cuenta, o eso más bien ayudó a sus nombramientos?
El ministro no responde.
En cambio, hay tantos policías notables que sí podrían responder al famoso twitter: "En la PNP, señora, sí es muy difícil caminar derecho. Te puede costar la carrera". Pregúntele al general Arteta.
En medio de la fiebre de compras, Pedraza tendrá que tomar dentro de poco, varias decisiones importantes y reveladoras. Hacia fines de enero sabremos hacia dónde va.
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