Que opina? América Latina no es tan competitiva - 04/12/2011 2:24:28
"América Latina sigue dependiendo de sus exportaciones de materias primas y, por tanto, su vulnerabilidad es muy alta. Así se desprende de los foros de competitividad mundial en donde se señala los riesgos que podríamos tener al depender tanto de economías foráneas. Por eso es importante leer artículos como el siguiente, que nos da muchas luces sobre el particular:América Latina: no tan competitiva como debería
Hacia el final de 2010, los gobiernos y los bancos centrales en América Latina empezaron a tomar medidas (además de aumentar la acumulación de sus reservas internacionales) para moderar la apreciación de sus monedas.
La economía latinoamericana crece, pero el principal motor de ese crecimiento no es el aumento de la productividad. Y sus desafíos siguen siendo muchos, y muy variados.
ésped Artificia
Mientras Europa y Estados Unidos todavía no logran dejar atrás la crisis, el buen desempeño de la economía de América Latina ofrece numerosos motivos para celebrar.
Un ejemplo es la reducción de los niveles de pobreza en el continente a su nivel más bajo de las últimas dos décadas, clic anunciadaclic recientemente por la CEPAL.
Pero para el director asociado del Centro para la Competitividad Global del Foro Económico Mundial, Benat Bilbao, el crecimiento económico observado en el continente no debe hacer perder de vista los importantes retos que aún enfrenta la región.
""Las perspectivas para el futuro son buenas, pero este crecimiento en general se ha dado por una situación exterior, en gran medida por el incremento en el precio de las commodities o de los bienes alimentarios"", le dijo Bilbao a BBC Mundo durante una visita a Bogotá.
""En términos de incrementos de productividad, que es como nosotros medimos la competitividad, aún no se ha dado el paso que se tiene que dar, y ese es el gran reto que todavía tiene la región latinoamericana"", agregó.
Y no es que los países latinoamericanos se hayan quedado estancados en la carrera por aumentar su capacidad para competir en el mercado mundial.
De hecho, en el último informe sobre el tema clic publicado por el Foroclic Económico Mundial países como Brasil, México, Perú, Bolivia, Ecuador, Panamá, Argentina y Uruguay avanzaron varias posiciones en la lista de competitividad.
Pero otras economías también han progresado al mismo ritmo y algunas incluso a mayor velocidad.
El caso colombiano
Un buen ejemplo es China, que en el Reporte Anual de Competitividad elaborado anualmente por el Foro tiene niveles de competitividad más alto que todos los países de la región.
""Y lo que vemos es que China además está progresando de manera muy rápida y acentuada, incluso en pilares competitivos donde tradicionalmente tenían debilidades como es el tema de la innovación"", explicó Bilbao.
O tómese el caso de Colombia, país que según Bilbao resume la situación de la región.
Gracias a sus progresos en materia de infraestructura y preparación tecnológica, Colombia mejoró notablemente su calificación en competitividad.
Pero eso sólo le permitió subir un peldaño dentro del ranking anual del Foro Económico Mundial, ""porque hay otras economías que también han ido mejorando al mismo ritmo"", explicó el director asociado del Centro para la Competitividad Global.
Tal vez más significativo incluso es el hecho que, a pesar de los progresos registrados en las dos áreas antes mencionadas, la infraestructura y la preparación tecnológica colombianas todavía están muy lejos del ideal.
""Y los retos que tiene Colombia son los retos generales que tiene la región"", le dijo Bilbao a la BBC.
Los retos
En el análisis del Foro, la productividad colombiana también se ve afectada por las debilidades de sus instituciones, con especial incidencia en el tema de la seguridad.
""El sector empresarial reconoce que existe una cierta debilidad en el tema de la criminalidad y la seguridad, lo que hace que se eleven los costos de ejercer una actividad económica"", dijo Bilbao.
""También vemos una falta de eficiencia en el mercado de bienes, que se evidencia en una tasa impositiva alta que repercute en una menor capacidad del sistema empresarial para reinvertir sus beneficios"".
""Y aunque sabemos que hay una mejora y un esfuerzo por parte del gobierno, la apertura al comercio exterior todavía no es lo que podría ser"", agregó.
Luego están los ya mencionados problemas de la infraestructura -clic especialmente la del transporte- y todo lo que tiene que ver con la capacidad de innovación.
Y aunque Bilbao le asigna igual importancia a los 12 ""pilares de la competitividad"" que el Foro emplea en su análisis (ver recuadro), también considera que el tema de la innovación es particularmente clave.
""Todos y cada uno (de los pilares) son importantes a la hora de establecer la competitividad y porque todos y cada uno están íntimamente interconectados"", dijo.
""Pero hay que tomar en cuenta que la competitividad es una carrera a largo plazo. Y el tema de la innovación a menudo pasa desapercibido precisamente porque sus efectos se ven a mediano y largo plazo"", advirtió.
Lecciones que aprender
En su análisis, las limitaciones en materia de innovación observables en el caso colombiano (y, por extensión, en el resto de la región) están vinculadas a tres factores.
""Por un lado está la innovación científica tal cual, donde todavía existe una baja inversión en I+D (investigación y desarrollo) por parte del sistema empresarial, lo que está impidiendo que las empresas cuenten con ese conocimiento científico-técnico para poder aplicarlo a nuevos productos y servicios de mayor valor añadido"", dijo Bilbao.
""La capacidad para innovar también se ve relacionada con el uso de las tecnologías de la información y comunicación, donde todavía existen ciertas deficiencias, y finalmente con la calidad del sistema educativo"", agregó.
Una estado de cosas que contrasta con los esfuerzos de China, ""que está invirtiendo de manera muy importante en investigación y desarrollo, con objetivos que creo que ahora están en 2,5% del PIB para la próxima década"".
Se trata, según Bilbao, de niveles de inversión superiores a los de la Unión Europea.
Y eso convierte al gigante asiático en un referente a tener en cuenta ""a la hora de compararse y de ver cómo hay que progresar"".
La otra gran lección, en su opinión, proviene de Europa.
""Los países que tradicionalmente han contado con una menor competitividad han sido los más afectados por la crisis"", dijo el economista.
""Lo que los mercados le están castigando a las economías europeas más rezagadas es su incapacidad para crecer, su incapacidad para hacer las reformas necesarias para incrementar su competitividad y por lo tanto crecer"".
""Y esa es una gran lección que yo creo debemos tener en cuenta: aquellas economías que son más competitivas tienen una mayor resistencia para aguantar los ciclos económicos"", concluyó.
Los pilares de la competitividad
Instituciones
Infraestructura
Ambiente macroeconómico
Salud y educación primaria
Educación superior y capacitación
Eficiencia del mercado de bienes
Eficiencia del mercado laboral
Desarrollo del sistema financiero
Disponibilidad de tecnología
Tamaño del mercado
Sofisticación de la gestión de negocios
Innovación
Fuente: Foro Económico Mundial.
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Noticia, Descentralización a la peruana - 24/02/2011 15:46:42
"Artículo originalmente publicado en DEBATE N°118, diciembre 2002 - enero 2003
Los desafíos económicos de la descentralización
Si bien hasta ahora el gobierno ha demostrado una fe inquebrantable en el proceso de descentralización, lo cierto es que éste enfrenta múltiples obstáculos para convertirse en lo que sus impulsores, ni qué decir de la población, esperan. El economista Efraín Gonzales de Olarte, hace aquí un delicado análisis sobre lo que requiere la descentralización para ser un verdadero motor de prosperidad.
Descentralización a la peruana
Para muchos peruanos la descentralización es, en teoría, una reforma institucional y un proceso de cambio imprescindible para modernizar y democratizar la sociedad peruana, para reformar el Estado peruano, para reducir las desigualdades y divergencias económicas regionales y locales; en consecuencia, para reducir la pobreza. Es decir, es un remedio de amplio espectro, con múltiples fines.
Esto es sin duda un problema, pues estamos frente a una reforma que debería resolver lo que el conjunto de políticas macroeconómicas, sectoriales y sociales no han podido resolver hasta ahora. Es evidente entonces que se le pide demasiado a la descentralización. Por ejemplo, se espera que cambie estructuras económicas, políticas, institucionales y culturales con la sola regionalización, que cree gobiernos regionales y refuerce los gobiernos locales. Presentada así, la descentralización es probablemente el mayor desafío económico, social y político que tienen frente a sí los peruanos.
Para acometer un desafío de esta magnitud, la descentralización debe partir de una concertación de esfuerzos no sólo durante un gobierno, sino durante 15 ó 20 años, y entre todos los sectores de la población, con una conducción y liderazgo claros en cada gobierno, pero también como una política de Estado.
Centralización dura versus descentralización estatal
Para atacar adecuadamente el problema, es importante tener claridad sobre lo que se entiende por descentralización.
La descentralización es un medio para reducir los problemas de desigualdad de oportunidades generados por la centralización económica y el centralismo político. Ambos problemas están muy conectados y, bajo ciertas circunstancias, se retroalimentan y generan un centralismo ""duro"" difícil de cambiar.
La centralización económica es un problema cuando la producción e ingresos del centro (Lima o cualquier capital de departamento) son siempre mayores que en la periferia y son divergentes en el largo plazo. Es decir, la centralización económica no genera mecanismos de igualación y de difusión de los frutos de crecimiento entre regiones. Es un problema de concentración de poder económico en el centro, con escasos mecanismos de redistribución. Esto se debe a la concentración en Lima del capital humano, físico y financiero.
Por otro lado, el centralismo político existe cuando el nivel más alto de gobierno (el gobierno central) acapara las funciones y los recursos del Estado, mientras que los gobiernos regionales o locales tienen pocas competencias e influencia en sus ámbitos. Es, pues, un problema de concentración del poder político en el gobierno central.
El mayor problema surge cuando, como en el caso del Perú, la centralización económica alimenta el centralismo político y éste, a su vez, refuerza la primera. El mecanismo que genera esta retroalimentación es el siguiente: la concentración de la producción genera una mayor tributación en Lima y las principales ciudades, lo que permite al gobierno central tener capacidad de gasto, el cual se asigna en función del número de electores y ciudadanos, quienes están en su mayor parte en el centro. Este gasto, a su vez, dinamiza la demanda de Lima, favoreciendo incrementos en la producción del centro y así sucesivamente. De esta manera se cierra el círculo perverso del centralismo.
Frente a un problema de ""centralización dura"", la descentralización se presenta como una necesidad. Sin embargo, es necesario tener en cuenta que es la centralización económica la que genera el centralismo estatal. En consecuencia, es necesario plantear una estrategia que lleve a la descentralización económica como fin último. La descentralización estatal es un instrumento importante pero insuficiente para resolver este problema.
Desde el punto de vista económico, la descentralización estatal tiene el desafío de cambiar los flujos de inversión privada hacia otras ciudades fuera de Lima para crear centros económicos alternativos. Para ello se requiere que el gobierno central y los futuros gobiernos regionales y locales asuman un liderazgo político claro, promuevan políticas sectoriales y sociales descentralizadas, que se provean de medios estables de financiamiento del gasto y que la inversión pública sea descentralizada, que haya un marco jurídico - institucional favorable y una participación activa de los sectores empresariales nacionales y regionales. Desde un punto de vista político, la descentralización debería ser el medio para reconstruir los mecanismos de representación (partidos políticos, movimientos, gremios, sindicatos, etcétera) y de participación en los gobiernos regionales y locales. El principal mecanismo para hacerlo son las políticas públicas, que al final de cuentas determinan la política. No en vano dicen los politólogos estadounidenses: ""policies determine politics, o las políticas determinan la política, sobre todo en regiones y localidades débiles institucionalmente.
La vía política de la descentralización
De todos los modelos de descentralización posibles, el gobierno ha escogido la vía política mediante la descentralización estatal. Si bien el marco institucional y legal para la descentralización no está aún completo, el proceso ya ha sido lanzado, lo que dice mucho del sesgo político del proceso y de la impaciencia del gobierno por mostrar diligencia para atacar los problemas de empleo y desarrollo de una población ansiosa.
Es entonces a partir de esta ""vía política de la descentralización"" que el gobierno espera revertir la centralización económica, a través de las políticas sectoriales y de las políticas sociales. Se ha escogido el modelo de ""descentralización a partir de la redistribución estatal"".
Es por ello que la legislación contempla que los gobiernos regionales (departamentales) desarrollen y regulen las actividades sectoriales (agricultura, pesquería, industria, agroindustria, turismo, minería, infraestructura, energía, comercio, vialidad, comunicaciones) y servicios sociales (educación, salud y medio ambiente). Mientras que los gobiernos locales tendrán como misión desarrollar y regular servicios sociales (educación, salud, vivienda, infraestructura, saneamiento), servicios públicos (transporte colectivo, circulación, tránsito, turismo) y servicios culturales (conservación de monumentos arqueológicos e históricos, cultura, recreación y deporte, y medio ambiente y sustentabilidad de los recursos naturales).
Esta atribución de funciones define las tareas de los niveles descentralizados de gobierno. Los gobiernos regionales deben promover el desarrollo regional a través de planes, mientras que los gobiernos locales deberán planificar el desarrollo urbano y rural de sus circunscripciones. Para que estas funciones sean ejecutadas adecuadamente, se requerirá de un contexto macroeconómico favorable, con estabilidad y crecimiento. Pero más importante será una transferencia de competencias y recursos presupuestales del gobierno central a los gobiernos regionales y locales.
Políticas sectoriales - regionales, y políticas sociales - locales
Para servir como eje en la quiebra del círculo vicioso de la centralización económica, las políticas sectoriales que deberán ejecutar los gobiernos departamentales deben promover de manera directa y eficiente el uso de la capacidad potencial de los sectores productivos de cada departamento. Estas políticas son las que generan empleo y amplían las oportunidades para la gente. Por ello se requiere que cada gobierno regional tenga un plan de desarrollo socio-
económico con horizontes mínimos de cinco años, basado en la promoción de algún o algunos sectores en particular, para lo cual la inversión pública debe centrarse en infraestructura y mejora del capital humano, de tal manera que se pueda atraer de manera coordinada a los inversionistas privados.
El desarrollo regional en los próximos 20 años dependerá en esencia de la capacidad de atracción de inversionistas privados que logren las regiones. Para ello la inversión pública en infraestructura vial y energética, acompañada de políticas sectoriales de promoción de algunos sectores productivos que generen alto valor agregado (agroindustria, manufactura pequeña, mediana o grande, turismo, servicios productivos), será la clave del desarrollo regional. El objetivo global debe ser incrementar la producción, la productividad y el empleo regional de manera simultánea. La planificación estratégica y la concertación entre gobierno regional, sector empresarial y trabajadores serán cruciales para lograr resultados.
Los gobiernos locales, por otro lado, magnificarán y ampliarán el esfuerzo de los gobiernos regionales si concentran su atención en la ejecución de políticas sociales. La prestación de servicios de educación, salud, vivienda, saneamiento y la lucha contra la pobreza deben convertirse en sus principales funciones y tareas. La asunción de estas competencias, sin embargo, tiene que ser progresiva y planificada para asegurar el éxito de la descentralización. Lo peor que puede pasar es que los gobiernos locales fracasen por intentar asumir funciones de manera apresurada y sin planeamiento. Los gobiernos locales tienen, a partir de las políticas sociales, la enorme responsabilidad de mejorar la calidad de vida de las personas y de su capital humano.
Presupuestos para el desarrollo
Este proceso de descentralización apuesta a que los nuevos gobiernos regionales se conviertan en los agentes del desarrollo regional. Empero, para ello deberán contar con un presupuesto definido por las funciones que les corresponden. Por tanto, estos gobiernos tendrán una doble y difícil responsabilidad, pues la definición de las fuentes de financiamiento de los gobiernos y la estructura de su gasto no sólo deberán tener los atributos de una gestión fiscal prudente, sino también deberán fungir como mecanismos de orientación de la estrategia de desarrollo hacia cinco o diez años.
En consecuencia, será necesario establecer las principales fuentes de ingresos del gobierno regional. Las posibilidades que existen por el momento son: el canon en el caso de que existan recursos naturales, las transferencias del gobierno central, los impuestos que se les permita recaudar de acuerdo con la ley, y préstamos debidamente garantizados. Por otro lado, la estructura del gasto dependerá de las funciones que tengan los gobiernos regionales. Corresponde a sus autoridades gestionar la transferencia de recursos fiscales y proponer la creación de contribuciones o impuestos regionales en concertación con los sectores económicos de sus circunscripciones.
La coordinación, requisito indispensable
La legislación que norma el proceso de descentralización contempla algunas funciones que se deben hacer tanto a nivel departamental como local, lo que podría generar problemas de conflictos de responsabilidades y duplicidad de funciones. La promoción de la educación y la salud son las funciones más importantes que comparten ambos gobiernos. Esto significa que será necesario determinar qué parte del servicio educativo está bajo la responsabilidad del gobierno departamental y cuál con el gobierno local. La educación superior y tecnológica debería ser función de los gobiernos departamentales, mientras que la primaria y secundaria de los gobiernos locales. De la misma manera, los servicios de salud complejos deben estar a cargo del gobierno central o departamental, mientras que la salud básica podría estar en manos de los gobiernos locales. La idea es generar un sistema educativo y uno de salud que, por estar descentralizados, sean mucho más eficientes. Es decir, que brinden mucho más prestaciones, con mejor calidad y con el mismo presupuesto.
Para que esta repartición de competencias funcione de manera adecuada y eficiente es necesario que la coordinación entre gobierno regional y los diferentes gobiernos locales de cada departamento funcione de manera fluida. Para ellos es imprescindible el Consejo de Coordinación Regional.
Los ingredientes del éxito
Finalmente, es importante tener en cuenta que la descentralización del Estado es sólo una condición necesaria, mas no suficiente, para el desarrollo local y regional. La condición suficiente que hace falta es la descentralización de la inversión privada y la descentralización empresarial. En esta etapa inicial, es necesario convertir al Estado en un promotor y gestor del desarrollo de las regiones fuera de Lima, de la periferia y de las pequeñas ciudades, a través de las políticas y capacidades que tendrán a su disposición los gobiernos descentralizados, y en cooperación con el sector privado. El reto es hacerlo con los escasos recursos financieros, fiscales y humanos con que se cuenta. Concertar, coordinar, acumular, gastar bien y generar desarrollo local y regional serán los ingredientes para el éxito de la descentralización.
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