miércoles, 27 de febrero de 2013

Columna de reporteros y Impacto: Jura no habrá "erradicación mentirosa"

Que opina? Columna de reporteros - 29/09/2011 16:36:08

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Gustavo Gorriti, director de IDL-Reporteros (Foto: Christian Osés).


Reproducción de la columna "Las Palabras" publicada en la edición 2200 de la revista "Caretas".
Nieblas de guerra
Un artículo reciente en la revista Semana, de Colombia, informa que dos de los más prestigiosos "centros de pensamiento" (así los llaman, traduciendo casi literalmente lo de "Think Tank") colombianos han llegado a conclusiones opuestas en el diagnóstico de la guerra contra las FARC, a partir, nada menos, de los mismos datos.
Mientras uno de los centros, Nuevo Arco Iris, sostiene que las Fuerzas Armadas colombianas "perdieron la iniciativa", en tanto que las FARC se reorganizan, aumentan sus acciones y regresan a zonas que habían abandonado; el otro centro, Ideas para la Paz, sostiene lo opuesto: que la iniciativa sigue en manos de las Fuerzas Armadas colombianas y que la mayor intensidad en los combates se debe a su empuje y agresividad.
Esa paradoja diagnóstica no es del todo sorprendente. Es el concepto clausewitziano de la "niebla de la guerra" en acción. Mientras que en la guerra convencional, la "niebla" impide percibir con claridad la situación y el curso de una batalla, en la guerra irregular cubre con frecuencia el horizonte estratégico. ¿Se está ganando la guerra, se la está perdiendo? ¿Surgen datos contradictorios de la bruma, que se interpretan de acuerdo con las ideas, los conocimientos, prejuicios, temores y preferencias de cada cual, incluyendo a los expertos?
La neblina no solo afecta el diagnóstico sino también la acción y la estrategia (o, en el caso de quienes no pueden ordenarlas, la prescripción, el tratamiento).
Como se sabe, la contrainsurgencia es el conjunto de medidas con las que un Estado enfrenta una insurrección irregular. Y en ese ámbito hay diversas doctrinas que proponen estrategias diferentes: desde el aniquilamiento de los rebeldes y su base social, hasta la conversión de esa base social mediante acciones de buen gobierno y cercanía comunitaria.
La discusión entre la línea dura, punitiva; y la más suave, predicada en obras sociales, ocurre en casi todos los casos de insurrección irregular. Y aquí en el Perú, la todavía incipiente discusión sobre qué hacer en el VRAE, ya incluye varios ejemplos de ambas tendencias, además de otras sugerencias intermedias.
VARIOS oficiales de las Fuerzas Armadas con quienes he conversado últimamente sobre el tema, han insistido en la necesidad de llevar a cabo acciones sustantivas de desarrollo como método principal de lucha contra el Sendero del VRAE.
Las carreteras asfaltadas, me dijo uno, debieran ser el componente central de la estrategia. "Los campesinos van a poder sacar su producto a los mercados, les van a pagar mejor y los cultivos lícitos van a poder competir con la coca". No solo eso, añadió. Cuando las fuerzas militares se concentren alrededor de las unidades de ingeniería militar que, de acuerdo con lo propuesto por el presidente Humala, se encargarán de construir o de asfaltar la carreteras de penetración al VRAE, los senderistas tendrán que salir a buscarlos ,según sostiene el militar, para tratar de impedirles que socaven su influencia. Y es entonces, fuera del terreno que dominan, que será más fácil batirlos.
Parecida es la "estrategia de carreteras" que propone el ministro de Defensa, Daniel Mora.
En su último artículo semanal publicado en La República, el ex ministro del Interior, Fernando Rospigliosi, expresa un tajante desacuerdo con ese punto de vista:
En una típica expresión, Rospigliosi afirma que "la estrategia planteada por Mora es una necedad". ¿Por qué? "Si se construye una carretera, un hospital o una escuela ¿alguno de esos criminales [los senderistas del VRAE] se va a convencer de las bondades del Estado y abandonar su actividad? Por supuesto que no".
No solo ellos, sostiene Rospigliosi: "La población, de la cual una parte importante vive de la coca ilegal y el narcotráfico, tampoco se va a impresionar por la construcción de carreteras o escuelas".
¿Cuál son entonces las acciones que Rospigliosi recomienda? "Lo que se requiere en el VRAE" escribe, "es inteligencia y fuerzas especiales adecuadamente entrenadas y equipadas, que golpeen con potencia letal a los terroristas y acaben con ellos".
Las acciones de desarrollo, de "inclusión social", "no va a hacer mella alguna en los senderistas, a los que hay que capturar o abatir".
En forma simplificada, quizá simplista, esta es una versión renovada del debate fundamental entre perspectivas radicalmente diferentes de contrainsurgencia que hoy también se expresan en la discusión sobre cómo combatir al crimen organizado.
La versión dura sostiene que si el Estado captura o mata a un número mayor de insurgentes que la capacidad de reemplazo de éstos, eventualmente, por pura aritmética, la insurrección se debilitará y desangrará.
En la guerra de Vietnam, por ejemplo, primó el criterio del body count, el conteo de muertos como forma de determinar el progreso de la guerra. También se intentaron las doctrinas opuestas de contrainsurgencia, como las predicadas en acciones políticas, sociales y psicológicas que postuló sobre todo el general Edward Lansdale en los inicios de la intervención estadounidense (y que, luego de varias décadas inspiraría al general David Petraeus en su nueva versión de la doctrina contrainsurgente).
Pero, sobre todo durante el comando del Westmoreland en Vietnam, la guerra se midió por el número de cadáveres que producía cotidianamente. Fueron muchos: no menos de un millón de norvietnamitas contra 58 mil estadounidenses. Sin embargo, en ese como en otros casos, el desangre demográfico produjo el resultado opuesto.
Lo que demuestra la experiencia de contrainsurgencias bien manejadas, complementadas con la experiencia de la lucha contra el crimen y la inseguridad ciudadana, es que las medidas "suaves" como la proximidad con el pueblo, las acciones de desarrollo con participación de la gente son mucho más exitosas que las fundamentalmente represivas.
DE otro lado, sin embargo, las acciones comunitarias solo funcionan, dentro de una contrainsurgencia, cuando existe una capacidad de acción eficaz, pero focalizada para dominar y neutralizar a los cuadros dirigentes y los grupos armados insurgentes, criminales o las dos cosas.
Pero eso requiere un buen liderazgo civil y militar, muy buen entrenamiento y, sobre todo, limpieza, ausencia de corrupción.
Eso no se va a lograr de un día para el otro. Mientras se avanza en ello, lo que debería hacer el Estado, por elemental lógica, es preservar y mejorar lo poco que ahora funciona. Y no lo está haciendo.
El equipo de Constelación, basado en la Dirandro, que ha logrado varios éxitos notables en la lucha contra el crimen organizado (y además en el Huallaga), está ,según informaciones confiables, a punto de ser desmantelado por este Gobierno.
Sería un error francamente estúpido hacerlo. Ya se ha metido la pata a fondo con el cambio del muy experimentado general Carlos Morán, a quien pasaron de la Dirandro al Callao. Si ahora se mutila la especializada capacidad operativa de la Dirandro (en especial a través de Constelación), el Gobierno se estará disparando a los pies. Es cierto que se puede mejorar la organización de ese grupo y disminuir la dependencia de los estadounidenses. La manera de hacerlo es muy simple: el Perú debe pagar lo que ahora pagan los gringos. No somos un Estado menesteroso, así que eso se puede hacer si se quiere.
Pero entre tanto, nada excusa poner en peligro una de las pocas cosas que funciona bien solo por la paranoia de un dirigente, los enredos de un asesor o el miedo de un funcionario de que las tempranas aperturas hacia la corrupción sean precozmente detectadas.

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Fernando Rospigliosi

Es Noticia, Impacto: Jura no habrá "erradicación mentirosa" - 09/09/2011 22:54:00

" Soberón responde
No cambia. El jefe de Devida, Ricardo Soberón, insiste en cuestionar la política de erradicación de hoja de coca aplicada en los últimos años. Ayer mismo manifestó que ""el control es de insumos químicos y no de hoja de coca"", demostrando poco interés en reforzar las acciones de erradicación.
Es más, dijo que se debe erradicar, pero no con ""erradicación mentirosa"" como sucedió en el anterior gobierno.
También se pronunció sobre la despenalización de la droga y afirmó que el delito empieza desde el pozo de maceración y no en el sembrío de coca, pues tendrían que mandar a la cárcel a cerca de 180 mil cocaleros.
Soberón dijo ser víctima de una andanada de ataques mediáticos de amigos de Wikileaks y volvió a negar su cercanía con el ex dirigente cocalero Eduardo Ticerán.
En tanto, el analista Fernando Rospigliosi mencionó que con el respaldo del presidente Ollanta Humala, quien manejará la política antidrogas será Soberón, mientras que los ministros de Defensa, Daniel Mora, y del Interior, Oscar Valdés, serán simples secretarios.
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Noticia, HUMALA: CUESTIONES CASTRENSES - 12/08/2011 12:24:59

" Una de las cuestiones más complejas del gobierno de Ollanta Humala es el tema militar. Dos son las variables que determinan esta cuestión. De un lado, la situación de Humala como oficial en retiro del Ejército Peruano. Del otro, varios problemas existentes en la gestión del sector Defensa. Veamos algunas de las aristas importantes.
EL MINISTRO MORA:
La crítica principal que se le ha hecho a Humala es el incumplimiento parcial de uno de los compromisos que hizo en un juramento simbólico. Allí dijo:
10. Proclamo que los ministros de Defensa y del Interior serán civiles, en respeto al principio del control civil democrático sobre las fuerzas de seguridad.
Ciertamente, los militares en retiro son civiles. Y como le ha dicho José Robles a Correo Semanal, enfatizar en una división civiles - militares le hace un flaco favor a una mejor relación entre las Fuerzas Armadas y la sociedad. Y de hecho, hemos tenido experiencias disímiles con ministros militares y civiles en Defensa.
En lo que se refiere a ministros civiles hemos tenido desde personas intachables y con vocación reformista como Loret de Mola con Toledo y Wagner con García, hasta personajes que terminaban defendiendo temas cuestionables, como fue el caso de Rafael Rey, cuyo paso por el sector Defensa es digno de recordación, para que se sepa que es lo que no se tiene que hacer. En el tema de ministros castrenses, hemos tenido a personas que han manejado con cuidado el sector, como el caso de Walter Ledesma en el gobierno de Paniagua, como ministros cuya gestión es francamente olvidable, como el de Marciano Rengifo, a fines del periodo de Toledo.
Dicho esto, sí creo necesario que, en la medida de lo posible, el Ministro de Defensa sea civil y con vocación democrática. Y enfatizo en lo de civil porque, más allá de la saludable identificación de los militares retirados con su institución, lo cierto es que, en muchos casos, no han sido ajenos a las pugnas entre promociones, armas y hasta pleitos personales que pueden provenir desde tiempos de las escuelas castrenses.
En esa medida, ¿cómo calificar el nombramiento de Daniel Mora? Como un error grave. Luego de 15 días en los que los ministros se han venido ubicando en sus distintos puestos y realizando los nombramientos de su plana mayor , queda claro que el punto más bajo del gabinete está en Defensa.
Como lo ha señalado Ana María Tamayo del IDL, un primer error de Mora es un repliegue hacia adentro, con nombramientos que no contemplan a civiles en la plana mayor e incluso la designación de militares con poca capacidad de dialogo con oficiales y suboficiales en retiro. Ello es importante para que la política de Defensa no se convierta en un ghetto vedado para quienes no están en el Ministerio.
El segundo error de Mora son sus declaraciones públicas. Ya antes de asumir se despachó con todo sobre temas vinculados a Chile y la demanda marítima, afortunadamente aplacadas por Salomón Lerner Ghitis. Pero lo dicho esta semana sobre el caso Antauro Humala es una patinada de campeonato que le pone tarjeta amarilla.
EL ASESOR VILLAFUERTE
Para complicar la situación de Mora dentro del Ministerio de Defensa, quien viene teniendo un peso creciente en las decisiones castrenses es Adrián Villafuerte Macha, nombrado como asesor presidencial en estas materias. Marco Sifuentes describió hace un par de meses su breve biografía y conexiones:
Adrián Villafuerte (a) "El Ácido" es el más mediático de los tres compañeros de promoción. Durante los 90 fue el hombre de confianza del general montesinista César Saucedo Sánchez. Ahora, es el principal consejero de Humala en asuntos militares, hasta tal punto que, pese a las críticas, integra la comisión de transferencia del Ministerio de Defensa. En el partido, una de las personas más cercanas a Villafuerte era, precisamente, el pesquero Alexis Humala.
Y hay más. Según una investigación de Angel Páez en La República, el próximo comandante general del Ejército sería el general de división Víctor Ripalda Ganoza. El actual, Paul da Silva, nunca ocultó su antipatía por Humala y sería relevado de inmediato. En la línea de antigüedad le seguirían dos generales más pero ya existen excusas para arrimarlos y que asuma Ripalda.
Ripalda pertenece a la promoción 1977, justamente aquella a la que pertenece Villafuerte y el relevo, en efecto, se produjo esta semana, en la forma antes indicada. De hecho, Paez menciona el peso de esta promoción:
La promoción todavía tiene tres generales de división en línea, Ricardo Moncada Novoa, Carlos Farach Ynga y Benigno Cabrera Pino. Es más, hay dos generales de brigada de la misma promoción, Jaime Araujo Olazábal y Raúl Silva Alván, a la expectativa para el ascenso este año al grado de general de división. Por lo tanto, se confirma la tendencia del apuntalamiento de la Promoción 1977 Coronel Mariano Aragonés, muy vinculada con el presidente por intermedio de su asesor personal, el coronel EP (r) Adrián Villafuerte.
Es cierto, varios de estos militares han llegado a esta posición por sus propios méritos. Tambíén es cierto que el propio Humala ha cuadrado a su propia promoción (1984) en relación con los ascensos. Y también resulta exagerado llamar, como lo hace Fernando Rospigliosi, "aprendiz de Montesinos" a Villafuerte.
Pero también es cierto que uno de los vínculos más fuertes que se tiene dentro de las instituciones castrenses es el de la promoción (el otro es el arma). Y ello hace que se pueda temer una posible cooptación de los mandos militares, un mecanismo de control civil que enfatiza en la lealtad al jefe de Estado y a sus allegados, antes que a la autoridad civil en sí misma. Y he allí un tema en el que Humala, crítico antes de llegar al poder sobre estas prácticas, deberá ser claro en explicar, sobre todo, por el peso que puede tener Villafuerte ante la presencia de un ministro con poca pericia en Defensa.
EL VRAE
Aquí las noticias son algo más alentadoras, pero, antes que por una directiva del ministro Mora, por el aprendizaje hecho por las propias Fuerzas Armadas de los errores cometidos durante el quinquenio anterior. Ambos cambios vienen en el tema del manejo de la inteligencia frente a Sendero Luminoso.
El primero es la unificación de la inteligencia de las Fuerzas Armadas y Policiales en el VRAE. Y ello tiene buenas implicancias según indica Angel Páez:
Con la aprobación de la jefatura del Estado, la conformación del Centro de Fusión de Inteligencia es un paso excepcional para la unificación del procesamiento de información oportuna, actualizada y eficaz con la finalidad de identificar el desplazamiento de las columnas terroristas, sus centros de aprovisionamiento, sus refugios móviles o temporales, así como la red de colaboradores que proveen de logística, alimentos y medicina a los senderistas, señalaron a La República fuentes militares y policiales.
Una de las graves fallas que siempre se tuvo en el tema del VRAE es la falta de información conjunta y compartida. Desafortunadamente, siempre los servicios de inteligencia de las Fuerzas Armadas competían entre sí. Y menos aún con la Policía Nacional. Ello implicaba celos, pugnas y, sobre todo, quedarse cada uno con información importante. ¿El resultado? Varios oficiales y suboficiales fallecidos y el robo de armas en cada emboscada senderistas.
El segundo tiene que ver con la reestructuración de Inteligencia del Ejército. Aquí se profundizará en la especialización, la conformación de batallones especializados en tareas de inteligencia electrónica y de contrainteligencia. El refuerzo en la labor de inteligencia es fundamental para terminar con un foco importante de inseguridad que permanece desde tiempos de Fujimori, que no quiso liquidar el tema para seguir con el fantasma del terrorismo para ahondar en su permanencia en el poder.
LOS TEMAS PENDIENTES DEL SECTOR
Finalmente, quedan algunos temas pendientes, que tienen que ver, sobre todo, con el personal militar. El más mediático, sin duda, es el de las pensiones de los oficiales y suboficiales retirados. Y allí se tendrá que idear una fórmula moderna para el futuro, que tome en cuenta el tipo de trabajo especial de los sectores castrenses, pero que sea sostenible en términos económicos, como no ocurre ahora con la Caja de Pensiones Militar Policial. Ello implicará un trabajo político y también garantizar a quienes ya están jubilados bajo el sistema actual pensiones dignas.
Otro tema tiene que ver con los derechos del personal militar. La Coordinadora Nacional de Derechos Humanos elaboró un informe el año pasado sobre esta materia, que comprende la atención en servicios de salud, sepelio, beneficios por conflictos específicos y otros. El bienestar de la familia militar sí es una bandera que ha asumido Mora por lo menos en el discurso, pero allí tendrá que conseguir los recursos necesarios y sobre todo, administrarlos bien.
Finalmente, un tema que debería comenzar a cerrarse en este quinquenio es el legado del conflicto armado interno. Ello implica, de un lado, que el Ministerio de Defensa brinde la información necesaria para terminar de identificar a violadores de derechos humanos, a fin que sean procesados y, finalmente, se distinga a ellos de los oficiales y suboficiales que cumplieron con su deber. Del otro lado, que el Plan Integral de Reparaciones para las víctimas del conflicto, que ya los incluye según la ley y reglamento de la materia, comprenda en forma más nítida a la familia militar. Y claro, ir avanzando en una memoria común que reconozca el heroismo de muchos, pero también, las violaciones a los derechos humanos que otros cometieron.
Menuda tarea. Pero para ello, el Presidente de la República deberá evaluar si el esquema de poder que ha armado en torno a los temas castrenses es el más adecuado.
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Es Noticia, Rospigliosi cuestiona desginación de Daniel Mora en sector Defensa - 21/07/2011 5:32:00

acute;Tener a una persona como Mora significa que va a seguir la poliacute;tica que estaacute; disentilde;ada por los militares y que ha resultado un fracasoacute;, expresoacute; a RPP Noticias el ex ministro del Interior Fernando Rospigliosi.

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