viernes, 19 de abril de 2013

La politica anticorrupción y Caso de Fernando Zevallos

Interesante, Columna de reporteros - 18/08/2011 19:24:33

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Gustavo Gorriti, director de IDL-Reporteros (Foto: Christian Osés).

Reproducción de la columna "Las Palabras" publicada en la edición 2194 de la revista "Caretas".
Sancho en los cocales
La gente prefiere que la comparen con el Quijote antes que con Sancho aun en los casos en que cada acto de su vida, en la vigilia y en el sueño, sean un sufragio a la filosofía del señor Panza. Pero el otro día un artículo de homenaje le hizo al fin justicia al exgobernador de la Ínsula Barataria y, a menos que yo haya entendido mal, nuevo responsable de Devida.
El autor del artículo, escrito con afecto y claros conceptos, aunque quizá con menos afinada puntería literaria, fue Hugo Cabieses, flamante viceministro del [Medio] Ambiente y antes de eso conocido sobre todo como un "cocólogo" coherente, con valentía intelectual, coherencia de pensamiento y capacidad polémica.
"Ladran, Sancho…: sobre coca y drogas" fue el título de una apología al nombramiento de Ricardo Soberón como nuevo presidente ejecutivo de Devida.
La nota está, como he dicho, bien escrita y razonada. Cabieses lo hace con rigor y precisión mientras defiende y respalda a Soberón, a quien llama "mi amigo y compañero de mil batallas por cambiar los paradigmas actuales sobre drogas".
Hacia el final del artículo, empero, el recuerdo de ataques y descalificaciones calumniosos, la alharaca ante su nombramiento llevaron a un emocionado Cabieses a terminar así su nota: "Ladran Sancho Ricardito… señal que avanzamos. Suerte querido amigo y compañero¡!!!".
Este martes 16 telefoneé a Sancho Ricardito para conversar sobre sus avances y, si quedaba tiempo, sobre los ladridos.
Soberón acababa de terminar, precisamente, una reunión con la embajadora de Estados Unidos, Rose Likins. El nuevo jefe de Devida demostró que aprende rápido el lenguaje burocrático: "Pasamos revista a todos los temas de interés en ambas partes", me dijo.
Como a esas horas, los equipos de erradicación anti coca del Corah recibían la orden de suspender su trabajo y replegarse a Tingo María, me imagino que la revista no fue aburrida.
Le pregunté a Soberón sobre el tema de la erradicación forzada de cocales. Su respuesta fue clara y, en mi opinión, razonable.
"Nos afirmamos" dijo, "en la necesidad de reducir las áreas bajo cultivo… hablamos de reducción, no de erradicación", añadió.
¿Cómo se reduce sin erradicar? De hecho, hay formas (en el pasado, la interdicción aérea redujo áreas con una velocidad y eficacia que jamás logró la erradicación), pero Soberón se refirió a métodos consensuados de reducción, que incluyan la erradicación bajo ciertos criterios. Por ejemplo, la erradicación de cocales en parques nacionales, cerca de pozas de maceración y la que exceda "el rango aceptable" en cada microcuenca.
"En mi gestión va a haber diálogo" enfatizó Soberón, "con participación de las organizaciones [cocaleras] y mecanismos distintos al de la pura erradicación". ¿Cuáles, por ejemplo? "El empadronamiento, registro y catastro de cocaleros y cocales… los cocaleros reconocen la necesidad de reducir" dijo Soberón.
Yo encuentro que esa posición es racional. Claro que del principio a la aplicación eficaz hay una buena distancia, pero no debería ser difícil entender que la reorientación estratégica de la lucha contra el narcotráfico, luego de décadas de consistente fracaso, es indispensable.
Por eso, el repliegue de los equipos del Corah no debe significar alarma sino más bien un cauto optimismo. En lugar de seguirle dando cabezazos a la pared, se debe pensar en alternativas más eficaces.
Soberón enfatizó las obvias "fisuras" en la lucha contra el narcotráfico y el crimen organizado, "en el lavado de dinero, el control de insumos". Insistió, además, en la necesidad de mantener en su puesto a la aguerrida procuradora antidrogas Sonia Medina, ayudándola a "mejorar su capacidad operativa".
Pero, si la política general respecto de la coca y cocaleros de un lado; y contra los narcotraficantes del otro, parece estar bien encaminada (aunque es en los detalles de su aplicación donde tendrá éxito o fracasará) globalmente, en otros aspectos estrechamente vinculados (lucha contra el crimen organizado y contra la corrupción), el Gobierno metió la pata.
Justo el día en el que la Dirandro, la Dirección antidrogas de la Policía desbarató una organización internacional de narcotraficantes, capturó 896 kilos de cocaína y detuvo a tres colombianos y un peruano vinculados con ese inmenso cargamento, el Gobierno sacó de la Dirección a su experimentado jefe, el general PNP Carlos Morán y lo reemplazó por un oficial sin experiencia y a quien le queda poco tiempo en el servicio activo: el general Francisco Pasco.
Ese cambio, de singular torpeza, se dio dentro de un proceso general de reasignaciones de comando, en el que no todas las decisiones son malas. Alguna, como por ejemplo el nombramiento del general Eduardo Arteta como nuevo jefe de la VII dirección en Lima Norte, tendrá un impacto positivo en la seguridad ciudadana. Pero aciertos como ese no mejoran las simultáneas y preocupantes necedades.
El general PNP Eusebio Félix Murga, por ejemplo, ha sido nombrado de nuevo como jefe de la Dinincri. Félix era un policía experimentado en la investigación criminal hasta que se le ocurrió incursionar en las pesquisas paranormales. Sus mejores detectives se lanzaron a perseguir pishtacos y capturaron un ridículo monumental. Ahora, no queda claro si Félix se va a rodear de detectives o exorcistas; si añadirá o no subdirecciones de seguimiento de pishtacos, avistamiento de jarjachas y captura de almas en pena.
Pero nada gana en pura torpeza a la remoción de Morán de la Dirandro. ¿Por qué? Porque si bien en la mayoría de los casos, (en seguridad ciudadana, por ejemplo), el saber policial es general, y basta un buen conocimiento global de la disciplina para lograr el éxito a través de su aplicación diligente, honesta y con sentido común; hay unos pocos casos en los que la especialización y un conocimiento profundo del área sí importan, y mucho. Ese es el caso de la lucha contra el crimen organizado en general y el narcotráfico en particular.
Veterano analista del GEIN, Morán ha tenido una participación central en casi todas las investigaciones más importantes contra el narcotráfico, desde los casos contra Fernando Zevallos y los Sánchez Paredes en adelante. Intervino en varios otros , como el de BTR o la captura del espía Víctor Ariza, por ejemplo.
Con esa larga experiencia, Morán, que asumió el mando de la Dirandro este año luego de trabajar por largo tiempo dentro de ella, avanzó estos meses en la integración de múltiples fuentes de inteligencia, para poder procesarlas con rapidez y actuar de inmediato. Por obvio que suene, se trataba de un esfuerzo inédito de integración, en el que la Dirandro jugaba un papel clave.
Ahora, remover al director de orquesta de ese esfuerzo en proceso de despegue, pareciera indicar una vocación por la necedad o un mal escondido deseo de fracaso. Sea como fuere, no huele bien. Nada bien.
Hay otros nombramientos hechos o en proceso de materializarse, de gente vinculada hace poco, por deshonestidad o por soberbia, con casos de evidente corrupción. Debo hacer verificaciones adicionales antes de mencionar nombres, pero espero terminarlas pronto. Adelanto que alguna de la gente que presiona ahora para lograr algunos de los nombramientos más cuestionables, ha circulado en el pasado con la supuesta bandera anticorrupción.

Javier Tantaleán: Hace pocos años, dentro de un grupo diverso de discusión sobre la democracia y nuestra Patria, conocí a Javier, Pocho, Tantaleán, quien hace pocos días murió mientras enseñaba, en un paraje lejano de la capital, en el país a cuyo conocimiento dedicó la obra y la vida. Ya no se podrá discrepar cordialmente con él, ni saludarlo con afecto y expectativa de un poco de esgrima intelectual. Solo recordarlo con amistad y saberlo presente en el esfuerzo, la dedicación tesonera de sus libros.
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Caso Arteta: Las primeras consecuencias
Ministerio del Interior retrocede y mantiene a Arteta como jefe policial de La Libertad
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Fernando Zevallos

Que opina? Gustavo Gorriti comenta lo bueno y lo malo de los nombramientos de Humala - 18/08/2011 14:07:04

" El reconocido periodista Gustavo Gorriti comentó en su artículo semanal de Caretas, la serie de nombramientos que hizo el mandatario Ollanta Humala, desde que asumió la presidencia de la República. Consideró un error el cambio de jefe en la Dirandro y además opinó sobre la presencia de Ricardo Soberón en Devida.
Sancho en los Cocales, Gustavo Gorriti en la revista Caretas
La gente prefiere que la comparen con el Quijote antes que con Sancho aun en los casos en que cada acto de su vida, en la vigilia y en el sueño, sean un sufragio a la filosofía del señor Panza. Pero el otro día un artículo de homenaje le hizo al fin justicia al exgobernador de la Ínsula Barataria y, a menos que yo haya entendido mal, nuevo responsable de Devida.
El autor del artículo, escrito con afecto y claros conceptos, aunque quizá con menos afinada puntería literaria, fue Hugo Cabieses, flamante viceministro del (Medio) Ambiente y antes de eso conocido sobre todo como un "cocólogo" coherente, con valentía intelectual, coherencia de pensamiento y capacidad polémica.
"Ladran, Sancho…: sobre coca y drogas" fue el título de una apología al nombramiento de Ricardo Soberón como nuevo presidente ejecutivo de Devida.
La nota está, como he dicho, bien escrita y razonada. Cabieses lo hace con rigor y precisión mientras defiende y respalda a Soberón, a quien llama "mi amigo y compañero de mil batallas por cambiar los paradigmas actuales sobre drogas".
Hacia el final del artículo, empero, el recuerdo de ataques y descalificaciones calumniosos, la alharaca ante su nombramiento llevaron a un emocionado Cabieses a terminar así su nota: "Ladran Sancho Ricardito… señal que avanzamos. Suerte querido amigo y compañero¡!!!".
Este martes 16 telefoneé a Sancho Ricardito para conversar sobre sus avances y, si quedaba tiempo, sobre los ladridos.
Soberón acababa de terminar, precisamente, una reunión con la embajadora de Estados Unidos, Rose Likins. El nuevo jefe de Devida demostró que aprende rápido el lenguaje burocrático: "Pasamos revista a todos los temas de interés en ambas partes", me dijo.
Como a esas horas, los equipos de erradicación anticoca del CORAH recibían la orden de suspender su trabajo y replegarse a Tingo María, me imagino que la revista no fue aburrida.
Le pregunté a Soberón sobre el tema de la erradicación forzada de cocales. Su respuesta fue clara y, en mi opinión, razonable.
"Nos afirmamos", dijo, "en la necesidad de reducir las áreas bajo cultivo… hablamos de reducción, no de erradicación", añadió.
¿Cómo se reduce sin erradicar? De hecho, hay formas (en el pasado, la interdicción aérea redujo áreas con una velocidad y eficacia que jamás logró la erradicación), pero Soberón se refirió a métodos consensuados de reducción, que incluyan la erradicación bajo ciertos criterios. Por ejemplo, la erradicación de cocales en parques nacionales, cerca de pozas de maceración y la que exceda "el rango aceptable" en cada microcuenca.
"En mi gestión va a haber diálogo", enfatizó Soberón, "con participación de las organizaciones (cocaleras) y mecanismos distintos al de la pura erradicación". ¿Cuáles, por ejemplo? "El empadronamiento, registro y catastro de cocaleros y cocales… los cocaleros reconocen la necesidad de reducir", dijo Soberón.
Yo encuentro que esa posición es racional. Claro que del principio a la aplicación eficaz hay una buena distancia, pero no debería ser difícil entender que la reorientación estratégica de la lucha contra el narcotráfico, luego de décadas de consistente fracaso, es indispensable.
Por eso, el repliegue de los equipos del CORAH no debe significar alarma sino más bien un cauto optimismo. En lugar de seguirle dando cabezazos a la pared, se debe pensar en alternativas más eficaces.
Soberón enfatizó las obvias "fisuras" en la lucha contra el narcotráfico y el crimen organizado, "en el lavado de dinero, el control de insumos". Insistió, además, en la necesidad de mantener en su puesto a la aguerrida procuradora antidrogas Sonia Medina, ayudándola a "mejorar su capacidad operativa".
Pero, si la política general respecto de la coca y cocaleros de un lado, y contra los narcotraficantes del otro, parece estar bien encaminada (aunque es en los detalles de su aplicación donde tendrá éxito o fracasará) globalmente, en otros aspectos estrechamente vinculados (lucha contra el crimen organizado y contra la corrupción), el Gobierno metió la pata.
Justo el día en el que la Dirandro, la Dirección antidrogas de la Policía desbarató una organización internacional de narcotraficantes, capturó 896 kilos de cocaína y detuvo a tres colombianos y un peruano vinculados con ese inmenso cargamento, el Gobierno sacó de la Dirección a su experimentado jefe, el general PNP Carlos Morán y lo reemplazó por un oficial sin experiencia y a quien le queda poco tiempo en el servicio activo: el general Francisco Pasco.
Ese cambio, de singular torpeza, se dio dentro de un proceso general de reasignaciones de comando, en el que no todas las decisiones son malas. Alguna, como por ejemplo el nombramiento del general Eduardo Arteta como nuevo jefe de la VII dirección en Lima Norte, tendrá un impacto positivo en la seguridad ciudadana. Pero aciertos como ese no mejoran las simultáneas y preocupantes necedades.
El general PNP Eusebio Félix Murga, por ejemplo, ha sido nombrado de nuevo como jefe de la Dinincri. Félix era un policía experimentado en la investigación criminal hasta que se le ocurrió incursionar en las pesquisas paranormales. Sus mejores detectives se lanzaron a perseguir pishtacos y capturaron un ridículo monumental. Ahora, no queda claro si Félix se va a rodear de detectives o exorcistas; si añadirá o no subdirecciones de seguimiento de pishtacos, avistamiento de jarjachas y captura de almas en pena.
Pero nada gana en pura torpeza a la remoción de Morán de la Dirandro. ¿Por qué? Porque si bien en la mayoría de los casos, (en seguridad ciudadana, por ejemplo), el saber policial es general, y basta un buen conocimiento global de la disciplina para lograr el éxito a través de su aplicación diligente, honesta y con sentido común; hay unos pocos casos en los que la especialización y un conocimiento profundo del área sí importan, y mucho. Ese es el caso de la lucha contra el crimen organizado en general y el narcotráfico en particular.
Veterano analista del GEIN, Morán ha tenido una participación central en casi todas las investigaciones más importantes contra el narcotráfico, desde los casos contra Fernando Zevallos y los Sánchez Paredes en adelante. Intervino en varios otros , como el de BTR o la captura del espía Víctor Ariza, por ejemplo.
Con esa larga experiencia, Morán, que asumió el mando de la Dirandro este año luego de trabajar por largo tiempo dentro de ella, avanzó estos meses en la integración de múltiples fuentes de inteligencia, para poder procesarlas con rapidez y actuar de inmediato. Por obvio que suene, se trataba de un esfuerzo inédito de integración, en el que la Dirandro jugaba un papel clave.
Ahora, remover al director de orquesta de ese esfuerzo en proceso de despegue, pareciera indicar una vocación por la necedad o un mal escondido deseo de fracaso. Sea como fuere, no huele bien. Nada bien.
Hay otros nombramientos hechos o en proceso de materializarse, de gente vinculada hace poco, por deshonestidad o por soberbia, con casos de evidente corrupción. Debo hacer verificaciones adicionales antes de mencionar nombres, pero espero terminarlas pronto. Adelanto que alguna de la gente que presiona ahora para lograr algunos de los nombramientos más cuestionables, ha circulado en el pasado con la supuesta bandera anticorrupción.
Javier Tantaleán: Hace pocos años, dentro de un grupo diverso de discusión sobre la democracia y nuestra Patria, conocí a Javier, Pocho, Tantaleán, quien hace pocos días murió mientras enseñaba, en un paraje lejano de la capital, en el país a cuyo conocimiento dedicó la obra y la vida. Ya no se podrá discrepar cordialmente con él, ni saludarlo con afecto y expectativa de un poco de esgrima intelectual. Solo recordarlo con amistad y saberlo presente en el esfuerzo, la dedicación tesonera de sus libros.
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Información: Sistema de Inteligencia Nacional es usado para beneficiar a Keiko Fujimori - 29/05/2011 7:59:27

" La DINI (ex SIN), la policía antidrogas e Inteligencia del Interior. Entes de seguridad del Estado que no actúan sin la orden del presidente García hacen reglaje sobre compra de testigos y lo filtran a la prensa.
Edmundo Cruz y Jonathan Castro.
La República obtuvo evidencias claras que implican a importantes entes del Sistema de Inteligencia Nacional en un operativo que nada tiene que ver con las funciones de seguridad nacional que les señala la Constitución del Estado.
Todo indica que equipos especializados de la Dirección Antidrogas (Dirandro), de la Dirección de Inteligencia del Ministerio del Interior (Digimint) y de la Dirección Nacional de Inteligencia (DINI) son los autores de un operativo de seguimiento ,lo que se conoce como reglaje, a procesados por la presunta compra de testigos del caso Madre Mía.
Los objetivos de tal reglaje fueron el suboficial EP Amílcar Gómez Amazifuén y el poblador Jorge Ávila Rivera. El primero de ellos está acusado de haber sobornado a Ávila en agosto del 2006. Entonces se inició un proceso por compra de testigos que se actualizó hace dos meses, en marzo último. El seguimiento de inteligencia se ha efectuado en este último lapso.
Amílcar Gómez Amasifuén fue lugarteniente de Ollanta Humala en el levantamiento de Locumba de octubre del año 2000. Y de allí en adelante es señalado como una persona muy cercana al candidato de Gana Perú que el próximo domingo 5 de junio disputará la Presidencia de la República. Las acusaciones al suboficial alcanzan al candidato.
EVIDENCIAS
La República tomó conocimiento del operativo el jueves último, 26 de mayo, por la tarde. Personal de inteligencia de las fuerzas del orden que estaba al tanto del reglaje, y disconforme con el mismo, se contactó con esta redacción y entregó un "panneaux" de nueve fotos como sustento de su información (el documento gráfico recibido se reproduce al lado).
Explicaron que el propósito del operativo era buscar imágenes que produjeran el descrédito del candidato Humala en beneficio de su competidora de Fuerza 2011. Y plantearon que el hecho ilegal fuera denunciado.
Las vistas muestran a Amílcar Gómez y Jorge Ávila en las afueras de los Juzgados Anticorrupción de la avenida Arenales, cuadra 26, y en la puerta del Banco de la Nación situado a tres cuadras de distancia, en la avenida Javier Prado Oeste, primera cuadra.
También se ve al hijo de Jorge Ávila y al abogado Rafael Franco de la Cuba, más recordado como "Capulina" (en 1996 fue señalado como el nexo a través del cual Montesinos cobraba cupos al narcotraficante "Vaticano").
Se advierte que la serie de fotos fue tomada al finalizar una de las audiencias de la sala anticorrupción que preside el vocal Aldo Figueroa, a cargo del caso.
En dos vistas se ve a Amílcar Gómez entregando dinero al hijo de Ávila. Se distinguen billetes de 10 soles en las manos del joven. Los informantes sostienen que es un paquete de cinco billetes, o sea, 50 soles. Esto mismo sostiene el abogado Franco de la Cuba, defensor de Amílcar Gómez.
Aunque el monto es modesto para el caso, surge una nueva interrogante. Jorge Ávila asistió el día de la filmación a una confrontación con Amílcar Gómez. Podría interpretarse esa entrega de dinero como un nuevo soborno. Pero el abogado Franco de la Cuba sostiene que fue un préstamo ,los procesados son familiares, para que el hijo de Ávila volviera a su lugar de procedencia, Aucayacu.
Sea como fuere, todos los intercambios de dinero entre los procesados que puedan tener sabor a soborno deben investigarse, incluido Ollanta Humala. Pero sin interferencias como las que revela esta nota.
En este caso, los operadores de inteligencia filtraron el resultado de un trabajo que no les correspondía, no a las autoridades pertinentes, sino a la prensa. Lo que sella el propósito ilegal y censurable de su actuación.
PROPÓSITO ELECTORERO
Esta redacción comenzaba a verificar los propósitos de los informantes y la autenticidad del material recibido cuando, al día siguiente, viernes 27, nos dimos con la sorpresa de que la información de los servicios de inteligencia era primera plana de un diario de circulación nacional.
A esto se añadió la información de un colega de otro medio de comunicación a quien un alto oficial de la Dirandro había ofrecido generosamente el mismo paquete de información.
Quiere decir que el reglaje tenía una intencionalidad de corte político y electoral indiscutible.
PLANEAMIENTO
Los agentes que nos contactaron y otras fuentes abundaron en información.
Todo operativo de este tipo lleva nombre, pero los informantes no aceptaron revelarlo.
,"El nombre guarda relación con Ollanta Humala", es todo lo que dijeron.
,Podría ser Operativo "Comandante" o "Capitán Carlos", acotamos y casi acertamos.
Se ha dicho que el reglaje comenzó el 31 de marzo. Nuestros informantes aseguran que empezó el miércoles 13 de abril, tres días después de la segunda vuelta. Este operativo sería uno de otros tantos.
ACTORES RESPONSABLES
En él ha participado, y todo indica que siguen en acción hasta vencida la segunda vuelta, las siguientes reparticiones:
,El Departamento de Búsqueda de la Dirección General de Inteligencia del Ministerio del Interior. Su jefe es el general Teddy Bartra, hombre de confianza del titular del sector, Miguel Hidalgo Medina
,La Dirandro, comandada por el general Carlos Morán Soto, ha puesto la Oficina de Inteligencia (OFIT) a disposición del plan. Se trata de la dependencia que maneja el denominado "componente electrónico", donado por el gobierno de los Estados Unidos en el 2004 para apoyar al seguimiento de Fernando Zevallos, alias "Lunarejo". La intervención de OFIT indica que el operativo incluye interceptación telefónica.
Dirandro y Digimint actúan bajo la batuta del ex SIN, hoy día denominado Dirección Nacional de Inteligencia, de siglas DINI. Su jefe es Danilo Guevara Oyola, ex viceministro del Interior, hombre de confianza tanto del presidente de la República como del ex ministro del Interior del primer gobierno aprista Agustín Mantilla.
Danilo Guevara tiene hoy como su brazo derecho a un hermano del ministro del Interior, el coronel del Ejército Wilbert Emiliano Hidalgo Medina.
Por lo demás son bien conocidas las estrechas relaciones del ministro del Interior con el inquilino de Palacio de Gobierno.
Ya vienen
montajes. Han retocado la imagen de Ricardo Morales-Oliva Guillén, hijo natural de Rómulo León, para presentarlo como si fuera Omar Chehade, ex procurador anticorrupción, en visita al ex ministro aprista recluido en el Penal San Jorge.
en preparación. El próximo montaje sobre el mismo escenario de San Jorge apunta a Daniel Abugattás Majluf. Los montajes son otra línea de acción de los operadores de inteligencia.
Compra de testigos y huellas imborrables
El 28 de junio de 2006, Jorge Ávila Rivera, principal testigo en el caso de la desaparición de los esposos Natividad Ávila y Benigno Sullca, se retractó de su versión. Ratificó la denuncia de torturas que sufrieron él, su hermana Natividad y su cuñado Benigno, en 1992, en la Base Madre Mía. Pero negó la culpabilidad que en un principio había atribuido al capitán Ollanta Humala Tasso. Su cambio de testimonio ante el fiscal de Tocache, Arturo Campos, despertó serias sospechas.
En agosto del mismo año, La República visitó la vivienda de Ávila en Aucayacu. En medio de la pobreza observó dos elementos nuevos según los vecinos: un mototaxi Honda rojo comprado en US$ 1.600 y una serie de mejoras en la vivienda. Del propio seno de las familias salió la denuncia de que Jorge Ávila fue sobornado con 4 mil dólares a cambio de su silencio. Fueron señalados: Amílcar Gómez como operador y Rubén Gómez como intermediario.
En setiembre del mismo 2006, Teresa Ávila, hermana de la víctima, denunció a Rubén Gómez. "Me quiso silenciar a cambio de US$ 20 mil dólares, por encargo de Humala", dijo.
Tantas acusaciones entre miembros de dos familias se debería a que Jorge Ávila no repartió los US$ 4 mil que Amílcar Gómez le habría entregado. Esto motivó la rebeldía de Rubén Gómez y las acusaciones de Segundo Gómez.
Ni el ministro del Interior, Miguel Hidalgo, ni el director general de la Policía, Raúl Becerra, respondieron las solicitudes de esclarecimientos de esta redacción. Carlos Asián, director general de la Oficina de Comunicaciones del Ministerio del Interior, insistió en que Hidalgo se encontraba ocupado. Lo mismo señaló el coronel Luis Zamudio sobre el general Becerra.
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Es Noticia, Sistema de Inteligencia Nacional es usado en operativo a favor de Keiko - 29/05/2011 5:00:00

"En campaña. La DINI (ex SIN), la policía antidrogas e Inteligencia del Interior. Entes de seguridad del Estado que no actúan sin la orden del presidente García hacen reglaje sobre compra de testigos y lo filtran a la prensa.
Edmundo Cruz y Jonathan Castro.
La República obtuvo evidencias claras que implican a importantes entes del Sistema de Inteligencia Nacional en un operativo que nada tiene que ver con las funciones de seguridad nacional que les señala la Constitución del Estado.
Todo indica que equipos especializados de la Dirección Antidrogas (Dirandro), de la Dirección de Inteligencia del Ministerio del Interior (Digimint) y de la Dirección Nacional de Inteligencia (DINI) son los autores de un operativo de seguimiento ,lo que se conoce como reglaje, a procesados por la presunta compra de testigos del caso Madre Mía.
Los objetivos de tal reglaje fueron el suboficial EP Amílcar Gómez Amazifuén y el poblador Jorge Ávila Rivera. El primero de ellos está acusado de haber sobornado a Ávila en agosto del 2006. Entonces se inició un proceso por compra de testigos que se actualizó hace dos meses, en marzo último. El seguimiento de inteligencia se ha efectuado en este último lapso.
Amílcar Gómez Amasifuén fue lugarteniente de Ollanta Humala en el levantamiento de Locumba de octubre del año 2000. Y de allí en adelante es señalado como una persona muy cercana al candidato de Gana Perú que el próximo domingo 5 de junio disputará la Presidencia de la República. Las acusaciones al suboficial alcanzan al candidato.
EVIDENCIAS
La República tomó conocimiento del operativo el jueves último, 26 de mayo, por la tarde. Personal de inteligencia de las fuerzas del orden que estaba al tanto del reglaje, y disconforme con el mismo, se contactó con esta redacción y entregó un "panneaux" de nueve fotos como sustento de su información (el documento gráfico recibido se reproduce al lado).
Explicaron que el propósito del operativo era buscar imágenes que produjeran el descrédito del candidato Humala en beneficio de su competidora de Fuerza 2011. Y plantearon que el hecho ilegal fuera denunciado.
Las vistas muestran a Amílcar Gómez y Jorge Ávila en las afueras de los Juzgados Anticorrupción de la avenida Arenales, cuadra 26, y en la puerta del Banco de la Nación situado a tres cuadras de distancia, en la avenida Javier Prado Oeste, primera cuadra.
También se ve al hijo de Jorge Ávila y al abogado Rafael Franco de la Cuba, más recordado como "Capulina" (en 1996 fue señalado como el nexo a través del cual Montesinos cobraba cupos al narcotraficante "Vaticano").
Se advierte que la serie de fotos fue tomada al finalizar una de las audiencias de la sala anticorrupción que preside el vocal Aldo Figueroa, a cargo del caso.
En dos vistas se ve a Amílcar Gómez entregando dinero al hijo de Ávila. Se distinguen billetes de 10 soles en las manos del joven. Los informantes sostienen que es un paquete de cinco billetes, o sea, 50 soles. Esto mismo sostiene el abogado Franco de la Cuba, defensor de Amílcar Gómez.
Aunque el monto es modesto para el caso, surge una nueva interrogante. Jorge Ávila asistió el día de la filmación a una confrontación con Amílcar Gómez. Podría interpretarse esa entrega de dinero como un nuevo soborno. Pero el abogado Franco de la Cuba sostiene que fue un préstamo ,los procesados son familiares, para que el hijo de Ávila volviera a su lugar de procedencia, Aucayacu.
Sea como fuere, todos los intercambios de dinero entre los procesados que puedan tener sabor a soborno deben investigarse, incluido Ollanta Humala. Pero sin interferencias como las que revela esta nota.
En este caso, los operadores de inteligencia filtraron el resultado de un trabajo que no les correspondía, no a las autoridades pertinentes, sino a la prensa. Lo que sella el propósito ilegal y censurable de su actuación.
PROPÓSITO ELECTORERO
Esta redacción comenzaba a verificar los propósitos de los informantes y la autenticidad del material recibido cuando, al día siguiente, viernes 27, nos dimos con la sorpresa de que la información de los servicios de inteligencia era primera plana de un diario de circulación nacional.
A esto se añadió la información de un colega de otro medio de comunicación a quien un alto oficial de la Dirandro había ofrecido generosamente el mismo paquete de información.
Quiere decir que el reglaje tenía una intencionalidad de corte político y electoral indiscutible.
PLANEAMIENTO
Los agentes que nos contactaron y otras fuentes abundaron en información.
Todo operativo de este tipo lleva nombre, pero los informantes no aceptaron revelarlo.
,"El nombre guarda relación con Ollanta Humala", es todo lo que dijeron.
,Podría ser Operativo "Comandante" o "Capitán Carlos", acotamos y casi acertamos.
Se ha dicho que el reglaje comenzó el 31 de marzo. Nuestros informantes aseguran que empezó el miércoles 13 de abril, tres días después de la segunda vuelta. Este operativo sería uno de otros tantos.
ACTORES RESPONSABLES
En él ha participado, y todo indica que siguen en acción hasta vencida la segunda vuelta, las siguientes reparticiones:
,El Departamento de Búsqueda de la Dirección General de Inteligencia del Ministerio del Interior. Su jefe es el general Teddy Bartra, hombre de confianza del titular del sector, Miguel Hidalgo Medina
,La Dirandro, comandada por el general Carlos Morán Soto, ha puesto la Oficina de Inteligencia (OFIT) a disposición del plan. Se trata de la dependencia que maneja el denominado "componente electrónico", donado por el gobierno de los Estados Unidos en el 2004 para apoyar al seguimiento de Fernando Zevallos, alias "Lunarejo". La intervención de OFIT indica que el operativo incluye interceptación telefónica.
Dirandro y Digimint actúan bajo la batuta del ex SIN, hoy día denominado Dirección Nacional de Inteligencia, de siglas DINI. Su jefe es Danilo Guevara Oyola, ex viceministro del Interior, hombre de confianza tanto del presidente de la República como del ex ministro del Interior del primer gobierno aprista Agustín Mantilla.
Danilo Guevara tiene hoy como su brazo derecho a un hermano del ministro del Interior, el coronel del Ejército Wilbert Emiliano Hidalgo Medina.
Por lo demás son bien conocidas las estrechas relaciones del ministro del Interior con el inquilino de Palacio de Gobierno.
Ya vienen
montajes. Han retocado la imagen de Ricardo Morales-Oliva Guillén, hijo natural de Rómulo León, para presentarlo como si fuera Omar Chehade, ex procurador anticorrupción, en visita al ex ministro aprista recluido en el Penal San Jorge.
en preparación. El próximo montaje sobre el mismo escenario de San Jorge apunta a Daniel Abugattás Majluf. Los montajes son otra línea de acción de los operadores de inteligencia.
Compra de testigos y huellas imborrables
El 28 de junio de 2006, Jorge Ávila Rivera, principal testigo en el caso de la desaparición de los esposos Natividad Ávila y Benigno Sullca, se retractó de su versión. Ratificó la denuncia de torturas que sufrieron él, su hermana Natividad y su cuñado Benigno, en 1992, en la Base Madre Mía. Pero negó la culpabilidad que en un principio había atribuido al capitán Ollanta Humala Tasso. Su cambio de testimonio ante el fiscal de Tocache, Arturo Campos, despertó serias sospechas.
En agosto del mismo año, La República visitó la vivienda de Ávila en Aucayacu. En medio de la pobreza observó dos elementos nuevos según los vecinos: un mototaxi Honda rojo comprado en US$ 1.600 y una serie de mejoras en la vivienda. Del propio seno de las familias salió la denuncia de que Jorge Ávila fue sobornado con 4 mil dólares a cambio de su silencio. Fueron señalados: Amílcar Gómez como operador y Rubén Gómez como intermediario.
En setiembre del mismo 2006, Teresa Ávila, hermana de la víctima, denunció a Rubén Gómez. "Me quiso silenciar a cambio de US$ 20 mil dólares, por encargo de Humala", dijo.
Tantas acusaciones entre miembros de dos familias se debería a que Jorge Ávila no repartió los US$ 4 mil que Amílcar Gómez le habría entregado. Esto motivó la rebeldía de Rubén Gómez y las acusaciones de Segundo Gómez.
Ni el ministro del Interior, Miguel Hidalgo, ni el director general de la Policía, Raúl Becerra, respondieron las solicitudes de esclarecimientos de esta redacción. Carlos Asián, director general de la Oficina de Comunicaciones del Ministerio del Interior, insistió en que Hidalgo se encontraba ocupado. Lo mismo señaló el coronel Luis Zamudio sobre el general Becerra.
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