domingo, 19 de mayo de 2013

Ex Ministro Boloña y El director de la Biblioteca Nacional

Boloña

Información: Cáceres, los jesuitas y San Pedro.- Discurso de Orden en el homenaje de la Orden de la Legión Mariscal Cáceres en el atrio de la Iglesia de San Pedro de Lima, 15 de enero de 2013.- Escribe: José Enrique Rodríguez Rodríguez S. J., Párroco de San Pedro de L - 23/04/2013 21:54:02

" Homenaje de la Orden de la Legión Mariscal Cáceres en el atrio de la Iglesia de San Pedro de Lima, 15 de enero de 2013
Señor Gral. Div. (r) Pablo Correa Falen
Presidente Ejecutivo de la Orden de la Legión Mariscal Cáceres
Señor Comandante PNP Oscar Cuba
Edecán de la Alcaldesa de Lima señora Susana Villarán de la Puente
Señores miembros de la Orden
Señoras, señores:
Agradezco la inmerecida oportunidad de dirigirles unas palabras. No soy historiador, tampoco investigador de profesión. Soy simplemente el párroco de San Pedro desde hace cinco años [1]. Mis superiores de la Compañía de Jesús, por una circunstancia fortuita me presentaron al señor Cardenal Arzobispo de Lima para ocupar esta sede parroquial y a ella fui nombrado. Habiendo sido la misión y tarea que recibí desde 1968 hasta 2006 la educación de niños y adolescentes, y jubilado ya de ellas, me he dedicado con ahínco a custodiar y poner en valor este monumento de la cultura, el arte y la religión en el Perú que es el Colegio Máximo de San Pablo, fundado por encargo de San Francisco de Borja, entonces superior general de la Compañía de Jesús, en el año 1568.
Como educador estoy convencido de que todo aprendizaje válido parte necesariamente de la experiencia. Lo aprendí ya en la niñez tanto con mi padre, como de la tradición educativa jesuita recibida en el Colegio de la Inmaculada. Es precisamente este colegio, fundado en 1878, donde se han formado cinco generaciones de mi familia, el legatario de una tradición de valor innegable que hoy me atrevo a presentar a ustedes a manera de la sencilla clase de un profesor, como experiencia significativa para quien la desee tomar.
Esta pequeña historia comienza cuando las religiosas del Sagrado Corazón de Jesús decidieron fundar una casa en Lima a instancias del presidente Manuel Pardo y Lavalle, quien estaba en el período final de su gobierno. Él y su esposa, doña Mariana Barreda y Osma, padres entonces de nueve hijos, que habían de llegar a ser once, de los cuales cuatro mujeres, para las que deseaban fueran bien educadas en la cultura y las buenas maneras en cierto estilo francés acorde con la época. Este local del Colegio de San Pablo había sido confiscado y expropiado a la Compañía de Jesús por Carlos III en 1767. En 1770 fue asignado en parte por la corona de España a la Congregación del Oratorio de San Felipe Neri para hospital. El 28 de junio de 1876, fue adjudicado en uso a las religiosas del Sagrado Corazón. Para residir aquí, tuvieron que pedir autorización al Santo Padre Pío IX, la que les fue concedida y transmitida por el arzobispo de Lima, monseñor Francisco de Asís Orueta y Castrillón (1804-1886), mediante el correspondiente rescripto papal.
El día 19 de marzo de 1878, fiesta de San José, las religiosas abrieron estas puertas bajo el título de Escuela Normal de Mujeres, con una gran inauguración, largamente documentada por el diario El Comercio de Lima en la mañana del miércoles 20 de marzo. Asistió el presidente de la República, general Mariano Ignacio Prado, quien al final de la ceremonia dijo: "Ya tenemos todo lo suficiente para la educación de las mujeres; pero no tenemos nada para la educación de los hombres, y ustedes me dirán que soy retrógrado y no progresista, pero mi parecer es que los jesuitas son los que más nos convendrían". El senador por Arequipa Francisco García Calderón Landa estaba presente y dijo al general Prado: "Pues establecer un colegio de jesuitas en Lima no es tan difícil". Sorprendido el presidente le dijo "¡Cómo!", a lo que el senador le replicó: "De esto le hablaré más luego en particular". Ignoraba el presidente Prado que en esta misma manzana, en la esquina de las calles Cascarilla y Botica de San Pedro (es decir Miró Quesada y Abancay), funcionaba el Colegio Peruano del doctor don Melchor Telésforo García, exministro de Justicia, Instrucción y Beneficencia, que había puesto su centro en manos de religiosos de la Compañía de Jesús, y era alistado para empezar el curso el 8 de abril con sesenta alumnos.
En efecto, los jesuitas habían regresado discretamente al Perú en el mes de setiembre de 1871, 104 años después de su extrañamiento, para servir en la diócesis de Huánuco, a solicitud de su obispo Manuel Teodoro del Valle Seoane (1813-1888), haciéndose cargo del nuevo Seminario Conciliar San Teodoro, fundado por el patrimonio personal del obispo. En aquella diócesis permanecieron hasta el año 1879, en que Mariano Felipe Paz Soldán y Ureta, ministro de Justicia y de Instrucción, movido por las autoridades civiles liberales del lugar y por los celos de algunos curas del lugar, dio orden al prefecto del departamento de expulsar a los religiosos de la Compañía de Jesús. Para entonces la Guerra del Pacífico se había desatado en el mes de abril y el señor ministro, que compartía ideas anticlericales y antijesuíticas había caído en desproporcionadas ideologías y reyertas de sabor pueblerino. Los jesuitas finalmente tuvieron que dejar Huánuco al año siguiente, ya que monseñor del Valle no estaba en capacidad ni ánimos de tener enfrentamientos con el poder civil [2].
Las clases en el Colegio Peruano, refundado en 1878 bajo la advocación de la Inmaculada, no pudieron empezar en 1879 por causa de la guerra. El número de hijos de San Ignacio era mayor y su disposición de servir, la que les infundió su fundador. El nuncio apostólico monseñor Mario Mocenni (1823-1904) no dudó en solicitar al superior de los jesuitas la presencia de tres capellanes en las ambulancias nacionales del Ejército Sur. Bajo la dirección de monseñor José Antonio Roca y Boloña (1834-1914), fueron designados los padres Ricardo Cappa S. J. (1850-1897) a Tacna, Francisco Fernández S. J. para el Alto de Molle, Antonio Salazar S. J. para Iquique y Antonio Garcés S. J. a la cuarta ambulancia en Arica. Los padres Fernández y Salazar participaron en la campaña de Tarapacá. El primero acompañó a los restos del Ejército del Sur en la marcha hacia Arica. El padre Fernández, disuelta la ambulancia a la que estaba asignado, regresó a Lima y se presentó en San Pedro el 6 de diciembre a las siete de la noche.
El 17 de enero de 1880, a las dos de la tarde, partió hacia Arica el superior, padre Gómez de Arteche, con el fin de ayudar al traslado a Lima de heridos. En efecto, fueron 204 los heridos de guerra que fueron traídos en el vapor Luxor, los que fueron internados en los hospitales de Guadalupe y Bellavista. El jueves 22 de abril, a las dos de la tarde, comenzaron los buques chilenos el primer bombardeo del Callao. Los padres Gabino Astrain y Antonio Salazar se dirigieron de inmediato, valerosamente y con riesgo de sus vidas, a ocupar sus puestos en las naves peruanas.
A pesar del conflicto, las clases se desarrollaron en la medida de lo posible. En el mes de junio ya se tenía conocimiento en Lima del glorioso holocausto del coronel Francisco Bolognesi y sus compañeros del Morro de Arica. Los jesuitas actuaron en la capital como capellanes en el hospital de Santa Sofía (el edificio del Politécnicoo Tecnológico José Pardo), en donde se atendían los heridos de Tacna y Arica. A partir del 10 de julio, los padres Gabino Astrain S. J. (1832-1891) y Jorge Sendoa S. J. (1836-1917) estuvieron permanentemente en los cuarteles de Artillería e Ingeniería donde se daba improvisada preparación militar a los reclutas. El historiador de la residencia jesuita detalla en el diario, día a día, la asistencia de los padres a los diversos cuarteles y cómo atendían de manera personal a centenares de reclutas de los batallones Mirave, La Mar, Escolta, Cazadores de Junín, Depósito, Cajamarca, Zuavos, Concepción, Ancash, y otros.
Para el 12 de diciembre la reserva ocupó la mitad del local del colegio, dividido por tablas y cartones. El 21 fue la clausura del año escolar 1880. Para Navidad el ejército de Lima había salido de la ciudad y estaba en la línea de defensa proyectada por Piérola. Los sacerdotes, apostados en el campamento de San Juan de Surco, asistían durante largas horas a la tropa y los oficiales, acompañándolos despreocupados del calor del verano y la arena [3].
"…Los chilenos hace días que están en Lurín, a unas 4 ó 5 leguas de esta capital, y los de aquí están a medio camino. Las posiciones de estos son buenas, ánimos no les faltan muchos se van rindiendo a Dios, y con todo esto creo que pueden confiar en la victoria. Nosotros seguimos confesando en los campamentos tanto de línea como en el de la reserva… Los trenes están a nuestra disposición; pero aún queda por andar a pie cerca de una legua; y para esto se nos dan caballos. También tenemos que llevar de comer porque ni rancho nos dan". La descripción de Gómez de Arteche es correcta, pero el juicio estratégico equivocado. La línea de defensa ideada por Piérola era desmesurada; era imposible contener con 16,000 efectivos a 23,508 hombres de infantería, 1,370 de artillería y 1,251 de caballería chilenos.
El 12 de enero de 1881, el general Manuel Baquedano anunció a sus lugartenientes que al aclarar la mañana del día siguiente comenzaría la toma de Lima. Así fue. Dice Gómez de Arteche: "El 13, día de mi santo, rompieron los chilenos la primera línea de defensa y tomaron Chorrillos y el Barranco, poblaciones que incendiaron por completo". El observador M. Le Léon, teniente de navío de la Armada Francesa, cuenta: "Se libró en Chorrillos un combate encarnizado por las dos partes… Nadie pide cuartel siendo la lucha muy viva… Se conocen poco las pérdidas de este día. Los chilenos debieron de tener 2,500 muertos o heridos y los peruanos 5,000 hombres fuera de combate…; en estos últimos la proporción de los muertos era mucho mayor que en los vencedores. Pero no se podrá tener jamás la cifra exacta". Se desató al atardecer la terrible venganza de las huestes vencedoras. El mismo Le Léon reconoce: "Es un espectáculo terrible que quedará profundamente grabado en la memoria de todos aquellos que lo han visto…" [4].
El día 15, rota la tregua, el escenario de combate fue Miraflores. Heroicas y a la vez tristes escenas se pudieron ver. Los padres Gómez de Arteche, Astrain y Garcés fueron testigos. Se puede leer en el diario del Colegio de la Inmaculada:
"Aquí en cambio fue tal el desorden la noche del 15, que nadie se entendió, Piérola se ausentó renegando de sus subalternos, y aunque aún quedaban bastantes fuerzas, nadie supo qué hacerse, y se las disolvió. Esto algunos lo atribuyen a traición; pero yo creo que todo fue efecto de ser gran parte de los jefes militares improvisados, y una buena parte de las tropas gente muelle nunca acostumbrada al trabajo y sacrificio. La noche del 16 fue tremenda. Por una parte se temía la entrada de los chilenos de un momento a otro, pues Miraflores sólo dista una legua, y por otra, el populacho armado dio en saquear y en incendiar. Gracias que sólo dieron contra los chinos, y que el fuego no se propagó tanto como era de temerse, no habiendo bomba que se atreviese a salir en medio de tantos tiros; pero la población sufrió grandes angustias. Nosotros, como tenemos en casa un hospital de sangre, nos juzgamos entonces libres de los de aquí, y como jesuitas extranjeros nos creíamos también libres de los chilenos, y aunque el incendio no andaba lejos, al fin, respirábamos. Por estas nuestras favorables circunstancias se refugiaron a nuestra sombra más de noventa personas entre mujeres, niños y viejos, a quienes procuramos atender tres o cuatro días que duró la angustia, como mejor pudimos".
Por su parte, las religiosas que estaban a cargo de la Normalen la parte oeste de la manzana, fueron protegidas por el almirante Sterling de la armada británica, ya que la madre Laura Rew aquí residente era ciudadana de la corona, luego el almirante Bergasse du Petit Thouars que había llegado al Callao quien se apersonó con sus hombres a San Pedro encargándoles cuidar estas puertas, y por último dos capellanes del ejército chileno llegaron a garantizar la seguridad de las religiosas, toda vez que había hermanas procedentes de Valparaíso, Santiago y Talca. Ante esta seguridad, aunque no sin temor, las religiosas corrieron el riesgo de dar asilo a trescientas personas.
¿Qué ocurría mientras tanto en la parte opuesta de esta manzana? Hay que dejar hablar al mismo Cáceres, prolijo en detallar la ocasión:
"Una vez que entraron los chilenos en Lima, el día 17 (de enero de 1881), buscáronme en todas las ambulancias. Al tocar en la de San Pedro, el personal del servicio negó mi estancia en ella, temeroso de que me hicieran prisionero. Al día siguiente, volvieron dos jefes, después de haber recorrido los demás puestos de auxilio; y casi seguros de que yo me encontraba en el de San Pedro, se dirigieron al jefe de la ambulancia diciéndole que el objetivo suyo era saludarme en nombre del general Baquedano y ofrecerme toda clase de garantías.
El jefe y personal de la ambulancia agradecieron, muy atentos, estas corteses palabras, invitándoles a pasar a la sala, donde estaban los demás heridos, haciéndoles ver de este modo que no me ocultaban y diciéndoles que seguramente me encontraba en alguna casa particular. Los jefes chilenos, satisfechos de las atenciones recibidas, se retiraron. Pero, entretanto se me había ocultado en la celda del superior de los jesuitas.
Desde esta visita tuve necesidad de tomar mayores precauciones, y seguí curándome, oculto, en la celda del padre superior, a cuya bondad y celo debí no haber sido prisionero del enemigo. Y no obstante que las autoridades chilenas de ocupación habían ordenado que todos los jefes y oficiales que se encontrasen en la capital debían dar las señas de sus domicilios, yo no las di".
El superior de la comunidad jesuita era el padre Gumersindo Gómez de Arteche (1842-1902) y no solamente dio cobijo a Cáceres en las habitaciones de los jesuitas, en la comunidad religiosa fueron recibidos sus dos ayudantes, los tenientes Joaquín Castellanos y Augusto Bedoya, quienes también estaban heridos. Permanecieron en nuestra residencia hasta el día que por seguridad Cáceres decidió cambiar su paradero, aunque no estaba aún curado de la pierna. El 21 de enero se vistió de negro, con sombrero de copa y larga levita; se caló unos anteojos de lentes oscuros, y cargado en un sillón lo descendieron del cuarto del padre Gómez de Arteche. Se despidió "muy agradecido del padre superior, a cuya bondad tanto debía" según él mismo posteriormente afirmó.
Los heridos que estaban en el hospital de sangre en que se había convertido el Colegio de la Inmaculada fueron trasladados el 31 de marzo de 1881 al Hospital de San Bartolomé. Pero no se recuperó el local, puesto que la casona de San Marcos estaba tomada por el ejército chileno y hasta finales de 1883 tuvieron que convivir nuestros colegiales con los universitarios sanmarquinos de la Facultad de Letras y Jurisprudencia, pero esa es ya historia aparte.
Sin embargo no puedo dejar en el tintero algunos datos:
El 20 de octubre de 1883 se firmó el Tratado de Ancón. El general Miguel Iglesias que tenía su gobierno provisional en ese pueblo y balneario, aprobó el tratado el día 22, y el 23 ingresó a Lima. Al entrar en Palacio de Gobierno a las 3 y 20 de la tarde, según una crónica de la época, flameó en el mástil el pabellón peruano obsequiado por el gremio de bordadores de Lima, y la multitud que colmaba la Plaza de Armas cayó de rodillas. Había concluido oficialmente la guerra. El diario del colegio jesuita dice escuetamente: "23. Hubo vacación por la entrada en la ciudad del nuevo Presidente señor Iglesias y por la salida de Lima del ejército chileno".
Conocemos por la historia los avatares políticos de aquellos años y cuán difícil fue el tránsito el gobierno de Iglesias al de Cáceres. Los techos de San Pedro, sus torres y campanarios fueron mudos testigos no exentos de balaceras. He podido recoger proyectiles incrustados aún en la parte alta de este templo. Según relata aquellos acontecimientos del 27 de agosto de 1884 la historia de la comunidad de religiosas del Sagrado Corazón: "Los dos bandos revolucionarios se batían en nuestros techos y las balas silbaban en todas direcciones: parecía que un poder invisible las desviaba. En el día las clases continuaron como siempre, además las alumnas están acostumbradas a estas revoluciones. Hubo un momento de pánico cuando durante la Acción de Gracias de la Misa dos soldados quisieron entrar con sus fusiles, pero como nos vieron a todas reunidas, se retiraron; eran dos que huían para salvarse" [5]. Los rojos de Cáceres fueron repelidos por los azules de Iglesias. Debo dejar constancia que entre las alumnas de las religiosas estaban tanto las hijas de Iglesias como las de Cáceres, lo que nos hace ver un cuadro histórico de manera poco comprensible en nuestro siglo.
Al terminar este año, en el mes de diciembre, el presidente Iglesias entregó el templo de San Pedro a la Compañía de Jesús, como históricamente y por justicia correspondía. Al año siguiente, a fines de noviembre de 1885, cuando los caceristas se acercaban a tomar Lima. Las torres de los templos eran preparadas para la defensa. El 1° de diciembre las campanas tocaban a rebato y la balacera se desató hasta que éstas fueron tomadas por las tropas rojas mientras que los azules se rendían o se escapaban por los techos. Los soldados de Iglesias escaparon como pudieron y algunos ingresaron a la capilla de Nuestra Señora de la O, donde fueron escondidos y alimentados. Pueden imaginar el susto de las buenas religiosas cuando más tarde, antes de recogerse, vieron que algo se movía tras el altar de la Penitenciaría. La hermana Jeanroi "se armó de valor y grita con voz firme: ¿Quién está? , Madrecita, no nos traicione, responde quedamente la voz de un hombre. Aparece una cabeza, una segunda, una tercera… eran seis" [6] que fueron capturados y puestos bajo llave para que a la sombra de la noche pudieran evadirse.
Debo concluir dejando constancia que en 1886, por causa de una inoportuna publicación del jesuita padre Ricardo Cappa, se agitó el ambiente en Lima contra los jesuitas. Colaboraron en esa agitación los políticos liberales y las logias masónicas, sobre todo Ricardo Palma, director de la Biblioteca Nacional. La Cámara de Diputados votó la expulsión de la Compañía de Jesús por 65 votos contra 18, y otro tanto hizo el Senado. El presidente de la República, general Cáceres, por obvios motivos de gratitud, no quiso firmar el decreto de expulsión. Más bien recomendó a los padres que se dispersaran temporalmente hasta que la tormenta política se aquietase. Así lo hicieron mis antepasados en la Compañía de Jesús y casi dos años después, el 28 de mayo de 1888, volvieron a abrir las puertas del Colegio de la Inmaculada, en una casa del jirón Carabaya.
Muchas gracias.
[1] Este discurso no se hubiera podido escribir sin la información brindada de manera personal y generosa por el P. Armando Nieto Vélez S. J. y por la tomada de su libro Historia del Colegio de la Inmaculada. Lima, 1978.
[2] El obispo de Huánuco, a propuesta del presidente Balta y con la aprobación del Consejo de Ministros, fue nombrado (preconizado) arzobispo de Lima por la Santa Sede el 30 de marzo de 1872. Hubo defecto de forma en la propuesta al no pasar por las cámaras. Ínterin hubo elecciones y asumió la presidencia Manuel Pardo y Lavalle. El nuevo Congreso exigió un nuevo nombramiento, pero monseñor del Valle optó por la renuncia y ésta aceptada, permaneció como arzobispo emérito de Lima y administrador apostólico de la diócesis de Huánuco, que gobernó durante 23 años. Es remarcable esta información además porque monseñor del Valle era pariente por línea materna (Dorregaray Cueva) del entonces coronel Cáceres.
[3] Paz Soldán, aguerrido anticlerical, entonces encargado de la Cancillería, quien no estuvo precisamente en el campo de batalla y más bien corrió a Buenos Aires con la ocupación chilena, en vez de ocupar un puesto de varón bien nacido, no duda en denostar a los a los capellanes del clero secular y regular en su Narración histórica de la guerra de Chile contra Perú y Bolivia (Buenos aires, 1884).
[4] M. Le Léon. Recuerdos de una misión en el Ejército chileno. Batallas de Chorrillos y Miraflores. Buenos Aires, 1969, pp. 123-126.
[5] Religiosas del Sagrado Corazón de Jesús. Raíces y horizonte. Apuntes para una historia. Lima,2003, p. 28.
[6] Id.
Comentario del Sr. Luis Siabala Valer
Este discurso de orden por el Padre Enrique, es mucho más que una pieza oratoria de forma; es un capítulo de historia nacional inédito; los detalle de hechos y circunstancias en aquellas horas de apremio nacional jamás los había leído, y he sentido la emoción que despierta esta hermosa pieza llanamente escrita.
Desde mi modesto parecer, han quedado llenos los vacíos sobre algunos acontecimientos históricos producidos en aquellas horas luctuosas pero heroicas, gracias a los datos que nos ha regalado su ilustrado autor.
Con profundo agradecimiento y afecto,
Luis Siabala
Sábado, febrero 2, 2013 6:38:00 p. m.
Fuente
Blog del Padre Enrique, Párroco de San Pedro de Lima, Cáceres, los jesuítas y San Pedro, Lima, miércoles 23 de enero de 2013.
Abril 23, 2013
Ver artículo...
" Fuente Artículo

Noticia, Los avatares del poder - 06/04/2011 13:28:16

" Artículo originalmente publicado en DEBATE N°116, agosto-setiembre 2002
El análisis de los resultadis de la Encuesta de Poder del 2002 a la luz de más de veinte años de Encuestas del Poder.
Los avatares del poder
Por Alfredo Torres
Si algo diferencia claramente a la democracia de los regímenes autoritarios es una mayor distribución del Poder. Saber quiénes detentan posiciones de mando, además del presidente resulta, por tanto, especialmente relevante en un Estado de Derecho. Como la Encuesta del Poder de DEBATE se ha realizado anualmente durante el transcurso de cinco gobiernos resulta sin duda ilustrativo y útil evaluar sus resultados bajo esa perspectiva histórica. Antes de hacerlo recalquemos que el poder también es esquivo y, en ese sentido, los resultados de la encuesta del 2002 reflejan su estructura antes de la instauración del nuevo gabinete ministerial y de la directiva del Congreso que se producirá a finales de julio.
Un primer hallazgo que resalta en la configuración actual del poder, si se la compara con la de anteriores gobiernos, es la virtual ausencia de miembros del partido oficial en el ranking de los 10 más poderosos del país. El único que figura, además del primer mandatario Alejandro Toledo, es el presidente del Congreso, Carlos Ferrero, quien a su vez es más conocido por sus dotes de concertador con la oposición que por su cercanía a las bases de Perú Posible. Todo lo contrario a lo que ocurría, por ejemplo, en 1986, cuando se cumplía el primer año de mandato de Alan García. Los resultados de aquella encuesta de DEBATE mostraron que seis miembros del partido aprista formaban parte del top ten. En este escenario se comprende la presión que ejercieron exitosamente las bases de Perú Posible para que uno de sus fundadores, Luis Solari, asuma el premierato.
Pero ello también es un síntoma de la mayor importancia que ha adquirido el gabinete ministerial como plataforma para ejercer el poder. En 1981, cuando Fernando Belaunde terminaba su primer año del gobierno, fueron tres los ministros que ingresaron a la lista de los 10: Manuel Ulloa, Alfonso Grados Bertorini y el entonces joven Pedro Pablo Kuczynski. En 1986, con Alan García, sólo dos, los actuales congresistas Luis Alva Castro y Luis González Posada. En 1991, durante el primer gobierno de Alberto Fujimori, se mantuvo el mismo número: Carlos Boloña y Carlos Torres y Torres Lara. En 1996 la tríada volvió a sentar sus reales en las figuras de Jorge Camet, Jaime Yoshiyama y Alberto Pandolfi. Este año, en cambio, los resultados de la encuesta efectuada antes del cambio de gabinete, arrojaron a cuatro representantes: Pedro Pablo Kuczynski, Roberto Dañino, Raúl Diez Canseco y Fernando Olivera. Adicionalmente, otras cinco personalidades entre ministros y ex ministros del gobierno actual ,Carlos Bruce, Aurelio Loret de Mola, Fernando Rospigliosi, Diego García Sayán y Luis Solari, figuraban entre los 30 más poderosos del país. En tal sentido, el cambio de gabinete resulta particularmente relevante para el destino de nuestro país puesto que, con Alejandro Toledo, los miembros del Consejo de Ministros concentran más poder que en gobiernos precedentes.
Opositores e informales
Un rasgo a todas luces inédito en la Encuesta del Poder de este año es la privilegiada ubicación que ostenta el principal líder de la oposición. El ex presidente Alan García ha dado un salto, en tan sólo nueve meses, del cuarto al segundo escalafón de la lista. Tal impulso es más que elocuente si se toma en cuenta que en 1981, tras su derrota electoral ante Fernando Belaunde, Armando Villanueva ocupó el noveno puesto. En 1986, Alfonso Barrantes, en su doble condición de alcalde de Lima y segundo lugar en las elecciones presidenciales del año anterior, se quedó con el tercero. En 1991, durante el frágil período inicial de Fujimori, el mismo García se hizo de esa misma ubicación. Y en 1996, el alcalde capitalino Alberto Andrade ocupó el séptimo lugar. La posición alcanzada por García en esta encuesta no tiene precedentes e implica que su cooperación será crecientemente necesaria para la propia estabilidad del régimen.
Un cambio positivo que se ha iniciado es la pérdida de influencia de lo que podríamos denominar, usando un eufemismo, el poder informal en el Perú (aquel que no se corresponde con un cargo público reconocible y claro). La presencia del líder terrorista Abimael Guzmán entre los 10 más poderosos del país fue constante desde 1983 hasta 1992, año en que, tras alcanzar el tercer lugar de nuestra encuesta, fue capturado. Cosa similar ocurrió con el siniestro asesor Vladimiro Montesinos, quien pasó del puesto 12 en 1991 a la cuarta plaza en 1992 y de allí a la segunda en 1993; posición que no abandonaría sino hasta el 2000, poco antes de la caída del régimen que él mismo codirigía, tal como mostró una sugerente carátula de DEBATE (1997) en la cual el rostro del poder estaba dividido en los de Fujimori y Montesinos. Ya en prisión, el año 2001, el ex hombre fuerte del SIN se desplazó a la ubicación 11 y este año lo tenemos en la 15, muy por delante de Fujimori, emplazado a la ubicación 27. En el actual régimen el asesor presidencial informal mejor ubicado es Adam Pollack, en el puesto 19.
Fuera de sector
El sector que más poder ha perdido en los últimos años, como consecuencia de su subordinación a Vladimiro Montesinos y de la generalizada corrupción de la que fue presa, ha sido sin duda el castrense, las Fuerzas Armadas. Durante la década del ochenta fue moneda común encontrarse a un militar en actividad entre los 10 personajes más poderosos del país y a varios más entre los 30. Esta presencia se volvió mucho más predominante durante los noventa y alcanzó su cénit cuando el general Nicolás de Bari Hermoza, ahora preso por corrupción, llegó a ocupar el tercer lugar del top ten del poder. Hoy, sin embargo, el único personaje vinculado a alguna de las armas castrenses y que a la vez figura entre los 30 más poderosos, además del ex capitán Montesinos, es el general en retiro Luis Arias Graziani, asesor presidencial. Sin duda, esa débil participación en las esferas de quienes deciden los rumbos del país queda en total evidencia cuando se pregunta por los más poderosos en el propio sector militar y policial; la respuesta más común entre los encuestados de DEBATE ,más informados que el resto de la opinión pública, es elocuente: el primer lugar es ocupado por la categoría "No sabe/no opina". Los que se animan a contestar mencionan en los primeros lugares a dos civiles: el ministro de Defensa, Aurelio Loret de Mola, y el ex ministro del Interior Fernando Rospigliosi. Recién en el cuarto lugar aparece el general Víctor Bustamante, comandante general del Ejército. No cabe duda de que Montesinos tuvo éxito en desprestigiar a la institución que en la década de los setenta, en momentos en que era la más poderosa del país, lo expulsó de sus filas.
La prensa, en cambio, ha recuperado el sano protagonismo que tuviera hace algunos años. Parcialmente sojuzgada y corrompida en la segunda mitad de los noventa, siempre mostró personalidades independientes que salvaron su honor. Varias de ellas son habituales en los rankings del poder sectorial desde los años ochenta, como César Hildebrandt, por estos días al frente de su enésimo programa de televisión, y Enrique Zileri, director de la revista Caretas. Hildebrandt figura esta vez en el puesto 16 del ranking general y, como ya es costumbre, en el primer puesto del sectorial. Zileri ocupa el tercer lugar, luego de Jaime de Althaus, de Canal N, y por delante de Alejandro Miró Quesada Cisneros, director de El Comercio. Otros periodistas mencionados entre los más poderosos han sido Raúl Vargas, de RPP; Mirko Lauer, de La República y Juan Carlos Tafur, de Correo. No alcanzó una ubicación significativa, aunque debió hacerlo, Rosa María Palacios, respetada abogada y entrevistadora de Antena Tres y RPP.
Otros sectores en los que se han presentado algunas variaciones han sido el eclesiástico y el intelectual. En la Iglesia se repite el primer lugar del Cardenal Juan Luis Cipriani ,quien también figura en el décimo lugar del ranking general, y el segundo, del presidente de la Conferencia Episcopal de Lima, obispo Luis Bambarén. La novedad se presenta en el tercer lugar, ahora ocupado por Gastón Garatea, presidente de la Mesa de Concertación de lucha contra la pobreza. Entre nuestra intelligentzia, el escritor Mario Vargas Llosa continúa detentando el mismo título de intelectual más poderoso del país que se adjudicó en la primera encuesta del poder y que desde entonces no ha abandonado. Esta vez el novelista se encuentra en el puesto 24 del ranking general. En el sectorial es secundado, al igual que en el 2001, por el sociólogo Julio Cotler. La sorpresa en esta oportunidad la trae Salomón Lerner Febres, rector de la Universidad Católica, quien se ha ubicado en el tercer puesto, acaso por su papel protagónico al frente de la Comisión de la Verdad y la Reconciliación.
Ojos y oídos
La influencia directa sobre el Presidente de la República es, sin duda, una de las maneras más eficaces de ejercer el poder. Y resulta sintomático que la extracción u origen de quienes son poderosos mediante este tipo de mecanismos haya cambiado a través de los diferentes gobiernos. Mientras Fernando Belaunde y Alan García escuchaban más a los principales dirigentes de sus respectivas tiendas políticas y Alberto Fujimori prestaba total atención a las insidias de su todopoderoso asesor Vladimiro Montesinos, la percepción de los encuestados es que Alejandro Toledo es principalmente influido por su esposa Eliane Karp. Lo interesante es que, al mismo tiempo, y siempre según los entrevistados, su temperamental pareja ocupa el primer lugar entre las personas a las cuales el primer mandatario no debería escuchar tanto. Entre los más influyentes también aparecen quienes ocupaban, al momento de la encuesta, la jefatura del gabinete y el poderoso Ministerio de Economía, mientras que entre quienes deberían ser menos atendidos en el despacho de la Casa de Pizarro destacan, curiosamente, los archienemigos Fernando Olivera y Alan García.
Este último, como era de esperarse, resulta ser el principal líder de la oposición, seguido por Lourdes Flores. Los encuestados por DEBATE preferirían, sin embargo, que en una situación ideal las riendas del coche opositor las tomaran Lourdes Flores y Valentín Paniagua. El ex presidente del gobierno de transición es la primera referencia de los encuestados al momento de responder quién debería desempeñar un papel más activo en la política, escoltado por el ex Defensor del Pueblo Jorge Santistevan. Como sabemos, ambos nombres se barajaron como posibles premieres en un futuro gabinete de Unidad Nacional. En cambio ,una curiosidad más que se presta a múltiples interpretaciones, en los primeros puestos entre quienes deberían retirarse de la política figuran, nuevamente juntos, García y Olivera.
La evaluación del primer año de Toledo que se aprecia en la Encuesta del Poder de DEBATE es muy crítica, sobre todo con el estilo de gobierno del Presidente. Entre los principales logros de su gestión se mencionan la recuperación de la democracia, el mantenimiento de la estabilidad económica y la concertación, tres conquistas que, si bien han sido promovidas por el líder de Perú Posible, han sido en realidad el producto de un esfuerzo colectivo. A contrapelo, los principales errores que resaltan los encuestados son la creación de expectativas demagógicas, la falta de liderazgo y la mala comunicación con la población; tres falencias relacionadas directamente con el desempeño personal de Toledo como mandatario.
En concordancia con estos errores, los mayores riesgos que enfrentaría el país en el futuro serían el desgobierno, el desborde popular y la caída del régimen. Amenazas que, sin duda, se incrementarán mientras no se avance en la solución de los principales problemas del país: la falta de empleo, la pobreza y, en el escenario actual, el desafío de la regionalización, la recuperación de la confianza y la credibilidad. En última instancia, sólo un esfuerzo presidencial sostenido y sincero por recuperar la confianza y la credibilidad de la ciudadanía le permitirá al mandatario ejercer eficazmente el poder y afrontar con algún éxito la solución de los grandes problemas del Perú.
Ver artículo...
" Fuente Artículo

Que opina? Ahora se trata de fundar las instituciones - 10/12/2010 11:55:12

"
Artículo originalmente publicado en DEBATE N°112, Diciembre 2000 - Enero 2001

Entrevista a Julio Cotler
""Ahora se trata de fundar las instituciones""
Por Augusto Álvarez Rodrich

Julio Cotler ,investigador y ex director del Instituto de Estudios Peruanos y uno de los principales analistas del país, explica en esta entrevista el auge y el colapso del régimen fujimorista, así como las perspectivas, las oportunidades y los riesgos que enfrenta el Perú en el futuro.
Poco después de su colapso, ¿cómo entender el régimen de Fujimori?
El fujimorismo debe entenderse como una gran coalición nacional e internacional en la cual las fuerzas externas ,el sistema financiero internacional, los organismos multilaterales, las agencias de seguridad y las militares, y en algunos casos individuos con nombre y apellido como Luigi Enaudi y Fernando Henrique Cardoso, jugaron un papel predominante como sus más enérgicos soportes, mientras que los peruanos tuvieron un papel pasivo. Después de la turbulencia y el caos de los ochenta, la mayoría de peruanos les dio un cheque en blanco a Fujimori y a las Fuerzas Armadas. La profunda crisis de gobernabilidad por la que atravesaba el país y las nuevas tendencias de la globalización hicieron que, por primera vez de una manera tan explícita, se juntaran fuerzas externas e internas. El cheque en blanco que se le otorgó a Fujimori fue aprovechado para lograr una concentración inaudita de poder. Era una coalición de tecnócratas, militares, empresarios y burócratas interesados, unos de manera más explícita que otros, en forjar esta gran concentración de poder. Desde 1992 pudieron hacer prácticamente todo lo que quisieron, excepto aquello que Fujimori no les permitía por motivos políticos. Y en países como el Perú, en el que prácticamente no había fuerzas sociales y políticas con un mínimo de consistencia, todo régimen autoritario y autocrático deriva en corrupción.
¿Cuál era la agenda que esa coalición le demandaba a Fujimori?
El régimen debía acabar con la subversión y el narcotráfico y poner en marcha las reformas económicas. El supuesto detrás de ello era que, a partir de ahí, en un futuro indeterminado, vendría la democracia. Los dictadores dicen siempre que la dictadura es conveniente para instaurar la democracia. Los empresarios estaban encantados de la vida porque desaparecían los sindicatos, los movimientos sociales, los partidos políticos. No hay que olvidar que, desde 1930, el fantasma del APRA y de los partidos políticos estuvo siempre presente. De pronto se encontraron con un gobierno que era amigable con las grandes y hasta con las medianas empresas, y ya no estaba presente el fantasma del partido aprista. Ahora que existe el peligro de que Alan García regrese, están atemorizados.
¿Qué significó la década pasada para el Perú y los peruanos?
Es la segunda década perdida. En el ámbito político e institucional, estamos en absoluta bancarrota, al igual que, hasta donde entiendo, en el plano económico. En cuanto a lo cultural y lo social, la desorganización y el desaliento son muy grandes. La quiebra de 1992 no tuvo por qué ocurrir. A principios de los noventa, las fuerzas liberales le dieron un respaldo muy fuerte a Fujimori para hacer todas las reformas, y en 1991 las Fuerzas Armadas dejaron pasar todos esos decretos inconstitucionales. Cuando la gente fue a proponerle a Fujimori un pacto para remontar los problemas, él y las Fuerzas Armadas decidieron no llegar a acuerdos con la "partidocracia".
¿El camino autocrático partía de la idea preconcebida de que la democracia era un obstáculo para resolver los problemas del país?
Los militares no querían saber nada con la "partidocracia" porque estaban hartos de la intromisión política en las Fuerzas Armadas porque, supuestamente, los políticos, con toda las críticas a la violación de los derechos humanos, iban a convertirse en un obstáculo para la lucha antisubversiva. Por el contrario, luego se demostró que se pudo acabar con la subversión haciendo las cosas más elementales que se debía hacer, pues éste no era un problema de guerra sino de seguimiento y de captura de los líderes. Lo que se había dicho sobre Sendero Luminoso no era del todo cierto y resultó que era una pésima organización. Por haber sido un grupo absolutamente vertical, al cortarle la cabeza todo se vino abajo, y es que era un sistema de hacienda en el que, si quitas al patrón, todo se derrumba.
La fragilidad institucional que sufre el Perú alcanza incluso a "instituciones" negativas como el SIN o Sendero Luminoso, de las cuales se pensaba que tenían una red tan eficiente que podían sobrevivir a su líder y que tomaría mucho tiempo desmantelarlas.
Siempre quedan redes, pero el movimiento subversivo se desmanteló desde el momento en el que se le cortó la cabeza. Por eso yo insisto con lo del régimen patrimonial, en el cual si sacas al patrón todo se viene abajo porque no hay quién dé ordenes. Es lo más antimoderno del mundo: una empresa en la que todo depende de una sola cabeza es lo peor en la época moderna.
¿Eso explica que alguien como Montesinos pudiera constituirse en un poder en sí mismo en un marco de fragilidad institucional?
Exacto. Y en este momento todos los fujimoristas se consideran víctimas o se muestran sorprendidos con todo lo sucedido, como el señor Tudela. Se trata de una red que es parte de una cabeza, lo cual es un contrasentido, porque una red no puede ser eso. No es como una empresa moderna en la que se reproduce una situación democrática con múltiples focos de poder, con gerencias que compiten con otras, que controlan a otras, con sectores de evaluación, etcétera. En una empresa moderna con múltiples polos y competencias hay algo de reproducción de un sistema democrático.
¿Ello explica la abrupta caída de Fujimori?
Aparentemente, la embajada de Estados Unidos quería que Fujimori dirigiera la transición, pero luego de la difusión del vídeo el Presidente se había quedado paralizado. Montesinos no sólo le orquestaba el libreto político sino que le "armaba" su vida personal: él determinó la salida de Santiago Fujimori, contribuyó al divorcio. Pensemos en lo que contaba Keiko, que cuando Montesinos decía que tenían que salir de Palacio, toda la familia se iba a vivir al Pentagonito. Los tenía aterrados con la historia de que los querían matar o secuestrar; ellos vivían en un estado permanente de terror. Es él, pues, quien le organiza a Fujimori la agenda, quien toma las decisiones; controla las Fuerzas Armadas, el Congreso y el Poder Judicial. Cuando sale Montesinos, estoy seguro de que Fujimori no tenía ni los números telefónicos que necesitaba ni podía pensar en reemplazar a su ex asesor porque en eso consistía la habilidad de éste, en hacerse indispensable. Al mismo tiempo, los del Congreso se encuentran sin director de orquesta y no saben qué música tocar.
¿Cree que en las Fuerzas Armadas hay una cultura institucional muy arraigada sustentada en que el autoritarismo es lo que realmente le conviene al país?
Claro, es la idea de la mano dura.
¿Podría ser el caso de la demanda del comandante Humala, quien ofrecía un planteamiento en contra del régimen de Fujimori pero que, en el fondo, promovía una solución no democrática sustentada en el concepto de un papel estelar de las Fuerzas Armadas en la sociedad?
Por supuesto que no era una posición en defensa de la democracia. Es la idea de que la sociedad peruana es caótica y que la única institución sólida que tiene la capacidad de llevar a cabo "un" proyecto nacional ,porque no se trata de competencia entre varios proyectos sino de uno solo, es la fuerza armada. La idea de mano dura, de que debe haber una persona y no instituciones al mando, forma parte de la cultura nacional peruana.
¿Es posible que, a la luz de las revelaciones y los eventos ocurridos recientemente, dicho concepto se haya debilitado en algo?
Dependerá de cómo se desarrollen las cosas y de si se puede lograr que las instituciones funcionen, porque aquí no se trata de refundar instituciones sino de fundarlas. Si eso ocurre, entonces la gente empezará a aprender a comportarse institucionalmente. De lo contrario, habrá una reversión.
¿Qué significa que una institución funcione? Sunat, por ejemplo, llegó a ser una institución relativamente eficiente para recaudar impuestos pero también para perseguir por razones políticas o de corrupción.
Que tenga reglas universales validas para todos por igual. Yo recuerdo que la gente decía que la Sunat funcionaba eficientemente, y ahora mire todo lo que sabemos. Eso no produce lealtad hacia estas instituciones. Y éstas no tienen que ser organizaciones; las instituciones son normas, reglas y castigos que, bajo determinadas condiciones, pueden organizarse. Una familia es una institución en la cual hay reglas que en algunos casos son explícitas y en otros implícitas. Por ejemplo, en Costa Rica la gente maneja los automóviles como quisiéramos que se haga acá, no hay policías. Cuando las normas se interiorizan, los sujetos son el Estado. No se puede tener un policía en cada semáforo; las personas aprenden que, por su propio beneficio, tienen que respetar las reglas. En Estados Unidos, los ciudadanos pagan impuestos no sólo por temor sino porque saben que eso va a traer mejoras en servicios como las carreteras, etcétera. Ahí nadie sabe quién es el director de IRS. ¿Por qué nadie dice que en el IRS hay una junta de coimeros? Simplemente porque, con el correr de los años, se ha demostrado que es gente honesta y que si has pagado más impuestos de los que debes, te los devuelven; existe confianza en que te los van a devolver.
¿Qué hace que en un país como el Perú se presenten problemas de este tipo y esto no ocurra en otros como Costa Rica o Chile?
En el transcurso del tiempo, las instituciones funcionan y entonces se crea una cultura legal. Lo más difícil de cambiar es un sistema cultural. En esos países hubo una serie de procesos políticos, de fundaciones institucionales con gente respetable. Cuando se funda una institución y se le confía la dirección a una persona, ésta es la que funda la institución y, en la medida en que esta persona se desempeña de una manera decente, establece un ejemplo de conducta. Si en una familia el padre le dice a su hijo que no debe mentir y él lo descubre mintiendo, la doble moral se generaliza. Acá los generales ladrones hablan del valor de la patria y al mismo tiempo se dedican a robar y a comprar armamentos de quinta clase. ¿Cómo alguien puede ser leal y creer en una institución así? Se trata de hacer propias esas instituciones y reglas.
¿Es ésa una lección que se ha aprendido en el Perú?
Creo que, por primera vez en el Perú, estas ideas han calado mucho más de lo que yo recuerdo. Por lo menos hay un sector intelectual, profesional, que ha tomado en serio, por primera vez, la idea de la democracia y los derechos humanos.
¿Es porque se llegaron a difundir pruebas irrefutables de que la "teoría" de defender la democracia y los derechos humanos es positiva y de que, al final de cuentas, el atajo no funciona?
Que a los indios los mataran o se transgredieran sus derechos es algo que ha ocurrido toda la vida. Lo que ha cambiado es que ahora este problema atañe a los periodistas, a los intelectuales, quienes se han dado cuenta de que el tema de los derechos no es sólo una buena retórica. Es lo que ha sucedido en otros países de América Latina, donde sectores de la clase media han hecho suyos los derechos humanos. Si nos ponemos a pensar en Chile, ¿por qué súbitamente aparece ahora con tanta fuerza el tema de los derechos? Lo que sucede es que las clases medias sienten el peligro de perder sus atribuciones naturales y hacen suya esta demanda.
Y presionan socialmente y votan por eso…
Claro. Lo que sucede es que en el Perú no tenemos una clase intelectual ni política, es decir, un grupo relativamente cohesionado. En México, por ejemplo, Octavio Paz regresa en 1968, funda una revista, constituye un grupo y crea una línea y una orientación a través de las publicaciones, todo lo cual se constituye en un valor. Él y las personas con quienes trabajó han contribuido sustancialmente a lo que se está viviendo en ese país. Lo mismo pasó en Chile, donde una clase política y una clase intelectual hicieron suyas las banderas de la democracia y los derechos humanos.
¿Los empresarios peruanos han aprendido que el atajo no funciona? ¿Ahora entienden, por ejemplo, que es mejor apostar por un Poder Judicial honesto y autónomo antes que comprarse un juez?
Yo creo que nadie quería ver las cosas que sucedían. Los empresarios eran los primeros que no querían verlas. Te van a decir que sí han aprendido, pero creo que todavía hay mucho de retórica. Al final, saben que sus abogados pueden comprarse al juez. Ahora, obviamente, hay muchos empresarios que han comprendido que, en términos macro, el Poder Judicial es una cuestión fundamental para el país; en la opinión pública hay, además, cierto sentimiento de que el Poder Judicial es una cuestión importante.
¿No será como cuando pasamos por la carretera y vemos un accidente de tránsito, y durante los siguientes tres kilómetros manejamos con cuidado pero luego volvemos a pisar con fuerza el acelerador?
¿Por qué la gente cruza las pistas en lugar de utilizar los puentes? Hay un problema en el pensar que las normas son para los otros y no para mí. Y no hay que olvidar que en el Perú las diferencias sociales son tan importantes, la estratificación es tan increíble, que la gente ve de una manera muy distante a los "otros"; no hay una imagen de integración ni una conciencia de que lo que les sucede a los demás le puede suceder a uno. Lo que ha pasado durante estos años es un poco lo de Hitler: la población de Weimar olía el humo pero no quería ver qué era lo que se estaba quemando.
¿Por qué no quería ver?
Porque esto ponía en peligro su existencia. Pero ni siquiera en peligro, sino que la incomodaba.
¿Hay algo que le haya sorprendido de todas las revelaciones que se han difundido recientemente sobre cómo manejaba el gobierno de Fujimori los asuntos públicos?
Mucha gente sabía lo que pasaba pero pocos querían hablar. A los que escribían o hablaban sobre estas cosas, se los miraba con descreimiento o ironía. "Estás exagerando", decían. Súbitamente se levanta el telón y ahora todo el mundo habla de lo que sucedió. En este momento encuentras que puedes saber los nombres de quiénes eran los mafiosos, cómo lo hacían, cuánto pagaban, cuánto dinero tenían en Suiza. Éramos muy pocos los que nos atrevíamos a decirlo, en voz baja o en voz alta. Claro, el año pasado las cosas empezaron a cambiar, pero ¿dónde estaban todas las organizaciones gremiales para que lo dijeran? Muchos defendían el argumento del atajo diciendo que la aplicación de las reformas desembocaría en la democracia. Y no estamos hablando de burros sino de gente inteligente. Lo que sucede es que nunca se asumió que la democracia no sólo tiene un valor instrumental sino que posee un valor en sí misma. Hoy en día mucha gente comienza a descubrir que la democracia es una forma de convivencia que favorece el desarrollo económico, la estabilidad política y la seguridad ciudadana. Esto tal vez sea un producto positivo de la década pasada. Tal vez…
¿Por qué algunas personas valiosas que hace algunos años pensaban de este modo apostaron por desempeñar papeles centrales en un gobierno con tantos problemas?
Lo que pasa es que ellos creyeron que las cosas se podían hacer tomando un atajo. Igual que los bolcheviques o los comunistas: "Hay que sacrificar una generación porque después va a venir la democracia auténtica". El camino de la dictadura no lleva a la democracia ni a la respetabilidad porque siempre se busca la manera de sacarle la vuelta.
Sin embargo, para el sector menos informado ,como los niveles socioeconómicos D y E, los que no ven Canal N, las revelaciones recientes sí podrían ser una ingrata novedad que les genere mucha frustración. ¿Qué riesgo implica ello?
Imagino que para muchos es lo mismo de siempre. De Odría decían "roba pero deja obra". Se asume que quien está en el poder se lleva algo, pero se espera que también deje algo. Existe una cultura de profunda desconfianza hacia las instituciones, pero es una cultura que viene de muy atrás y no veo por qué sería de otra manera. Nunca un campesino le ha ganado un juicio a un terrateniente, nunca podría imaginarse que en el Perú una persona subordinada pueda ganarle al que está en el poder. Lo mismo en la justicia militar: ¿cuándo un sargento pudo denunciar a un capitán y éste fue preso? Entonces, ¿por qué ibas a creer en el funcionamiento del Poder Judicial o de otro tipo de institución?
Es decir, ¿lo ocurrido no habrá producido una mayor frustración en la gente porque está acostumbrada a que "así son las cosas, pues"?
Te puede provocar mucha cólera, pero acabas diciendo "así es pues".

¿Se puede cambiar esto?
La situación actual representa una gran oportunidad. Pero el problema es que se tiene que desmantelar todo lo que funciona mal, fundar fuerzas nuevas y que éstas se muestren eficaces actuando democráticamente, porque bajo el fujimorismo se pretendía demostrar que eran eficaces, pero no democráticamente, y eso acaba de todos modos en corrupción simplemente porque no hay manera de fiscalizar. La democracia es, en última instancia, rendición de cuentas del manejo de los recursos otorgados, pero a los militares no les entra en la cabeza el hecho de que se les está dando dinero para que protejan a la sociedad y de que no nos pueden sojuzgar. En esta transición se ha avanzado mucho más de lo que habíamos pensado, precisamente por la debilidad del régimen fujimorista, que era muy fuerte pero tenía pies de barro.
¿Por qué se fue mellando el régimen fujimorista durante los últimos dos años, al punto de que cada vez más personas se atrevieron a hablar? ¿Qué ocurrió para que un vídeo acabara desmoronando todo el aparato, cuando antes la sociedad había aceptado otras cosas?
Los empresarios estaban cada vez más desalentados y desilusionados por el agravamiento de la situación económica. Por otro lado, estaba toda la prensa de oposición. Lo que ocurre es que el sistema empieza a no funcionar como debiera y entonces se va debilitando la idea de tomar el atajo. Y, algo que es muy importante, estuvo la presión del exterior. Fujimori y Montesinos estaban pegados uno con otro, y cuando uno cae el otro también lo hace. Los dos hechos fundamentales para la caída son el vídeo y la decisión de la embajada de Suiza de revelar que Montesinos tenía cuentas en bancos de ese país. ¿Conoce un caso en el que la embajada suiza, de motu proprio, revele que fulano tiene cuentas? Esos son los factores externos.
¿A qué puede aspirar ahora Montesinos? ¿A una estrategia de control de daño?, ¿o pretenderá jugar un papel político más activo en el futuro?
No es un individuo que quiera pasar el resto de su vida tomando sol en Malasia. Va a querer jugar un papel más activo.
¿No cree que se conforme con haber sido, durante casi un decenio, prácticamente el "dueño" del Perú y que diga "ya fue suficiente"?
No, lo que él quisiera es ser el "dueño" del Perú, pero titular.
¿Cómo se puede canalizar en el futuro la corriente social que apoyaba al fujimorismo?
El problema es que no hay liderazgo. La fragmentación se produjo al día siguiente que detonó la crisis, lo cual era predecible, porque si no está el patrón, los capataces quieren agarrarse la hacienda y se la dividen. El que fungía en la historia como el heredero, Tudela, resulta que simplemente los desprecia a todos y no quiere hacer el papel de capataz. Absalón iba a hacer una especie de APRA con izquierdistas provincianos que están asociados ahora con Boloña, ¿se imagina el menjunje ése? La transición política también va a necesitar una transición económica porque, en la medida en que se abran los espacios, las demandas sociales se harán evidentes. El problema es cómo canalizar esto sin regresar al caos de los años ochenta, lo cual no va a ser fácil porque hay mucha demanda embalsada. Por otro lado, parece existir cierto sentido común en pensar que se pueden generar nuevas políticas, pero con estabilidad económica. No tengo idea de cómo enfrentar esto pero ahí serán nuevamente las instituciones las que tengan un papel decisivo.
El fujimorismo era un grupo de gente que pedía eficiencia, estabilidad, crecimiento, orden, aunque no necesariamente con democracia. ¿Cómo capitalizar ese espacio político en el futuro?
La capitalización vendría por lo que Fujimori ha dicho de la partidocracia y la democracia social. Es decir, no partidos políticos ni movimientos sino un gran líder e igualdad de oportunidades que son concedidas por el gran líder; olvídense de democracias, etcétera. Requeriría a alguien del nivel C o D que pueda convocar a la masa a la Plaza Mayor y, por otro lado, decirles al FMI y a los empresarios que sí hay intereses económicos; es decir, un movimiento populista de verdad. Pero no creo que haya liderazgos para eso. El problema es cómo combinar ciertas formas de manejo económico eficaz que aseguren un crecimiento que atienda a todos los segmentos sociales. El nuestro es un país con una obvia vocación populista. Los de Apurímac pedirán carreteras y electricidad, y los de Puno exenciones tributarias. El problema es cómo manejar eso.
Y encima habrá alrededor de 15 candidatos a la presidencia ofreciendo cosas…
Con lo cual las expectativas aumentan. El candidato democrático va a tener que decir que con la democracia sí se come. Pero, cualquiera que sea la consigna, es seguro que se van a presentar expectativas de mejora. No creo que éstas sean muy grandes, que la gente quiera aumentar sus ingresos en cien por cien de un día para otro, pero el nuevo gobierno tiene que dar algunas señales para que determinados sectores estratégicos puedan comenzar a percibir que la situación mejora. Por eso le dieron el beneficio de la duda a Fujimori, porque mostró los logros referentes a la derrota de la inflación y la subversión, de los cuales se habla hasta ahora.
Esto quiere decir que el próximo gobierno requiere legitimarse rápidamente mediante logros concretos y tangibles. ¿Qué pasará si no consigue hacerlo?
Lo mismo que en Ecuador: se produciría una fragmentación política en la que, para llegar a acuerdos, tendrías que dar.
¿Qué riesgos supone eso?
Que el final de fiesta sea Argentina: parálisis en la que el FMI tendría que seguir prestando y poniendo plata para mantener la estabilidad económica y, al mismo tiempo, presiones sociales que se irían acumulando. Por eso es necesaria la fundación de instituciones, y por eso yo no creo que sea suficiente la política de continuar con las reformas como si nada hubiera ocurrido. Por ejemplo, ¿cómo enfrentar la movilización en contra de la privatización de los puertos? Ahora van a pedir la revisión de las privatizaciones, por qué Shougang no puso la plata, cuáles son las condiciones de trabajo, y todo ello con justa razón. Por eso, se requiere una comisión de la verdad no sólo para cuestiones de derechos humanos sino para investigar qué pasó en temas económicos como la deuda rusa. Si no sucede esto, se va a tener la sospecha de que el siguiente en asumir el poder va a repetir lo mismo. Esta comisión de la verdad económica debe tener legitimidad. Pero una vez arreglado el asunto de la comisión de la verdad, hay que seguir adelante.
¿Tendrá el próximo Presidente un cheque en blanco como Fujimori en 1990 o García en 1985?
No creo. Ese cheque vendría condicionado a la continuación de las investigaciones, a corregir los defectos del pasado, a seguir desmantelando las redes y a que me toque algo del crecimiento económico.
Y los tiempos del próximo gobierno, con un Congreso atomizado, pueden ser breves.
Se dice que, durante sus 100 primeros días, un gobierno puede hacer lo que no podrá hacer nunca más. El problema es que, como se quiere ser democrático, se va a tener que funcionar con el Congreso, y ahí no sé cuántos fujimoristas van a bloquear las decisiones, cuánto protagonismo personal va a haber para aparecer en televisión o cuántos irresponsables van a empezar a decir que a tal banco le falta liquidez y a generar corridas. Tenemos todo el rezago de la cultura política anterior y, al mismo tiempo, se requerirán personas cuya legitimidad pueda neutralizar esto. Nombrar primer ministro a Pérez de Cuéllar, por ejemplo, no pudo ser mejor para la imagen interna y externa del país. La situación es tan compleja que existe el riesgo de que entremos nuevamente en una crisis de gobernabilidad tan tremenda como la de los años noventa. ¿Hay líderes capaces de advertir y presionar para que la gente se dé cuenta de cuáles son las consecuencias de las acciones que se pueden tomar?
Ver artículo...
" Fuente Artículo
Consulte Información en GestionPublica ¿Qué movió el rating a favor del Perú? y Urgen pequeños cambios y grandes señales
Consulte Información en Delito y Corrupción Caso de Huamán Azcurra y Caso de Martín Rivas

Consulte la Fuente de este Artículo
Farandula y Espectaculo del Peru y el Mundo

No hay comentarios:

Publicar un comentario