
Información: CUESTIONES MUNICIPALES - 12/09/2013 9:29:24
" Al terminar el proceso de revocatoria, Augusto Álvarez Rodrich señalaba, con acierto, lo siguiente:Quedarse sola en el trono municipal pero perdiendo a casi todo su equipo, con una ciudad que va a seguir en temporada electoral hasta fin de año ,con todo el perjuicio que esto significará para Lima,, luego de lo cual quedará más sola aún, y al merecer, en función de un pacto cuyo cumplimiento dependerá de la cercanía de la próxima elección municipal, puede llevar a que Villarán parezca pronto una alcaldesa rehén.
Creo que mi amigo Augusto acierta. Y yo iría un paso más allá. Mi hipótesis es que Villarán se ha quedado bastante sola, con algunos pocos funcionarios y regidores que responden a sus expectativas. Pero también rodeada por algunos gerentes especialistas en meter la pata, algunos radicales que ya han provocado pleitos internos en la confluencia de izquierda y con una facción del PPC poco proclive a asumir un rol más colaborador, sin dejar de lado la labor de fiscalización (que no ha sido mala, para ser justos). Desarrollemos punto por punto.
EL CASO RELIMA Y UNA METIDA DE PATA DESCOMUNAL
Para ilustrar el primer punto, usemos el caso más reciente que ha puesto en aprietos a la MML: Relima. Como informó El Comercio ayer, la empresa que ve el tema de la limpieza pública en varias zonas de la ciudad pretende cobrar a la Empresa Municipal de Mercados (EMMSA) una deuda de casi cuatro millones de soles, por un servicio de limpieza al Mercado Mayorista de Santa Anita que no se formalizó mediante contrato, durante el año pasado. Peor aún, funcionarios de la Municipalidad conocían de la deuda en enero, pero recién pocos meses después sus relevos tomaron cartas en el asunto.
Desde EMMSA, indican que su propia investigación interna señala a cuatro funcionarios como responsables del horror administrativo, los mismos que ya están fuera de la institución. Asimismo, se les iniciará proceso disciplinario y están estudiando posibles acciones judiciales. El problema está en que el martes la sesión de Concejo terminó entre gritos y bronca, dejando una mala imagen frente a los ciudadanos. El tema se debatirá la semana próxima en la MML.
Según hemos podido consultar a varias fuentes jurídicas y periodísticas durante las últimas horas, no nos encontramos, como algunos regidores de oposición mencionan, ante un nuevo caso Comunicore. Sin embargo, todos coinciden en señalar que lo ocurrido es una grave negligencia administrativa en la que, mínimo, deberían rodar varias cabezas. Y si el tema de la deuda con Relima no se resuelve en forma expeditiva y, sobre todo, poco onerosa para la comuna limeña, allí si se corre el peligro de un problema mayor.
Es cierto que la gestión Villarán ha sabido cortar a tiempo con cualquier signo de corrupción. Lo hizo con el caso de los regidores Valer y Tito, quienes fueron vacados de la comuna limeña antes del proceso de revocatoria. Sin embargo, ha costado más - y esto es un defecto de la gestión - desprenderse de algunos funcionarios que no le han hecho bien a la MML. Esto es algo que debería corregirse cuanto antes (de hecho, se debió hacer luego de la revocatoria), pero este hecho es una buena oportunidad para hacerlo.
Y, frente al caso Relima o cualquier otro tema polémico de la gestión, la confluencia de izquierda deberá ser lo suficientemente inteligente y no dejar que cualquier gerente o funcionario les arruine la gestión. Es más, si se llega a armar una comisión investigadora del tema - cuestión que debería ocurrir - la misma debería ser presidida por la oposición. Varias fuentes municipales nos indican que la gente más cercana a Villarán es favorable a una investigación sobre el caso, por lo que no debería haber oposición sobre el tema. La cercanía de las elecciones de regidores no debería ser pretexto para que algunos de los regidores de FS pretendan señalar que "la investigación es un invento de la derecha" o sandeces de ese tipo.
Y, precisamente, el tema de las elecciones es el que motiva la segunda parte de mi hipótesis.
LAS DISPUTAS INTERNAS EN LA CONFLUENCIA
Hace algunas semanas, Jonathan Castro contó en Velaverde cómo se habían desarrollado las "primarias" del denominado Frente por Lima. Pugnas internas por la forma de elección, una elección con lista cerrada convocada solo 24 horas antes y con poca difusión, olvido de la necesidad de la continuidad de la gestión, han sido algunas de las críticas que se han hecho (en público y en privado) al interior de la Confluencia sobre el proceso.
Una vez superado este escollo, Tierra y Libertad, la agrupación que pone la inscripción electoral al Frente Amplio, sufrió un duro golpe. Cien militantes renunciaron en agosto, señalando problemas internos de institucionalidad. En lo que respecta a la elección de noviembre, la carta de renuncia, encabezada por uno de los defensores de la gestión Villarán en su primera etapa, el exregidor Marco Zevallos, es bastante dura:
En los hechos, Tierra y Libertad ha impuesto condiciones y vetos para la participación de la izquierda en las Elecciones Municipales de este año sobre la base de su registro legal, polarizando desde una mirada sectaria y autosuficiente. Por el contrario, nosotros hemos deslindado tanto de sectarismos como de pragmatismos, buscando promover el valor de la unidad de diferentes opciones políticas en torno a un bien mayor bajo circunstancias extraordinarias, como las que habrá que enfrentar en noviembre próximo, tal como se hizo en la campaña del NO a la revocatoria, o como ocurrió en el 2000 para vencer a la dictadura en nuestro país.
Lo otro que queda claro en los pasillos de la MML es que los regidores que se fueron eran más proclives a entendimientos con el PPC, la principal fuerza de oposición, con miras a tener un mejor manejo de la ciudad hasta el 2014, cuando la gestión concluya. Un sector de los actuales regidores de izquierda está convencido, sin embargo, que un lenguaje más radical podrá posicionarlos mejor hacia noviembre.
Esta facción olvida que que el triunfo de Villarán en 2010 no se produjo por una cuestión ideológica, que una mayoría precaria puede ser más engañosa que ser una minoría y que, finalmente, hay que aprender a convivir con otras tendencias, sin sectarismos. Y sobre todo, saber que, si bien hay un espacio para los sectores zurdos en la política nacional, hay una desconexión con los sectores populares desde que se rompió la conexión organizaciones sociales - partidos a fines de la década de 1980.
De hecho, algunas encuestas internas de otras agrupaciones indican que, a lo sumo, la Confluencia solo mantendría a 2 regidores en el Concejo 2014. Otros regidores consideran que debe retomarse un camino más moderado.
Así las cosas, se ha terminado potenciando es al sector del PPC que no estaba muy convencido de sostener a la gestión Villarán y que, ahora, combina su rol fiscalizador con la necesidad de obtener mayoría en noviembre. Y he aquí el tercer punto de mi hipótesis.
EL PPC: BUSCANDO UNA MAYORIA (¿O UN PRESENTE GRIEGO?)
Como hemos señalado líneas arriba, el PPC ha cumplido su palabra en lo que se refiere al rol fiscalizador de la gestión, lo que ha permitido corregir errores o apurar el paso en algunas acciones de la Municipalidad. Hasta allí todo bien.
El problema se encuentra en que, lejos de ganar peso el sector más liberal, parece que es la tendencia más conservadora la que viene tomando la palestra. Si las críticas de un sector del partido fueran acompañadas por un lenguaje menos flamígero y menos antizquierdista, probablemente se abrirían menos flancos tanto con la izquierda como con un sector de la ciudadanía que aún desconfía del PPC por algunos motivos (en particular por la imagen de partido conservador y cercano a abogados mercantilistas que mantiene en varios ciudadanos).
En esa línea, hemos tenido debates francamente delirantes en el Concejo Metropolitano. Quizás el mejor ejemplo de ello fue lo que ocurrió en torno al programa Rutas de la Memoria. A modo de autocrítica, Pablo Secada escribió en su blog lo siguiente:
Dejamos que unos trolls que quieren opacar el trabajo de la Comisión de la Verdad (CVR), resaltar sus mitos y esconder crímenes y atrocidades nos pusieran la agenda. Entramos en un "debate" estéril, desinformado y sesgado. Ni verdad ni reconciliación. Nada de humanismo y, desde mi perspectiva, nada de liberalismo. Bastante sesgo y alharaca, además de lo que los gringos llaman un "pissing contest" de experiencias familiares penoso por partida doble.
Precisamente Secada es la cara más visible de un sector de regidores del PPC que, sin dejar de perder su perfil fiscalizador (ver el post del economista del IPE sobre el tema Santa Anita, que su partido conoce bien gracias a su presencia en mercados desde la época de Bedoya), no deja de defender algunos aspectos de la gestión en los que se han hecho las cosas bien. Aquí un video en el que Secada termina escueleando a Fernan Altuve por el tema de los bonos municipales (a partir del minuto 1:38):
Pero las elecciones complementarias también han complicado el panorama interno, pues también existieron disputas sobre sus candidatos para noviembre. Vuelvo al informe de Castro en Velaverde:
Las elecciones complementarias de regidores no solo han generado puyas en la izquierda. El PPC llevó una elección interna oscura sin precedentes. Aproximadamente 100 militantes acudieron a votar, según afirmó su vicepresidente, Rafael Yamashiro. Todos ellos se enteraron de los nombres de los candidatos en la urna de votación.
Yamashiro indica que, meses atrás, la Comisión Política del PPC decidió armar una sola lista de consenso. Le dieron preferencia a los cuadros que tenían experiencia municipal. Pero no se debatió abiertamente sus cualidades, según las voces críticas del partido. Algunos fueron llamados a última hora como la secretaria departamental de juventudes, Miluska Carhuayano. Ella confesó que fue convocada para integrar la lista apenas tres días antes de la elección. Aunque también señaló que sabía con antelación que podía ser llamada.
Para complicar más las cosas, algunas fuentes del PPC indican que la mayoría de regidores pertenece, precisamente, al sector más conservador. La excepción principal entre ellos es quien encabeza la lista, el exalcalde de Villa El Salvador, Jaime Zea.
Más allá de ello, el tema es que, en el PPC, no han caído en cuenta que obtener la mayoría del Concejo puede ser un buen trampolín para la elección del 2014 - donde sí apuestan al premio mayor frente a Castañeda - pero que también puede ser un presente griego debido a que, ahora sí, por su número, van a tener que ser, en varias cosas, el sostén del último año de la gestión Villarán, así no les cuadre esta idea a un sector del partido. Y ese es un tema que, hasta donde se percibe, no se ha tenido la suficiente reflexión en la Plaza Bolognesi.
Es más, podría darse el caso que, entre dos facciones tan ideologizadas en noviembre (los ultras de la Confluencia y del PPC), quien termine ganando la elección sea, además del señor ausente (seamos claros, muchos no irán a votar), alguna agrupación con carácter municipalista, como Somos Perú. Peor aún, lo más probable es que todos terminen siendo minorías.
COLOFON
Así las cosas, se requieren tres salidas a este entrampamiento: a) Villarán deberá ser consciente que tendrá que sacrificar a algunos funcionarios municipales y poner a otros que funcionen para terminar dignamente su gestión (si logra los avances en el tema del transporte habrá conseguido una buena recordación hacia el futuro); b) las facciones más ultras de la izquierda y el PPC deberán poner las barbas en remojo y c) todos los actores involucrados deberán ser conscientes que esta gestión tiene que salir adelante a pesar del piedrón que Marco Tulio consiguió poner en noviembre - revocando a medio Concejo Metropolitano - y que la elección de noviembre, lejos de despertar entusiasmos, va a tener un gran ausentismo.
Ni la alcaldesa puede quedar sola, ni el PPC puede renunciar a su rol fiscalizador, ni los sectores más modernos de lo más cercano que tenemos a una centro izquierda y una centro derecha pueden quedar aislados. La ciudad se los agradecería.
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Que opina? Lerner: Hay que ser bien tontito para plantear una ley del negacionismo que podría victimizar a SL - 10/09/2012 16:37:40
" Ideeleradio.- El proyecto de ley del negacionismo, que busca penalizar a quienes desconozcan o niegan la existencia de Sendero Luminoso (SL), no debe tener solo una "mirada de pirata" por la que se vea con un solo ojo el conflicto armado interno, estimó Salomón Lerner, expresidente de la Comisión de la Verdad y Reconciliación (CVR), al considerar que hay que ser bien "tontito" para plantear una iniciativa que podría terminar victimizando a los terroristas."Yo no digo que no se tenga que criticar a Sendero ni que esté muy mal que se desconozca los crímenes que Sendero y el MRTA cometió, pero yo creo que la mirada tiene que ser no solo como "mirada de pirata", con un solo ojo […] Hay que ver toda la crisis que vivió el Perú en ese tiempo, la tragedia que implicó también la muerte de una serie de personas por parte de acciones que fueron incorrectas de parte del Estado y de quienes nos defendían", estimó en el programa No Hay Derecho de Ideeleradio.
"Desde el punto de vista de la eficacia [con esta propuesta] se les hace víctimas a estos sinvergüenzas de Sendero que así van a poder presentarse con alguna legitimidad, [con] algún carisma frente a los jóvenes [diciendo] "nos persiguen". Hay que ser bien tontito para plantear una ley así", anotó.
Lerner Febres pidió por ello recordar las matanzas de Cayara, Accomarca, Putis, y muchos otros, para tener una mirada completa del problema porque se corre el peligro de ""consagrar una mirada distorsionada"", al darse una ley que tiene que ver o esta relacionada con la opinión.
CVR negaba hace 9 años posibilidad de inscripción de Movadef
Inicio En otro momento, subrayó que la caracterización que hizo la Comisión de la Verdad y Reconciliación (CVR) sobre Sendero Luminoso (SL) fue absolutamente condenatoria, al punto que lo calificaron de genocida. Subrayó que si Abimael Guzmán fue condenado a cadena perpetua fue en parte por los argumentos que ese grupo de trabajo señaló y por el tema de la autoría mediata a través del cual se le responsabilizó al cabecilla senderista de las miles de muertes en el Perú.
Recordó que en el informe de la CVR se reafirma el carácter terrorista de Sendero Luminoso (SL) y se subraya que el mayor número de víctimas fue ocasionado por este grupo subversivo. Anotó, incluso, que ya la CVR negaba la posibilidad de inscripción de una organización como el Movimiento por Amnistía y Derechos Fundamentales (Movadef).
"[Sendero] es una organización que no tiene cabida dentro de la vida política del país porque su ideología es una ideología de muerte y de violencia que es la antipolítica y que no puede entrar dentro de una sociedad políticamente organizada. Por tanto, desde hace nueve años Movadef quedaba negaba en sus afanes de inscribirse dentro de los partidos políticos en el Perú, de acuerdo a la CVR", aseveró.
"Se decía además que [Sendero] era un movimiento fundamentalista que era liderado por Abimael Guzmán que oficiaba un poco de Mesías para sus seguidores y que repetía una ideología en donde se dejaba de lado al hombre en vista de un paraíso nunca alcanzable, en donde la sociedad era una especie de ente vacío y en la que no les importaba cuántos millones de gente debieran dar la vida, usando un lenguaje apocalíptico y mesiánico", mencionó.
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Interesante, Construir una nueva institucionalidad - 16/03/2011 16:34:21
"Artículo originalmente publicado en DEBATE N°113, marzo-mayo 2001
Entrevista a Jorge Silva Santistevan de Noriega
Construir una nueva institucionalidad
por Gonzalo Quijandría
Dedicado a la actividad privada luego de cinco años de ejercer el cargo de defensor del pueblo y de una campaña trunca para la Presidencia de la República, Jorge Santistevan de Noriega conversó con DEBATE sobre el actual proceso político y el futuro del país.
¿Cómo ve el futuro en términos de gobernabilidad, ahora que sabemos que el Presidente no tendrá mayoría en el Congreso y enfrentará tanto la recesión económica como el creciente descontento?
Hay que sentirse optimistas en el campo político, pero no tanto en el económico. La gobernabilidad: me preocupa esa palabra. Recuerdo que Fujimori hablaba mucho de gobernabilidad e inclusive justificó un golpe de Estado debido al tema de la gobernabilidad. Desde este punto de vista, tenemos que entender que la única gobernabilidad que debemos apoyar es aquella que se base en instituciones democráticas. A mi juicio, lo que necesitamos es preguntarnos cuánta institucionalidad requerimos construir para que nuestro país sea gobernable.
¿Cómo ve el futuro del país después del Gobierno de Transición?
El Perú ha sido capaz de desarrollar una gesta sin precedentes. Aquí se ha desplomado el régimen autoritario que devino en la dictadura de Fujimori. Aquí ha surgido este Gobierno de Transición sin que se dispare un tiro y se ha empezado a investigar la corrupción más grande de la historia. Se ha detenido a los jefes militares en cárceles comunes sin que surja el temor a un golpe de Estado. Se ha impuesto plenamente la civilidad sin grandes amenazas y todo esto ha ocurrido en el contexto de una recesión económica que no tiene cuándo acabar, pero sin corrida de dólares y sin bancos que quiebren debido a la transición. Estamos viviendo una transición inédita, un proceso que en otros países ha costado dolor, trauma, movilizaciones populares y alteraciones. Después de la Marcha de los Cuatro Suyos hay un poco más de reclamo popular pero no se ha presentado una situación que altere el orden público; hemos tenido elecciones limpias demostrando que en el Perú sí podemos asumir la transición. Todo esto indica que existe un espacio para construir una nueva institucionalidad si hay la suficiente madurez y voluntad en los actores políticos. Debemos asumir el momento actual como uno en el que estamos ad portas de forjar un nuevo contrato social para el siglo XXI.
Pero hay la sensación de que no estamos avanzando. Por ejemplo, los dos principales responsables de la corrupción están libres fuera del país.
Es muy difícil extraditar a estas personas cuando a Fujimori lo protege el gobierno de Japón y a Montesinos lo esconde el de Venezuela. Para encontrar al asesor y extraditarlo, tendría que haber una acción mucho más eficaz. En este punto habría que reclamar una mayor participación de la CIA y del gobierno de Estados Unidos. Pero no se puede generalizar afirmando que, porque no se han obtenido ciertos logros, no se ha avanzado en preparar el terreno para fortalecer la institucionalidad.
¿Nuestra clase política está preparada para este proceso?
Pienso que está preparada y, desde esta perspectiva, considero que se puede establecer con éxito algún tipo de acuerdo de institucionalidad que estabilice la transición. Desde luego, también es importante la propuesta del presidente Paniagua, basada en el pacto de gobernabilidad, de establecer una mesa de diálogo inspirada en la que promovió la OEA, cuya función sería definir cuáles son los puntos clave de la institucionalidad y determinar una agenda de consenso. Todas las fuerzas tienen que estar de acuerdo en que la lucha contra la corrupción debe institucionalizarse. Los avances que se han producido podrían revertirse si, por ejemplo, al próximo ministro de Justicia se le ocurre cambiar al procurador Ugaz o si decide desactivar la Procuraduría, que existe solamente porque el actual ministro la ha creado, pero no se ha institucionalizado. En la lucha contra la corrupción, me parece que hay un campo de consenso definido, que requiere que las fuerzas políticas y los dos candidatos se comprometan ,antes de la segunda vuelta y sin poner condiciones sobre los resultados de ésta, a profundizar lo que se ha iniciado. En segundo lugar está la Comisión de la Verdad, que inclusive está admitida expresamente por las Fuerzas Armadas; ahí no hay ninguna discusión. En tercer lugar, se requiere una reforma constitucional. La Constitución de 1993 fue hecha para Fujimori; hay que aplicarle profundas reformas, por no decir cambiarla toda. En cuarto lugar está la relación civiles-militares, en la que han ocurrido ciertos eventos que nos dan confianza. Aunque las Fuerzas Armadas no han pedido perdón explícitamente, sí han ofrecido satisfacciones por haberse contaminado con el autoritarismo y la corrupción. ¿Cuándo ha ocurrido esto en el Perú? Estas satisfacciones, unidas al reconocimiento del general Hermoza Ríos de la ilegalidad de sus ingresos, son importantes si van seguidas por un efectivo propósito de enmienda. Desde el punto de vista de la madurez política, tengo, pues, fundadas esperanzas. Ojalá que lleguemos a tener un régimen que, al igual que el Gobierno de Transición, "despresidencialice" al Perú, reduzca el protagonismo del Presidente y fortalezca a las instituciones.
Pero el discurso de institucionalidad no ha estado presente en la campaña.
Los discursos de los candidatos están dirigidos a obtener votos, son discursos marketeros. Desgraciadamente, la institucionalidad no vende nada; ni siquiera la lucha contra la corrupción logra hacerlo. Lo único que determina que la gente vote o no es que el candidato explique cómo va a resolver los problemas cotidianos. Al votante, la institucionalidad no le toca de cerca porque lo que lo agobia es la pobreza, la falta de trabajo, la inseguridad, el costo de las medicinas, de los servicios. Si los candidatos quieren ganar votos, es en estas áreas en las que van a centrar sus ofrecimientos, no en el campo de la institucionalidad.
¿No está siendo demasiado optimista?
El pesimismo va por el lado de los problemas cotidianos de la población: trabajo, seguridad, futuro. Estos tres años de recesión han determinado que los peruanos, hombres y mujeres, estén perdiendo su autoestima; los jóvenes nuevamente están tratando de irse al extranjero para buscar mejores horizontes, la gente que tiene ahorros los está poniendo afuera, a buen recaudo. ¿Cómo se va a responder al conjunto de expectativas y demandas acumuladas, embalsadas, retenidas por el proceso electoral? La recesión no está por terminar; en el último trimestre hemos tenido crecimiento cero. Tenemos un contexto internacional desfavorable. El enfriamiento de la economía norteamericana nos afecta. Si Japón no supera el proceso recesivo que también está sufriendo, su crisis va a tener implicancias en todo el mundo y, por supuesto, también en el Perú. Y mientras las especulaciones sobre la bomba de tiempo en Argentina sigan siendo especulaciones estaremos bien, pero si en verdad ésta estalla, nos veremos afectados. El juego económico no va a permitir que los candidatos respondan a las demandas acumuladas ni a las expectativas generadas, pues no hay caja fiscal. El optimismo que tengo por el lado institucional se ve morigerado por el pesimismo que se percibe en los círculos económicos, sobre todo porque sabemos que para avanzar económicamente requerimos inversión extranjera ,además de la que puedan hacer los propios peruanos, y los inversionistas extranjeros no consideran sexy a ninguno de los dos candidatos. Esta situación tiene que determinar una nueva alianza política, distinta de la mesa de diálogo. En el orden económico tiene que producirse otro tipo de concertación, diferente pero igualmente necesaria, porque los años que se vienen no serán fáciles.
¿Comparte la posición del presidente Paniagua de que no estamos apreciando los cambios que desde el interior de las Fuerzas Armadas se están produciendo?
El camino recorrido por las Fuerzas Armadas desde el 20 de noviembre hasta hoy es importante y marca una ruptura con el pasado. Hoy existe una voluntad saludable de acercamiento democrático por parte de las Fuerzas Armadas. Éste es un tema de largo alcance que tendrá influencia en los próximos 50 años. Este momento es clave para que se produzca una redefinición de las Fuerzas Armadas, un proceso que deje atrás la teoría de la seguridad nacional que ha tenido como resultado este enclaustramiento en el que se han basado los poderes ocultos que han generado la corrupción. Debe entenderse que, hoy en día, estamos hablando mucho más de seguridad democrática. Hay que definir el papel de las Fuerzas Armadas. Al interior de la institución castrense se ha producido una ruptura: existe una clara disposición a asumir que el fortalecimiento de la democracia constituye la mejor garantía de que las Fuerzas Armadas puedan cumplir su propio papel. Me preocupa, eso sí, que las Fuerzas Armadas solas hagan su propia reestructuración ya que, al igual que el Poder Judicial o el Congreso, son parte esencial de la institucionalidad del país. El siguiente paso es buscar mecanismos de diálogo con la civilidad, porque tiene que encontrarse alguna fórmula que la incluya. Por eso, con todo el respeto que siento por el general Ledesma ,quien está manejando el tema con mucha solvencia,, considero que el Gobierno de Transición ha perdido la oportunidad de tener a un civil como ministro de Defensa. Es evidente que el próximo gobierno, instaurado en elecciones limpias, tiene que colocar a un civil en esa cartera.
Pero todavía nadie ha tocado el bolsillo de los militares…
Sé que el Gobierno de Transición ha reducido una cantidad sustancial del presupuesto de Defensa, así como muchas agregadurías militares, que las había en exceso; la suma recortada está al parecer por encima de los 400 millones de soles, que es mucho dinero. Lo que venga después irá más allá de la reducción del presupuesto. Hasta donde se me ha explicado, en este aspecto no hay mucho por reducir: el 90% son salarios. Entonces, habrá que hacer una reingeniería y preguntarse con objetividad cuáles son las dimensiones de las Fuerzas Armadas que el Perú necesita, cuántos generales son indispensables. El asunto no es tan fácil como decir "ahorremos en Defensa e invirtamos esos fondos en educación". Todo parte por preguntarse cuál es la misión, el mandato, el ámbito de las Fuerzas Armadas que requerimos y, según eso, determinar qué presupuesto les corresponde.
Pero ¿cómo hacer que las Fuerzas Armadas se compenetren con la sociedad civil?
Tiene que darse el voto a los uniformados para que todos partamos de una situación común: todos votamos, todos nos manchamos el dedo con tinta. Porque si los militares no votan, se sienten políticamente tan limpios como para mirar al país desde el balcón e intervenir en cualquier momento. Esto, y la concepción de su papel tutelar ,que habrá que revisar, constituye, a mi juicio, la esencia del intervencionismo militar. En un sistema democrático, todos nos comprometemos. ¿Cómo? Con el voto emitido tanto por uniformados como por civiles.
Se ha propuesto que el Poder Judicial remita al Congreso todos los vladivideos y que éstos puedan ser vistos por la ciudadanía sin discriminación, para que no sigan siendo objeto de especulaciones. ¿Qué opina?
Desde el punto de vista de la transparencia y la lucha contra la corrupción, considero que todos los vídeos deben ser de conocimiento público. Pero sí admito que hay problemas legales, pues si hay casos en los que existe delito, la investigación judicial o policial se va a ver influenciada por la opinión pública; por eso en los procesos judiciales se mantiene la reserva. Hay algo más: el derecho a la privacidad determina que toda persona debe saber cuándo está siendo filmada; si la persona no advierte que la están filmando, entonces lo ilegal es la filmación. No obstante, creo que, en las circunstancias por las que está atravesando el Perú, ante la necesidad que tenemos de que se produzca el destape para descubrir la profundidad que alcanzó la corrupción, todos los vídeos deben darse a conocer. Así ocurrió por ejemplo en Alemania, cuando la reunificación. Los archivos del servicio secreto se hicieron públicos y todo el mundo pudo ir a consultarlos. Igual debería hacerse acá. Hasta ahora no sé por qué no me han entregado el vídeo en el que aparezco defendiendo la libertad de los inocentes presos, para hacerlo público.
¿Cómo ve el caso de los empresarios que han declarado que fueron a hablar con Montesinos para salvaguardar los intereses de sus negocios?
¿Qué tiene que ver el Servicio de Inteligencia con las empresas? Algunos amigos me han preguntado por qué el Defensor del Pueblo tuvo que ir a hablar con Montesinos. Yo fui porque el presidente condicionaba la firma de los indultos a una conversación con Montesinos. Además, yo sí admito que el terrorismo es un tema relacionado con Inteligencia, pero no entiendo en qué se basan los empresarios que fueron a hablar con el asesor de Inteligencia para reclamar que su actitud fue pulcra. Eso significa reconocer que las influencias del asesor iban más lejos. Ahí hay una situación que felizmente ha salido a la luz pública, porque lo importante es garantizar que esto no se repita, y eso se logra tomando plena conciencia de que no puede haber un poder oculto de esa naturaleza. Es repudiable la idea de que cada vez que uno necesite hacer negocios, ganar un juicio, ayudar a un familiar a obtener un puesto, ganar una campaña electoral municipal, regional, provincial o nacional, tenga que ir a hablar con los poderes ocultos. Ésa es la radiografía más negra de la historia del Perú. Este afán chantajista que tenía Montesinos, que lo movió a filmarlo todo, hoy en día nos sirve: ha dado pie a que se esté produciendo una catarsis, y esto es bueno.
¿Cómo garantizar que esto no vuelva a ocurrir en el futuro?
Por eso mi insistencia en que haya una institución que promueva la lucha contra la corrupción no solamente para investigar y llevar a los corruptos a la cárcel sino también para difundir una cultura de la legalidad, de los valores éticos, e imponer la transparencia. Hay que buscar que las herramientas de la transparencia estén al alcance de todos los peruanos. Que se sepa que no se pueden ocultar las cosas. Desde este punto de vista, hay que garantizar el acceso a la información en las oficinas públicas, hay que establecer un control civil sobre los servicios secretos y fortalecer a los grupos de la sociedad que estén dispuestos a asumir un papel vigilante. Debemos instituir mecanismos muy claros a través de los cuales se puedan denunciar actos de corrupción para que la ciudadanía pueda mantener una actitud de supervisión social.
¿Y qué hacer para que no aparezca un nuevo Montesinos?
Lo mismo. Montesinos es el producto de habernos creído que se podía dejar de lado la institucionalidad democrática en aras de la eficiencia.
¿Qué papel juegan los medios de comunicación?
Una de las tareas del próximo gobierno es establecer una alianza con los medios de comunicación para utilizar sus recursos con el fin de irradiar una cultura de la probidad, de la integridad.
La televisión se ha visto envuelta en muchos escándalos. Sin embargo, quienes la dirigen se justifican con el argumento de la irrestricta libertad de expresión.
Soy partidario de la libertad de expresión como garantía de la democracia. Creo que los medios de comunicación son el canal que debe utilizar la ciudadanía para realizar su labor de vigilancia. Por ejemplo, estoy más preocupado porque la libertad de expresión funcione bien que porque el Congreso funcione bien. Entiendo que el derecho a la información y la libertad de expresión suponen la libertad de empresa; dudo ,y en el Perú se ha demostrado que es así, que pueda existir una palabra libre y plural en medios controlados por el Estado. En prensa escrita, esto es muy claro: si quiero tener un medio escrito, simplemente lo edito sin pedirle permiso a nadie. Si pensamos en los medios electrónicos, nos percatamos de que esta identificación entre libertad de empresa y libertad de información nos lleva a olvidar que, cuando esto no ocurre en un contexto democrático, pueden producirse distorsiones. El Estado necesariamente interviene en los medios electrónicos porque él es el dueño de un espacio que otorga en concesión. Por eso la Constitución se refiere al deber de los medios de comunicación de colaborar con el Estado en la formación cultural y moral de la nación. Como defensor de la libertad de información, he sentido profunda vergüenza cuando he visto a los empresarios de los medios acudiendo donde Montesinos para vender la libertad de expresión. Hay que estar alertas porque aquí hay un problema: negocio y libertad de información no son lo mismo; ambas dimensiones tienen que interactuar en función de la institucionalidad y la democracia. Considero que esto da pie para una reflexión importante y para una exigencia impostergable: hoy en día, los medios son demasiado poderosos. Se ha propuesto un mecanismo que determine que las licencias de radio y televisión no se entreguen a perpetuidad y establezca la posibilidad de que el acceso a los medios pueda ser objeto de una competencia en la que participen varios postores. El tema por lo menos debería considerarse, sopesando la enorme inversión que implica sostener un medio televisivo y el peligro de que, por su envergadura, ésta solamente sea accesible a empresas extranjeras, lo que me parece más delicado. Además, es indispensable que se busquen mecanismos de participación de la sociedad civil que canalicen el interés del público hacia los medios, como por ejemplo la Veeduría Ciudadana, que confío en que se vaya fortaleciendo.
Por lo menos pedirles que no se vendan al gobierno, ya que la concesión sí fue otorgada por el Estado.
Confieso que los vídeos me han cambiado esquemas con respecto a la libertad de expresión. Mi primera conclusión es que a los medios electrónicos no se les debe aplicar los criterios tradicionales de libertad de prensa y de empresa. Hay muchos peligros que pueden determinar que la libertad de expresión quede capturada con malas artes como en los tiempos de Montesinos. Acabamos de ver el caso de Telefónica y Cable Canal de Noticias, que es una monstruosidad. El Tribunal Constitucional ya ha establecido que, en los valores constitucionales, tiene prioridad el derecho a la información.
¿Cómo interpreta los resultados de la primera vuelta?
No puedo hablar de los resultados sin destacar que las elecciones han sido limpias, han marchado bien, y decir esto en el Perú es realmente satisfactorio. El resultado es la dispersión, la fragmentación en el Congreso. Esto no es necesariamente malo porque ya sabemos cuáles son los efectos de las mayorías sumisas, que no fiscalizan, o lo que pasa cuando, para obtener la mayoría, se compran congresistas. Me parece mucho más sano que, con toda responsabilidad, asumamos que tenemos un Congreso con distintas fuerzas representadas. Ello obliga irremediablemente al consenso, al balance y, si los métodos son democráticos, aprenderemos a ser constructivos en la diversidad. Eso es buena política. Con respecto a los resultados, cómo será el estado de desencanto y desesperación de la ciudadanía que los candidatos que han obtenido la votación más alta son aquellos que más han cuestionado el manejo económico. Particularmente, cómo ha subido Alan García. Esto representa una voz de alarma que no es ajena a los cambios que se están produciendo a escala mundial y a los cuestionamientos a la globalización que se están escuchando en todo el mundo, aunque yo siga creyendo en una economía social de mercado y en la necesidad de que los países pobres como el nuestro saquen provecho de la interacción en la aldea global.
¿Cree que hubo guerra sucia en la campaña de la primera vuelta?
No soy partidario de explicarlo todo a la luz del argumento de la guerra sucia. Si el gobierno usa sus armas ,la Inteligencia, la información de la Sunat, contra uno de los candidatos, me parece reprobable; pero que uno de los candidatos investigue la vida de su contendor, no me parece guerra sucia. Tal vez esto no se produzca en las elecciones para la municipalidad de Mónaco, pero por ejemplo en México ,donde he vivido,, en las últimas elecciones hubo enfrentamientos verbales con ajos y cebollas entre Labastida y Fox. Lo que sí me ha disgustado es que aquí se hayan tocado con mucha superficialidad aspectos lindantes con el racismo, pero no que se investigue la vida de los candidatos, pues creo que, efectivamente, las personas públicas no tienen privacidad. Alguien dijo que lo único que un candidato puede reivindicar como vida privada es el gemido de la alcoba, pero no con quién gime. Claro que es feo que eso haya sido más importante que el programa, que la propuesta. Lo criticable es que nos hayamos detenido mucho en las peleas personales, pero ha sido más bien una campaña en la cual los candidatos han participado de un mercado de ofertas que no sé si vayan a cumplir. Parece que en la segunda vuelta eso ya no va a ser así, una vez superadas las objeciones de carácter ético que Álvaro Vargas Llosa y Jaime Bayly han planteado a la candidatura de Alejandro Toledo. Por lo pronto, creo que nadie va a volver a tocar los temas raciales.
¿Que opina del resultado en sí?
El hecho de que una persona se ampare en la prescripción y quede en segundo puesto sin haber dado siquiera una explicación pública sobre los cargos que se le imputan nos indica que somos un país desmemoriado y desprolijo en valores morales. Pero también somos desagradecidos, porque no recordamos lo que hicieron Toledo y Lourdes Flores ,cuyo papel fue importantísimo aunque tal vez menos vistoso, para contribuir a la caída del régimen anterior ni la contribución de Fernando Olivera, quien hizo detonar la primera carga que permitió la implosión del régimen de Fujimori.
¿Qué opina de la campaña por el voto en blanco?
Los franceses, que inventaron el ballotage o segunda vuelta, dicen que "en la primera vota el corazón; en la segunda, la cabeza". Me parece que la campaña del voto en blanco, que se inició por Internet, corresponde todavía a la primera vuelta. Sin embargo, si alguien con la cabeza fría opta por la exclusión o la protesta a través del voto en blanco o viciado, está ejerciendo un derecho que puede resultar explicable en un contexto como el nuestro en el que, como sabemos, el voto es obligatorio.
¿Cree que éste o el próximo Congreso debe elegir al nuevo defensor del pueblo?
Pienso que la elección del nuevo defensor debe corresponder al próximo Congreso, por una razón principalmente de oportunidad. Se ha querido decir que al actual Congreso le falta legitimidad de origen para ello, lo que no es defendible pues se trata del mismo Congreso que ha ungido a Paniagua presidente y ha iniciado, a través de la Comisión Waisman, el destape de la corrupción. Pero no me parece que, en medio de elecciones presidenciales, se proceda a elegir al segundo defensor. Estoy abiertamente a favor de que esta tarea quede pendiente para después del 28 de julio.
¿Qué opina con relación al comentario de que se extrañó su voz como defensor durante la pasada campaña?
Yo creo que la Defensoría del Pueblo ha estado presente a su medida. Lo que ocurre es que su protagonismo en el proceso de transición es muy diferente. A veces, cuando escucho al ministro García Sayán o al presidente Paniagua, me digo: "Pero si están diciendo lo que decía el defensor".
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Que opina? Ahora se trata de fundar las instituciones - 10/12/2010 11:55:12
"Artículo originalmente publicado en DEBATE N°112, Diciembre 2000 - Enero 2001
Entrevista a Julio Cotler
""Ahora se trata de fundar las instituciones""
Por Augusto Álvarez Rodrich
Julio Cotler ,investigador y ex director del Instituto de Estudios Peruanos y uno de los principales analistas del país, explica en esta entrevista el auge y el colapso del régimen fujimorista, así como las perspectivas, las oportunidades y los riesgos que enfrenta el Perú en el futuro.
Poco después de su colapso, ¿cómo entender el régimen de Fujimori?
El fujimorismo debe entenderse como una gran coalición nacional e internacional en la cual las fuerzas externas ,el sistema financiero internacional, los organismos multilaterales, las agencias de seguridad y las militares, y en algunos casos individuos con nombre y apellido como Luigi Enaudi y Fernando Henrique Cardoso, jugaron un papel predominante como sus más enérgicos soportes, mientras que los peruanos tuvieron un papel pasivo. Después de la turbulencia y el caos de los ochenta, la mayoría de peruanos les dio un cheque en blanco a Fujimori y a las Fuerzas Armadas. La profunda crisis de gobernabilidad por la que atravesaba el país y las nuevas tendencias de la globalización hicieron que, por primera vez de una manera tan explícita, se juntaran fuerzas externas e internas. El cheque en blanco que se le otorgó a Fujimori fue aprovechado para lograr una concentración inaudita de poder. Era una coalición de tecnócratas, militares, empresarios y burócratas interesados, unos de manera más explícita que otros, en forjar esta gran concentración de poder. Desde 1992 pudieron hacer prácticamente todo lo que quisieron, excepto aquello que Fujimori no les permitía por motivos políticos. Y en países como el Perú, en el que prácticamente no había fuerzas sociales y políticas con un mínimo de consistencia, todo régimen autoritario y autocrático deriva en corrupción.
¿Cuál era la agenda que esa coalición le demandaba a Fujimori?
El régimen debía acabar con la subversión y el narcotráfico y poner en marcha las reformas económicas. El supuesto detrás de ello era que, a partir de ahí, en un futuro indeterminado, vendría la democracia. Los dictadores dicen siempre que la dictadura es conveniente para instaurar la democracia. Los empresarios estaban encantados de la vida porque desaparecían los sindicatos, los movimientos sociales, los partidos políticos. No hay que olvidar que, desde 1930, el fantasma del APRA y de los partidos políticos estuvo siempre presente. De pronto se encontraron con un gobierno que era amigable con las grandes y hasta con las medianas empresas, y ya no estaba presente el fantasma del partido aprista. Ahora que existe el peligro de que Alan García regrese, están atemorizados.
¿Qué significó la década pasada para el Perú y los peruanos?
Es la segunda década perdida. En el ámbito político e institucional, estamos en absoluta bancarrota, al igual que, hasta donde entiendo, en el plano económico. En cuanto a lo cultural y lo social, la desorganización y el desaliento son muy grandes. La quiebra de 1992 no tuvo por qué ocurrir. A principios de los noventa, las fuerzas liberales le dieron un respaldo muy fuerte a Fujimori para hacer todas las reformas, y en 1991 las Fuerzas Armadas dejaron pasar todos esos decretos inconstitucionales. Cuando la gente fue a proponerle a Fujimori un pacto para remontar los problemas, él y las Fuerzas Armadas decidieron no llegar a acuerdos con la "partidocracia".
¿El camino autocrático partía de la idea preconcebida de que la democracia era un obstáculo para resolver los problemas del país?
Los militares no querían saber nada con la "partidocracia" porque estaban hartos de la intromisión política en las Fuerzas Armadas porque, supuestamente, los políticos, con toda las críticas a la violación de los derechos humanos, iban a convertirse en un obstáculo para la lucha antisubversiva. Por el contrario, luego se demostró que se pudo acabar con la subversión haciendo las cosas más elementales que se debía hacer, pues éste no era un problema de guerra sino de seguimiento y de captura de los líderes. Lo que se había dicho sobre Sendero Luminoso no era del todo cierto y resultó que era una pésima organización. Por haber sido un grupo absolutamente vertical, al cortarle la cabeza todo se vino abajo, y es que era un sistema de hacienda en el que, si quitas al patrón, todo se derrumba.
La fragilidad institucional que sufre el Perú alcanza incluso a "instituciones" negativas como el SIN o Sendero Luminoso, de las cuales se pensaba que tenían una red tan eficiente que podían sobrevivir a su líder y que tomaría mucho tiempo desmantelarlas.
Siempre quedan redes, pero el movimiento subversivo se desmanteló desde el momento en el que se le cortó la cabeza. Por eso yo insisto con lo del régimen patrimonial, en el cual si sacas al patrón todo se viene abajo porque no hay quién dé ordenes. Es lo más antimoderno del mundo: una empresa en la que todo depende de una sola cabeza es lo peor en la época moderna.
¿Eso explica que alguien como Montesinos pudiera constituirse en un poder en sí mismo en un marco de fragilidad institucional?
Exacto. Y en este momento todos los fujimoristas se consideran víctimas o se muestran sorprendidos con todo lo sucedido, como el señor Tudela. Se trata de una red que es parte de una cabeza, lo cual es un contrasentido, porque una red no puede ser eso. No es como una empresa moderna en la que se reproduce una situación democrática con múltiples focos de poder, con gerencias que compiten con otras, que controlan a otras, con sectores de evaluación, etcétera. En una empresa moderna con múltiples polos y competencias hay algo de reproducción de un sistema democrático.
¿Ello explica la abrupta caída de Fujimori?
Aparentemente, la embajada de Estados Unidos quería que Fujimori dirigiera la transición, pero luego de la difusión del vídeo el Presidente se había quedado paralizado. Montesinos no sólo le orquestaba el libreto político sino que le "armaba" su vida personal: él determinó la salida de Santiago Fujimori, contribuyó al divorcio. Pensemos en lo que contaba Keiko, que cuando Montesinos decía que tenían que salir de Palacio, toda la familia se iba a vivir al Pentagonito. Los tenía aterrados con la historia de que los querían matar o secuestrar; ellos vivían en un estado permanente de terror. Es él, pues, quien le organiza a Fujimori la agenda, quien toma las decisiones; controla las Fuerzas Armadas, el Congreso y el Poder Judicial. Cuando sale Montesinos, estoy seguro de que Fujimori no tenía ni los números telefónicos que necesitaba ni podía pensar en reemplazar a su ex asesor porque en eso consistía la habilidad de éste, en hacerse indispensable. Al mismo tiempo, los del Congreso se encuentran sin director de orquesta y no saben qué música tocar.
¿Cree que en las Fuerzas Armadas hay una cultura institucional muy arraigada sustentada en que el autoritarismo es lo que realmente le conviene al país?
Claro, es la idea de la mano dura.
¿Podría ser el caso de la demanda del comandante Humala, quien ofrecía un planteamiento en contra del régimen de Fujimori pero que, en el fondo, promovía una solución no democrática sustentada en el concepto de un papel estelar de las Fuerzas Armadas en la sociedad?
Por supuesto que no era una posición en defensa de la democracia. Es la idea de que la sociedad peruana es caótica y que la única institución sólida que tiene la capacidad de llevar a cabo "un" proyecto nacional ,porque no se trata de competencia entre varios proyectos sino de uno solo, es la fuerza armada. La idea de mano dura, de que debe haber una persona y no instituciones al mando, forma parte de la cultura nacional peruana.
¿Es posible que, a la luz de las revelaciones y los eventos ocurridos recientemente, dicho concepto se haya debilitado en algo?
Dependerá de cómo se desarrollen las cosas y de si se puede lograr que las instituciones funcionen, porque aquí no se trata de refundar instituciones sino de fundarlas. Si eso ocurre, entonces la gente empezará a aprender a comportarse institucionalmente. De lo contrario, habrá una reversión.
¿Qué significa que una institución funcione? Sunat, por ejemplo, llegó a ser una institución relativamente eficiente para recaudar impuestos pero también para perseguir por razones políticas o de corrupción.
Que tenga reglas universales validas para todos por igual. Yo recuerdo que la gente decía que la Sunat funcionaba eficientemente, y ahora mire todo lo que sabemos. Eso no produce lealtad hacia estas instituciones. Y éstas no tienen que ser organizaciones; las instituciones son normas, reglas y castigos que, bajo determinadas condiciones, pueden organizarse. Una familia es una institución en la cual hay reglas que en algunos casos son explícitas y en otros implícitas. Por ejemplo, en Costa Rica la gente maneja los automóviles como quisiéramos que se haga acá, no hay policías. Cuando las normas se interiorizan, los sujetos son el Estado. No se puede tener un policía en cada semáforo; las personas aprenden que, por su propio beneficio, tienen que respetar las reglas. En Estados Unidos, los ciudadanos pagan impuestos no sólo por temor sino porque saben que eso va a traer mejoras en servicios como las carreteras, etcétera. Ahí nadie sabe quién es el director de IRS. ¿Por qué nadie dice que en el IRS hay una junta de coimeros? Simplemente porque, con el correr de los años, se ha demostrado que es gente honesta y que si has pagado más impuestos de los que debes, te los devuelven; existe confianza en que te los van a devolver.
¿Qué hace que en un país como el Perú se presenten problemas de este tipo y esto no ocurra en otros como Costa Rica o Chile?
En el transcurso del tiempo, las instituciones funcionan y entonces se crea una cultura legal. Lo más difícil de cambiar es un sistema cultural. En esos países hubo una serie de procesos políticos, de fundaciones institucionales con gente respetable. Cuando se funda una institución y se le confía la dirección a una persona, ésta es la que funda la institución y, en la medida en que esta persona se desempeña de una manera decente, establece un ejemplo de conducta. Si en una familia el padre le dice a su hijo que no debe mentir y él lo descubre mintiendo, la doble moral se generaliza. Acá los generales ladrones hablan del valor de la patria y al mismo tiempo se dedican a robar y a comprar armamentos de quinta clase. ¿Cómo alguien puede ser leal y creer en una institución así? Se trata de hacer propias esas instituciones y reglas.
¿Es ésa una lección que se ha aprendido en el Perú?
Creo que, por primera vez en el Perú, estas ideas han calado mucho más de lo que yo recuerdo. Por lo menos hay un sector intelectual, profesional, que ha tomado en serio, por primera vez, la idea de la democracia y los derechos humanos.
¿Es porque se llegaron a difundir pruebas irrefutables de que la "teoría" de defender la democracia y los derechos humanos es positiva y de que, al final de cuentas, el atajo no funciona?
Que a los indios los mataran o se transgredieran sus derechos es algo que ha ocurrido toda la vida. Lo que ha cambiado es que ahora este problema atañe a los periodistas, a los intelectuales, quienes se han dado cuenta de que el tema de los derechos no es sólo una buena retórica. Es lo que ha sucedido en otros países de América Latina, donde sectores de la clase media han hecho suyos los derechos humanos. Si nos ponemos a pensar en Chile, ¿por qué súbitamente aparece ahora con tanta fuerza el tema de los derechos? Lo que sucede es que las clases medias sienten el peligro de perder sus atribuciones naturales y hacen suya esta demanda.
Y presionan socialmente y votan por eso…
Claro. Lo que sucede es que en el Perú no tenemos una clase intelectual ni política, es decir, un grupo relativamente cohesionado. En México, por ejemplo, Octavio Paz regresa en 1968, funda una revista, constituye un grupo y crea una línea y una orientación a través de las publicaciones, todo lo cual se constituye en un valor. Él y las personas con quienes trabajó han contribuido sustancialmente a lo que se está viviendo en ese país. Lo mismo pasó en Chile, donde una clase política y una clase intelectual hicieron suyas las banderas de la democracia y los derechos humanos.
¿Los empresarios peruanos han aprendido que el atajo no funciona? ¿Ahora entienden, por ejemplo, que es mejor apostar por un Poder Judicial honesto y autónomo antes que comprarse un juez?
Yo creo que nadie quería ver las cosas que sucedían. Los empresarios eran los primeros que no querían verlas. Te van a decir que sí han aprendido, pero creo que todavía hay mucho de retórica. Al final, saben que sus abogados pueden comprarse al juez. Ahora, obviamente, hay muchos empresarios que han comprendido que, en términos macro, el Poder Judicial es una cuestión fundamental para el país; en la opinión pública hay, además, cierto sentimiento de que el Poder Judicial es una cuestión importante.
¿No será como cuando pasamos por la carretera y vemos un accidente de tránsito, y durante los siguientes tres kilómetros manejamos con cuidado pero luego volvemos a pisar con fuerza el acelerador?
¿Por qué la gente cruza las pistas en lugar de utilizar los puentes? Hay un problema en el pensar que las normas son para los otros y no para mí. Y no hay que olvidar que en el Perú las diferencias sociales son tan importantes, la estratificación es tan increíble, que la gente ve de una manera muy distante a los "otros"; no hay una imagen de integración ni una conciencia de que lo que les sucede a los demás le puede suceder a uno. Lo que ha pasado durante estos años es un poco lo de Hitler: la población de Weimar olía el humo pero no quería ver qué era lo que se estaba quemando.
¿Por qué no quería ver?
Porque esto ponía en peligro su existencia. Pero ni siquiera en peligro, sino que la incomodaba.
¿Hay algo que le haya sorprendido de todas las revelaciones que se han difundido recientemente sobre cómo manejaba el gobierno de Fujimori los asuntos públicos?
Mucha gente sabía lo que pasaba pero pocos querían hablar. A los que escribían o hablaban sobre estas cosas, se los miraba con descreimiento o ironía. "Estás exagerando", decían. Súbitamente se levanta el telón y ahora todo el mundo habla de lo que sucedió. En este momento encuentras que puedes saber los nombres de quiénes eran los mafiosos, cómo lo hacían, cuánto pagaban, cuánto dinero tenían en Suiza. Éramos muy pocos los que nos atrevíamos a decirlo, en voz baja o en voz alta. Claro, el año pasado las cosas empezaron a cambiar, pero ¿dónde estaban todas las organizaciones gremiales para que lo dijeran? Muchos defendían el argumento del atajo diciendo que la aplicación de las reformas desembocaría en la democracia. Y no estamos hablando de burros sino de gente inteligente. Lo que sucede es que nunca se asumió que la democracia no sólo tiene un valor instrumental sino que posee un valor en sí misma. Hoy en día mucha gente comienza a descubrir que la democracia es una forma de convivencia que favorece el desarrollo económico, la estabilidad política y la seguridad ciudadana. Esto tal vez sea un producto positivo de la década pasada. Tal vez…
¿Por qué algunas personas valiosas que hace algunos años pensaban de este modo apostaron por desempeñar papeles centrales en un gobierno con tantos problemas?
Lo que pasa es que ellos creyeron que las cosas se podían hacer tomando un atajo. Igual que los bolcheviques o los comunistas: "Hay que sacrificar una generación porque después va a venir la democracia auténtica". El camino de la dictadura no lleva a la democracia ni a la respetabilidad porque siempre se busca la manera de sacarle la vuelta.
Sin embargo, para el sector menos informado ,como los niveles socioeconómicos D y E, los que no ven Canal N, las revelaciones recientes sí podrían ser una ingrata novedad que les genere mucha frustración. ¿Qué riesgo implica ello?
Imagino que para muchos es lo mismo de siempre. De Odría decían "roba pero deja obra". Se asume que quien está en el poder se lleva algo, pero se espera que también deje algo. Existe una cultura de profunda desconfianza hacia las instituciones, pero es una cultura que viene de muy atrás y no veo por qué sería de otra manera. Nunca un campesino le ha ganado un juicio a un terrateniente, nunca podría imaginarse que en el Perú una persona subordinada pueda ganarle al que está en el poder. Lo mismo en la justicia militar: ¿cuándo un sargento pudo denunciar a un capitán y éste fue preso? Entonces, ¿por qué ibas a creer en el funcionamiento del Poder Judicial o de otro tipo de institución?
Es decir, ¿lo ocurrido no habrá producido una mayor frustración en la gente porque está acostumbrada a que "así son las cosas, pues"?
Te puede provocar mucha cólera, pero acabas diciendo "así es pues".
¿Se puede cambiar esto?
La situación actual representa una gran oportunidad. Pero el problema es que se tiene que desmantelar todo lo que funciona mal, fundar fuerzas nuevas y que éstas se muestren eficaces actuando democráticamente, porque bajo el fujimorismo se pretendía demostrar que eran eficaces, pero no democráticamente, y eso acaba de todos modos en corrupción simplemente porque no hay manera de fiscalizar. La democracia es, en última instancia, rendición de cuentas del manejo de los recursos otorgados, pero a los militares no les entra en la cabeza el hecho de que se les está dando dinero para que protejan a la sociedad y de que no nos pueden sojuzgar. En esta transición se ha avanzado mucho más de lo que habíamos pensado, precisamente por la debilidad del régimen fujimorista, que era muy fuerte pero tenía pies de barro.
¿Por qué se fue mellando el régimen fujimorista durante los últimos dos años, al punto de que cada vez más personas se atrevieron a hablar? ¿Qué ocurrió para que un vídeo acabara desmoronando todo el aparato, cuando antes la sociedad había aceptado otras cosas?
Los empresarios estaban cada vez más desalentados y desilusionados por el agravamiento de la situación económica. Por otro lado, estaba toda la prensa de oposición. Lo que ocurre es que el sistema empieza a no funcionar como debiera y entonces se va debilitando la idea de tomar el atajo. Y, algo que es muy importante, estuvo la presión del exterior. Fujimori y Montesinos estaban pegados uno con otro, y cuando uno cae el otro también lo hace. Los dos hechos fundamentales para la caída son el vídeo y la decisión de la embajada de Suiza de revelar que Montesinos tenía cuentas en bancos de ese país. ¿Conoce un caso en el que la embajada suiza, de motu proprio, revele que fulano tiene cuentas? Esos son los factores externos.
¿A qué puede aspirar ahora Montesinos? ¿A una estrategia de control de daño?, ¿o pretenderá jugar un papel político más activo en el futuro?
No es un individuo que quiera pasar el resto de su vida tomando sol en Malasia. Va a querer jugar un papel más activo.
¿No cree que se conforme con haber sido, durante casi un decenio, prácticamente el "dueño" del Perú y que diga "ya fue suficiente"?
No, lo que él quisiera es ser el "dueño" del Perú, pero titular.
¿Cómo se puede canalizar en el futuro la corriente social que apoyaba al fujimorismo?
El problema es que no hay liderazgo. La fragmentación se produjo al día siguiente que detonó la crisis, lo cual era predecible, porque si no está el patrón, los capataces quieren agarrarse la hacienda y se la dividen. El que fungía en la historia como el heredero, Tudela, resulta que simplemente los desprecia a todos y no quiere hacer el papel de capataz. Absalón iba a hacer una especie de APRA con izquierdistas provincianos que están asociados ahora con Boloña, ¿se imagina el menjunje ése? La transición política también va a necesitar una transición económica porque, en la medida en que se abran los espacios, las demandas sociales se harán evidentes. El problema es cómo canalizar esto sin regresar al caos de los años ochenta, lo cual no va a ser fácil porque hay mucha demanda embalsada. Por otro lado, parece existir cierto sentido común en pensar que se pueden generar nuevas políticas, pero con estabilidad económica. No tengo idea de cómo enfrentar esto pero ahí serán nuevamente las instituciones las que tengan un papel decisivo.
El fujimorismo era un grupo de gente que pedía eficiencia, estabilidad, crecimiento, orden, aunque no necesariamente con democracia. ¿Cómo capitalizar ese espacio político en el futuro?
La capitalización vendría por lo que Fujimori ha dicho de la partidocracia y la democracia social. Es decir, no partidos políticos ni movimientos sino un gran líder e igualdad de oportunidades que son concedidas por el gran líder; olvídense de democracias, etcétera. Requeriría a alguien del nivel C o D que pueda convocar a la masa a la Plaza Mayor y, por otro lado, decirles al FMI y a los empresarios que sí hay intereses económicos; es decir, un movimiento populista de verdad. Pero no creo que haya liderazgos para eso. El problema es cómo combinar ciertas formas de manejo económico eficaz que aseguren un crecimiento que atienda a todos los segmentos sociales. El nuestro es un país con una obvia vocación populista. Los de Apurímac pedirán carreteras y electricidad, y los de Puno exenciones tributarias. El problema es cómo manejar eso.
Y encima habrá alrededor de 15 candidatos a la presidencia ofreciendo cosas…
Con lo cual las expectativas aumentan. El candidato democrático va a tener que decir que con la democracia sí se come. Pero, cualquiera que sea la consigna, es seguro que se van a presentar expectativas de mejora. No creo que éstas sean muy grandes, que la gente quiera aumentar sus ingresos en cien por cien de un día para otro, pero el nuevo gobierno tiene que dar algunas señales para que determinados sectores estratégicos puedan comenzar a percibir que la situación mejora. Por eso le dieron el beneficio de la duda a Fujimori, porque mostró los logros referentes a la derrota de la inflación y la subversión, de los cuales se habla hasta ahora.
Esto quiere decir que el próximo gobierno requiere legitimarse rápidamente mediante logros concretos y tangibles. ¿Qué pasará si no consigue hacerlo?
Lo mismo que en Ecuador: se produciría una fragmentación política en la que, para llegar a acuerdos, tendrías que dar.
¿Qué riesgos supone eso?
Que el final de fiesta sea Argentina: parálisis en la que el FMI tendría que seguir prestando y poniendo plata para mantener la estabilidad económica y, al mismo tiempo, presiones sociales que se irían acumulando. Por eso es necesaria la fundación de instituciones, y por eso yo no creo que sea suficiente la política de continuar con las reformas como si nada hubiera ocurrido. Por ejemplo, ¿cómo enfrentar la movilización en contra de la privatización de los puertos? Ahora van a pedir la revisión de las privatizaciones, por qué Shougang no puso la plata, cuáles son las condiciones de trabajo, y todo ello con justa razón. Por eso, se requiere una comisión de la verdad no sólo para cuestiones de derechos humanos sino para investigar qué pasó en temas económicos como la deuda rusa. Si no sucede esto, se va a tener la sospecha de que el siguiente en asumir el poder va a repetir lo mismo. Esta comisión de la verdad económica debe tener legitimidad. Pero una vez arreglado el asunto de la comisión de la verdad, hay que seguir adelante.
¿Tendrá el próximo Presidente un cheque en blanco como Fujimori en 1990 o García en 1985?
No creo. Ese cheque vendría condicionado a la continuación de las investigaciones, a corregir los defectos del pasado, a seguir desmantelando las redes y a que me toque algo del crecimiento económico.
Y los tiempos del próximo gobierno, con un Congreso atomizado, pueden ser breves.
Se dice que, durante sus 100 primeros días, un gobierno puede hacer lo que no podrá hacer nunca más. El problema es que, como se quiere ser democrático, se va a tener que funcionar con el Congreso, y ahí no sé cuántos fujimoristas van a bloquear las decisiones, cuánto protagonismo personal va a haber para aparecer en televisión o cuántos irresponsables van a empezar a decir que a tal banco le falta liquidez y a generar corridas. Tenemos todo el rezago de la cultura política anterior y, al mismo tiempo, se requerirán personas cuya legitimidad pueda neutralizar esto. Nombrar primer ministro a Pérez de Cuéllar, por ejemplo, no pudo ser mejor para la imagen interna y externa del país. La situación es tan compleja que existe el riesgo de que entremos nuevamente en una crisis de gobernabilidad tan tremenda como la de los años noventa. ¿Hay líderes capaces de advertir y presionar para que la gente se dé cuenta de cuáles son las consecuencias de las acciones que se pueden tomar?
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