Información: PRIMERO DE MAYO, MAFIA SINDICAL, Y LUCHA CLASISTA - 13/05/2014 11:59:15
" Hay celebraciones y homenajes al primero de mayo que suelen ser como escupitajos en la cara de los trabajadores. Es el caso de la Confederación de General de Trabajadores del Perú (CGTP) y su comunicado por el "Día Internacional de los Trabajadores". La CGTP ha dicho que "rinde homenaje a nuestros mártires y pensadores, de ayer, hoy y siempre, como el amauta José Carlos Mariátegui". Y que sus reflexiones "siguen siendo fuente de orientación" en las luchas de esta central en "defensa de los derechos humanos y laborales". ¿La CGTP mariateguista? No es la primera vez que en Perú se toma el nombre de José Carlos Mariátegui para traficar y cometer los peores actos contra los asalariados peruanos. El mismo discurso y el mismo slogan mariateguista utilizaron la dirección de la CGTP en noviembre del 2011 cuando declararon abiertamente su colaboración con el gobierno reaccionario de Ollanta Humala. La versión de la CGTP fue la siguiente: "A partir del triunfo de la alianza Gana Perú (Ollanta Humala), hemos ingresado a un nuevo escenario político marcado por la voluntad de cambio de millones de ciudadanos y ciudadanas….Por primera vez en varias décadas, la CGTP ha logrado junto con el resto de organizaciones populares derrotar electoralmente a la derecha". (Convocatoria al XIII congreso ordinario de la CGTP, noviembre del 2011) La dirección de la CGTP representa actualmente la lacra más pesada en el movimiento sindical peruano. Para esta central lo que prima, no son los intereses reivindicativos de los asalariados, sino más bien los intereses de los grupos de poder y sus representantes en el gobierno y Estado. Su actividad principal es participar en los procesos electorales, ya sean presidenciales, regionales y municipales. Desde hace varias décadas sus dirigentes usan esta central para lograr cargos en el parlamento y en otras instancias del Estado. Isidoro Gamarra, Gustavo Espinoza, Valentín Pacho, José Luis Risco, Manuel Cortez, son algunos de los dirigentes de la CGTP que pasaron por el parlamento sin dejar rastro alguno. Desde la CGTP no se impulsan luchas sindicales, sino más bien ""marchas nacionales por la vida", o movimientos pacíficos electorales para sostener a candidatos de la derecha. En las últimas décadas la CGTP se vio involucrada en el triunfo electoral de los presidentes más reaccionarios que han pasado por el palacio de gobierno. Apoyaron la elección presidencial de Alan García Pérez (1985), de Alberto Fujimori (1990), de Valentín Paniagua (2000), de Alejandro Toledo (2001), y Ollanta Humala en 2011 a quien la CGTP calificó de "antimperialista, nacionalista y democrático". Hasta la fecha el "antimperialista" Humala ha asesinado a 22 trabajadores que participaban en movilizaciones sociales. Si con el fujimorismo se subieron al carro electoral, no fue diferente en las últimas elecciones presidenciales. En el 2011 fueron varios los candidatos de la CGTP que acompañaron en la lista electoral del actual presidente. Uno de los postulantes al parlamento fue Carmela Sifuentes presidenta de esta central. La participación de esta "candidata obrera" para "jalar" los votos de 17 millones de trabajadores, fue un desastre y solo logro 12,061 mil votos que no le valieron para ser elegida. La debacle electoral de la candidata "obrera" mostró el repudio de los trabajadores a la dirigencia de la CGTP.DESMORALIZACION SINDICAL Y PARASITOS EN EL SENO DE LOS TRABAJADORES La lacra sindical funciona como parásitos en el sindicalismo. Su labor es debilitar y dividir el movimiento sindical. Así ocurre actualmente en el sector de los trabajadores de la educación, la minería y etc. En el gremio de construcción civil, es peor aún la situación. Este sector, aparte de su división se ha lumpenizado. La mitad de los 50 sindicatos en este sector son fantasmas y paralelos. La delincuencia disfraza de sindicalistas prolifera. La norma es el arreglo de cuentas a balazos y el cobro de cupos tanto a los obreros como a las empresas constructoras. Solo en los 3 últimos años 9 dirigentes de construcción civil han sido asesinados. Los dirigentes de la CGTP son responsables, no solamente del retroceso sindical, sino también de una profunda desmoralización en el seno de los trabajadores. Esta crisis se expresa entre otras cosas, en la pérdida de confianza de los trabajadores hacia las 4 centrales obreras reconocidas. (Confederación General de Trabajadores del Perú CGTP, Central Unitaria de Trabajadores del Perú CUT, Central Autónoma de Trabajadores del Perú-CATP, Confederación de Trabajadores del Perú-CTP). El síntoma más notorio de este problema es el rechazo y desconfianza de los asalariados a sindicalizarse. En Perú existe una Población Económicamente Activa (PEA) de casi 17 millones de trabajadores (16 142,100). De esta cantidad solo el 3 por ciento está afiliado a una central, federación o sindicato. Según Humberto Campodónico (marzo 2010), "el porcentaje de la PEA sindicalizada cayó de 58% en 1981 a solo 13% en 1997. Este problema se ha agravado aún más en los siguientes años. De acuerdo a las cifras de Denis Sulmon para el año 2000, la PEA urbana total (sector público y estatal) fue de 7128,375. De esa cantidad solo 221,283 estaban sindicalizados lo que representó solamente el 3% de los trabajadores en actividad. Pero si las cifras de Campodónico y Sulmon muestran el desastre sindical en el periodo que va del 1981 hasta el 2006, es mucho más grave en la actualidad. Así lo muestra el ministerio de trabajo en un informe al primer trimestre del 2013 donde señala que de 2998,853 trabajadores del sector privado formal (no se considera en sector informal que es peor), solo 175,364 son los asalariados sindicalizados. En resumen si en 1981 más de la mitad de los trabajadores se encontraban afiliados a algún sindicato, 33 años después solo son 175,364 los asalariados sindicalizados lo que significa en promedio que ni siquiera el 2% de la PEA está sindicalizada. (Fuente: Oficina de Estadística. Ministerio de Trabajo y Promoción del Empleo. Perú trimestre 2013).
Esta mafia sindical ha resultado una maldición para los trabajadores peruanos. A causa de la crisis de dirección en el movimiento sindical los asalariados no tienen ninguna defensa organizada. Su situación es catastrófica. El salario mínimo vital actual es de 266 dólares al mes (750 soles) uno de los más bajos de América Latina. Más del 70% de los trabajadores no tienen un salario fijo ni conveniente y está fuera de cualquier tipo de seguridad social. Los propietarios, pequeños y grandes, imponen la ley de la selva en el sector laboral. Las acciones reivindicativas clasistas son espontáneas y a causa de ello son violentamente reprimidas. Los grandes beneficiarios de esta catástrofe sindical son los grupos de poder, el imperialismo y los gobiernos sátrapas como el de Ollanta Humala que pueden aplicar sus medidas antipopulares sin oposición. En un, periodo de 30 años los asalariados han perdido todas su reivindicaciones laborales. No tienen estabilidad laboral, no cuentan con el derecho a la sindicalización, y hasta las 8 horas de trabajo ha desparecido. Personaje emblemático de la crisis sindical Un personaje que expresa en forma nítida la bancarrota moral y política de la CGTP es Mario Huamán, actual secretario general de esta central. Este individuo, quien es al mismo tiempo dirigente del viejo partido comunista (ex pro soviético), utiliza esta central para beneficio personal o de grupo. Ha sido acusado de conducta delincuencial inclinado al alcohol y la droga. El 5 de setiembre de 1993, Mario Huamán, asesinó de un balazo en la cabeza a José Kobashigawa marido de su hermana. Según el peritaje policial, Huamán al momento de cometer el crimen, estaba bajo los efectos del alcohol y la cocaína. Fue el gobierno de Fujimori, quien lo salvo de ir a prisión.
El secretario general de la CGTP ha sido denunciado por diferentes dirigentes sindicales de base de recibir voluminosos sueldos de las empresas del Estado y de los propios patrones privados. Desde hace 25 años pertenece a la burocracia sindical. Fue obrero del sector de construcción civil y uno de los dirigentes desde 1989. Después salto a la cúpula de la CGTP. Según el periodista Jaime Del Castillo Jaramillo (agosto del 2011), la CGTP se ha convertido en la "rabona de los gobiernos de derecha y neoliberales y que solamente para disimular hace algunos "paros" y "marchas" de los cuales nadie se acuerda. Sobre Mario Human, el periodista señala que el dirigente de la CGTP es acusado de manejar a su libre albedrio sin ningún control un fondo millonario de los trabajadores. Dicha acusación, dice este periodista, provino de un dirigente de un sindicato de construcción civil desafiliado de la CGTP. Lo peor de todo es que el dirigente que acusó a Human sufrió un atentado criminal para eliminarlo. Las sospechas de este atentado caían directo en Mario Huamán. ¿Qué hacer para revertir la situación catastrófica del movimiento sindical? José Carlos Mariátegui señalaba en 1929 que cada primero de mayo representaba muy poco "sino señalara una etapa en su propia lucha por el socialismo". Y que parte de esta tarea por el socialismo consistía en impulsar "la organización del proletariado peruano". En el Perú actual, trabajar para reconstruir desde bases clasista la organización del proletariado resulta una tarea fundamental. Esta tarea debe vincularse como dice Mariátegui a la lucha por el socialismo. Esta lucha debe comenzar por liquidar las mafias sindicales de las centrales obreras, federaciones y sindicatos. Salvo excepciones todo el aparato sindical está en manos de individuos inescrupulosos y mafiosos. Tal es así que las vendettas criminales están bien asentadas en los gremios controlados por la CGTP, como es el caso del sector de construcción civil, cuyo secretario general es nada menos que Mario Huamán que ya hemos descrito.
En la actualidad los 17 millones de asalariados peruanos están casi a cero en lo que se refiere organización sindical. Ninguna de las 4 centrales sindicales que existen representa los intereses económicos, sociales y políticos del proletariado peruano. Al contrario estas centrales hacen todo para retrasar, impedir y boicotear la lucha clasista de los trabajadores. Por ello la tarea fundamental debe comenzar por reconstruir o reorientar sindicatos y federaciones en poder de traficantes y falsos mariateguistas. Esta lucha en su desarrollo y lucha debe tener como objetivo la construcción (no reorientación) de una autentica central clasista de los asalariados. Que esta central sea mariateguista y no electorera y de acuerdo Mariátegui que se "base en el principio de la lucha de clases y la unidad proletaria". Que cada uno de sus dirigentes sea digno de las luchas obreras, y que representan los ideales de liberación de cada trabajador peruano. Arrojar a la basura las viejas centrales, como la CGTP y otras que son cascarones vacíos y lastres contrarrevolucionarios en el movimiento sindical clasista.
La lucha contra este cáncer sindical, significa también una frontal lucha política contra los partidos políticos que parasitan en el seno de los trabajadores. Echar de la dirección de las organizaciones sindicales la izquierda legal, al Apra, y toda organización política de la burguesía y el imperialismo. Es una lucha también contra todas esas organizaciones no gubernamentales (ONG) que se han introducido en el seno de los trabajadores con el fin de mercenarizar y corromper a los líderes sindicales y convertir la organización sindical en una institución caricaturesca, electoral y al margen de la lucha de clase y comprometida con la falsa democracia instituida desde el Estado.
Nota adjunta: Breve recuento de la CGTP y sus correrías. Para no ir muy lejos, en 1968 esta central "clasista" se puso al servicio de la dictadura militar del general Juan Velasco Alvarado a quien llamaron "socialista y antiimperialista". Sus dirigentes salían a las calles a gritar "viva el Gobierno Revolucionario de las Fuerzas Armadas". Durante los años de dictadura militar la CGTP justificó la brutal represión contra mineros, obreros de la industria y campesinos que se sublevaron contra los militares en el poder. Para este fin acusaban a los trabajadores en huelga o en paros regionales de ser ultraizquierdistas, y de estar ligados al imperialismo. En 1985 los dirigentes de la CGTP apoyaron la campaña electoral de Alan García Pérez a quien llamaron "antiimperialista" y líder anti derecha. En 1990 bajo el lema de "servir al proletariado" sostuvieron la campaña presidencial de Alberto Fujimori. El triunfo electoral de Fujimori fue calificado por la CGTP como un "duro golpe a la derecha y al imperialismo". Se iniciaba una nueva etapa política en Perú dijeron. Así en lo sucesivo sostuvieron en el 2000 a Valentín Paniagua dirigente de Acción Popular un partido de la derecha pro imperialista. En el 2001 esta central apoyó a Alejandro Toledo quien fue presidente al gusto de las transnacionales y los Estados Unidos. Con el triunfo de Ollanta Humala, los dirigentes de la CGTP dijeron que había llegado "la hora del cambio en Perú". Gustavo Espinoza Montesinos un antiguo secretario general de la CGTP señalo que a propósito del triunfo de Humala y en "homenaje a los clásicos del Marxismo podríamos decir que, finalmente, arribó a nuestras playas una verdadera revolución democrático-burguesa que, por las condiciones en las que se desarrolla es más avanzada y apunta al socialismo... Estamos al pie de la esperanza". (Gustavo Espinoza, junio 2011). Olmedo Aurich Melgar, vicepresidente de la Confederación General de Trabajadores del Perú (CGTP) dijo que Humala era "la esperanza del cambio". El XIII Congreso Nacional de la CGTP, realizado en noviembre del 2011 a pocos meses de la toma presidencial de Ollanta Humala, se realizó bajo la consiga de la colaboración con el flamante gobernante. Se dijo que el lema era "Unidad y acción para afirmar los cambios" con el nuevo gobierno que se había instalado en julio del 2011. Ollanta Humala que aun saboreaba el apoyo electoral de la CGTP envió una misiva envió al pleno del Congreso de la CGTP, donde pedía a esta central unirse, junto con el sector privado "a la noble e impostergable tarea de construir una sociedad más justa y próspera". Hasta el ministro de trabajo estuvo presente en el evento "clasista" de la CGTP. Recientemente (mayo del 2014), más por oportunismo que por objetividad, cuando Ollanta Humala es repudiado por toda la población peruana, la CGTP en un comunicado, se vio obligado a reconocer que la situación laboral de los trabajadores peruanos era peor desde "la asunción de Ollanta Humala…Los regímenes laborales impuestos durante el fujimorismo y ampliados por los gobiernos de turno continúan igual y en algunos casos son más duros para los trabajadores y trabajadoras". Los derechos laborales de los trabajadores se ha disminuido al 50% en el sector público y privado dijo la CGTP el 21 de enero 2014.
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Información: Entrevista a Fernando De Szyszlo - 11/05/2011 17:09:38
"Artículo originalmente publicado en DEBATE N°118, diciembre 2002, en el contexto de la celebración de los 25 años del Grupo APOYO.
¿Qué hacía en 1977?
En 1977 hice mi primera retrospectiva en Petroperú, porque en ese año se cumplieron 30 años de mi primera exposición. Creo que fueron unos años muy pesados porque a pesar de que ya habíamos superado el problema de Velasco, todavía los periódicos estaban prisioneros, entonces por más que el grupo de peruanos al que yo pertenezco mandó muchas cartas y manifiestos para que el gobierno de Morales Bermúdez hiciera lo lógico, devolver los periódicos, no lo conseguimos. Yo creo que Morales Bermúdez tenía buena disposición para hacerlo, pero no se atrevió.
¿Cómo se imaginaba usted en ese entonces el Perú del 2002, 25 años después?
Mi generación, desde que salimos a la luz pública más o menos alrededor del año 45, cuando estábamos en plena actividad Sebastián Salazar Bondy, Sologuren, Blanca Varela, el arquitecto Luis Miró Quesada, entre otros, esperaba que el Perú iba a cambiar. Yo creo que esa ha sido la frustración de nuestra generación. Hemos acogido varias veces la esperanza de que íbamos a ver el cambio, de que estaba cerca, pero nunca se producía. Nunca se produjo.
¿Cuál era el cambio que esperaban?
Suprimir la miseria y la injusticia. Yo cada día me convenzo más de que no solamente en el Perú sino en el mundo, nunca se podrá hablar de paz mientras haya miseria. La globalización sólo podrá ser justa si suprime la miseria. El crecimiento de las corporaciones no ha implicado menor miseria. Es algo lastimoso. Hemos pensado que la empresa privada iba a derramar su bonanza hacia los pobres, pero no ha sucedido así. Va a tener que encontrarse una manera de resolver ese problema. Creo que en esencia dependerá de la empresa privada, yo no creo en la empresa pública, pero como está el mundo corporativo, no creo que hará más prósperos a quienes viven en la miseria.
¿Ha cambiado el Perú en los últimos 25 años?
Ha cambiado un poco. Ha cambiado en el campo en el que yo trabajo, en el arte. En materia de pintura ha mejorado, hay galerías, ahora la gente cree que su casa está vacía si no hay cuadros. Pero en el campo cultural más amplio, ha retrocedido. Hace 25 años la Orquesta Sinfónica del Perú era importante, ahora ni siquiera tiene instrumentos. El mundo musical peruano se ha estrechado, sin duda.
¿Y políticamente?
Políticamente es un desastre. Ese es el verdadero desastre, el más grave. Todo lo demás depende de la situación política, que gobierna la situación de la sociedad. Yo creo que una cosa ha traído a la otra. La timidez del primer gobierno de Belaunde en hacer los cambios trajo al radicalismo del general Velasco, a la injusticia de sus reformas, eso trajo a Belaunde otra vez, que en su segundo gobierno fue incluso más tímido, y eso trajo a Alan García y al Apra. Yo creo que el Apra es lo más trágico que le ha pasado al Perú. Yo conocí a Haya de la Torre y era una persona inteligente, preparada y culta. Quizá si él hubiera sido presidente del Perú, o si se hubiera atrevido a serlo en los años treinta, la situación del Perú sería distinta. Pero de aquel Apra de Haya de la Torre no queda sino una mediocridad oportunista y demagógica, y veo con horror la posibilidad de que se apodere del país otra vez.
¿Fue la década del ochenta una década perdida? ¿Cómo podríamos evitar que esta década se pierda también?
Yo tengo ya 77 años y casi he perdido las esperanzas. No veo en el Perú ni las personas ni el deseo de que las cosas realmente cambien. Haber premiado la magnífica alcaldía de Andrade botándolo me produce un gran escepticismo. Paniagua es un político que me inspira confianza total, pero desgraciadamente no veo que haya la aceptación, o la recepción, ni la energía de su parte que necesitaría para mover voluntades en este país. Este país está gobernado cada vez más por mediocres. El Congreso me da horror. Salvo dos o tres personas, el resto me da pena. Es realmente un síntoma muy grave de lo que sucede en el país. Lo que el Perú necesita es educación, y eso no ha llegado ni va a llegar próximamente, porque la gente cuando llega al poder trata de hacer cosas sólo en ese período, y hacer cosas en educación en cinco años es imposible. La educación es algo a largo plazo, pero éste no le interesa a los gobernantes. La cultura tampoco les interesa, sólo verbalmente. Aunque Fujimori fue un caso diferente. A él no le interesaba ni verbalmente. Para él la cultura era basura.
¿Cómo evalúa la década de Fujimori? ¿Qué le pasó al Perú?
Esa década fue trágica. Eso es algo muy nuestro. Fujimori fue hecho presidente para impedir que Vargas Llosa sea elegido. Si al resultado que obtuvo Fujimori en la primera vuelta se le suma la votación de los comunistas y apristas, entonces es fácil entender por qué fue derrotado Vargas Llosa. Fujimori sube con una propuesta populista vinculada al Apra, pero de la noche a la mañana se da cuenta de que eso no lo llevaba a ninguna parte. Influido por Hernando de Soto, Javier Pérez de Cuéllar y alguna gente que le hizo ver que la economía peruana no podía marchar sino por un camino más liberal, Fujimori tomó la parte de estabilización del programa de Mario, pero se olvidó de otra parte: la protección de las clases más pobres frente al shock que se planteaba. Ese fue el comienzo, hubo privatizaciones y un esbozo de gobierno liberal, pero luego viene la corrupción, el autoritarismo, en fin, todo lo que ya sabemos. Yo no creo que el Perú ha estado en manos de un peor dictador. Hemos tenido muchos dictadores. Con Odría se decía que teníamos una dictablanda. Pero Fujimori se disfrazaba de democracia mientras por abajo había robos, masacres, asesinatos, etcétera. Yo nunca creí en Fujimori porque participé de ese sueño del movimiento Libertad de tener un país nuevo, distinto, de personas honestas que quisieran invertir en el destino del país. Todo eso se fue al diablo.
¿Por qué cree que se truncó el sueño del movimiento Libertad?
El Perú no estaba totalmente preparado. Había una capa que sí lo estaba, pero todavía faltaba. Por más que Mario hizo pedagogía y fue a todos lados a hacerlo. Sin duda también hubo defectos en la campaña: duró demasiado, se vio mucho dinero, etcétera. Pero en esencia, se propuso una posibilidad de cambio que el Perú no quiso. No la quisieron los apristas. Hay poca gente en el Perú que piensa en el Perú. Las actitudes de los partidos políticos en el Perú no me merecen respeto.
¿Qué responsabilidad tuvimos los peruanos durante la década de Fujimori?
Quedarnos callados. Yo no me quedé callado, pero como grupo humano nos quedamos callados. Los empresarios aplaudieron con entusiasmo al gobierno de Fujimori. Yo mucho me temo que incluso el fujimorismo vaya a crecer por el caos que existe en el país. Yo he sido partidario de Toledo, pero lo que sucedió en Arequipa me decepcionó mucho.
¿Cómo evalúa la situación actual?
Yo creo que Toledo es un hombre de buena voluntad y demócrata, pero sus carencias son de fuerza y voluntad. Creo que es pusilánime. Si encuentra dificultades en una decisión, da marcha atrás. Eso es lo peor que puede hacer un gobernante. Como en Arequipa, lo único que hizo fue soliviantar a todo el Perú. Por otro lado, creo que la regionalización ha sido precipitada. No ha estado bien pensada. Aunque su objetivo es satisfacer justas demandas de las provincias, se ha hecho muy rápido. Todos sabemos, por ejemplo, que parte de la catástrofe de Argentina fue la irresponsabilidad de los estados federales, que se endeudaron por su lado e incluso llegaron a imprimir su propia moneda. El Perú está en un estado confuso, y con jefes de regiones de un partido tan vertical como el Apra, todos estarán a la orden de Alan García. García va a ser un segundo presidente.
¿Nuevamente se está incumpliendo la promesa peruana entonces?
Sin duda, creo que ahora estamos más lejos que nunca de la promesa peruana. Esa promesa es una ilusión. Lo que sucede es que lo que la gente de mi edad ha visto tantas veces nos hace ser muy escépticos. Lo más importante para cumplir esa promesa es que nosotros mismos cambiemos. Es fundamental y toma mucho tiempo. Sólo lo cambia la educación, la cultura, la honestidad, el respeto a las opiniones de los demás. Tenemos que aprender a compartir y a dejar de pensar sólo en nuestros propios intereses. Podré parecer muy escéptico, pero eso va a tomar tiempo, y no creo que estemos encaminándonos hacia eso. No encuentro ninguna sensatez en el elector peruano. A alguien se le elige no por bueno, sino por lo que ofrece.
¿Usted cree que en el presente se puede pensar en una revolución liberal como la que se planteó en los noventa?
Yo creo que es imposible mientras el Apra tenga la fuerza que tiene actualmente y mientras siga con su demagogia. Lo que se hizo para que se acepten las privatizaciones y todas las reformas hacia una nueva economía tomó una pedagogía que se hizo por mucho tiempo. Se demostró que el Estado era un mal administrador, pero ahora nuevamente estamos en el mundo de la demagogia, en el que todas esas ideas han sido desprestigiadas.
Usted mencionó a Haya de la Torre. Él decía que sólo el Apra salvará al Perú. ¿Usted cree que sólo el liberalismo salvará al Perú?
Yo no creo que haya una sola manera de salvar al Perú. Creo que el Perú sólo se salvará gracias a nosotros los peruanos, pero no por una ideología determinada. Simplemente por buena voluntad y educación. Las otras cosas no han dado resultado. Yo veo con gran alegría que la economía peruana mejore. Pero esta mejora se debe a que hemos tenido la suerte de que los dos ministros de Economía que hemos tenido han sido severos. Pero si las regiones empiezan a presionar al gobierno central y a obligar al ejecutivo a cambiar de política económica, entonces las cosas van a empeorar. Todavía no va a venir la inversión extranjera en el Perú, un extranjero no invertiría en un país con reglas de juego tan confusas y vulnerables.
¿Cuándo se produce la debacle moral del Perú?
¿Cuándo se jodió el Perú? Como dice Zavalita (risas). Creo que hace tiempo. Creo que el Perú debió permitir que el Apra fuera gobierno en los años treinta. Era lo lógico. Era una clase media pobre que trataba de encontrar un significado y un futuro. Eso se truncó porque el Apra se portó mal. La violencia política no es partera de la historia.
Usted es escéptico sobre el futuro del Perú...
Soy escéptico del futuro inmediato del Perú, pero no creo que un pueblo tenga un futuro negro. Los pueblos siempre salen adelante, sobre todo uno como este que tiene tal tradición, tal riqueza en el pasado. Esta fue una de las seis áreas del mundo en las que se inventó la agricultura. Somos una sociedad civilizada porque nosotros la hicimos civilizada. Dejamos de ser cazadores y recolectores, e inventamos la agricultura pensando en nuestro destino. Este pueblo tiene futuro, pero todavía nosotros no hemos estado al alcance de ese futuro. Este pueblo ha tenido gente maravillosa. Sin embargo, eso no ha producido un grupo político que sepa conducirnos a un destino. Yo creo que mis nietos seguramente verán otro país. Creo que tenemos que llegar a un fondo y nuevamente volver a subir.
¿Usted cree que la democracia peruana está en riesgo?
No creo que esté en riesgo, pero tampoco es una verdadera democracia. Todavía es un conglomerado de tendencias y de intereses pequeños. No hay nadie que se interese realmente por el Perú, y los que sí lo hacen, no tienen ninguna importancia en el gobierno.
¿Usted ha cambiado políticamente en los últimos 25 años?
No. No he cambiado. Yo, como todo intelectual peruano, fui de izquierda cuando era joven. Malraux dijo alguna vez "si usted tiene 20 años y no es comunista, no tiene corazón; si usted tiene cuarenta años y es comunista, no tiene cabeza". Yo pasé por todo ese proceso, fui a Cuba a dar exposiciones, etcétera, pero luego vino toda una decepción.
¿Usted cree que los artistas e intelectuales peruanos todavía se sienten obligados por su profesión a ser de izquierdas?
Yo creo que los jóvenes sí. Pero en estos momentos creo que estamos en un mundo muy cambiante en esa materia. Veo que están regresando a sus ideas radicales, pero yo creo que en este momento el mundo del arte, por ejemplo, se ha vuelto comercial. Si no hay dinero y no hay espectáculo no hay arte. A la gente le gusta que la pintura sea espectacular. El alemán que toma un cadáver de la morgue y lo mete en una exposición, o el tipo que enseña vísceras de un perro muerto, ese pop art, vale US$15 millones por cuadro. Hemos perdido en el camino a la verdadera persona que se interesa por el arte.
¿Usted cree que el arte peruano está perdiendo su compromiso, su responsabilidad social?
Creo que hay de todo. El compromiso en materia de arte es muy complicado. ¿Cómo se compromete uno? Lo que hay que hacer es lo mejor posible, lo más honestamente posible. Si hacemos un arte honesto, reflejará nuestras circunstancias. Nuestro arte será peruano en la medida en que seamos peruanos y vivamos las circunstancias peruanas. Los pintores buenos en el Perú son honestos y están vinculados a las circunstancias de su sociedad. Los otros, están vinculados al comercio o a ideas obsoletas o pasadas de tiempo.
¿Qué responsabilidad tienen los artistas e intelectuales peruanos en los últimos 25 años?
Los que se han quedado callados tienen una gran responsabilidad, y lamentablemente la mayoría se quedaron callados. Han callado y han colaborado. En eso hay que ser muy severo. Un intelectual se supone que es una persona que vive por las ideas, y si no defiende sus ideas cesa de serlo. Ahora hay muchos intelectuales que hablan en contra de Fujimori, pero durante su régimen estuvieron callados.
¿Qué significa ser artista en el Perú?
Ser artista es una maldición en cualquier parte del mundo. Creo que ser artista es tener la piel un poco más delgada. Las cosas te afectan un poco más, te duelen un poco más, y aunque quizá las gozas un poco más también, sin duda, es duro. Yo he tenido la suerte que aunque no tenía un centavo, he podido vivir en París y me he formado. Para mí en este momento la vida no es dura, yo puedo vivir de mi pintura. Pero por lo general es tan duro, que la mayoría de jóvenes se van por lo fácil, que es hacer cosas que están a la moda, que no tienen significado, que no tienen contenido. Eso es lo que las galerías quieren, lo que al final se vende. Ese es el caso del artista plástico. Pero ser poeta o músico en el Perú es una tragedia. Si bien para un pintor es un milagro vivir de su pintura, para un poeta es imposible vivir de su poesía.
Sin embargo, en materia de artes plásticas sí hemos progresado.
Ah sí. Sí, hemos progresado horrores. Pero hemos progresado por la iniciativa privada, porque el Estado no nos ha ayudado en nada. Yo jamás he tenido un premio, una beca, ninguna, nunca. Sólo he tenido dificultades. Octavio Paz escribió su libro El Ogro Filantrópico refiriéndose al Estado mexicano en materia cultural, que era un monstruo que para dirigir todo daba mucho dinero. Aquí en el Perú yo digo que el Estado es el ogro y punto, nada más. Sólo pone dificultades.
¿Hay alguna tendencia en el arte plástico peruano actual, algo destacable?
El arte que se produce al Perú en este momento se parece en problemática al mismo que se produce en todas partes del mundo. Cada pintor trata de encontrar una respuesta, hay unos que la encuentran en el expresionismo, otros en el arte abstracto, hay mil tendencias.
¿Usted dónde la encontró?
Yo he venido buscando un cuadro que se me ha ido escapando a lo largo de los años, pero no ceso de perseguirlo. Siempre digo que la obra de un artista, o al menos mi obra, no es más que la suma de derrotas. Todas las derrotas que he tenido que se han quedado como cuadros. Siempre han sido fracasos frente a lo que quería hacer y lo que podía hacer. Se produce un desfase que es lo que hace que uno siga intentando.
¿Qué es lo que quiere expresar?
Eso es lo que quiero saber (risas). Yo lo siento, pero si pudiera precisarlo ya lo habría pintado. Yo tengo una sensación y trato de encontrar un equivalente. Aquí hay un proceso casi milagroso. Es una sensación, sentimientos, volverlos materia física. Es lo que hace el milagro de Leonardo da Vinci. Con unos sentimientos y con los mismos materiales que yo uso, él hizo ese milagro. Cómo, en qué momento eso pasó de ser algo espiritual a ser algo artístico que se puede tocar y romper.
¿Es puramente espiritual lo que plasma en sus cuadros, o también hay ideología y vivencias?
Por supuesto. Lo que sucede es que es difícil de precisar, pero el material de que está hecho un cuadro es eso, no es más que experiencia en manos cristalizadas. Ahí está todo, lo único que nunca se completa lo que uno siente. Siempre se queda algo que uno no es capaz de volver pintura. Si el cuerpo reacciona a ciertas sensaciones cómo no va a reaccionar el interior.
En los últimos 25 años el Perú ha cambiado, pero su línea artística casi no ha cambiado, ¿por qué?
Yo siempre he creído en ese refrán francés, que dice que un pintor mientras más cambia, más sigue siendo el mismo. Lo que pasa es que quizá la herramienta, la capacidad técnica se ha refinado, pero lo que quería hacer es lo mismo. En mi caso, como no lo he conseguido, sigo intentándolo, pero es lo mismo, es el mismo cuadro. Lo que sucede es que Picasso nos ha confundido mucho. Como él era un genio monstruoso, podía hacer mil cosas diferentes. Pero si uno toma la obra de Rembrandt, se dará cuenta de que lo que percibe siempre es lo mismo, pero más fino al final, consigue decirlo mejor. Es una cuestión de paciencia y tenacidad. De compulsión. Hay una compulsión, una urgencia de hacer. Si no fuera pintor seguramente me habría suicidado. La desazón que me produce la vida es muy fuerte, y sólo la controlo pintando, sobre todo después de la muerte de mi hijo Lorenzo; mi manera de ver al mundo ha cambiado mucho. Mi físico ha cambiado mucho también. Yo antes era una persona de una salud perfecta. Nunca había ido al médico, nunca había tomado una pastilla. Y después de la muerte de Lorenzo he tenido la presión alta, el azúcar alto. El otro día me decía un amigo que lo que sucede es que hemos tenido ese sueño que nos inventaron en el siglo XII o XIII, que el hombre tiene alma y cuerpo. Alma y cuerpo son lo mismo. Si hay algo que afecta a mi alma afecta a mi cuerpo. Es lo mismo. Nosotros somos una suma que no se puede dividir.
Vargas Llosa dice que para él el acto de escribir es un suplicio necesario. ¿Para usted el acto de pintar es un suplicio necesario también?
Sin duda, es muy doloroso, es una frustración. Hay un momento en la mitad en la que uno se siente muy estimulado. Cuando uno todavía le ve las posibilidades de que sea un gran cuadro. A veces me levanto en las mañanas con entusiasmo de continuar el cuadro, pero eso poco a poco se va convirtiendo en una frustración, en un parto doloroso. Y es un dolor que sigue porque no tiene final. Los cuadros no se terminan, uno los abandona. Uno cesa de hacerlos. Uno se da cuenta que no hay manera de salvarlo, sólo hay que dejar que corra su suerte. Solamente volviéndolo a plantear por otro lado, por otro color, por otra forma.
¿Usted ve la muerte cerca? ¿Espera reencontrarse con Lorenzo?
No, no creo en el otro mundo, pero la muerte cerca la veo todos los días. Toda mi vida ha sido así. Yo siempre he tenido la presencia de la muerte cerca, esa duda de Camus del suicidio. De si la respuesta a esto no es el suicidio, si todos los días elegir entre seguir o cesar.
¿Cómo ha cambiado la manera en que usted entiende la vida?
He envejecido, pero sigo creyendo en muchas cosas. Siempre he creído, por ejemplo, que el amor y el arte son las dos únicas puertas que le quedan al hombre contemporáneo para escapar de su feroz realidad. El amor está al alcance de todo el mundo, cualquiera puede abrir esa puerta y encontrarle sentido a las cosas. Dejar de ser uno mismo y fundirse en otro, el misticismo del que hablaban los medievales. De otro lado, el arte es igual, porque el arte no sólo es el artista que lo hace, sino es el cómplice, el que lo ve, el que lo oye, por lo que ahí también hay una abdicación del ego y uno se funde en un espacio y abre un horizonte que no sabía que existía dentro de él. Me encanta esa frase de Malraux que dice: "Me gusta pensar que uno de los significados de la palabra arte es darle conciencia a los hombres de la grandeza que tienen dentro de ellos, pero que ignoran". Es decir, cuando nosotros experimentamos la Novena Sinfonía de Beethoven o los frescos de la Capilla Sixtina nos damos cuenta de que hemos sido capaces de hacer unas cosas que nos enriquecen, que nos dan confianza. Yo siempre he creído eso. No he cambiado.
¿Hay cuadros que usted haya pintado a inicios de su carrera que ahora le disgusten o que le avergüencen?
Sí, muchos. Hay cuadros que me gustaría poder destruir. Me siento disgustado por algunos cuadros que creo que no deberían existir porque son o el preludio de otro que está más conseguido o la descendencia de otro que era mejor. Entonces me gustaría verlos destruidos.
Usted ha mencionado a Arguedas, a Octavio Paz, ¿a quién más recuerda entrañablemente?
Al arquitecto Luis Miró Quesada Garland, "Cartucho". Fue un querido amigo mío, quien diseñó este estudio y fue un compañero de toda la vida. Cartu compró un cuadro en mi primera exposición, en 1947. Toda su vida compró cuadros míos. Cuando se murió fue realmente una pérdida. Cuando uno tiene la edad que yo tengo, la cantidad de gente a su alrededor que se ha muerto es espantosa. En mi computadora tengo un archivo que se llama Fantasma, y ahí están los nombres de todas las personas que han estado cerca de mí y que ya no están. Desde Lorenzo a Cartucho y Pipo Thorndike, hay 46 personas. Cuando le conté eso a Mario Vargas Llosa hace poco me dijo "qué horror, cómo puedes hacer esto". Yo le dije, fíjate, hay más gente del otro lado de la laguna Estigia. O sea, tengo más amigos muertos que vivos, y eso es una cosa dramática.
¿Quién es en el Perú una personalidad notable que usted haya conocido?
He conocido gente notable en el Perú, pero no creo que haya conocido una persona más decente, honesta y admirable que Mario Vargas Llosa.
¿Quién es un artista peruano notable?
Sérvulo Gutiérrez.
¿Y por qué artistas notables como Sérvulo y Tilsa no han recibido reconocimiento internacional?
Porque eran demasiado locales. No se olvide que vivimos en un mundo marginado. Les voy a contar una historia. Estaba yo en Buenos Aires haciendo una exposición retrospectiva. Ernesto Sábato es un amigo de hace tiempo, y me llamó y me dijo que quería ver la exposición. Cuando fue recorrió la exposición cuidadosamente y vio todos los cuadros. Luego nos sentamos a conversar y él me dice: "Fernando, ¿te puedo decir algo serio?, ¿no te vas a resentir?". Yo le contesté que me dijera por favor, y me dijo: "Tú sabes cuál es tu problema, que vives en el culo del mundo, ja ja ja". Y ese es el problema de la maravillosa obra de Tilsa y Sérvulo. Uno tiene que pelearla y salir. Yo he expuesto mucho. Me hace recordar una entrevista a Cefirelli, el director de cine, que decía que si fuera mujer estaría siempre embarazada, no sé decir que no. Yo no sé decir que no tampoco. No hay capital de América Latina en la que no haya expuesto. En México he expuesto 12 o 15 veces. En Colombia otras tantas. Ahí es donde he vivido de mis cuadros. Ahora tengo una exposición en París. Es una exposición enorme, son como 40 cuadros. Voy a ir y tengo mucha emoción.
En el pasado, a pesar de su tragedia, el Perú ha dado artistas notables. ¿Usted cree que se pueda presagiar alguna notabilidad artística por venir?
Creo que en el Perú siempre habrá buena poesía, estoy seguro de eso. Siempre ha habido poesía de primera clase en el Perú. En pintura seguramente va a venir algo bueno. Estas modas que sufrimos ahora probablemente van a pasar. Dalí decía "moda es lo que pasa de moda". Seguramente eso va a cambiar, pero ahora hay las bases para una cultura y pintura peruana buena. Sin duda.
En esta etapa de su vida, ¿hay algo que sienta inconcluso, algo que sienta urgencia por terminar o por hacer?
Sí, pintar.
¿Alguna reflexión final?
Cuando uno se acerca al final de sus días, se vuelve más escéptico. He postergado tantas ilusiones, he tenido tanta fe en este país, y sin embargo me han engañado y engañado. Es terrible, porque 50 años después no ha pasado nada. Ojalá que en el futuro haya peruanos más conscientes y más valientes.
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