
Es Noticia, De expropiaciones, propietarios y reguladores - 21/06/2011 0:06:47
"Artículo originalmente publicado en Debate 115 (junio 2002).Un cibernético cruce de ideas sobre la reforma constitucional, el actual anteproyecto de la Comisión del Congreso y las anteriores Cartas Magna.
Durante los últimos días la sostenida caída presidencial en los índices de popularidad ha relegado a un segundo plano la polémica cuestión constitucional. Una mirada atenta, sin embargo, entenderá que en ambos casos está en juego lo mismo: la estabilidad del sistema democrático. Una Constitución respetada por todos es piedra angular sobre la que debe erigirse cualquier sólida construcción de convivencia social y política. DEBATE ha decidido atender el tema abriendo su buzón virtual a cuatro especialistas que, gustosos, se ""enredaron"" alrededor de la nueva Ley de leyes y sus múltiples encrucijadas.
Participan Pablo Secada y Hernán Garrido Lecca
De: Pablo Secada
Enviado el: Jueves 25 de Abril de 2002. 09:35 AM
Para: Hernán Garrido Lecca
Asunto: primer saludo
Hola Hernán, ¿cómo estás? APOYO propuso que debatiéramos, por este medio, acerca de los temas económicos incluidos en el proyecto de la Constitución. Con el propósito de centrar la discusión te propongo una lista de temas que, creo, son los más sensibles. Así podríamos definir, para empezar, en qué puntos discrepamos. Adjunto un attachment. Un abrazo.
De: Hernán Garrido Lecca
Enviado el: Lunes 29 de Abril de 2002. 11:25 PM
Para: Pablo Secada
Asunto: la respuesta
Hola, Pablo. Disculpa la demora. Primero no vi tu attachment y luego tuve problemas con un virus. De la lista de temas que me propones me parece que, por nuestras discrepancias, debemos centrarnos en tres: 1. Causales de expropiación. 2. Atributos del propietario y 3. ¿Quién designa a los presidentes de los entes reguladores? Propongo empezar con los dos primeros de manera conjunta. Luego nos podremos abocar al tercer ítem. Espero tus comentarios.
De: Pablo Secada
Enviado el: Martes 30 de Abril de 2002. 06:50 PM
Para: Hernán Garrido Lecca
Asunto: Re: primera respuesta
Bien, Hernán. Empecemos. Acerca de los causales para expropiación de bienes me parece que ""necesidad pública"" y ""bien común"" son conceptos más precisos que ""interés social"", tal como aparece en el anteproyecto de la Constitución. Recuerda que se esgrimió el argumento de ""interés social"" como supuesta justificación para las expropiaciones de las azucareras, las empresas pesqueras y los medios de comunicación durante el gobierno militar, así como en el intento de estatización de la banca durante el gobierno de Alan García. Además, los términos ""bien común"" o ""necesidad pública"" aluden a un grupo mayoritario de la población, mientras que ""interés social"" podría referirse a un grupo particular. En otras palabras, bajo el concepto de ""interés social"" se podría expropiar para beneficiar a un grupo determinado, mientras que bajo los otros conceptos es obvio que se tendría que favorecer a la mayoría de la población. Dudo que discrepemos respecto de la posibilidad de expropiar frente a riesgos de la ""seguridad nacional"". Un abrazo. Pablo
De: Hernán Garrido Lecca
Enviado el: Miércoles 1 de Mayo de 2002. 10:15 PM
Para: Pablo Secada
Asunto: palabras, palabras
Pablo, sobre el tema de ""interés social"" versus ""bien común"" permíteme plantear dos puntos. Primero, el concepto de ""interés social"", recogido en el anteproyecto, fue presentado por el doctor Avendaño. Tengo una copia de su discurso de incorporación a la Academia Peruana de Derecho que versa precisamente sobre ese tema y, la verdad, me parece impecable. Así, mi preferencia por este concepto que tú rechazas es el resultado de ese específico desarrollo teórico. Sin embargo, podría decirte que ,para mí, el tema así planteado no es cuestión de Estado ¿Por qué? Ahí va mi segundo punto, menos abstracto. Creo que lo que va a prevenir el uso irresponsable de la facultad de expropiación no es el concepto que se consagre en la Constitución. Si un gobierno quiere abusar o es víctima de un exabrupto del Ejecutivo, ten la seguridad de que se lanzará a expropiar lo que sea, así la Constitución diga ""bien común"" y no ""interés social"". ¿Crees que Velasco o el joven García se hubiesen detenido porque en algún lugar hubiese dicho ""bien común""? ¿No crees que algún plumífero tinterillo encontrará siempre una ""interpretación auténtica""?
Mi querido Pablo, en la praxis revolucionaria ,como decíamos ayer, lo único que te garantiza el uso adecuado de la facultad constitucional de expropiar es la separación de poderes del Estado y la vocación democrática de quienes nos gobiernen. Y esa fue la diferencia entre las expropiaciones de Velasco y el fallido intento de García: el primero era un dictador; el segundo, un joven vehemente, pero demócrata. Bastó un Senado independiente y un juez fiel a su fuero para que García desistiese de la expropiación de la banca (en aquel espacio-tiempo histórico distinto). Un saludo fraterno.
De: Pablo Secada
Enviado el: Miércoles 8 de Mayo de 2002. 07:50 AM
Para: Hernán Garrido Lecca
Asunto: nombramiento de reguladores
Hernán, estoy de acuerdo contigo en que la Constitución sirve muy poco si no hay separación de poderes: el gobierno de Fujimori nos lo recordó una y otra vez. Regresando al debate constitucional, me preocupa que si se autoriza al Congreso a participar en el nombramiento de las autoridades de los organismos reguladores ,tal como señala el anteproyecto, se politice la elección de estos funcionarios que, supuestamente, deberían actuar exclusivamente sobre la base de consideraciones técnicas. Para respaldar mi comentario te citaré el reciente impasse para nombrar al Defensor del Pueblo.
De: Hernán Garrido Lecca
Enviado: Miércoles 8 de Mayo de 2002. 11:45 PM
Para: Pablo Secada
Asunto: Re: nombramiento de reguladores
Pablo, estuvo interesante el debate que tuvimos en RPP junto a Carlos Boloña y Julio Velarde (un poco lechuga Carlos Boloña; la mitad de las cosas que propuso no las hizo cuando fue ministro la segunda vez). Respecto al Congreso y los reguladores, yo insisto: los presidentes ,por lo menos, tienen que ser ratificados por el Congreso. Eso hace más difícil su selección y descarte; por tanto, les da estabilidad y, sobre todo, un mínimo de consenso político. Esos cargos pueden tener la necesidad de buena formación técnica, estoy de acuerdo contigo, pero requieren de un gran manejo político también. Si no fuese así, cómo nos explicamos que ningún ""técnico"" entre nuestros sabios privatizadores, empezando por PPK, haya sido capaz de salirle al frente a nuestros sufridos, pero desinformados, compatriotas del sur para explicarles que esa central hidroeléctrica que abrazan cual osito de peluche puede no ser la que les haya despachado electricidad esta mañana y que definitivamente no les despachará electricidad si hay sequía. Creo que la chamba de regulador es para alguien que domina la técnica, como señalas, pero que también tenga buena muñeca y respaldo político. Por lo menos, en democracia es así; en dictadura no importaba. Saludos.
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Es Noticia, Dos izquierdas versus dos derechas (8): El distante amigo MVLL - 20/06/2011 12:19:39
" El fin de semana el amigo Mario Vargas Llosa publicó una columna en la que, entre otras cosas, le echa flores a los amigos de La Mula por la labor que realizaron durante estas elecciones (¡felicitaciones, muchachos!). Y bacán todo, pero creo que hay un detalle que el amigo MVLL está tergiversando o que no ha entendido bien. Tiene que ver con la siguiente cita referida al gobierno de Alberto Fujimori (las negritas son añadidas).Contó con la solidaridad de la clase empresarial por su política de libre mercado y la bonanza que trajo la subida de los precios de las materias primas, y de amplios sectores de las clases medias por los golpes asestados a Sendero Luminoso y al Movimiento Revolucionario Túpac Amaru, cuyas acciones terroristas -apagones, secuestros, cupos, bombas, asesinatos- las tenían en la inseguridad y el pánico.
Y con la siguiente acerca de la reacción luego de las elecciones (lo mismo con las negritas).
Y, sobre todo, no hay que creerles cuando hablan de libertad y democracia, palabras a las que sólo recurren cuando se sienten amenazados. El sistema de libre empresa y de mercado vale más que ellos y por eso el nuevo gobierno debe mantenerlo y perfeccionarlo, abriéndolo a nuevos empresarios, que entiendan por fin y para siempre que la libertad económica no es separable de la libertad política y de la libertad social, y que la igualdad de oportunidades es un principio irrenunciable en todo sistema genuinamente democrático.
Estamos de acuerdo. Al comienzo del gobierno de Alberto Fujimori se hizo una serie de reformas que todo el país estaba esperando y que todos celebraron. Entre ellos, es cierto, los empresarios. Pero también los médicos, los maestros y los ingenieros. No obstante, conforme fue pasando la década y Fujimori comenzó a cambiar y su gobierno se comenzó a reorientar y las reformas de segunda generación no llegaban (ésas que reclamaban los analistas, los médicos, los maestros y los empresarios también), comenzó a haber una fractura entre los que seguían apoyando a Alberto Fujimori y los que comenzaron a criticarlo.
Por eso yo insisto en que así como hay dos izquierdas (en realidad hay más, pero simplificando podemos decir que hay por lo menos dos: la moderada y la carnívora), no es muy difícil argumentar que también hay dos derechas. Y que hay dos manchas de empresarios. Siempre lo ha habido. Así como siempre ha habido dos izquierdas.
Una derecha es la que usualmente es referida como mercantilista (o pro-empresa, la que solamente está buscando su beneficio) y otra es la referida como la responsable (o pro-mercado, la que está buscando mayor eficiencia para la economía en general). Alguien cegado por sabe dios qué razones emocionales y que ha perdido la objetividad quizás no lo reconozca (o no lo quiera reconocer). Sin embargo, esto se puede observar claramente en el sector minería. Mientras que hay mineros que efectivamente les importa un rábano las comunidades que están alrededor o el medio ambiente, hay otras que invierten fuertes sumas de dinero en hacerlo todo correcto y como lo dice el manual, trabajando en proyectos de promoción social con las comunidades aledañas y aplicando las tecnologías para contaminar lo menos posible. Ésas las hay y quizás sea fácil ponerse terco y negar su existencia. Pero un analista serio y responsable las tiene que reconocer. Hasta Oxfam -que no es precisamente la mejor amiga de las mineras en el Perú- lo reconoce.
No me malentiendan. Por supuesto que hay empresarios idiotas y mineros mercas. Eso está fuera de toda discusión. Pero decir que "la clase empresarial" se chantó con Fujimori por sus propios intereses es bien poco serio. Y poco responsable. Y poco consecuente.
Digo poco consecuente porque aquellos que recuerdan la campaña del mismo amigo MVLL en el 1990 quizás se acuerden no solamente que si hay algo llamado "la clase empresarial" en el Perú, ésta estaba con él, no con Alberto Fujimori. Pero no sólo eso, sino que parte del rollo del amigo MVLL era de desatanización de la actividad empresarial. En ese entonces la imagen del empresario estaba por los suelos y MVLL se la pasó tratando de cambiar eso. No olvidemos que por ahí fue que dio su giro de izquierdista moderado a liberal.
Así que no, amigo MVLL. No hay "la clase empresarial" como te la imaginas. Y no todos los empresarios se vendieron a Fujimori cuando las papas quemaron. Insisto: Ésa es una versión bien simplista del asunto. Y si te estás preparando para ser la fuerza vigilante que prometiste ser, vas a necesitar información más desagregada.
INSISTO. Esto no quiere decir que efectivamente no haya habido empresarios que se vendieron. Pero así como queremos creer que no todos los maestros públicos son incompetentes y que no todos los médicos en los hospitales públicos son asesinos, hay que aceptar que no todos los empresarios son convenidos y mercas.
Oh, por supuesto que hubo un Carlos Boloña, que incluso terminó en la cárcel. Y claro que hubo un Jorge Camet, del cual se puede decir muchas cosas también, así como de un Eduardo Farah, industrial que terminó de tránsfuga. Y tantos otros. Pero ésa no es la única categoría de empresario. Ellos no son "la clase empresarial", aunque en el imaginario del escritor así sea.
Aparte tiene que reconocer que hubo muchos empresarios que la sufrieron por precisamente oponerse a Fujimori y criticarlos duramente. Negarles mérito sería como meter al mismo costal a Gustavo Gorriti y César Hildebrandt con todos los vendidos, bajo la etiqueta de "la prensa chicha". Una buena parte de la sociedad en general se opuso a Alberto Fujimori y eso hay que reconocerlo. Lo contrario sería bastante injusto.
Por vivir en el extranjero el amigo MVLL se perdió el capítulo del amigo Guido Pennano siendo metido a la cárcel por un roche con la Sunat, el otro capítulo del amigo Alberto Andrade siendo boicoteado de todas las maneras posibles por el gobierno central, el capítulo del amigo Fernando Cillóniz siendo despojado de las estaciones experimentales que tanto había trabajado por instalar, etc, etc. Estos causas y tantos otros habrán tenido sus bemoles, pero son empresarios y se opusieron a Alberto Fujimori en su momento y por ello sufrieron. No son "la clase empresarial" y no se merecen estar debajo del título "fachista" en una columna de opinión.
Y esto ni siquiera es contando otra categoría menor de empresario, los que se tragaron el rollo hasta el final. Esos que apoyaban a Fujimori no porque estuvieran comprados o por mercas, sino porque realmente creían que se estaba haciendo lo correcto. Que, lo siento, pero en una democracia es una opción válida. Si te declaras demócrata y liberal, no puedes despreciarla por más que incomode.
Es más, hasta podríamos citar un tipo más de empresario: Los que se opusieron a Fujimori porque estaban amarrados con otro partido o con intereses opuestos a los de su gobierno. Que se supone que en una democracia también hay que respetar. Si es que fueras demócrata y liberal, claro.
Este mismo fenómeno se da a nivel de gremios. No todos son unos vendidos o unos mercas. Hay algunos que por echarse recibieron trato especial y otros que se mecharon con el gobierno de Fujimori y por ello la pasaron difícil. Pero vamos, decir "la clase empresarial" es mucho más fácil que hacer ese análisis desagregado. Y el que sea un rollo diametralmente opuesto al que manejaste hace 20 años no lo hace menos válido, supongo. Algo así como Alan García 1.0 que tenía un rollo y Alan García 2.0 que se aparece con otro completamente. Los políticos peruanos se van a Europa a cambiar su dirección política en 180 grados, aparentemente.
Finalmente, es bastante peligroso dejar pasar que hay empresarios que apoyaron al amigo Ollanta Humala durante su campaña. Peruanos y extranjeros. Estar pregonando que estos no son parte de "la clase empresarial" levanta preocupaciones. Dado que no entran a la categoría "empresario", a pesar de que lo son, ¿justificará trato distinto? ¿Serán ellos vigilados?
Un país necesita de empresarios, así como necesita de médicos y maestros (¡rollo originalmente pregonado por MVLL 1.0!). Así que hay que aprender a reconocer a los buenos empresarios (así como hay que saber identificar a los buenos médicos y a los buenos maestros). Lo contrario es pregonar el rollo del "todos somos corruptos", bastante popular en la época del Alan García 1.0, contra el que luchó precisamente MVLL 1.0.
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Es Noticia, Ugaz: Es inaceptable que Keiko haya dudado de la condición criminal de Montesinos - 05/05/2011 16:04:28
" Ideeleradio.- Es inaceptable que Keiko Fujimori, hoy candidata presidencial de Fuerza 2011, haya dudado de la condición criminal del ex asesor Vladimiro Montesinos, porque desde el 2000 ya habían investigaciones documentadas sobre su vinculación con casos de violación de derechos humanos, sostuvo José Ugaz Sánchez Moreno, ex procurador Ad Hoc.Fue al cuestionar las declaraciones de la parlamentaria Keiko Fujimori quien en el 2007 dijo que no le constaba que el ex asesor de inteligencia fuese culpable de casos como La Cantuta.
"Es evidente que aunque no se quisiera ver, la situación [de Vladimiro Montesinos] era inocultable. Ya habían aparecido las cuentas millonarias de Montesinos en el Banco Wiesse. Existían numerosos asesinatos donde testigos lo sindicaban", manifestó en el programa No Hay Derecho de Ideeleradio.
"Imagínense todo lo que se descubrió del 2000 al 2008, donde están documentos y testigos que lo sindican directamente e incluso la propia confesión de Montesinos respecto a muchos hechos. Es inaceptable que en el 2007-2008 después de que las investigaciones estaban totalmente documentadas, se dude de la condición criminal de Montesinos", anotó.
Fujimori mantuvo a Montesinos contra la opinión de EE.UU. y Colombia
El ex procurador recordó que a finales de los 90, el propio gobierno de Estados Unidos (EE.UU.) le exigió al propio Alberto Fujimori que retire al exasesor de su entorno. Sin embargo, señaló que el ex gobernante enfrentó ese pedido y dijo que no iba a prescindir de sus servicios hasta que no le entregaran pruebas documentadas.
"Poco tiempo después [del pedido de EE.UU.] aparece Fujimori en aquella famosa conferencia de prensa donde utilizaron las mismas corbatas y ternos justificando con Montesinos el tema de las FARC que ha sido probablemente el caso más grave realizado por esta organización criminal aparte de los asesinatos y violaciones a los derechos humanos", detalló.
"Es un caso que se compra armamento de manera ilegal al gobierno de Jordania y se tira ese armamento vía paracaídas en la selva de Colombia para que sea recogido por las FARC (Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia) a cambio de que se pague con clorhidrato de cocaína, que luego fue vendido a un narcotraficante brasilero", acotó.
Ugaz Sánchez Moreno señaló que Alberto Kenya Fujimori tenía pleno conocimiento de dicha operación porque la DEA lo había alertado a través del Servicio de Inteligencia de Colombia, que había informado sobre la existencia de una acción clandestina comandada por Montesinos Torres. "Fujimori respalda a Montesinos contra la opinión internacional de un gobierno tan importante como EE.UU. y Colombia", enfatizó.
Cifra de lo robado durante el fujimorismo es incalculable
En otro momento, indicó que hasta el momento nadie ha podido establecer la cifra exacta del monto sustraído durante el ex gobierno de Alberto Fujimori por la situación de desorden en que se encontraban las cuentas nacionales y por el tipo de atrocidades que se cometieron en dicho régimen.
"Por ejemplo en la Caja Militar Policial donde existe una serie de propuesta para sacarla adelante ,cosa que veo difícil, se venía robando sistemáticamente a lo largo de toda la década […] y así en cada ámbito. Solo en el tema de las partidas secretas hay cientos de millones de soles que han sido desviados; en realidad no se ha hecho una cuenta nacional para poder arrogar una cifra [sobre lo robado]", explicó.
Rememoró que Amnistía Internacional dio una cierta aproximación tomando los datos de la Procuraduría y señaló una cifra de 600 millones de dólares. Sin embargo, insistió en que es difícil poder precisar el monto de lo robado.
"Amnistía Internacional recogiendo una percepción que se tuvo en la Procuraduría habla de 600 millones de dólares y recuperados 300 millones de dólares. Sin embargo esas cuentas no se han podido hacer con la rigurosidad que nos podría dar una cifra contundente. Por eso, es que tenemos un rango tan amplio de distintas versiones de lo que se habría robado que oscilan entre los 600 [mil] algunos hablan de mil ochocientos a 2 mil millones de dólares", declaró.
Una versión despistada sobre corrupción fujimorista
En otro momento, discrepó con la posición del economista español Ricardo Lago, quien en una carta dirigida a Proética concluyó que los años del gobierno de Fujimori fueron los que menos corrupción se cometió en contraste con el presente. Calificó esta tesis como "una broma y una versión despistada".
"Si esa no sería la versión de un extranjero, me parecería una broma sostener que durante el gobierno de Fujimori es cuanto menos se robó. Eso es una versión despistada. Amnistía Internacional en el ranking que hizo hace un par de años sobre los 10 gobernantes de la historia contemporánea ubica a Fujimori en el puesto número 7 debajo del presidente filipino Marcos en Filipinas y Suharto en Indonesia, que fueron notables ladrones que llegaron al poder", refirió.
Puntualizó que el propio Alberto Fujimori estuvo involucrado en la transferencia de 15 millones dólares que fueron sacados del erario nacional para pagarle a Montesinos Torres. Reiteró que pareciera que existe una intención subalterna de tratar de limpiar la cara al fujimorismo.
"Ahí están todos los testigos presenciales, incluso el propio Carlos Boloña que fue ministro de Economía, fue Fujimori con Víctor Aritomi [ex embajador de Perú en Japón] quienes en unas maletas le entregaron a Montesinos esos 15 millones de dólares hecho que ha sido ratificado por el propio Montesinos", recalcó.
"[…] Así hay una serie de elementos documentos irrefutables en el sentido de que Fujimori estuvo personalmente involucrado en estos hechos. Por lo tanto, sostener que ha sido el gobierno menos corrupto suena a cacha o una intención subalterna de tratar de limpiarle la cara por algún favoritismo político que puede tener quien ha sostenido", aseveró.
Trajo a colación la encuesta realizada por Proética, donde se señala que el gobierno de Fujimori aparece como el más corrupto de la historia y señaló que de manera muy similar lo expresa el último libro de Alfonso Quiroz que indica que desde el virreinato hasta el gobierno de Alan García no ha habido un ciclo de más alta corrupción como la del gobierno de Fujimori.
"Lo único que he hecho en ese artículo y si se ha publicado en los términos que lo envié [a la revista Caretas] es presentar dos cuadros, uno que elabora el mismo Lago, donde sistemáticamente aparece la percepción de corrupción de los peruanos en una caída franca a partir de que se empieza a revelar la información de los videos de Montesinos", concluyó.
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Información: Los avatares del poder - 06/04/2011 13:28:16
" Artículo originalmente publicado en DEBATE N°116, agosto-setiembre 2002El análisis de los resultadis de la Encuesta de Poder del 2002 a la luz de más de veinte años de Encuestas del Poder.
Los avatares del poder
Por Alfredo Torres
Si algo diferencia claramente a la democracia de los regímenes autoritarios es una mayor distribución del Poder. Saber quiénes detentan posiciones de mando, además del presidente resulta, por tanto, especialmente relevante en un Estado de Derecho. Como la Encuesta del Poder de DEBATE se ha realizado anualmente durante el transcurso de cinco gobiernos resulta sin duda ilustrativo y útil evaluar sus resultados bajo esa perspectiva histórica. Antes de hacerlo recalquemos que el poder también es esquivo y, en ese sentido, los resultados de la encuesta del 2002 reflejan su estructura antes de la instauración del nuevo gabinete ministerial y de la directiva del Congreso que se producirá a finales de julio.
Un primer hallazgo que resalta en la configuración actual del poder, si se la compara con la de anteriores gobiernos, es la virtual ausencia de miembros del partido oficial en el ranking de los 10 más poderosos del país. El único que figura, además del primer mandatario Alejandro Toledo, es el presidente del Congreso, Carlos Ferrero, quien a su vez es más conocido por sus dotes de concertador con la oposición que por su cercanía a las bases de Perú Posible. Todo lo contrario a lo que ocurría, por ejemplo, en 1986, cuando se cumplía el primer año de mandato de Alan García. Los resultados de aquella encuesta de DEBATE mostraron que seis miembros del partido aprista formaban parte del top ten. En este escenario se comprende la presión que ejercieron exitosamente las bases de Perú Posible para que uno de sus fundadores, Luis Solari, asuma el premierato.
Pero ello también es un síntoma de la mayor importancia que ha adquirido el gabinete ministerial como plataforma para ejercer el poder. En 1981, cuando Fernando Belaunde terminaba su primer año del gobierno, fueron tres los ministros que ingresaron a la lista de los 10: Manuel Ulloa, Alfonso Grados Bertorini y el entonces joven Pedro Pablo Kuczynski. En 1986, con Alan García, sólo dos, los actuales congresistas Luis Alva Castro y Luis González Posada. En 1991, durante el primer gobierno de Alberto Fujimori, se mantuvo el mismo número: Carlos Boloña y Carlos Torres y Torres Lara. En 1996 la tríada volvió a sentar sus reales en las figuras de Jorge Camet, Jaime Yoshiyama y Alberto Pandolfi. Este año, en cambio, los resultados de la encuesta efectuada antes del cambio de gabinete, arrojaron a cuatro representantes: Pedro Pablo Kuczynski, Roberto Dañino, Raúl Diez Canseco y Fernando Olivera. Adicionalmente, otras cinco personalidades entre ministros y ex ministros del gobierno actual ,Carlos Bruce, Aurelio Loret de Mola, Fernando Rospigliosi, Diego García Sayán y Luis Solari, figuraban entre los 30 más poderosos del país. En tal sentido, el cambio de gabinete resulta particularmente relevante para el destino de nuestro país puesto que, con Alejandro Toledo, los miembros del Consejo de Ministros concentran más poder que en gobiernos precedentes.
Opositores e informales
Un rasgo a todas luces inédito en la Encuesta del Poder de este año es la privilegiada ubicación que ostenta el principal líder de la oposición. El ex presidente Alan García ha dado un salto, en tan sólo nueve meses, del cuarto al segundo escalafón de la lista. Tal impulso es más que elocuente si se toma en cuenta que en 1981, tras su derrota electoral ante Fernando Belaunde, Armando Villanueva ocupó el noveno puesto. En 1986, Alfonso Barrantes, en su doble condición de alcalde de Lima y segundo lugar en las elecciones presidenciales del año anterior, se quedó con el tercero. En 1991, durante el frágil período inicial de Fujimori, el mismo García se hizo de esa misma ubicación. Y en 1996, el alcalde capitalino Alberto Andrade ocupó el séptimo lugar. La posición alcanzada por García en esta encuesta no tiene precedentes e implica que su cooperación será crecientemente necesaria para la propia estabilidad del régimen.
Un cambio positivo que se ha iniciado es la pérdida de influencia de lo que podríamos denominar, usando un eufemismo, el poder informal en el Perú (aquel que no se corresponde con un cargo público reconocible y claro). La presencia del líder terrorista Abimael Guzmán entre los 10 más poderosos del país fue constante desde 1983 hasta 1992, año en que, tras alcanzar el tercer lugar de nuestra encuesta, fue capturado. Cosa similar ocurrió con el siniestro asesor Vladimiro Montesinos, quien pasó del puesto 12 en 1991 a la cuarta plaza en 1992 y de allí a la segunda en 1993; posición que no abandonaría sino hasta el 2000, poco antes de la caída del régimen que él mismo codirigía, tal como mostró una sugerente carátula de DEBATE (1997) en la cual el rostro del poder estaba dividido en los de Fujimori y Montesinos. Ya en prisión, el año 2001, el ex hombre fuerte del SIN se desplazó a la ubicación 11 y este año lo tenemos en la 15, muy por delante de Fujimori, emplazado a la ubicación 27. En el actual régimen el asesor presidencial informal mejor ubicado es Adam Pollack, en el puesto 19.
Fuera de sector
El sector que más poder ha perdido en los últimos años, como consecuencia de su subordinación a Vladimiro Montesinos y de la generalizada corrupción de la que fue presa, ha sido sin duda el castrense, las Fuerzas Armadas. Durante la década del ochenta fue moneda común encontrarse a un militar en actividad entre los 10 personajes más poderosos del país y a varios más entre los 30. Esta presencia se volvió mucho más predominante durante los noventa y alcanzó su cénit cuando el general Nicolás de Bari Hermoza, ahora preso por corrupción, llegó a ocupar el tercer lugar del top ten del poder. Hoy, sin embargo, el único personaje vinculado a alguna de las armas castrenses y que a la vez figura entre los 30 más poderosos, además del ex capitán Montesinos, es el general en retiro Luis Arias Graziani, asesor presidencial. Sin duda, esa débil participación en las esferas de quienes deciden los rumbos del país queda en total evidencia cuando se pregunta por los más poderosos en el propio sector militar y policial; la respuesta más común entre los encuestados de DEBATE ,más informados que el resto de la opinión pública, es elocuente: el primer lugar es ocupado por la categoría "No sabe/no opina". Los que se animan a contestar mencionan en los primeros lugares a dos civiles: el ministro de Defensa, Aurelio Loret de Mola, y el ex ministro del Interior Fernando Rospigliosi. Recién en el cuarto lugar aparece el general Víctor Bustamante, comandante general del Ejército. No cabe duda de que Montesinos tuvo éxito en desprestigiar a la institución que en la década de los setenta, en momentos en que era la más poderosa del país, lo expulsó de sus filas.
La prensa, en cambio, ha recuperado el sano protagonismo que tuviera hace algunos años. Parcialmente sojuzgada y corrompida en la segunda mitad de los noventa, siempre mostró personalidades independientes que salvaron su honor. Varias de ellas son habituales en los rankings del poder sectorial desde los años ochenta, como César Hildebrandt, por estos días al frente de su enésimo programa de televisión, y Enrique Zileri, director de la revista Caretas. Hildebrandt figura esta vez en el puesto 16 del ranking general y, como ya es costumbre, en el primer puesto del sectorial. Zileri ocupa el tercer lugar, luego de Jaime de Althaus, de Canal N, y por delante de Alejandro Miró Quesada Cisneros, director de El Comercio. Otros periodistas mencionados entre los más poderosos han sido Raúl Vargas, de RPP; Mirko Lauer, de La República y Juan Carlos Tafur, de Correo. No alcanzó una ubicación significativa, aunque debió hacerlo, Rosa María Palacios, respetada abogada y entrevistadora de Antena Tres y RPP.
Otros sectores en los que se han presentado algunas variaciones han sido el eclesiástico y el intelectual. En la Iglesia se repite el primer lugar del Cardenal Juan Luis Cipriani ,quien también figura en el décimo lugar del ranking general, y el segundo, del presidente de la Conferencia Episcopal de Lima, obispo Luis Bambarén. La novedad se presenta en el tercer lugar, ahora ocupado por Gastón Garatea, presidente de la Mesa de Concertación de lucha contra la pobreza. Entre nuestra intelligentzia, el escritor Mario Vargas Llosa continúa detentando el mismo título de intelectual más poderoso del país que se adjudicó en la primera encuesta del poder y que desde entonces no ha abandonado. Esta vez el novelista se encuentra en el puesto 24 del ranking general. En el sectorial es secundado, al igual que en el 2001, por el sociólogo Julio Cotler. La sorpresa en esta oportunidad la trae Salomón Lerner Febres, rector de la Universidad Católica, quien se ha ubicado en el tercer puesto, acaso por su papel protagónico al frente de la Comisión de la Verdad y la Reconciliación.
Ojos y oídos
La influencia directa sobre el Presidente de la República es, sin duda, una de las maneras más eficaces de ejercer el poder. Y resulta sintomático que la extracción u origen de quienes son poderosos mediante este tipo de mecanismos haya cambiado a través de los diferentes gobiernos. Mientras Fernando Belaunde y Alan García escuchaban más a los principales dirigentes de sus respectivas tiendas políticas y Alberto Fujimori prestaba total atención a las insidias de su todopoderoso asesor Vladimiro Montesinos, la percepción de los encuestados es que Alejandro Toledo es principalmente influido por su esposa Eliane Karp. Lo interesante es que, al mismo tiempo, y siempre según los entrevistados, su temperamental pareja ocupa el primer lugar entre las personas a las cuales el primer mandatario no debería escuchar tanto. Entre los más influyentes también aparecen quienes ocupaban, al momento de la encuesta, la jefatura del gabinete y el poderoso Ministerio de Economía, mientras que entre quienes deberían ser menos atendidos en el despacho de la Casa de Pizarro destacan, curiosamente, los archienemigos Fernando Olivera y Alan García.
Este último, como era de esperarse, resulta ser el principal líder de la oposición, seguido por Lourdes Flores. Los encuestados por DEBATE preferirían, sin embargo, que en una situación ideal las riendas del coche opositor las tomaran Lourdes Flores y Valentín Paniagua. El ex presidente del gobierno de transición es la primera referencia de los encuestados al momento de responder quién debería desempeñar un papel más activo en la política, escoltado por el ex Defensor del Pueblo Jorge Santistevan. Como sabemos, ambos nombres se barajaron como posibles premieres en un futuro gabinete de Unidad Nacional. En cambio ,una curiosidad más que se presta a múltiples interpretaciones, en los primeros puestos entre quienes deberían retirarse de la política figuran, nuevamente juntos, García y Olivera.
La evaluación del primer año de Toledo que se aprecia en la Encuesta del Poder de DEBATE es muy crítica, sobre todo con el estilo de gobierno del Presidente. Entre los principales logros de su gestión se mencionan la recuperación de la democracia, el mantenimiento de la estabilidad económica y la concertación, tres conquistas que, si bien han sido promovidas por el líder de Perú Posible, han sido en realidad el producto de un esfuerzo colectivo. A contrapelo, los principales errores que resaltan los encuestados son la creación de expectativas demagógicas, la falta de liderazgo y la mala comunicación con la población; tres falencias relacionadas directamente con el desempeño personal de Toledo como mandatario.
En concordancia con estos errores, los mayores riesgos que enfrentaría el país en el futuro serían el desgobierno, el desborde popular y la caída del régimen. Amenazas que, sin duda, se incrementarán mientras no se avance en la solución de los principales problemas del país: la falta de empleo, la pobreza y, en el escenario actual, el desafío de la regionalización, la recuperación de la confianza y la credibilidad. En última instancia, sólo un esfuerzo presidencial sostenido y sincero por recuperar la confianza y la credibilidad de la ciudadanía le permitirá al mandatario ejercer eficazmente el poder y afrontar con algún éxito la solución de los grandes problemas del Perú.
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Que opina? Ahora se trata de fundar las instituciones - 10/12/2010 11:55:12
"Artículo originalmente publicado en DEBATE N°112, Diciembre 2000 - Enero 2001
Entrevista a Julio Cotler
""Ahora se trata de fundar las instituciones""
Por Augusto Álvarez Rodrich
Julio Cotler ,investigador y ex director del Instituto de Estudios Peruanos y uno de los principales analistas del país, explica en esta entrevista el auge y el colapso del régimen fujimorista, así como las perspectivas, las oportunidades y los riesgos que enfrenta el Perú en el futuro.
Poco después de su colapso, ¿cómo entender el régimen de Fujimori?
El fujimorismo debe entenderse como una gran coalición nacional e internacional en la cual las fuerzas externas ,el sistema financiero internacional, los organismos multilaterales, las agencias de seguridad y las militares, y en algunos casos individuos con nombre y apellido como Luigi Enaudi y Fernando Henrique Cardoso, jugaron un papel predominante como sus más enérgicos soportes, mientras que los peruanos tuvieron un papel pasivo. Después de la turbulencia y el caos de los ochenta, la mayoría de peruanos les dio un cheque en blanco a Fujimori y a las Fuerzas Armadas. La profunda crisis de gobernabilidad por la que atravesaba el país y las nuevas tendencias de la globalización hicieron que, por primera vez de una manera tan explícita, se juntaran fuerzas externas e internas. El cheque en blanco que se le otorgó a Fujimori fue aprovechado para lograr una concentración inaudita de poder. Era una coalición de tecnócratas, militares, empresarios y burócratas interesados, unos de manera más explícita que otros, en forjar esta gran concentración de poder. Desde 1992 pudieron hacer prácticamente todo lo que quisieron, excepto aquello que Fujimori no les permitía por motivos políticos. Y en países como el Perú, en el que prácticamente no había fuerzas sociales y políticas con un mínimo de consistencia, todo régimen autoritario y autocrático deriva en corrupción.
¿Cuál era la agenda que esa coalición le demandaba a Fujimori?
El régimen debía acabar con la subversión y el narcotráfico y poner en marcha las reformas económicas. El supuesto detrás de ello era que, a partir de ahí, en un futuro indeterminado, vendría la democracia. Los dictadores dicen siempre que la dictadura es conveniente para instaurar la democracia. Los empresarios estaban encantados de la vida porque desaparecían los sindicatos, los movimientos sociales, los partidos políticos. No hay que olvidar que, desde 1930, el fantasma del APRA y de los partidos políticos estuvo siempre presente. De pronto se encontraron con un gobierno que era amigable con las grandes y hasta con las medianas empresas, y ya no estaba presente el fantasma del partido aprista. Ahora que existe el peligro de que Alan García regrese, están atemorizados.
¿Qué significó la década pasada para el Perú y los peruanos?
Es la segunda década perdida. En el ámbito político e institucional, estamos en absoluta bancarrota, al igual que, hasta donde entiendo, en el plano económico. En cuanto a lo cultural y lo social, la desorganización y el desaliento son muy grandes. La quiebra de 1992 no tuvo por qué ocurrir. A principios de los noventa, las fuerzas liberales le dieron un respaldo muy fuerte a Fujimori para hacer todas las reformas, y en 1991 las Fuerzas Armadas dejaron pasar todos esos decretos inconstitucionales. Cuando la gente fue a proponerle a Fujimori un pacto para remontar los problemas, él y las Fuerzas Armadas decidieron no llegar a acuerdos con la "partidocracia".
¿El camino autocrático partía de la idea preconcebida de que la democracia era un obstáculo para resolver los problemas del país?
Los militares no querían saber nada con la "partidocracia" porque estaban hartos de la intromisión política en las Fuerzas Armadas porque, supuestamente, los políticos, con toda las críticas a la violación de los derechos humanos, iban a convertirse en un obstáculo para la lucha antisubversiva. Por el contrario, luego se demostró que se pudo acabar con la subversión haciendo las cosas más elementales que se debía hacer, pues éste no era un problema de guerra sino de seguimiento y de captura de los líderes. Lo que se había dicho sobre Sendero Luminoso no era del todo cierto y resultó que era una pésima organización. Por haber sido un grupo absolutamente vertical, al cortarle la cabeza todo se vino abajo, y es que era un sistema de hacienda en el que, si quitas al patrón, todo se derrumba.
La fragilidad institucional que sufre el Perú alcanza incluso a "instituciones" negativas como el SIN o Sendero Luminoso, de las cuales se pensaba que tenían una red tan eficiente que podían sobrevivir a su líder y que tomaría mucho tiempo desmantelarlas.
Siempre quedan redes, pero el movimiento subversivo se desmanteló desde el momento en el que se le cortó la cabeza. Por eso yo insisto con lo del régimen patrimonial, en el cual si sacas al patrón todo se viene abajo porque no hay quién dé ordenes. Es lo más antimoderno del mundo: una empresa en la que todo depende de una sola cabeza es lo peor en la época moderna.
¿Eso explica que alguien como Montesinos pudiera constituirse en un poder en sí mismo en un marco de fragilidad institucional?
Exacto. Y en este momento todos los fujimoristas se consideran víctimas o se muestran sorprendidos con todo lo sucedido, como el señor Tudela. Se trata de una red que es parte de una cabeza, lo cual es un contrasentido, porque una red no puede ser eso. No es como una empresa moderna en la que se reproduce una situación democrática con múltiples focos de poder, con gerencias que compiten con otras, que controlan a otras, con sectores de evaluación, etcétera. En una empresa moderna con múltiples polos y competencias hay algo de reproducción de un sistema democrático.
¿Ello explica la abrupta caída de Fujimori?
Aparentemente, la embajada de Estados Unidos quería que Fujimori dirigiera la transición, pero luego de la difusión del vídeo el Presidente se había quedado paralizado. Montesinos no sólo le orquestaba el libreto político sino que le "armaba" su vida personal: él determinó la salida de Santiago Fujimori, contribuyó al divorcio. Pensemos en lo que contaba Keiko, que cuando Montesinos decía que tenían que salir de Palacio, toda la familia se iba a vivir al Pentagonito. Los tenía aterrados con la historia de que los querían matar o secuestrar; ellos vivían en un estado permanente de terror. Es él, pues, quien le organiza a Fujimori la agenda, quien toma las decisiones; controla las Fuerzas Armadas, el Congreso y el Poder Judicial. Cuando sale Montesinos, estoy seguro de que Fujimori no tenía ni los números telefónicos que necesitaba ni podía pensar en reemplazar a su ex asesor porque en eso consistía la habilidad de éste, en hacerse indispensable. Al mismo tiempo, los del Congreso se encuentran sin director de orquesta y no saben qué música tocar.
¿Cree que en las Fuerzas Armadas hay una cultura institucional muy arraigada sustentada en que el autoritarismo es lo que realmente le conviene al país?
Claro, es la idea de la mano dura.
¿Podría ser el caso de la demanda del comandante Humala, quien ofrecía un planteamiento en contra del régimen de Fujimori pero que, en el fondo, promovía una solución no democrática sustentada en el concepto de un papel estelar de las Fuerzas Armadas en la sociedad?
Por supuesto que no era una posición en defensa de la democracia. Es la idea de que la sociedad peruana es caótica y que la única institución sólida que tiene la capacidad de llevar a cabo "un" proyecto nacional ,porque no se trata de competencia entre varios proyectos sino de uno solo, es la fuerza armada. La idea de mano dura, de que debe haber una persona y no instituciones al mando, forma parte de la cultura nacional peruana.
¿Es posible que, a la luz de las revelaciones y los eventos ocurridos recientemente, dicho concepto se haya debilitado en algo?
Dependerá de cómo se desarrollen las cosas y de si se puede lograr que las instituciones funcionen, porque aquí no se trata de refundar instituciones sino de fundarlas. Si eso ocurre, entonces la gente empezará a aprender a comportarse institucionalmente. De lo contrario, habrá una reversión.
¿Qué significa que una institución funcione? Sunat, por ejemplo, llegó a ser una institución relativamente eficiente para recaudar impuestos pero también para perseguir por razones políticas o de corrupción.
Que tenga reglas universales validas para todos por igual. Yo recuerdo que la gente decía que la Sunat funcionaba eficientemente, y ahora mire todo lo que sabemos. Eso no produce lealtad hacia estas instituciones. Y éstas no tienen que ser organizaciones; las instituciones son normas, reglas y castigos que, bajo determinadas condiciones, pueden organizarse. Una familia es una institución en la cual hay reglas que en algunos casos son explícitas y en otros implícitas. Por ejemplo, en Costa Rica la gente maneja los automóviles como quisiéramos que se haga acá, no hay policías. Cuando las normas se interiorizan, los sujetos son el Estado. No se puede tener un policía en cada semáforo; las personas aprenden que, por su propio beneficio, tienen que respetar las reglas. En Estados Unidos, los ciudadanos pagan impuestos no sólo por temor sino porque saben que eso va a traer mejoras en servicios como las carreteras, etcétera. Ahí nadie sabe quién es el director de IRS. ¿Por qué nadie dice que en el IRS hay una junta de coimeros? Simplemente porque, con el correr de los años, se ha demostrado que es gente honesta y que si has pagado más impuestos de los que debes, te los devuelven; existe confianza en que te los van a devolver.
¿Qué hace que en un país como el Perú se presenten problemas de este tipo y esto no ocurra en otros como Costa Rica o Chile?
En el transcurso del tiempo, las instituciones funcionan y entonces se crea una cultura legal. Lo más difícil de cambiar es un sistema cultural. En esos países hubo una serie de procesos políticos, de fundaciones institucionales con gente respetable. Cuando se funda una institución y se le confía la dirección a una persona, ésta es la que funda la institución y, en la medida en que esta persona se desempeña de una manera decente, establece un ejemplo de conducta. Si en una familia el padre le dice a su hijo que no debe mentir y él lo descubre mintiendo, la doble moral se generaliza. Acá los generales ladrones hablan del valor de la patria y al mismo tiempo se dedican a robar y a comprar armamentos de quinta clase. ¿Cómo alguien puede ser leal y creer en una institución así? Se trata de hacer propias esas instituciones y reglas.
¿Es ésa una lección que se ha aprendido en el Perú?
Creo que, por primera vez en el Perú, estas ideas han calado mucho más de lo que yo recuerdo. Por lo menos hay un sector intelectual, profesional, que ha tomado en serio, por primera vez, la idea de la democracia y los derechos humanos.
¿Es porque se llegaron a difundir pruebas irrefutables de que la "teoría" de defender la democracia y los derechos humanos es positiva y de que, al final de cuentas, el atajo no funciona?
Que a los indios los mataran o se transgredieran sus derechos es algo que ha ocurrido toda la vida. Lo que ha cambiado es que ahora este problema atañe a los periodistas, a los intelectuales, quienes se han dado cuenta de que el tema de los derechos no es sólo una buena retórica. Es lo que ha sucedido en otros países de América Latina, donde sectores de la clase media han hecho suyos los derechos humanos. Si nos ponemos a pensar en Chile, ¿por qué súbitamente aparece ahora con tanta fuerza el tema de los derechos? Lo que sucede es que las clases medias sienten el peligro de perder sus atribuciones naturales y hacen suya esta demanda.
Y presionan socialmente y votan por eso…
Claro. Lo que sucede es que en el Perú no tenemos una clase intelectual ni política, es decir, un grupo relativamente cohesionado. En México, por ejemplo, Octavio Paz regresa en 1968, funda una revista, constituye un grupo y crea una línea y una orientación a través de las publicaciones, todo lo cual se constituye en un valor. Él y las personas con quienes trabajó han contribuido sustancialmente a lo que se está viviendo en ese país. Lo mismo pasó en Chile, donde una clase política y una clase intelectual hicieron suyas las banderas de la democracia y los derechos humanos.
¿Los empresarios peruanos han aprendido que el atajo no funciona? ¿Ahora entienden, por ejemplo, que es mejor apostar por un Poder Judicial honesto y autónomo antes que comprarse un juez?
Yo creo que nadie quería ver las cosas que sucedían. Los empresarios eran los primeros que no querían verlas. Te van a decir que sí han aprendido, pero creo que todavía hay mucho de retórica. Al final, saben que sus abogados pueden comprarse al juez. Ahora, obviamente, hay muchos empresarios que han comprendido que, en términos macro, el Poder Judicial es una cuestión fundamental para el país; en la opinión pública hay, además, cierto sentimiento de que el Poder Judicial es una cuestión importante.
¿No será como cuando pasamos por la carretera y vemos un accidente de tránsito, y durante los siguientes tres kilómetros manejamos con cuidado pero luego volvemos a pisar con fuerza el acelerador?
¿Por qué la gente cruza las pistas en lugar de utilizar los puentes? Hay un problema en el pensar que las normas son para los otros y no para mí. Y no hay que olvidar que en el Perú las diferencias sociales son tan importantes, la estratificación es tan increíble, que la gente ve de una manera muy distante a los "otros"; no hay una imagen de integración ni una conciencia de que lo que les sucede a los demás le puede suceder a uno. Lo que ha pasado durante estos años es un poco lo de Hitler: la población de Weimar olía el humo pero no quería ver qué era lo que se estaba quemando.
¿Por qué no quería ver?
Porque esto ponía en peligro su existencia. Pero ni siquiera en peligro, sino que la incomodaba.
¿Hay algo que le haya sorprendido de todas las revelaciones que se han difundido recientemente sobre cómo manejaba el gobierno de Fujimori los asuntos públicos?
Mucha gente sabía lo que pasaba pero pocos querían hablar. A los que escribían o hablaban sobre estas cosas, se los miraba con descreimiento o ironía. "Estás exagerando", decían. Súbitamente se levanta el telón y ahora todo el mundo habla de lo que sucedió. En este momento encuentras que puedes saber los nombres de quiénes eran los mafiosos, cómo lo hacían, cuánto pagaban, cuánto dinero tenían en Suiza. Éramos muy pocos los que nos atrevíamos a decirlo, en voz baja o en voz alta. Claro, el año pasado las cosas empezaron a cambiar, pero ¿dónde estaban todas las organizaciones gremiales para que lo dijeran? Muchos defendían el argumento del atajo diciendo que la aplicación de las reformas desembocaría en la democracia. Y no estamos hablando de burros sino de gente inteligente. Lo que sucede es que nunca se asumió que la democracia no sólo tiene un valor instrumental sino que posee un valor en sí misma. Hoy en día mucha gente comienza a descubrir que la democracia es una forma de convivencia que favorece el desarrollo económico, la estabilidad política y la seguridad ciudadana. Esto tal vez sea un producto positivo de la década pasada. Tal vez…
¿Por qué algunas personas valiosas que hace algunos años pensaban de este modo apostaron por desempeñar papeles centrales en un gobierno con tantos problemas?
Lo que pasa es que ellos creyeron que las cosas se podían hacer tomando un atajo. Igual que los bolcheviques o los comunistas: "Hay que sacrificar una generación porque después va a venir la democracia auténtica". El camino de la dictadura no lleva a la democracia ni a la respetabilidad porque siempre se busca la manera de sacarle la vuelta.
Sin embargo, para el sector menos informado ,como los niveles socioeconómicos D y E, los que no ven Canal N, las revelaciones recientes sí podrían ser una ingrata novedad que les genere mucha frustración. ¿Qué riesgo implica ello?
Imagino que para muchos es lo mismo de siempre. De Odría decían "roba pero deja obra". Se asume que quien está en el poder se lleva algo, pero se espera que también deje algo. Existe una cultura de profunda desconfianza hacia las instituciones, pero es una cultura que viene de muy atrás y no veo por qué sería de otra manera. Nunca un campesino le ha ganado un juicio a un terrateniente, nunca podría imaginarse que en el Perú una persona subordinada pueda ganarle al que está en el poder. Lo mismo en la justicia militar: ¿cuándo un sargento pudo denunciar a un capitán y éste fue preso? Entonces, ¿por qué ibas a creer en el funcionamiento del Poder Judicial o de otro tipo de institución?
Es decir, ¿lo ocurrido no habrá producido una mayor frustración en la gente porque está acostumbrada a que "así son las cosas, pues"?
Te puede provocar mucha cólera, pero acabas diciendo "así es pues".
¿Se puede cambiar esto?
La situación actual representa una gran oportunidad. Pero el problema es que se tiene que desmantelar todo lo que funciona mal, fundar fuerzas nuevas y que éstas se muestren eficaces actuando democráticamente, porque bajo el fujimorismo se pretendía demostrar que eran eficaces, pero no democráticamente, y eso acaba de todos modos en corrupción simplemente porque no hay manera de fiscalizar. La democracia es, en última instancia, rendición de cuentas del manejo de los recursos otorgados, pero a los militares no les entra en la cabeza el hecho de que se les está dando dinero para que protejan a la sociedad y de que no nos pueden sojuzgar. En esta transición se ha avanzado mucho más de lo que habíamos pensado, precisamente por la debilidad del régimen fujimorista, que era muy fuerte pero tenía pies de barro.
¿Por qué se fue mellando el régimen fujimorista durante los últimos dos años, al punto de que cada vez más personas se atrevieron a hablar? ¿Qué ocurrió para que un vídeo acabara desmoronando todo el aparato, cuando antes la sociedad había aceptado otras cosas?
Los empresarios estaban cada vez más desalentados y desilusionados por el agravamiento de la situación económica. Por otro lado, estaba toda la prensa de oposición. Lo que ocurre es que el sistema empieza a no funcionar como debiera y entonces se va debilitando la idea de tomar el atajo. Y, algo que es muy importante, estuvo la presión del exterior. Fujimori y Montesinos estaban pegados uno con otro, y cuando uno cae el otro también lo hace. Los dos hechos fundamentales para la caída son el vídeo y la decisión de la embajada de Suiza de revelar que Montesinos tenía cuentas en bancos de ese país. ¿Conoce un caso en el que la embajada suiza, de motu proprio, revele que fulano tiene cuentas? Esos son los factores externos.
¿A qué puede aspirar ahora Montesinos? ¿A una estrategia de control de daño?, ¿o pretenderá jugar un papel político más activo en el futuro?
No es un individuo que quiera pasar el resto de su vida tomando sol en Malasia. Va a querer jugar un papel más activo.
¿No cree que se conforme con haber sido, durante casi un decenio, prácticamente el "dueño" del Perú y que diga "ya fue suficiente"?
No, lo que él quisiera es ser el "dueño" del Perú, pero titular.
¿Cómo se puede canalizar en el futuro la corriente social que apoyaba al fujimorismo?
El problema es que no hay liderazgo. La fragmentación se produjo al día siguiente que detonó la crisis, lo cual era predecible, porque si no está el patrón, los capataces quieren agarrarse la hacienda y se la dividen. El que fungía en la historia como el heredero, Tudela, resulta que simplemente los desprecia a todos y no quiere hacer el papel de capataz. Absalón iba a hacer una especie de APRA con izquierdistas provincianos que están asociados ahora con Boloña, ¿se imagina el menjunje ése? La transición política también va a necesitar una transición económica porque, en la medida en que se abran los espacios, las demandas sociales se harán evidentes. El problema es cómo canalizar esto sin regresar al caos de los años ochenta, lo cual no va a ser fácil porque hay mucha demanda embalsada. Por otro lado, parece existir cierto sentido común en pensar que se pueden generar nuevas políticas, pero con estabilidad económica. No tengo idea de cómo enfrentar esto pero ahí serán nuevamente las instituciones las que tengan un papel decisivo.
El fujimorismo era un grupo de gente que pedía eficiencia, estabilidad, crecimiento, orden, aunque no necesariamente con democracia. ¿Cómo capitalizar ese espacio político en el futuro?
La capitalización vendría por lo que Fujimori ha dicho de la partidocracia y la democracia social. Es decir, no partidos políticos ni movimientos sino un gran líder e igualdad de oportunidades que son concedidas por el gran líder; olvídense de democracias, etcétera. Requeriría a alguien del nivel C o D que pueda convocar a la masa a la Plaza Mayor y, por otro lado, decirles al FMI y a los empresarios que sí hay intereses económicos; es decir, un movimiento populista de verdad. Pero no creo que haya liderazgos para eso. El problema es cómo combinar ciertas formas de manejo económico eficaz que aseguren un crecimiento que atienda a todos los segmentos sociales. El nuestro es un país con una obvia vocación populista. Los de Apurímac pedirán carreteras y electricidad, y los de Puno exenciones tributarias. El problema es cómo manejar eso.
Y encima habrá alrededor de 15 candidatos a la presidencia ofreciendo cosas…
Con lo cual las expectativas aumentan. El candidato democrático va a tener que decir que con la democracia sí se come. Pero, cualquiera que sea la consigna, es seguro que se van a presentar expectativas de mejora. No creo que éstas sean muy grandes, que la gente quiera aumentar sus ingresos en cien por cien de un día para otro, pero el nuevo gobierno tiene que dar algunas señales para que determinados sectores estratégicos puedan comenzar a percibir que la situación mejora. Por eso le dieron el beneficio de la duda a Fujimori, porque mostró los logros referentes a la derrota de la inflación y la subversión, de los cuales se habla hasta ahora.
Esto quiere decir que el próximo gobierno requiere legitimarse rápidamente mediante logros concretos y tangibles. ¿Qué pasará si no consigue hacerlo?
Lo mismo que en Ecuador: se produciría una fragmentación política en la que, para llegar a acuerdos, tendrías que dar.
¿Qué riesgos supone eso?
Que el final de fiesta sea Argentina: parálisis en la que el FMI tendría que seguir prestando y poniendo plata para mantener la estabilidad económica y, al mismo tiempo, presiones sociales que se irían acumulando. Por eso es necesaria la fundación de instituciones, y por eso yo no creo que sea suficiente la política de continuar con las reformas como si nada hubiera ocurrido. Por ejemplo, ¿cómo enfrentar la movilización en contra de la privatización de los puertos? Ahora van a pedir la revisión de las privatizaciones, por qué Shougang no puso la plata, cuáles son las condiciones de trabajo, y todo ello con justa razón. Por eso, se requiere una comisión de la verdad no sólo para cuestiones de derechos humanos sino para investigar qué pasó en temas económicos como la deuda rusa. Si no sucede esto, se va a tener la sospecha de que el siguiente en asumir el poder va a repetir lo mismo. Esta comisión de la verdad económica debe tener legitimidad. Pero una vez arreglado el asunto de la comisión de la verdad, hay que seguir adelante.
¿Tendrá el próximo Presidente un cheque en blanco como Fujimori en 1990 o García en 1985?
No creo. Ese cheque vendría condicionado a la continuación de las investigaciones, a corregir los defectos del pasado, a seguir desmantelando las redes y a que me toque algo del crecimiento económico.
Y los tiempos del próximo gobierno, con un Congreso atomizado, pueden ser breves.
Se dice que, durante sus 100 primeros días, un gobierno puede hacer lo que no podrá hacer nunca más. El problema es que, como se quiere ser democrático, se va a tener que funcionar con el Congreso, y ahí no sé cuántos fujimoristas van a bloquear las decisiones, cuánto protagonismo personal va a haber para aparecer en televisión o cuántos irresponsables van a empezar a decir que a tal banco le falta liquidez y a generar corridas. Tenemos todo el rezago de la cultura política anterior y, al mismo tiempo, se requerirán personas cuya legitimidad pueda neutralizar esto. Nombrar primer ministro a Pérez de Cuéllar, por ejemplo, no pudo ser mejor para la imagen interna y externa del país. La situación es tan compleja que existe el riesgo de que entremos nuevamente en una crisis de gobernabilidad tan tremenda como la de los años noventa. ¿Hay líderes capaces de advertir y presionar para que la gente se dé cuenta de cuáles son las consecuencias de las acciones que se pueden tomar?
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Consulte Información en GestionPublica El gobierno de Fujimori y El Plan de Gobierno
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