sábado, 2 de marzo de 2013

¿Debe prohibirse crear nuevas universidades? y Aumentar para avanzar

Alan García

Es Noticia, ¿Debe prohibirse crear nuevas universidades? - 20/10/2011 0:07:48

"Esta semana la educación superior ingresó a la agenda mediática, ante la propuesta del Gobierno de derogar el "beneficio tributario" creado por el Decreto Legislativo No. 882 en la década de 1990. Este permitía que las IEP recibieran un descuento tributario del 30% si, en vez de distribuir las utilidades obtenidas entre sus accionistas, las reinvertían. El beneficio pretendía promover la inversión privada en la educación, un tema en que el Perú constantemente aparece rezagado a nivel mundial.
Para el gobierno, ese incentivo tributario ya no es necesario, puesto que, desde la década de 1990, el número de IEP, así como la inversión realizada por estas, ha crecido de manera exponencial. 49 universidades privadas han sido creadas a partir de esa ley (26 todavía no consiguen la autorización definitiva de funcionamiento, pero actualmente operan con una autorización provisional). Todas, claro, gozaron de aquel beneficio tributario. Y han experimentado una gran rentabilidad: las tres universidades privadas con mayor ritmo de crecimiento aumentaron en 20% sus números de alumnos por año; en el caso de las públicas, este crecimiento fue mucho menor, cercano al 8%.
Sin embargo, este apogeo de IEP no ha ido de la mano con una mejora en la calidad educativa. De hecho, tan solo tres universidades peruanas están consideradas entre las 100 mejores de América Latina (si bien los rankings no son ley, la tendencia es clarísima).
Ante ello, en los últimos años se realizaron varias medidas con el objetivo de detener esta explosión educativa:
- En el 2005, una ley prohibió crear filiales universitarias, pero fue derogada por el Tribunal Constitucional en el 2010 por ser declarada inconstitucional.
- En el 2008, otra prohibió crear nuevas facultades de Educación en el país.
- En agosto del 2009, el Colegio de Abogados de Lima presentó al Congreso un anteproyecto de ley para suspender la creación de nuevas facultades de Derecho, pues en ese entonces existían más de 97,000 abogados en ejercicio y más de 82,000 estudiantes de Derecho. No prosperó.
- En diciembre del 2009, el gobierno de Alan García presentó al Congreso un proyecto de ley para suspender la creación de nuevas universidades, al considerar un exceso que el Perú tenga 98 universidades y 400 filiales y sucursales. Tampoco prosperó.
Dada la polémica, consideramos que la pregunta de la semana debía tratar ese tema.

¿Cree que es necesario detener el otorgamiento de licencias de funcionamiento a nuevas universidades?
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Más de la mitad de votantes cree que hay demasiadas universidades y debe detenerse de manera permanente el otorgamiento de nuevas licencias. Al parecer existe la percepción de que han proliferado las universidades informales, o, en todo caso, de muy baja calidad, opinión que comparte el gobierno. "Hay instituciones que ofrecen maestrías a 100 soles mensuales o vía Internet, sin la mínima exigencia académica, y eso es una estafa. La meta es acabar con eso y con la sobreoferta de profesionales", declaró el director nacional de Educación Superior del Ministerio de Educación, Manuel Solís.
Otro grupo importante (38%) no cree que las licencias deban detenerse para siempre, sino por un tiempo, mientras mejora la regulación y las instituciones encargadas de fiscalizar la calidad educativa.
Tan solo el 3% rechaza que se detenga la expedición de licencias.
Ciertamente solo detener el otorgamiento no soluciona el problema real: la mala calidad educativa. Incluso podría ser más perjudicial: si baja la oferta educativa, las existentes no tendrán que competir tanto para atraer a los estudiantes. El tema clave es regular la calidad, y ello solo puede ser posible mediante una fuerte fiscalización. Para eso fue creada la Comisión Nacional de Evaluación y Acreditación Universitaria (Coneau) en el 2006. Sin embargo, increíblemente, la evaluación y acreditación es voluntaria. Y, además, hasta el año pasado la institución solo tenía los estándares de calidad de las carreras Derecho, Educación y Salud. Es decir, todavía no tiene el marco de evaluación preparado. Como vemos, falta mucho para que los peruanos podamos decir que tenemos una educación superior de calidad.
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Noticia, Aumentar para avanzar - 18/10/2011 18:35:16

"El Ministro de la Producción en declaraciones en un noticiero matutino hoy indicó su preocupación por la oposición que se ha registrado en el Congreso al DECRETO DE URGENCIA Nº 051-2011 del Ejecutivo que pretende aumentar el absurdo tope a los sueldos en el sector público que fijo el ex -Presidente Alan García y que es quizás el principal factor que explica el grado de inefectividad del gobierno en los últimos años. Compartimos la preocupación del Ministro y nos parece loable que un miembro del gabinete salga públicamente a defender una medida que es tan importante para el país pero que expone a quien la propone a la crítica fácil y populista de quienes arguyen que un sueldo tan alto no se justifica o que es una oportunidad para cometer abusos. Ya hemos comentado (CD 19/08/2011) que estas críticas no tienen ninguna base si se busca personal altamente calificado y que los abusos no se originan por la existencia de un sueldo elevado sino por las debilidades institucionales y la falta de transparencia que justamente no pueden ser combatidas sin mejor personal.
Hace poco más de cinco años, cuando algunos criticaron el absurdo tope de sueldos para el sector público, nuestro anterior Presidente indicó que quien no quisiera trabajar para el Estado por el sueldo máximo de 15,600 soles mensuales que él fijó "se podía ir". Efectivamente, muchos se fueron, incluyendo muchos de los más competentes, que no tuvieron dificultad en obtener trabajos mucho mejor remunerados en un sector privado en fuerte crecimiento y con cada vez más serios problemas de escasez de talento. El lector se imaginará que si esto fue un problema a inicios del gobierno pasado lo es más grave aún hoy porque los sueldos promedio han aumentado fuertemente desde entonces, pero el absurdo tope de García sigue vigente.
Como se puede ver en el gráfico adjunto, los sueldos anuales promedio de los trabajadores con educación superior universitaria en Lima han aumentado en 60% entre setiembre del 2006 y setiembre del 2011. Así, para quienes planteaban que el tope de sueldos se aumentase a 25,000 soles mensuales, tal aumento -justamente de 60%- sólo mantendría la relación que ya existía en el 2006 entre el sueldo máximo en el sector público y los sueldos promedios de los trabajadores calificados. Cabe notar, además, que el presupuesto inicial de apertura del Gobierno Nacional 2011, cuya adecuada ejecución depende en buena parte de la calidad de los principales funcionarios públicos, es 71% mayor al del 2006. Los recursos que deben gestionar los funcionarios públicos son hoy mucho mayores que hace sólo cinco años y esta tendencia se mantendrá en el mediano plazo. Por ello, lo correcto, como hemos argüido antes, es que no se ponga un tope de sueldos sino que estos sean fijados según sea necesario para asegurar la calidad del personal requerido.
Como comentó el Ministro de la Producción, resulta muy difícil formar los cuadros del propuesto nuevo Ministerio de Desarrollo e Inclusión Social si el Congreso ni siquiera ha aceptado la eliminación del tope de sueldos de 15,600 soles mensuales para profesionales altamente calificado. Mejorar el diseño, la planeación presupuestal y la ejecución de los programas sociales resulta indispensable para cumplir con la promesa central de este gobierno. Para ello se requiere de personal altamente capacitado que, sin tener que ganar necesariamente lo mismo que en el sector privado, no tenga que sacrificar el bienestar económico de su familia para poder trabajar para el Perú. Al igual que el Ministro de la Producción, el Presidente y el Premier deben plantear a la población la necesidad e importancia de esta medida y, garantizarle la calidad y transparencia del proceso de selección del reducido número de profesionales necesarios para ocupar los altos cargos técnicos que aseguren la mayor efectividad del gobierno.
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Que opina usted? Ollanta Humala: entre Hugo Chávez y Lula wannabe - 23/08/2011 23:54:04

"El movimiento de los Indignados en España ha tenido fuertes repercusiones en ese país. En igual forma se han desatado estallidos sociales en diversos lugares de Europa e inclusive Estados Unidos. Se podría decir que lo que sucede en África también. Sin embargo las protestas no son exclusividad de esos continentes. En América Latina también los hay, aunque se podrían describir como parte de la paradoja latinoamericana, en la cual altos crecimientos económicos no se condicen con la popularidad de los presidentes salientes, Alejandro Toledo y Alan García.
Jorge Castañeda, intelectual y político mexicano, escribe un interesante artículo sobre este fenómeno y lo publica en El País de España. Allí señala el movimiento de los indignados en España y hace un análisis sobre la paradoja de América Latina, del cual se ha sacado el título de este post. Recomendamos su lectura:
Los indignados de América Latina
Los estallidos sociales y políticos de España y de Londres y otras ciudades inglesas tienen algo que ver con la primavera árabe, en la medida en que todos encierran un componente económico importante, aunque no fuera decisivo. El hastío con un sistema político partitocrático en España, la inminencia de sucesiones dinásticas o la perpetuación de las mismas bajo regímenes dictatoriales, se combinó con recortes presupuestarios y un sentimiento de exclusión que no encontraba cauces institucionales.
Pero lo que hoy sucede en Chile, y también en otros países latinoamericanos con menor intensidad, es algo muy distinto, y más enigmático. Se presta a una especulación algo superficial y a la vez más entretenida que en los otros casos.
Como ha sugerido este diario en su editorial del 11 de agosto, lo extraño de Chile es la conjugación del éxito económico con la impopularidad presidencial y la movilización estudiantil masiva contra el Gobierno de Sebastián Piñera. No me refiero al supuesto milagro económico chileno de los últimos 25 años, sino al desempeño en 2010 y 2011: un crecimiento del 5,2% el primer año, y previsiones del 6,5% o más para este.
Como era de suponer, la buena gestión macroeconómica de los Gobiernos de la Concertación y del actual, aunada al sostenimiento de los precios del cobre gracias a la insólita demanda china, le permitió a Chile una caída muy moderada en 2009 (1,5%), y una posterior recuperación muy vigorosa.
Y entonces ¿por qué decenas de miles de estudiantes chilenos -cada vez más acompañados por sus padres- han tomado las calles de Santiago en las manifestaciones más nutridas (y más violentas también) desde el fin de la dictadura en 1989? Y ¿por qué Sebastián Piñera tiene el peor índice de popularidad (26%) desde la transición en 1989?
En principio, por motivos muy concretos: la gratuidad y la calidad de la educación superior en un país donde obviamente se fue demasiado lejos en la privatización de las universidades, y también, en un segundo momento, para protestar contra la represión excesiva de las primeras manifestaciones. Pero no basta esta explicación. Quizás también la movilización se explica por razones parecidas a las que explicaron en parte la paradoja peruana, reflejada en las elecciones presidenciales de junio.
Perú ha sido el país de la región con los mejores resultados económicos del último decenio. Creció a un promedio de casi un 6% al año, redujo seriamente la pobreza, y hasta la ancestral desigualdad del país disminuyó, aunque modestamente.
Y, sin embargo, los dos presidentes responsables de este notable logro, Alejandro Toledo y Alan García, terminaron sus respectivos mandatos con índices de popularidad patéticos, y fueron aplastados en las urnas, de distintas maneras, por un personaje indescifrable y excéntrico, Ollanta Humala, que va y viene de un día a otro entre un clon de Hugo Chávez y un Lula wannabe.
Un fenómeno análogo ya se vislumbra en Uruguay, el país que más avances ha alcanzado en materia social y económica en América Latina desde principios de siglo. Ha reducido la pobreza externa a una mínima expresión, manteniendo tasas de crecimiento económico envidiables, entregando una computadora personal para niños a cada alumno de Primaria en el país. Vive un boom (o burbuja) de bienes raíces en Montevideo impresionante. Entonces ¿por qué el Frente Amplio se encuentra dividido, las encuestas de popularidad del Gobierno y del presidente Mújica se tambalean, y reina un ambiente de apatía y pesimismo en la República oriental?
Por último, la impenetrable Argentina. Después de la debacle de 2001-2002, ha gozado de una expansión económica impresionante, alcanzando un increíble 9,2% en 2010, y probablemente por encima del 7% este año. La inflación ciertamente es superior a la que el Gobierno dice, gracias a un índice manipulado, pero sigue bajo control. La presidenta, Cristina Fernández de Kirchner, se mantiene como la gran favorita para triunfar en las elecciones presidenciales de octubre, gracias a estos datos, a la división de sus rivales y al efecto viudez (sigue casi siempre vestida de luto por su fallecido esposo, Néstor Kirchner), pero en las últimas elecciones provinciales, en la capital federal, en Córdoba y en Santa Fe, sus candidatos han perdido -por mucho- y la oposición ha ganado. Arrasó en la primaria del 13 de octubre, pero algo de malestar subsiste.
¿Qué sucede en América Latina? Hay respuestas parciales y parcialmente ciertas. El crecimiento es real, se dice, pero la desigualdad persiste, y se torna cada vez más intolerable, justamente, debido al auge económico. Verdad a medias, porque efectivamente la desigualdad subsiste, pero como han demostrado Nora Lustig y Luis López-Calvo en un trabajo comisionado por el Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo resumido en estas páginas hace algún tiempo, entre los años 2000 y 2007 disminuyó en todos estos países (y en México y Brasil también). Es cierto que la crisis de 2009 pudo haber detenido la tendencia en algunos países (en Brasil, no, por ejemplo) y en Chile, por ejemplo, la reducción ha sido mínima, sobre todo a la luz de tantos años de éxito económico. Pero tampoco ha sido revertida ni fue motivo de movilizaciones antes.
Otra explicación cierta pero insuficiente reside en el rechazo de amplios sectores de la población, sobre todo entre jóvenes, a un sistema de representación democrática que al ser restaurado o iniciado hace años parecía una maravilla (a la luz de las dictaduras anteriores), pero que con el tiempo se ha esclerotizado. Se ha vuelto una garantía de monopolio de una partitocracia cada vez más odiosa por excluyente y burocrática, en ocasiones corrupta, que ha generado anticuerpos como la candidatura independiente de Marco Enríquez-Ominami en Chile, de Marina Silva en Brasil y del propio Humala en Perú.
Otro posible motivo, más preocupante porque es más difícil de atender, consiste en la falta de empleos para jóvenes, incluso con educación universitaria, en muchos de estos países, tanto por las dimensiones de la economía informal como por la exigüidad y la rigidez del mercado formal de trabajo.
En muchos casos -quizás no en Brasil- el auge económico ha sido generado por el boom de commodities en el mundo: hierro, cobre, soja, carne, petróleo, azúcar, etcétera, que trae divisas y atrae inversión extranjera, pero genera pocos empleos. El fisco tiene dinero, puede gastar incluso en política social y combatir la pobreza, pero los jóvenes de las ciudades no encuentran trabajos bien pagados, o trabajos a secas. Los indicadores macro se ven bien, la política social funciona, pero al sector llamado nini (ni estudian ni trabajan) no le llegan los beneficios de la insaciable demanda china e india, motor de estas economías.
El problema de fondo yace quizás en un sentimiento de inequidad: al país le va bien, pero a mí no, o en todo caso no tan bien como yo quisiera, como yo pienso que merezco, como debiera ser. El ensanchamiento de las clases medias latinoamericanas -espectacular a lo largo de los últimos 15 años en varios países- no se ha visto acompañada de una adecuación de las instituciones propias de sus democracias representativas, de sus aparatos educativos, de la inserción juvenil en los mercados de trabajo, de construcción de ventanas de acceso a la cultura. Conviene recordar al respecto, guardando todas las proporciones, las Casas de los Jóvenes y de la Cultura que creó André Malraux durante parte de las llamadas tres décadas gloriosas, es decir, el momento de la expansión también espectacular de las clases medias en Francia. Pero recuérdese también el desenlace: Mayo del 68, y la famosa expresión de Pierre Viansson-Ponté, en la víspera del estallido: ""Francia se aburre"".
La transformación social de América Latina en los últimos 15 años ha sido fenomenal. La mutación política la antecedió, la permitió y la alentó, pero hoy su expresión se ha transformado en un acompañante disfuncional, que crea más problemas de los que resuelve. La región necesita nuevas estructuras políticas, educativas y de acceso a la cultura y a la diversión. Son los costes del éxito, o de la prosperidad.
Jorge Castañeda fue canciller mexicano y es profesor de la Universidad de Nueva York y de la Universidad Nacional Autónoma de México.
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Noticia, Rosa María Palacios sobre Twitter - 24/06/2011 12:11:43

"Hoy nuestra bloguera invitada es Rosa María Palacios.
Rosa María está a punto de alcanzar los 70 mil seguidores en Twitter y es la periodista política más seguida en las redes sociales.
Los periodistas tenemos una relación agridulce con Twitter, pero la de Rosa María, que expone su chamba ante millones de personas cada noche, lo es mucho más. Ella ha tenido la generosidad de regalarme este texto sobre una visión muy honesta -candid, dirían los gringos- de Twitter, los tuiteros, los trolls, los nativos digitales, el medio, el mensaje y, claro, del periodismo, que en el fondo de eso se tratan estas líneas. Disfruten.
(Con) Viviendo en Twitter
Hace más de un año mi amigo Marco Sifuentes me convenció de tener una cuenta en Twitter. Yo lo seguía en su blog "Utero de Marita" hasta que, un buen día, nos anunció que dejaba la crónica diaria para dedicarse a atender sus cuentas de Facebook y de Twitter. Fue la primera vez que escuché la palabra y no le encontré mucho sentido al sistema de comunicación. La verdad es que estaba más apenada por el abandono a sus lectores que por el nuevo sistema del que me hablaba. ¿Frases de 140 caracteres? ¿Seguidores ("followers")? ¿Para qué quiero, voluntariamente, que alguien me siga? ¿A dónde me va seguir? Eso parece un monumento al matrimonio entre el exhibicionismo personal y el voyeurismo, pensé. Al Facebook nunca había entrado y, probablemente nunca entraré. Soy una persona con una vida pública y una vida privada y he tratado, en lo posible, que estas no se invadan mutuamente. Finalmente, me parecía que para transmitir un contenido informativo ya tenía acceso suficiente a medios masivos. ¿Para qué perder el tiempo?
Meses después me despertó la alerta de tsunami a raíz del terremoto de Chile de febrero del 2010. Me encontraba durmiendo frente al mar, con la casa llena de niños y jóvenes. Gracias a que entraron a mi cuarto y me sacaron, literalmente, de la cama y a que, finalmente, no pasó nada en nuestra costa, evacuamos al cerro más cercano. Trabajo en televisión pero no veo CNN a las 3.30 am. ¿Por qué nadie me aviso? ¿Cómo se enteraron los demás? Ahí descubrí la inmediatez del Twitter.
Con la asesoría de Marco y José Alejandro Godoy y la ayuda práctica de una de mis hijas abrí una cuenta. "¿Quién me va a escribir?" pregunté. "Tu espera nomás", me advirtieron. Debes seguir a algunas personas, tratar de poner mensajes de interés todos los días y, en lo posible, contestar a los que te piden respuesta. Eso fue todo.
Seguí a muy pocas personas. Periodistas y portales de noticias para recibir titulares al instante e información relacionada con el trabajo. Algunos, pocos, amigos (reales) y punto. No he cambiado mucho esa práctica. Eso me permite recibir una cantidad manejable de información. Sin embargo, con el paso de los meses y a raíz de la campaña electoral municipal y, luego, con las elecciones generales del 2011, el ingreso de comentarios fue explosivo. En el Twitter no sólo tú sigues a alguien cuyos contenidos son de tu interés, sino que alguien te sigue a ti. Hoy, con más de 68,000 seguidores es imposible poder contestarles a todos.
Por lo general, coloco los titulares del programa Prensa Libre que se emite en vivo de lunes a viernes, a las 11.00 pm, un par de horas antes. Son un breve resumen de los reportajes que vendrán y el anunció de la entrevista en vivo. En las mañanas, cuando tengo tiempo en Radio Capital, hago lo mismo, con la diferencia de que ahí tengo una computadora que me permite ir leyendo los comentarios que entran (lo que, obviamente, no puedo hacer en la televisión).
Cuando tengo un pedido urgente como puede ser conseguir un donante de sangre, un medicamento raro o encontrar a una persona perdida, "retwitteo" el mensaje; es decir, se lo mando a los 68,000 seguidores que me siguen. De esa forma puedes crear rápidamente una cadena de ayuda. Como es obvio, el mecanismo es muy útil para emergencias de todo tipo, ya sea un terremoto, una alerta de lluvia, el desarrollo de un asalto con rehenes o un tremendo atracón de tráfico. Sirve también para las buenas noticias, como la del otorgamiento del Premio Nobel de Literatura a Mario Vargas LLosa
Trato de responder, en la medida de lo posible, con respuestas (tweets) generales. Como indiqué, tienen no más de 140 caracteres, así que la precisión es importante. Es útil cuando mucha gente hace la misma pregunta, pide la misma información o solicita una opinión. Pero muchas veces debo responder uno por uno.
Me imagino que para un adolescente ser tratado de señor y de usted debe ser un tanto extraño. En las redes no sabes la edad de tus interlocutores. No tienes más datos que lo que han escrito. Yo asumo que todos son adultos interesados en asuntos públicos; sin embargo, he notado que la mayoría de veces se trata de personas muy jóvenes, con poca experiencia y grandes opiniones. La horizontalidad en el trato tiene sus pros y sus contras. Hay más libertad, pero menos respeto por el otro. Además, en mi caso, mis interlocutores tienen la ventaja de juzgarme por mi trabajo o por lo que creen que es, o debería ser, éste y, a veces, hasta por una vida privada que no conocen. Yo no tengo en casi la mayoría de los casos más información que la que proporciona el perfil de quien me escribe. Es decir, poco menos que nada.
Durante la campaña el ingreso de tweets se volvió casi inmanejable. Decidí leerlos, pero no contestar todos. Sólo la lectura me demandaba una o dos horas de trabajo, generalmente entre las 12.30 y 2.30 a.m. que es el tiempo que uso para quedarme dormida. Es imposible estar expuesta a las luces de un set de televisión y pretender irse a dormir apenas termina el programa. El cuerpo tiene que habituarse nuevamente a la noche y eso demora un poco. Una vez que lo aceptas puedes trabajar en el enloquecido horario que tengo y levantarte a las 10.00 am sin cargo de conciencia.
En mi experiencia diría que sólo un porcentaje muy pequeño de "twitteros" participa activamente en el Twitter. Para la inmensa mayoría es un mecanismo para obtener información, pero no para compartirla. Sin embargo la minoría que sí participa suele ser apasionadamente activa.
He encontrado buena información, ingenio, cultura, datos (muy buenos) y testimonios de primera mano sobre asuntos públicos. En algunos momentos han sido claves para encontrar pistas o testigos en una investigación. También hay una enorme solidaridad. Hay muchas causas que se promocionan, supongo con éxito, por esta vía. Es además una fuente extraordinaria de humor. Algunos te hacen reír y mucho. Es, del mismo modo, una fuente de cariño y un termómetro del estado emocional de un grupo poblacional muy especial: jóvenes, la mayoría solteros, con educación superior, acceso a Internet y necesidades de atención y participación pública. En general, el ego lo tienen grande pero sospecho que en la vida real son bastante más inseguros y tímidos de lo que aparentan ser en el Twitter. Supongo, no lo sé bien, que algunos tienen una vida paralela en estos medios. Una forma de parque de diversiones virtual donde, como dice la vieja canción, "la pinta es lo de menos" y la capacidad verbal lo que distingue y da prestigio.
La concisión del mensaje obliga a la exactitud, a prescindir de lo irrelevante y a usar el idioma con ingenio. Hay "twitteros" famosos por su capacidad de voltear las palabras de un político y convertirlas en frases de humor negro. Hay otros que pueden dar breves opiniones pero muy relevantes casi sobre cualquier cosa. Y si necesitas casi cualquier dato, habrá alguien que te lo de. Desde una tabla de mareas hasta el estado del tráfico en la carretera. El uso de un celular con internet te facilita conectarte desde cualquier lugar. Incluso mandar fotos o videos de manera instantánea, aunque yo, todavía, no aprendo a hacerlo. Así nos pasa a los que no somos nativos digitales. Este medio resulta extraordinario para transmitir noticias al instante desde cualquier lugar del planeta y facilita mucho el trabajo periodístico.
Sin embargo, lo que caracteriza al Twitter, como a la radio, es la inmediatez. Sus usuarios quieren todo aquí y ahora. Y la ausencia de satisfacción instantánea suele ser duramente atacada. Son, como he dicho, en su mayoría jóvenes y la paciencia no es su fuerte. La inmediatez tiene también sus costos en calidad de la información, verificación y contraste de las fuentes. Por eso, hay que tener enorme cuidado al retransmitir un mensaje.
Hay también, entre los que participan, una tendencia a dar órdenes y asumir "el control". "Lo que tienes que hacer es un informe sobre …" o "debes entrevistar a ….". Lo curioso es que no se trata de simples pedidos o sugerencias. Estos además vienen acompañados de curiosos retos descalificantes como "seguro usted no se atreve a entrevistar a……" o "usted nunca haría un reportaje sobre…..". Es gracioso contestar que lo que sugieren ya se hizo, muchas veces la noche anterior. Mi respuesta es casi siempre la misma: "es una lástima que no vea el programa".
En este proceso de horizontalidad asimétrica (yo no conozco a la persona que me escribe) se producen fenómenos interesantes. Muchos de los que se dirigen a mi "me conocen". Es decir, nunca en mi vida he tenido un contacto personal con estos "twitteros" pero ellos han creado en su propia fantasía un personaje que corresponde a la percepción (y prejuicios) que tienen de mí. Ese personaje poco o nada tiene que ver conmigo en la realidad o, por lo menos, yo no me reconozco en él, pero sus interlocutores se sienten con la absoluta libertad de decirle todo el tiempo cómo debe hacer su trabajo y advertirme, como profetas, qué es lo que yo pensaré, sentiré u opinaré de cualquier tema sobre el cual no he dicho nada aún. ¿Ejemplos? "No sabes entrevistar", "deberías preguntar de esta forma", "por qué no pregunta lo que yo le digo", o ataques de frivolidad "twittera" que debate sobre el color de mi ropa, mi pelo o el tipo de reloj que uso. No creo que en la vida "real" ninguna de estas personas se acercaría a mí y me hablaría en los términos de confianza en los que escribe y, probablemente, le parecería socialmente inaceptable darle ordenes a un desconocido o tutearlo si le dobla la edad; sin embargo, no tienen ningún límite para hacerlo en el Twitter. Para quien no está habituado a este lenguaje, a veces brutal, uno podría atribuirles a estos interlocutores desde una conchudez superlativa, hasta un problema de severos malos modales.
Otra de las cosas que me sorprenden de esta interacción son los problemas de comprensión lectora o de déficit de atención. Apenas pongo los titulares pasan unos minutos y ya están preguntando ¿Qué hay esta noche en Prensa Libre? Me deja perpleja la pregunta. Lo acabo de decir, pero ¿no lo leyeron? ¿no lo entendieron? ¿requieren algún tipo de servicio personalizado e instantáneo?
Como todo medio de comunicación, el Twitter es también un imán de locos. Pero con la ventaja, para el agresor, de que aquí todavía puedes ocultar tu identidad. Eso le da poderes especiales a gente seriamente perturbada que reclama una forma de atención enfermiza. Se trata, en su versión más grave, de acosadores. Como no obtienen la atención que creen merecer se tornan sumamente violentos, tanto en su lenguaje (soez por lo general) como en su ímpetu por descalificar a quién consideraran "injustamente famoso". Frases como "no eres periodista sino abogada" o "te me caíste" son las clásicas, de las que puedo reproducir. Los más elaborados preparan caricaturas, videos, reproducen y distorsionan parte de mi trabajo para desvalorarlo cientos de veces. Esto va más allá de la libertad que tiene cualquiera de gustar o no o de aceptar o no un contenido informativo. No es tampoco un problema de ideología, aunque estos raros sujetos suelen presentarse como radicales de izquierda. Por consejo profesional hay que darles atención, pero muy poca. Suelen tenerle pavor al contacto físico así que su agresividad será, casi siempre, solo verbal. Una nula atención les causa un enorme daño emocional y hace que se vuelvan más violentos. Sin embargo, en tiempos electorales los bloqueo.
Efectivamente, el Twitter tiene una función que permite al usuario bloquear a aquellos seguidores que desee. Así, no recibirá nunca más sus mensajes. Empecé a usar esta herramienta en las elecciones generales porque estas exacerban a los seres más enloquecidos de la web. Sin embargo en tiempos de elecciones son las "portátiles políticas" las que más daño hacen. Se trata de falsos usuarios que, a veces, corresponden todos a una misma persona, de determinado partido, que no sólo hacen propaganda por su candidato favorito, sino que se dedican a descalificar al adversario con las mentiras más salvajes y, de paso, a los periodistas. Cada usuario debería poner una foto o un "avatar" que lo identifique. Cuando no lo hace, el sistema le asigna un dibujo en forma de huevo. Si la persona que ataca es un huevito y no tiene ningún seguidor (es decir, son cuentas nuevas), lo más probable es que sea un miembro de estas portátiles.
Otra forma de referirse a los faltosos es con el nombre de "trolls". Por lo general, el consejo más común es que no les contestes y así desaparecerán. Yo empecé mi actividad en Twitter haciendo exactamente lo contrario. Me toco mi primer difamador. ¿Y por qué lo voy a aguantar? Al final, termino rectificándose entre aplausos, cosa poco común en este medio. Sin embargo, se trataba de una persona identificada y con un blog. Por lo general los trolls son anónimos y esa es su fortaleza.
En esta campaña desarrollé otra estrategia que resultó muy útil y divertida. Es difícil para muchos comprender cuál es la naturaleza de mi trabajo. La culpa no es sólo de los twitteros sino también de los periodistas que se convirtieron en instrumentos de propaganda política. Sin embargo, las portátiles y los trolls de todos los grupos políticos asumieron posiciones salvajemente beligerantes. Mi posición en la campaña fue bastante simple: tratar de buscar la verdad en un escenario de confrontación y de mutua descalificación, recordando a las partes sus debilidades y desaciertos. Es decir, hacer periodismo. Eso enardeció a todos. Como me dijo un twittero "mejor hubiera hecho campaña por uno sólo en la segunda vuelta, así sólo la atacaba el 50%". En vez de contestarles uno por uno o simplemente ignorarlos comencé a reenviar algunos de estos mensajes hostiles a los miles de seguidores de mi cuenta. No tuve que hacer nada más, para que, la solidaridad natural de estas redes funcionara. Cientos de usuarios furiosos se dirigían directamente al agresor. Luego procedía a bloquear y, a veces, como una gracia, le decía "chau" en un último mensaje. Lamento haberlos llenado de basura hostil pero el experimento funcionó a las mil maravillas. Y creo que sirvió para que muchos supieran qué es lo que los periodistas aguantan cuando tienen el sincero deseo de tener una mejor vía de comunicación con la audiencia.
Mi trabajo es público pero no soy funcionaria pública. Sin embargo es bastante común que mis interlocutores me traten como si lo fuera. Tal vez sea una manifestación más de la poca o nula institucionalidad del Estado peruano o de la ignorancia juvenil respecto a mis supuestos "poderes". Tengo desde pedidos de normas (como si yo fuera el Poder Legislativo), resolución de conflictos, asesoría jurídica y tramite documentario ("ya hice mi pedido al Ministro/Alcalde/Director pero no me hace caso" es la formula común) además de una variedad de "injusticias" que yo (sí, ¡yo misma soy!) debo resolver y que obviamente están fuera de cualquiera de mis más remotas posibilidades. Y así como piden, juzgan. Entiendo que un funcionario público debe rendir cuentas por su labor porque maneja dinero del Estado y responsabilidades públicas. Ese no es el caso de un periodista. Sin embargo, nuevamente la poca institucionalidad nos hace pararrayos de las furias sociales y éstas se manifiestan muchas veces no contra los actores políticos sino contra el mensajero. Matarlo sigue estando de moda y de las formas verbales más primitivas que puedan imaginar.
Otro habitante común en estas redes es el conspirador, o el que "sabe" de teorías de la conspiración. Este curioso personaje siempre sabe de todo. Desde lingotes de oro sacados de un supuesto "Paititi" por los Fujimori hasta la oportunidad o razón del próximo terremoto. Por cierto cuando les pides las coordenadas del Paitii (la famosa ciudad perdida), no responden aunque suelen ser muy hostiles sino son tomados en serio. Los conspiradores gozan también del chisme político del tipo, "Nadine Heredía se compró una casa en dos millones de dólares", "ya va a nacer el próximo hijo de Alan García", "Hugo Chavez está llegando a Lima para saludar a Humala" y cosas por el estilo. Obviamente esta es información descartable. Lo mejor, ni contestar.
El más mínimo intercambio no protocolar entre dos o más "famosos" es percibido y promovido como una "bronca". Hay quienes la buscan y la encuentran y hay quienes las evadimos. Yo contesto de la forma más educada posible y me retiro, pero he constatado que algunos parlamentarios aman las peleas descalificantes por esta vía como una extensión del debate parlamentario. Creo que, en mi caso y en el de ellos, ésta no es la vía adecuada, pero no todos parecen tener los filtros necesarios entre su cerebro y el teclado y disparan sin medir las consecuencias que sus palabras tienen en su vida pública. Un anónimo puede decir lo que quiera y su máxima sanción será el bloqueo o la indiferencia. Un personaje público merecerá el repudio general si es que no escoge bien las palabras adecuadas.
Otro personaje común en Twitter es el loquito ortográfico. Este, pobre, sufre bastante dado que en las redes la ortografía ésta subordinada al mensaje. Es decir, vale poco. Si yo corrigiera lo que leo me dedicaría solo a eso. Sin embargo a mi no me perdonan una. Suelen ser muy agresivos, sospecho que corregirme les da esa gratificación instantánea, tan buscada en estos medios.
¿Es un vicio el Twitter? ¿El del vouyerista que sólo lee? ¿El del exhibicionista que narra paso a paso hasta sus más leves movimientos estomacales? Es posible que lo sea. Mi recomendación es crearse una rutina. Por ejemplo, yo asocio el Twitter al trabajo, así que no twitteo los fines de semana, pero confieso que si miro en mi teléfono los mensajes. Tal vez venga un tsunami ¿no? A veces, los domingos en la noche, viendo los programas políticos lo hago, pero por lo general concentro mi atención de lunes a viernes.
También debo confesar que hay una cosa que sólo podré hacer en Twitter a partir de estas elecciones y que será un vicio irresistible: ver debates presidenciales. Una puede tener la experiencia de ver en televisión un evento político en familia o con un grupo de personas alrededor con los que intercambia impresiones. Hacerlo con 60,000 personas a la vez es extenuante pero divertidísimo. Los comentarios más ingeniosos, severos, benevolentes, destructivos o halagadores se recogen en tiempo real y hacen que la experiencia sea verdaderamente colectiva. El duelo verbal se da entre los espectadores que convierten hasta al más soso de los intercambios verbales de los candidatos en motivo de comentario.
Los twitteros son temperamentales. Aman y odian con pasión. Usan breves expresiones en inglés como "win" o "epic" para dar su respaldo o manifestar su condena. Arman cadenas que se convierten en TT (trend topic) y eso los emociona porque logran que cientos o miles de personas opinen o se manifiesten sobre un mismo tema. Un día te aplauden y al otro te quieren colgar. Son el público más feroz y más culto del Perú; el más inexperto y el más instruido; y pueden no creer en Dios pero temer el fin del mundo el 2012. Son, como todo colectivo inorgánico, la suma de todas las contradicciones, de todas las virtudes y de todos los defectos de un microcosmos de la sociedad peruana. No la representa pero es, sin duda, una parte de ella.
Siento hacia ellos lo mismo que Borges respecto a Buenos Aires: "No nos une el amor sino el espanto, será por eso que la quiero tanto". Ahí seguiré, hasta que Marco me cuente cual es el nuevo invento en la web y por qué, ahora sí, "no puedes dejar de estar ahí".
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Noticia, América Latina no existe en ranking mundial de universidades - 12/03/2011 16:12:32

"Es una lástima que una noticia tan importante pase, una vez más, desapercibida en la prensa local. América Latina no tiene ni una sóla universidad entre las 200 mejores del Mundo, y, en el caso del Perú ni una sóla universidad dentro de las 1,000 mejores del Mundo.
Esta es una tragedia continental. Jamás seremos desarrollados sin universidades de élite. Y el gobierno del doctor Alan García, en lugar de seguir inaugurando universidades, debería preocuparse del bajísimo nivel del promedio educativo nacional.
La nota de la Nación es la siguiente:
La Universidad de Harvard, de los Estados Unidos, encabeza el ranking de las mejores 200 casas de altos estudios del mundo dado a conocer por el diario británico The Times , en la que no figura ninguna universidad de América latina.
El relevamiento, en cuyos diez primeros lugares figuran siete universidades norteamericanas y tres británicas, fue realizado en 2010 por la firma Ipsos Media para el diario británico, a partir de una encuesta entre 13.388 académicos de 131 países.
Para realizar la evaluación, que se realiza desde hace una década, se tomaron en cuanto varios indicadores de desempeño, entre ellos la calidad de la enseñanza, la cantidad de citas que tienen los trabajos de investigación de cada entidad, innovación, cantidad de investigaciones, número de estudiantes por profesor, cantidad de estudiantes con doctorado y la mixtura internacional entre estudiantes y profesores.
Al referirse a América latina, el informe señala que, respecto de la educación superior, la región ""no causa la misma sensación que sus equipos de fútbol"", pero destaca que Brasil podría lograr ""algunos éxitos de envergadura"" en un futuro próximo.
Cuando señala las dificultades que enfrentan las universidades latinoamericanas para alcanzar un mejor nivel, el director del Centro de Educación Internacional del Boston College, Philip Altbach, puso el ejemplo de la Universidad de Buenos Aires como una de las instituciones públicas en la región que aspiran a ascender en la lista, pero citó los serios desafíos que debe superar. Entre ellos, menciona la pesada carga de ""estructuras burocráticas y a veces politizadas"" y plantillas de profesores a tiempo parcial, ""que casi nunca pueden ser la base de una universidad que investiga"". Añade que las universidades públicas latinoamericanas ""están subfinanciadas y la mayoría, impedidas de establecer aranceles para los estudiantes"".
Predominio anglosajón
El ranking, denominado Times Higher Education y dado a conocer por la agencia EFE, coloca a la Universidad de Harvard en primer lugar, seguida por el Instituto de Tecnología de California, el Massachusetts Institute of Technology (MIT), la Universidad de Stanford, la Princeton, todas ellas estadounidenses. El puesto seis lo ocupa Universidad de Cambridge y el siete, la Universidad de Oxford, ambas inglesas. El top ten termina de conformarse con Universidad de California (Berkeley), el Imperial College London y la Universidad de Yale.
Hay 72 instituciones norteamericanas en la lista, 29 británicas, 14 alemanas, diez holandesas y seis chinas. Entre las primeras treinta sólo aparecen, además de universidades de EE.UU. y Gran Bretaña, instituciones de Suiza, Canadá, Hong Kong, Japón y Corea del Sur.
El hecho de que ninguna universidad latinoamericana figurara entre las 200 mejores fue calificada de ""tragedia continental"" en Brasil por el columnista Fabio Campos, del diario O Povo .
El relevamiento menciona, sin embargo, instituciones de educación superior salientes en Brasil. Las dos universidades más importantes del estado de San Pablo (Universidad Campinas y la Universidad de San Pablo) son estatales; cuentan con profesores a tiempo completo, que tienen doctorados; poseen, además, investigaciones importantes en curso y fondos adecuados provistos por el estado. De hecho, ambas estuvieron muy cerca de ser incluidas en el ranking de las 200 mejores instituciones universitarias.
En el libro El desafío de establecer universidades de nivel mundial , Jamil Salmi, especialista del Banco Mundial, analizó las universdidades de América latina, explicó que la Universidad de San Pablo es una de las más selectas, tiene los mejores programas para graduados y cada año produce más Phds (doctores) graduados que cualquier universidad estadounidense. Sin embargo, la relación académica que mantiene con la comunidad internacional de investigaciones es escasa y sólo el 3% de sus graduados son extranjeros.
Otro factor positivo para la región, según Salmi, es el desarrollo de sistemas de préstamos estudiantiles en Brasil, Colombia y Chile. A pesar de este logro, Salmi señala los desafíos: baja inversión en educación superior; estructuras de gobierno universitario rígidas; escasez de programas de intercambio internacionales; cultura de campus monolingües y ausencia de visión de largo plazo para el desarrollo de la educación superior.
Por su parte, Andreas Schleicher, experto en educación de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos, afirmó que ha habido desarrollos recientes muy interesantes en la región.
RANKING
1. Harvard
2. Instituto de Tecnología de California
3. Massachusetts Institute of Technology (MIT)
4. Stanford
5. Princeton
6. Cambridge
7. Oxford
8. California, Berkeley
9. Imperial College
10. Yale
Ranking de las 200 mejores universidades del Mundo 2010 - 2011
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Es Noticia, Cuestión de piel - 16/04/2010 5:51:08

" El sociólogo Gonzalo Portocarrero define el racismo como un modo de dominación social que se funda en identificar diferencias entre la gente. A diferencia de otros modos de jerarquización social, las diferencias son vistas y postuladas como sustanciales e insuperables.
Un día indeterminado de abril de 1528, llegó el primer hombre de raza negra al Perú. Vino como esclavo, acompañando a los conquistadores. Han pasado casi cinco siglos desde aquella fecha y cabe preguntarse si las condiciones de exclusión, discriminación y racismo para los afrodescendientes subsisten en el país.
| Mirtha Torres Reyes |
El 10 de enero de este año, el abogado afrodescendiente Carlos Felipe Fidel Ramos Risco sintió en propia piel el látigo de la discriminación en una de las oficinas del Banco de la Nación. Estaba acompañando a un cliente que iba a hacer los pagos de aranceles judiciales cuando tuvo un intercambio de palabras con el policía que custodiaba el banco. Su error fue sugerirle que su patrocinado, un hombre de la tercera edad, pueda tener trato preferencial en la atención. La respuesta estuvo cargada de odio racial: "No te metas, negro", dijo el uniformado iniciando una agria discusión. Ramos Risco no se dejó amilanar y llevó el caso hasta la 58 Fiscalía Provincial Penal en el que se ventila ahora. Además, denunció el atropello ante la Defensoría del Pueblo, los funcionarios del propio banco y en la oficina de la congresista Martha Moyano.
Este es solo uno de los escasos casos denunciados ante las autoridades. Pocas víctimas de discriminación hacen valer sus derechos, pese a que existen normas específicas que prohíben la discriminación, como el caso expreso de la propia Constitución Política en el numeral 2 del artículo segundo. Este año, en la Defensoría del Pueblo solo se presentó el caso de Ramos Risco. En los dos años anteriores hubo en total 19 denuncias.
Lo cierto es que en la vida diaria el racismo se manifiesta de diversas maneras. Por ejemplo, ¿quién no ha escuchado chistes en los que los afrodescendientes son objeto de burla? En el Perú, es poco común, además, ver a alguna persona de raza negra en un alto puesto de la administración pública. Que se recuerde, nunca un afrodescendiente ha llegado a ser ministro de Estado o Comandante General de la Marina.
Una encuesta realizada por JUEZ JUSTO entre el público es reveladora. Una considerable mayoría rechaza la idea de votar por un afrodescendiente para un cargo público. Lo paradójico es que un buen porcentaje de los entrevistados admite que existe discriminación contra las personas de raza negra, pero no hace nada por erradicarlo. La discriminación de los afrodescendientes es de larguísima data, tanto en el Perú como en el mundo. Se podrían escribir tal cantidad de libros sobre este tema que varias bibliotecas quedarían repletas.
El racismo en la historia
El sociólogo Gonzalo Portocarrero distingue etapas en la historia de la discriminación racial en el Perú. La primera nace en la Colonia y corresponde a un racismo con fundamentos religiosos. Aquí se abre una brecha entre dos grupos.

Afiche contra el racismo en los medios de comunicación.
De un lado, los españoles que creían en un solo Dios y, por el otro, la condena a los indios y negros por desestimar la existencia de Dios y adorar a dioses paganos. Luego, de mediados del siglo XIX hasta mediados del siglo XX, cobró vigencia el "racismo científico". En esta etapa, la ciencia reemplaza la religión. Esto produjo un fuerte impacto en América Latina. Por entonces, el Perú se comenzó a catalogar como una nación de habitantes mestizos y, por tanto, la discriminación pasaba a segundo plano, dando paso a una supuesta igualdad. Pura letra. Según Portocarrero, las personas recurren al racismo para que la sociedad no los excluya. "El extraño es quien no participa en la "cosa" o "esencia" que nos define como miembros de una colectividad. Por tanto, para no traicionar al grupo, debemos casarnos con gente como nosotros", afirma. De otro lado, advierte que el racismo otorga un sentimiento de superioridad a la gente que tiene una imagen engrandecida de sí mismo, contrastándose con la imagen de otros que son representados como inferiores.
Siguiendo esta lógica, los que están en el medio se identifican con los que están arriba, mientras que los que están abajo no tienen a quien discriminar, y se convierten en el grupo vulnerable.
Deuda impagable
Muchos afrodescendientes coinciden en afirmar que la deuda histórica que tiene el Perú con los de su raza no se ha pagado ni siquiera con el perdón público y a nombre del Estado que ofreció el presidente Alan García en diciembre del año pasado. La deuda se mantendrá vigente mientras permanezca enmarañada en la sociedad todo indicio de discriminación que se hace presente en cada chiste, comentario o frase racista.

Mónica Cabrejos es quien encabeza el grupo de mujeres afroperuanas que más han sufrido los insultos racistas en los medios de comunicación.
Según el presidente de la Asociación Negra de Defensa y Promoción de los Derechos Humanos, Jorge Ramírez, el perdón histórico no ha contribuido en el respeto a los derechos de los afroperuanos. La discriminación en el Perú es estructural y la falta de denuncias hace difícil combatirla. "Fácil es decir cholo de mierda o negro de mierda, refiriéndose de manera grotesca y despectiva a uno de nosotros. El perdón histórico que pidió el presidente Alan García solo fue algo simbólico. Nosotros necesitamos políticas reales de inclusión que nos permitan desarrollarnos como cualquier peruano", dice Ramírez.
Para el presidente de ASONEDH, los afroperuanos deben organizar una movilización social para crear políticas de inclusión. ASONEDH trabaja hace veinte años en la defensa de los derechos de personas afrodescendientes. Hace un tiempo, formaron una red nacional llamada ASHANTI, en vista de la falta de representantes jóvenes. Su plan es formar líderes para que se abran paso en la política.
Falta de oportunidades
La directora de Lundú, Mónica Carrillo, afirma que la población afrodescendiente en el Perú carece de oportunidades en el ámbito social, político, económico y de educación. Según las cifras que manejan en el centro de promoción de la cultura que dirige, solo el 27% de jóvenes afrodescendientes terminan la secundaria y menos del 29% pueden acceder a la educación superior. Del mismo modo, manifiesta que hay un gran porcentaje que vive en pobreza o pobreza extrema.
A diferencia de ASONEDH, ellos no tienen un plan dirigido a ocupar cargos en la política. Sin embargo, reconocen que no existen planes necesarios para un desarrollo óptimo de los afroperuanos. Asegura, además, que el racismo en el Perú tiene una presencia muy marcada que se distingue a simple vista en los medios de comunicación. Claro ejemplo son los constantes chistes que se emiten en programas cómicos o los titulares de algunos periódicos. En un estudio realizado en el segundo semestre del 2009, Lundú identificó 203 noticias racistas que hacían mención a personas afroperuanas. En este contexto, las informaciones emitidas se caracterizan por animalizar a este grupo social refiriéndose a ellos como "gorilas" o "monos". Los resultados de esta investigación se expusieron al público en el "observatorio de medios para sensibilizar a la población frente a las prácticas discriminatorias", en el marco del "Día Internacional contra la Discriminación Racial" que se celebró el 21 de marzo último.
Mónica Cabrejos y Ebelin Ortiz, dos artistas afrodescendientes, se expresaron en contra del racismo y se mostraron indignadas ante la difusión de estos mensajes aberrantes. Justamente Mónica Cabrejos es quien encabeza el grupo de mujeres afroperuanas que más han sufrido los insultos racistas en los medios de comunicación. El 28,9%, de estos mensajes están dirigidos contra ella, mientras que el 12,4% se refieren a Rosa Elvira Cartagena.

Mónica Carrillo, directora de Lundú.
La contribución afro
En la historia peruana, muchos afrodescendientes han destacado en diferentes ámbitos. He aquí solo algunos ejemplos: Nicomedes Santa Cruz Gamarra. Además de ser el mayor exponente de la literatura afroperuana, posee una larga y exitosa trayectoria como investigador y periodista. Gracias a sus décimas, recorrió el mundo entero difundiendo la cultura peruana. Su talento y profesionalismo brilló también en Europa.
Desde 1980, Nicomedes Santa Cruz residió en Madrid, donde trabajó como periodista en Radio Exterior de España. María Elena Moyano Delgado. Fue una dinámica dirigente vecinal en Villa El Salvador. Durante la época de la violencia subversiva se enfrentó con valentía a Sendero Luminoso. Esa fue la causa de su muerte. En 1992, después de varias amenazas contra su vida, fue asesinada por un comando de aniquilamiento del grupo terrorista Sendero Luminoso.
Pocos saben que un afrodescendiente estuvo presente en la Guerra del Pacífico. Alberto Medina Cecilia, más conocido como "Grumete Medina", fue uno de los pocos sobrevivientes del Monitor Huáscar, pero muy pocos libros de historia lo mencionan. Grumete Medina peleó junto a Miguel Grau. Al morir, en 1948, recibió honores de oficial. Sus restos se encuentran en un mausoleo del cementerio "Baquíjano", en el Callao. Lucila Justina Sarcines Reyes de Henry.
Más conocida como Lucha Reyes, es una de las mayores exponentes peruanas de música criolla. Su forma de cantar hizo que la catalogaran como "La Morena de Oro del Perú". Ella surgió de una familia humilde y supo volcar en el canto los sinsabores que atravesó en la vida. Hablar de cajón es recordar a un excelso músico, cajonero y cantautor Caitro Soto. Llevaba la magia en los dedos y el cajón peruano era su fiel compañero.
En 1957 Pedro Carlos Soto de la Colina conoció a Chabuca Granda y este fue su paso decisivo para alcanzar la fama internacional. Con la ayuda de Granda también formó parte de la asociación cultural "Perú Negro". En vida, el Ministerio de Educación lo galardonó como el Gran Maestro. A la edad de 70 años, y aquejado por la diabetes, murió en su casa el 19 de julio de 2004. Hay muchos otros afrodescendientes que merecen estar en esta lista, pero por obvias cuestiones de espacio no podemos incluirlos a todos.
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