Información: ¿Para qué botar la telebasura? - 07/03/2012 17:00:28
"Artículo originalmente publicado en DEBATE N°115, junio-julio 2002Acostumbrados a endilgar esta etiqueta a cuanto producto sospechoso de vulgaridad se presenta en la TV, muchos de nosotros consideramos a la "telebasura" como un virus nocivo y estupidizante que ha ocasionado daños irreparables en las mentes de millones de televidentes. Sin embargo, luego de husmear sin prejuicios en el detrito de la caja boba, una mirada abierta puede encontrar muchas muestras de esta bazofia dignas de un provechoso reciclaje. En estas páginas Fernando Vivas, experto en aquello de olisquear lo supuestamente fétido de nuestras pantallas, nos propone una carnavalesca taxonomía diferenciando la basura útil de la mera deyección, lo tóxico de lo reciclable. Como para pensarlo de nuevo.
Escribe Fernando Vivas
Propongo un programa de reciclaje de la telebasura cultural. Instalemos, en nuestro imaginario colectivo, dos grandes tachos. Uno para materia orgánica; otro para desechos inorgánicos. En principio seguiremos esta clasificación técnica, luego discutiremos los porqués y paraqués e intentaremos discernir cuál es la telebasura reciclable.
Porque basura es todo lo que se consume y se gasta, y la cultura está llena de obras y gestos fungibles. A veces hacen daño (basura malísima, no reciclable) y a veces se sedimentan hasta dar forma a una tradición (basura buena, reciclable). Hay excepciones al desgaste, portentos de vigencia y novedad que escapan al fatal tacho del olvido, obras y decires que trascienden la insoportable levedad de la bazofia. Pero en esta revista no me han preguntado por lo extraordinario.
Volvamos al par de tachos. En el primero hay que tirar al cuerpo humano y sus fluidos orgánicos: el sudor frío de los políticos invitados, la saliva mentolada de Jaime Bayly, las poluciones nocturnas de César Hildebrandt ante sus entrevistadas, la flema que provoca la carraspera crónica de Marco Aurelio Denegri, la naiveté de Lalo en Mil Oficios, el bigote torcido de Nicolás Lúcar, el novio de Laura Bozzo, los goles repetidos, las lágrimas de Mónica Delta, la caspa de los locutores de terno oscuro, la resina de los tecnocumbieros.
En el tacho de materia inorgánica echemos el maquillaje de los figurettis, las siliconas de Maribel Velarde y Eva María Abad, las mimosas de Agua Bella, la laca de las Utilísimas, el vestuario de Beto Ortiz, los tintes de Magaly, las marcas de pañales y papel higiénico que auspician a Jeanet Barboza, las instrucciones para El baile del Pollito de Lalo, las técnicas de engolamiento de los locutores deportivos, el piercing y los tatuajes de las modelitos de fondo.
Nos quedamos con dos bolos biodegradados, a cuál más reciclable, a cuál más tóxico. Mientras pensamos qué hacer con ellos vamos replanteando lo que entendemos por telebasura, que puede ser extendido a la basura cultural en general.
En primer lugar, hay que desideologizarla y desatanizarla. Que ésta deje de ser una mala reacción, un rechazo o un ayfó intelectual. Que quede como un concepto lo más neutral posible. Telebasura cultural, repito, es la obra, programa, personaje, discurso o imagen que se usa y se gasta y, por tanto, supone un acto de consumo. Basura es lo que va a parar al tacho y no puede terminar allí sin haber sido aprehendido o, al menos, sin que alguien lo haya intentado. Quien descarte de plano ese contacto y, sin embargo, basuree, sólo está enmascarando un prejuicio, disfrazando un asco sectario.
Detrito del mediodía
Tomemos dos ejemplos en conflicto: el reinado televisivo de Gisela Valcárcel y la sobreexposición del "vedettariado" nacional. En 24 horas de TV diaria se producen toneladas de basura y Gisela no escapa a formar parte de esos índices elevados a pesar de que en su momento fue el gran mito populista de una pantalla que necesitaba una estrella surgida de abajo, una figura que personificara para millones las peripecias de la movilidad ascendente; alguien que, superando su condición de vedette ,esa entelequia sometida sexual y moralmente al machismo,, se afirmara en un terreno tan respetable como la conducción de espacios femeninos.
Pero el mediodía era una zalamera argucia patriarcal para entretener y aplastar a las mujeres bajo otro concepto, el de amas de casa. La revuelta feminista de Gisela iba a parar a la papelera y el mito populista de la estrella del pueblo corría el peligro de terminar igual, pues la nueva señora Valcárcel adquirió con el paso de las temporadas maneras y ropajes que le hacían olvidar su orgullo arribista volviéndola una snob cualquiera. Sin embargo, aunque haya tachos repletos con la grasa de sus liposucciones, sus cantinfladas opinantes, su ropero combinando encajes de novia con mallas de bataclana y miles de concursitos con la más sosa farándula, esa tensión entre la Gise de arriba y la Gise de abajo chilla en nuestra cultura,junto a sus mechas doradas, con tal fuerza explicativa que escapa, por extraordinaria, a la basura.
Gisela sobrevive porque tiene la capacidad de mandar mucho de sí al traste, porque huyó de la bazofia meridiana, esa que tiene a la Barboza produciendo malentendidos, sustos, exabruptos y erecciones accidentales en un programa que se llama irónicamente "La alegría del mediodía". Por eso, en la última temporada de "Gisela" en Canal 2, la ex señito recicla concursos, invita a todos, plagia al éxito universal del "Gran hermano", brinca y se desespera pero deja en la papelera los rollos zalameros del tipo "aló, de dónde eres, ¿de Trujillo?, un aplauso para Trujillo". Gracias a ella, ahora todos sabemos que eso sí es basura irredimible.
""Mi poto es un carnaval""
La carrera de Gisela también debió servir para superar la hipocresía del discurso típico de las vedettes: "Desde pequeña me interesó todo lo que es arte porque quiero que quede claro que eso es lo que yo hago, la prostitución no tiene nada que ver conmigo, me hice sola, por mi propio esfuerzo, sin ayuda de ningún hombre a pesar de que muchos intentaron abusar de mí; todo lo contrario de la mayoría de las que se comparan conmigo. Yo no soy vedette, yo soy artista, bla, bla, bla".
Tanto falso caché y retorcido espíritu de cuerpo resultan ser basura tóxica y fue puesta al descubierto, mediante una cruel emboscada es cierto, en el reportaje de Magaly Medina sobre el prostivedetismo de Mónica Adaro y Martha Vásquez (a) Yesabella. Esta última había publicado Yesabella al desnudo. Mi historia íntima (Lima, Ediciones Volcánicas, 1999) que es el compendio de injurias, envidias e insidia más repelente que haya leído jamás. Por fortuna la señora Vásquez, según reportaje de Johnny Sánchez Sierra, basurero de "Panorama", ha sido recogida y desposada por un robusto latino que se la ha llevado a un lugar perdido entre Broadway, donde nunca será reconocida, y Patterson.
Este discurso de mujeres que juran haber vencido al machismo cuando sólo vegetan a expensas de sus prejuicios y de su chequera, este infame rollo, está copando más horas que nunca en la TV actual. Desde "Panorama" hasta "Dios nos libre" de Beto Ortiz se ha dado demasiada tribuna a Eva María Abad, Maribel Velarde y hasta a una tal Silvana Ojeda, advenediza entre las advenedizas, que en un viperino name dropping tildó de putas a casi todas las figuras del vedettariado nacional; encima, cuando le pidieron pruebas se limitó a decir "ay pues, es una opinión". (Dejo constancia, eso sí, a favor de la señorita Abad, que al difundir la frase "si yo quiero hago de mi poto un carnaval", y aunque sonara ajena, forzada y mal pronunciada en sus labios hinchados, hizo un aporte cultural que podría ser reciclado, por ejemplo, por el movimiento gay del Perú y del mundo).
Otro distingo necesario. Susy Díaz es una irresponsable que produce mucha basura, y el municipio debiera multarla por eso, pero ella, como Gisela, también es de las muñecotas que se les aprieta y jadean un hálito de cultura, les apeste o no. Me la imagino con su novio Martín Valdivia, ex director de diarios chicha y con su hija Florcita Polo, protovedette púber, en una suerte de consejo de familia diario planeando historias de cuernos, amagos de divorcio, fugas o intentos de suicidio dignos de convertirse en titulares. Todo con cierta creatividad, que es como sabemos más incluso que el pedigree social y que la mismísima formación académica lo que incide directamente en el volumen de producción cultural, venga de quien venga (ojo que no hablo de calidad ni de grado de elaboración pero sí de una masa más reciclable que la obra de muchos artistas ceñudos).
Los reyes de la chatarra
Esforzados y disforzados pepenadores (mexicanismo que designa al sujeto que rebusca en los desperdicios hasta encontrar algo de valor) como Beto, Magaly, Bayly o César Hildebrandt, suelen trabajar gustosos con la basura que produce la farándula. Cada uno tiene su estilo y sus alcances: Bayly apenas se despeina el cerquillo, Hildebrandt se ensucia la corbata, Magaly se embarra y Beto se engulle la cochinada y nos la eructa en la cara. Distintas apropiaciones de la bazofia que entrañan reciclajes exitosos o episodios penosos, según el valor de cada revolcón.
El relleno sanitario de la cultura nacional debiera, pues, estar saturado de vedettes supinas, de remedones crónicos y de periodistas mermeleros; sin embargo, muchos de ellos se resisten al descarte teniendo por cómplices involuntarios a muchos idiotas y por auspiciadores a algunos poderosos. En su lugar hemos descartado a reporteros jubilados a los 30, a humoristas con un mínimo toque de distinción y a nobles provocadores.
Por supuesto, cultivado lector, este asunto de separar la basura tóxica de la reciclable depende de quién lo haga. Por ejemplo, yo creo que no vale la pena pepenar a Chibolín de ese programa de veras basureable que es "Risas de América", aunque de pronto usted cree que no podemos perdernos a este superviviente del populismo ferrandiano y gran remedón (yo sólo me quedaría con su chirriante "Gente Linda Camiush" que pone en entredicho su propia cursilería). A mí, por ejemplo, me provoca rescatar del basural de Genaro Delgado Parker a los "Ocho locos", que en una temporada mal pagada pusieron en escena, a diario, versátiles parodias de coyuntura, y esto a pesar de que ustedes digan, cual Carlos Cacho, ¡qué asco! Los invoco a que no vean la pantalla como la antesala del relleno sanitario, sino como una promisoria isla guanera. Hubo una vez, en el siglo XIX, en que nos hicimos millonarios vendiendo guano.
Hay que consumir con desprejuicio todo lo que nos provoque para luego poder discernir, con conocimiento de causa y modo, lo tóxico de lo reciclable y a ambos de lo extraordinario. En fin, la separación de la materia inorgánica y orgánica, o sea lo artificial de lo auténtico; la intertextualidad o capacidad asociativa de la obra o personaje; su impacto, polisemia, novedad o arraigo en la tradición, son métodos y criterios a disposición del consumo cultural y del reciclaje de la basura cultural.
Por mi parte, creo que al acercarme al par de tachos que he intentado llenar con vedettes ,carne a uno, siliconas al otro, y procesarlos a ver qué diablos reciclo, además del arte conceptual naif de Susy Díaz o la idea del culo-carnaval citada por Eva María Abad que no se le ocurrió ni a Mijail Bajtin cuando teorizó sobre los jolgorios populares, he pisado una cáscara de plátano que me ha hecho resbalar por algunos lugares cochinos y comunes. Pero ojalá queden para los lectores-zapeantes algunos consejos utilísimos a fin de que saquen provecho de su telebasura.
Foto: Caretas.
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Es Noticia, EL MANUAL LOURDES FLORES PARA PERDER ELECCIONES - 08/02/2011 17:42:08
" PPK anda en serios problemas. Las tres últimas encuestas - Datum, PUCP y CPI - confirman que su candidatura no levanta ni con grua. Y no con cierto humor, Fernando Vivas señala que la postulación de PPK - para desesperación de sus aliados - tiene todas las de perder en un país que no es fanáticamente capitalista, a pesar de los indudables méritos técnicos del candidato.Pero esa "falla de origen" de la candidatura respaldada por Alianza Para el Gran Cambio bien pudo ser contrarrestada de no mediar el uso al pie de la letra, por parte de los integrantes de APCG y del propio Kuczynski del "Manual Lourdes Flores para perder elecciones". Veamos paso a paso como ha sido empleada la misma:
1. EQUIVOCATE EN LA PLANCHA PRESIDENCIAL
2001: Lourdes lleva a un dirigente comunista confeso como parte de un proyecto de continuidad de un modelo económico capitalista. 2006: Lourdes lleva a un empresario muy vinculado al grupo económico más importante del país y refuerza el sanbenito de "candidata de los ricos".
2011: PPK lleva a Máximo San Román, un reconocido empresario que comete el disparate de acusar sin pruebas a un competidor de consumo de cocaína.
2. CONFIA MUCHO EN EL ENDOSE DE TUS ALIADOS
2006: Lourdes renueva su alianza con Solidaridad Nacional, en el entendido que la abrumadora aprobación a Luis Castañeda Lossio le ayudará a ganar la elección. Craso doble error: en el Perú nadie endosa votos - ni el APRA - y Lima ya era una plaza ganada por LFN.
2011: PPK intenta hacer lo mismo con el PPC - cuando los votos de quienes tradicionalmente votan por ese partido lo tenía en parte - y se alía con Acuña y Simon para conquistar el norte, pero olvida que ninguno de los dos tiene organización más allá de sus allegados (y en el caso de Acuña, de sus negocios).
3. NO TENGAS UNA IDEA FUERZA EN LA CAMPAÑA
2001, 2006 y 2010: Lourdes no puso ni un solo tema fuerte en la campaña electoral, ni siquiera sus lemas pegaron (eso de poner "el Perú en manos firmes" casi inmediatamente despúes de la caída de Fujimori es un dislate semejante al cometido por el APRA en 1980 con "Armando tiene fuerza"). Las ideas fuerza de sus competidores sí pegaron: "Toledo más trabajo", "el cambio responsable", "por una Lima para todos".
2011: PPK incurre en lo mismo. Y aún peor, se olvida del tema bandera durante sus cuatro años anteriores: el agua.
4. PRIORIZA EL SHOW (Y, SOBRE TODO, EL QUE TE RESTA VOTOS O ES POCO CREIBLE)
2001: Para intentar sacarse el mote de "cucufata", Lourdes va al programa de Beto Ortiz, donde la entrevista remata con un baile de un grupo de strippers alrededor de la candidata.
2006: Mientras Lourdes esperaba agónicamente pasar a segunda vuelta, Jaime Bayly le sacó una imagen demoledora, al bañarse en la piscina de la casa de Javier Bedoya de Vivanco, en medio del cogollo partidario. Más "candidata de los ricos" imposible.
2010: ¿Qué es lo que puede recordarse de la campaña de Lourdes? Pues una de las cosas que queda más en la retina es la aparición de Tongo o la versión de "El Embrujo" para darle un empate popular. ¿Funcionó? Miren nomás quien está en el Palacio Municipal.
2011: ¿Y que recuerdas más de la campaña de PPK: su baño en Agua Dulce, su corte de cabello para hacerse el examen toxicológico, sus conferencias con Miguel Angel Cornejo o alguna idea fuerza de su campaña?
5. COMETE EL ERROR DE PEGARTE MUCHO A UN GRUPO ECONOMICO
Si tienes el sanbenito de cercano "a los ricos" o "a las grandes empresas", debes tener cuidado con tu entorno o a quien apoyas. Lamentablemente, eso pasó con LFN y el grupo económico más importante del país en el 2006. Y le viene ocurriendo a PPK al apoyar la prórroga de la polémica Ley Oviedo, una norma cuestionada incluso por defensores del libre mercado.
Podríamos seguir enumerando puntos en el Manual, pero creo que quedó claro el punto. Si PPK sigue persistiendo en estos errores - y en otros más que su ahora aliada ha cometido en sus tres campañas últimas -, incluso el pasar la valla electoral se hará bastante complicada. Puede que tenga recursos técnicos, pero si no los demuestra o si no da mensajes claros, esta candidatura seguirá siendo más una animadora del debate antes que una posibilidad real de gobierno.
(Imagen extraída de aquí)
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