Es Noticia, EVO MORALES: RADICALISMO AL SERVICIO DE LA ORTODOXIA NEOLIBERAL - 13/01/2014 17:34:16
" (Rebelión).- Mientras trabajaba de la mano de las compañías agro-minerales, bancos y multinacionales extranjeras y en conformidad con sus intereses, Evo Morales ha mostrado su maestría, sin parangón en América Latina, en justificar las políticas neoliberales ortodoxas y reaccionarias con una retórica radical. Probablemente, desde una perspectiva histórico-comparada, el gobierno de Morales podría considerarse como el régimen radical más conservador, o el régimen conservador más radical del mundo.Los cambios significativos experimentados por Latinoamérica en tiempos recientes han desconcertado a los escritores, periodistas, académicos y responsables políticos que pretenden analizar la evolución de la región. El caso de Bolivia y de su reelegido presidente Evo Morales (2006-2014) es ilustrativo de la confusión absoluta a la hora de asignar etiquetas políticas.
Un breve repaso a sus pronunciamientos ideológicos, sus declaraciones de política internacional y sus programas económicos pone de manifiesto a un régimen político muy astuto, capaz de manipular con éxito una retórica radical y, al mismo tiempo, aplicar programas económicos ortodoxos, con un estilo populista que le ha garantizado sucesivas victorias electorales y un grado de estabilidad política y continuidad sin precedentes en el país.
El régimen de Morales en perspectiva
Probablemente, desde una perspectiva histórico-comparada, el gobierno de Morales podría considerarse como el régimen radical más conservador, o el régimen conservador más radical, del mundo. Esta aparente contradicción se resuelve al examinar las políticas y prácticas de su gobierno. Pero de lo que no cabe duda es que el régimen de Evo Morales, sus asesores y su administración, tienen un extraordinario respaldo popular. Entre sus aliados se cuentan líderes de los movimientos sociales de la nación junto a inversores extranjeros y ejecutivos mineros, dirigentes sindicales y banqueros, exportadores de la agroindustria, dirigentes empresariales y agricultores cocaleros indígenas. ¡Todos ellos apoyan con entusiasmo al "Primer Presidente Indio" de Latinoamérica y el principal defensor del capital extractivo de la región!
Evo Morales ha ganado cada una de las seis elecciones a las que se ha presentado desde 2005, incluyendo dos elecciones presidenciales, cada vez con mayor margen. Sus votos se han incrementado de un 50% a un 60% y Morales ha prometido ganar las elecciones nacionales de 2014 con un 70% de los votos. Ningún presidente de la historia de Bolivia había conseguido sucesivas victorias electorales ni gobernar democráticamente un periodo de tiempo tan extenso (ocho años) con estabilidad política.
La fórmula Morales: radicalismo al servicio de la ortodoxia
El aspecto más sorprendente de los ocho años de gobierno de Evo Morales es el rigor y la consistencia con que ha aplicado las políticas económicas ortodoxas, siguiendo el manual de las organizaciones financieras internacionales.
Política fiscal
El gobierno de Morales ha ejercido un férreo control sobre el gasto público, asegurando el superávit en los presupuestos nacionales y manteniendo el gasto y la inversión pública a niveles comparables a los de previos regímenes neoliberales. El aumento salarial a los trabajadores del sector público ha sido modesto, apenas por encima del aumento del coste de la vida. El gobierno se ha mantenido firme frente a los sindicatos del sector público, resistiendo impávidamente las huelgas y otros métodos de presión sindical. Como resultado, los banqueros y los empresarios, nacionales y extranjeros, se han beneficiado de impuestos bajos, una moneda estable e incentivos fiscales favorables a las empresas.
Política comercial
El gobierno ha intentado conseguir una balanza comercial favorable y ha puesto los medios para ello, basándose en la exportación de recursos minerales y agrícolas. Ha empleado el superávit multimillonario en triplicar la reserva de moneda extranjera, 14.000 millones de dólares, garantizando a los inversores extranjeros el acceso a divisas convertibles que les permitan abonar beneficios. El auge de las ganancias por exportación es el resultado del elevado precio de las materias primas y del incremento de las regalías que recibe el gobierno por la producción. Solo una pequeña parte de estas elevadas ganancias se ha asignado a inversión pública en manufacturas y programas sociales; la mayor parte de los fondos permanecen en los bancos. En el mejor de los casos, el régimen ha incrementado el gasto en infraestructuras, para facilitar el transporte de las exportaciones agro-minerales.
Política de inversiones
Bajo la dirección de Morales, se han fomentado y protegido las inversiones extranjeras a gran escala en minería y agricultura. En el sector minero, no se han producido nacionalizaciones relevantes, sino que se ha optado por la adquisición de participaciones en nuevas empresas mixtas y se han aumentado de forma modesta y aceptable los impuestos a la extracción. Los beneficios empresariales son altos, las remesas de ganancias al exterior están libres de cargas fiscales, la regulación medioambiental y de seguridad es laxa y los conflictos laborales se mantienen en mínimos históricos.
Política laboral
El gobierno de Evo Morales ha promovido que los cuadros sindicales bajo su influencia usen la negociación para contener las demandas salariales y aceptar aumentos moderados, justo por encima de la tasa de inflación.
El gobierno no ha incrementado el poder y las prerrogativas de los trabajadores, ni ha permitido que éstos influyan en su estrategia de desarrollo del capital extractivo. Los aumentos del salario mínimo han sido graduales; la mayoría de los trabajadores, especialmente en el sector rural, viven en el límite de la pobreza o por debajo de éste. Morales ha rechazado cualquier propuesta de coparticipación de los trabajadores en las empresas del sector público y defiende la autoridad del capital para contratar y despedir a los trabajadores sin una indemnización adecuada, excepto en condiciones específicas.
A través de su partido, el MAS (Movimiento al Socialismo) ejerce una influencia decisiva sobre los dirigentes de la Central Obrera Boliviana y los movimientos indígenas, lo que asegura la estabilidad social y la tranquilidad política para la élite boliviana. El presente periodo de estabilidad social contrasta enormemente con las huelgas generales y la rebelión popular de décadas anteriores.
Armonía entre clases: terratenientes e indígenas, dueños de minas y mineros
Uno de los puntales en los que se basa el éxito de los programas económicos ortodoxos de Evo Morales ha sido su capacidad de construir una coalición política y social en la que participan antiguos adversarios históricos.
Durante sus primeros cuatro años como presidente, Evo Morales tuvo que enfrentarse a una fuerte oposición, en ocasiones violenta, de la élite regional de Santa Cruz, la región más rica del país. También debió enfrentarse a poderosos oponentes políticos (caudillos) en Cochabamba y Sucre. Gracias a su apoyo de masas y al ejército, aplastó a la oposición más violenta y negoció pactos políticos y económicos con la oligarquía empresarial y agrícola. A partir de entonces, los propietarios de fincas para la agro-exportación reciben subsidios y tienen exenciones de impuestos con el fin de estimular las exportaciones. La reforma agrícola para los campesinos sin tierra fue relegada a las tierras públicas marginales, mientras que los pequeños usuarios agrícolas recibían títulos de propiedad de sus parcelas. La promoción de la agroindustria se convirtió en parte integral de la estrategia de desarrollo de Morales, que amplió su coalición electoral para incorporar a las élites de Santa Cruz, anteriormente bastión de la derecha.
Para contrarrestar la desestabilización promovida por Estados unidos, Morales interrumpió las actividades de la DEA, la Administración para el Control de Drogas de Estados Unidos y expulsó al embajador Goldberg tras su flagrante intervención en la política regional. Morales convocó una asamblea constituyente para redactar la nueva constitución de un "Estado plurinacional" que consolidó la lealtad indígena a su régimen. La diversidad cultural descentralizada aseguró la conformidad con las políticas económicas ortodoxas de planificación central.
Política exterior: El radicalismo en el exterior complementa la ortodoxia en casa
Mientras trabajaba de la mano de las compañías agro-minerales, bancos y multinacionales extranjeras y en conformidad con sus intereses, Evo Morales pronunció una serie de discursos antiimperialistas contra la intervención de Estados Unidos en Venezuela; denunció en repetidas ocasiones el bloqueo yanqui a Cuba; se opuso al golpe militar respaldado por EE.UU. en Honduras y apoyó la reivindicación argentina de las Islas Malvinas (que los angloamericanos llaman Falkland). Asimismo, Morales se unió al bloque radical regional, el ALBA, puesto en marcha por el presidente Chávez, y apoyó la "integración regional" que excluye a Estados Unidos, acusando al TPP (Acuerdo Estratégico Trans-Pacífico de Asociación Económica) de "proyecto neoliberal".
Evo Morales alabó el trabajo de Edward Snowden y sus revelaciones; denunció el espionaje de la NSA de EE.UU. y se indignó especialmente con España y Francia cuando el avión que le transportaba desde Moscú fue desviado y se le negó el derecho de aterrizar. Al mismo tiempo que denunciaba la colaboración europea con el Imperio Americano, se dirigía a los principales inversores españoles, animándoles a dirigir sus capitales hacia Bolivia en condiciones favorables. En resumen, Evo hacía declaraciones radicales contra las políticas intervencionistas imperiales, especialmente por su apoyo a los golpes de Estado y los planes integracionistas para aislar a Bolivia de sus aliados políticos y de sus socios económicos latinoamericanos. Y, al mismo tiempo, tenía un buen cuidado en distinguir entre el militarismo imperial que amenazaba su régimen y la inversión extranjera (militarismo económico) que encajaba con su estrategia de desarrollo económico. Dentro de este contexto, su amistad con Fidel Castro proporcionaba legitimidad radical a sus propuestas a los principales conglomerados mineros del mundo.
Las políticas sociales de un conservador radical
El 22 de diciembre de 2013, Evo Morales sorprendió a sus entusiastas partidarios izquierdistas con una declaración en apoyo y defensa del trabajo infantil y se opuso a la campaña global de la Organización Internacional del Trabajo a favor de su prohibición. En opinión de Morales, el trabajo infantil era esencial para contribuir a los ingresos de las familias pobres. Los 850.000 trabajadores menores de edad de Bolivia (alrededor de una quinta parte de la mano de obra total), que trabajan en fábricas, campos y empresas mineras, desarrollaban una "conciencia social" en sus lugares de trabajo. Inadvertidamente, Morales reveló la extraordinaria laxitud del código laboral y su falta de preocupación por la educación y la salud de los jóvenes.
Lo cierto es que, en Bolivia, el trabajo infantil mal pagado mantiene bajo el nivel salarial del trabajo adulto, pues proporciona un "ejército de reserva" que permite a los empresarios reemplazar a los trabajadores adultos más combativos. La mano de obra barata está libre de trabas en Bolivia, que cuenta con el salario mínimo más bajo de toda Sudamérica: 90 centavos de dólar la hora y 143 dólares al mes. A pesar de los casi 15.000 millones de dólares con que cuenta su reserva de divisas y del superávit de su balanza comercial, el 51,3% de la población vive con medios de 2 dólares al día. Y, lo que es más, los gastos sociales han aumentado solo de forma marginal y han venido acompañados de un aumento en la desigualdad: el decil más elevado de la gráfica de distribución percibe el 45,4% de toda la renta de los hogares y el decil más bajo el 1%. El coeficiente de Gini, que mide la desigualdad del país, fue de 58,12 en 2009, frente al 57,9 de 1999.
Bolivia continúa dependiendo de la exportación de materias primas y la importación de bienes elaborados. Exporta principalmente petróleo y productos agrícolas e importa derivados petroleros refinados, artículos manufacturados y alimentos elaborados. La promesa de "industrializar" el mineral de hierro, el petróleo, el zinc y el estaño todavía tiene que materializarse. Los principales cultivos agrícolas para la exportación, soja, algodón, caña de azúcar y café, se producen en grandes plantaciones propiedad de las "cien familias" de Santa Cruz. El producto de exportación más lucrativo para los pequeños agricultores y campesinos es la hoja de coca, la base para la elaboración de la cocaína.
Conclusión
El régimen de Evo Morales ha conseguido imponer un modelo económico y político que ha generado una década de estabilidad política y social sin precedentes en Bolivia y un índice de crecimiento entre el 4 y el 6% anual. Ha conseguido formar empresas mixtas con más de cincuenta de las mayores empresas multinacionales y atraer sus inversiones, a la vez que mantiene buenas relaciones con los organismos financieros internacionales. Morales ha recibido asistencia económica de regímenes izquierdistas (Venezuela) y derechistas (la Unión Europea).
Su régimen ha conseguido incrementar su número de votantes de manera constante durante los últimos diez años, asegurando la continuidad de sus políticas, personal, instituciones y estructura de clase. Ha conseguido ganar para su causa a antiguos militantes sindicales y líderes campesinos, mediante una retórica radical, estipendios y subsidios, convirtiéndoles en "guardianes del statu quo".
Al mismo tiempo, ha convertido en aliada política a la oligarquía de Santa Cruz; ha aislado y estigmatizado a las organizaciones campesinas disidentes y a los grupos ecologistas que se oponen a los proyectos de infraestructuras y de agro-minería que devastan el medio ambiente, acusándoles de ser "instrumentos en manos del imperialismo" (a la vez que invitaba a las empresas multinacionales a hacerse cargo de los recursos naturales).
Evo Morales ha mostrado su maestría, sin parangón en América Latina, en justificar las políticas ortodoxas y reaccionarias con una retórica radical. Cita a la Pachamama (la Madre Tierra indígena) para defender la depredación capitalista extractiva; afirma que el trabajo inculca conciencia moral y contribuye a la renta familiar para defender la explotación infantil; ofrece un "subsidio" para los hijos escolarizados, mientras que una tercera parte de los niños esta desescolarizada y realiza trabajos esclavos por debajo del salario mínimo (mientras desarrolla "conciencia social"). Proporciona una pensión mínima que no llega a cubrir las necesidades más básicas mientras se jacta de superávits en el presupuesto nacional, una moneda estable y el incremento de millones de dólares en las reservas de divisas del país. Habla de antiimperialismo a la vez que abraza su ortodoxia económica neoliberal. Describe su régimen como el "gobierno de los trabajadores y los pobres" mientras que sus políticas sociales y económicas favorecen al 10% más rico.
Evo Morales ha instaurado una fórmula político-económica que ha ganado el apoyo tanto de la izquierda como de la derecha, de Fidel Castro y del FMI, de los oligarcas de Santa Cruz y de los campesinos indígenas cocaleros. Ha derrotado el intento de desestabilización estadounidense expulsando a los representantes de la USAID y la DEA mientras fortalecía el Estado capitalista y aumentaba los beneficios del capital.
Probablemente, el modelo de "conservadurismo radical" de Evo no es susceptible de ser exportado a otras clases dirigentes en América Latina. Después de todo, ¿cuántos presidentes indígenas con un apoyo de masas y programas económicos ortodoxos existen en el mundo? ¿Cuántos líderes pueden proclamar un "Estado plurinacional" y centralizar el poder político y la toma de decisiones económicas en las manos de una pequeña élite tecnocrática mestiza?
No cabe la menor duda de que Evo Morales es un líder excepcional; sus políticas multifacéticas muestran su genio como manipulador político. No es ningún revolucionario social, ni siquiera un reformista social consecuente y su régimen no es, con seguridad, un gobierno de los trabajadores y de los pobres. Pero Evo Morales es el dirigente capitalista democrático que ha cosechado un mayor número de triunfos en Bolivia y continúa ampliando su base electoral. La cuestión que permanece sin resolver es: ¿Hasta cuándo seguirá aceptando sus argucias políticas el otro 50%?
* Doctor en Filosofía en la Universidad de California, fue miembro del Tribunal Russel sobre la represión en América Latina, junto a Julio Cortázar y Gabriel García Márquez. Entre los temas de toda su producción intelectual, especializada en la problemática latinoamericana, se destacan sus reflexiones sobre el conflicto entre clases sociales, el imperialismo, el Estado, la revolución, la transición a la democracia, y otros. En la actualidad tres temas son los que ocupan su atención: las rivalidades entre las distintas potencias imperialistas (Estados Unidos, Japón y Europa), el repliegue de los intelectuales críticos durante la década del 80, y las contradicciones del socialismo de mercado.
Textro traducido para Rebelión por Paco Muñoz de Bustillo.
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Es Noticia, Huaroc: Conflictos no contribuyeron a reducción de inversión - 20/08/2013 16:24:02
" Ideeleradio.- La desaceleración de la economía y la reducción de inversiones en el país no se deben a la existencia de los conflictos sociales, aseveró Vladimiro Huaroc Portocarrero, alto comisionado de la Oficina Nacional de Diálogo y Sostenibilidad (ONDS) de la Presidencia del Consejo de Ministros (PCM).Fue al ser consultado por la posibilidad de que la reducción del canon haya sido generada por la suspensión o la falta de licencia social de proyectos mineros.
"[¿Cuál es la evaluación que tienen?] Yo he oído durante estas semanas, hemos leído a todos, que hay opiniones de sectores que están responsabilizando la baja de las inversiones a los conflictos sociales. Yo le puedo asegurar que no conozco ningún caso. Empecemos por Conga, Conga continúa, el resto de los proyectos en Cajamarca están funcionando, están siendo financiados. El tema está en curso", expresó en el programa No Hay Derecho de Ideeleradio.
"Luego se habla de Cañaris. El proyecto Cañariaco no está en explotación ni siquiera en construcción; el proyecto Cañariaco está en la etapa de exploración. Acaba de concluir la segunda etapa de la exploración que ha sido exitosa, la mesa de desarrollo continúa. El problema de Cañariaco es que la empresa, que es una junior, una empresa pequeña, está buscando socios en el mundo para lograr captar más capitales para iniciar la etapa final de la exploración y, sin duda, lo que vendrá después, previa licencia social de las comunidades. Por lo tanto, es un proyecto que no está generando ingresos", comentó.
Quellaveco no está en manos del Gobierno
Asimismo, explicó que el proyecto Quellaveco, ubicado en la región Moquegua, no está generando ninguna conflictividad en la actualidad y, por el contrario, estimó que en los próximos meses se conocerá su viabilidad. Sostuvo que esta iniciativa minera no está en manos del gobierno ni del Gobierno Regional de Moquegua.
"[¿Los conflictos sociales no han generado ningún retraso en la inversión que afecte la economía?] Yo le puedo asegurar que no conozco uno, si me demuestras uno con mucho gusto. Quellaveco, por ejemplo, no está en las manos de decisión del gobierno ni del gobierno regional [de Moquegua]", refirió.
"No sale porque la empresa es una multinacional en el mundo, muy grande, que tiene intereses en diferentes partes del mundo y ha considerado y está evaluando; ojo no hay una respuesta oficial, está evaluando si es rentable para ellos iniciar ahora o mañana, en unos años más, la explotación Quellaveco. Nosotros confiamos que eso puede definirse en los próximos meses, pero está en manos de la empresa. No tiene que ver nada con la conflictividad de la zona", acotó.
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Es Noticia, PROBLEMA EN BRASIL ES EL NEOLIBERALISMO DISFRAZADO DE POPULISMO - 01/08/2013 9:04:00
" En Brasil no basta un simple cambio de políticas públicas.Efrain Chury Iribarne: Tenemos muchos temas hoy, si te parece comenzamos con Brasil que vive una situación de agitación popular realmente fuerte.
Petras: Sí, es muy importante discutir de Brasil porque tiene implicaciones para todos los países de América Latina que combinan un tipo de populismo con neoliberalismo. Hace más de 6 años yo escribí sobre los primeros años de gobierno de Lula enfatizando la continuidad entre su política económica y las expresiones populistas que él articulaba.
En realidad, Brasil sigue la política de privatización del enfoque sobre el modelo agro minero, con enormes proyectos que no tienen nada que ver con las necesidades populares y todo disfrazado bajo una imagen de Lula como amigo de los pobres y los programas supuestamente anti pobreza. Ahora, mientras Brasil acumulaba enormes recursos económicos a partir de los altos precios de las materias primas, muchos académicos pensaban que los programas anti pobreza están llevando a mucha gente a la clase media y con el gasto de los consumidores eso formaba un nuevo proyecto progresista. Pero en realidad lo que estaba pasando en Brasil era una enorme concentración de ganancia, una enorme acumulación de riqueza y mucho pasaba directamente a las multinacionales y a las cuentas externas. Hemos visto como en Nueva York, en Florida, en Miami, los brasileños venían comprando departamentos de un millón, dos millones de dólares.
Pero los progresistas, los académicos propagandistas del régimen como Emir Sader decían que realmente Lula -y después Rousseff- formaron un nuevo modelo progresista que combinaba bienestar social con crecimiento económico. En realidad mientras algunos ingresos aumentaran el estándar de vida, sin embargo la vida cotidiana se estaba deteriorando. Es decir que si mirabas el ingreso del pobre, aumentó en un 20, 30% en términos nominales, pero los gastos para vivir, las condiciones de vida, los hospitales, el transporte, las escuelas no recibieron subvenciones. Las subvenciones fueron a tres lados: primero al sector agro minero que era el motor de crecimiento -exportaciones de minerales, petróleo y agricultura, soja, carne,; por otro lado los enormes gastos en proyectos que beneficiaban los grandes contratistas; y tercero a partir de los contratos en los mega proyectos una enorme explosión de corrupción.
Esa coexistencia entre corrupción, enriquecimiento y la incapacidad de atender las exigencias populares queda latente por muchas razones. Por razones de la mistificación de Lula como demagogo populista y después con Rousseff con la esperanza de que ella podría por lo menos eliminar la corrupción que estaba fuertemente ubicada en todos los niveles del gobierno y del partido.
Sin embargo, se acaba la paciencia, el gobierno involucrado con enormes gastos multimillonarios para el mundial de fútbol, los juegos olímpicos, la gente no aguanta más. Pero pensar que sólo eran los 20 centavos de aumento del transporte es una de las cosas más ignorantes, y pensar que sólo es por mejoras en los servicios públicos también es falso.
Es el conjunto del sistema, la construcción de una economía, donde toda la riqueza y todas las subvenciones están concentradas en una pequeña elite agro minera y los banqueros y contratistas que se benefician de este proyecto. El problema es sistémico, no es por un simple cambio de políticas públicas, es la estructura de poder que está influyendo sobre las políticas de Lula y Rousseff, la estructura que concentra poder en los grandes agro negociosos, dueños de minas como Vale de Doce, y otras empresas
EChI: ¿Qué le han parecido los resultados de la reunión del Grupo de los 8 que tuvo como centro el problema de Siria?
JP: No resolvieron nada en serio. Porque en realidad los países de Europa y Estados Unidos estaban canalizando armas y dinero, junto con las monarquías del Golfo, hacia los terroristas, eso ya lo sabemos. Ahora hay una escalada, están entregando armas más pesadas a los terroristas.
La clave de la reunión es el fracaso de negociar un trato de libre comercio entre Estados Unidos y Europa. Hay tanta discrepancias sobre diferentes sectores económicos que no quieren abrir el mercado, el conflicto entre Francia y Estados Unidos sobre los medios de comunicación y la independencia cultural, las subvenciones norteamericanas a la agricultura, las prohibiciones en Europa contra Monsanto y las químicas que están involucrados en diferentes productos norteamericanos; esto sí fue un enorme fracaso.
El hecho de que llegaran allá y que no pudieran firmar ningún acuerdo sobre la gran crisis europea y el estancamiento norteamericano, es notable. Insistir ahora sobre lo que arreglaron con respecto a Siria me parece una indicación de que son incapaces de superar la crisis económica y simplemente postergaron cualquier decisión para el futuro
EChI: Petras recién mencionabas Monsanto, el otro día recibió un premio muy importante ¿cómo consecuencia de qué recibió ese premio?
JP: No sé a que premio te refieres... Pero Monsanto tiene mucho poder económico, tienen directores involucrados con todos los sectores económicos, enorme influencia en los medios, en los gobiernos y también con los grandes productores en el campo. Entonces es un complejo financiero químico agricultor y siempre puede conseguir cualquier premio en cualquier contexto.
El hecho es que hay una conciencia cada vez más amplia y profunda del daño que Monsanto produce con los químicos, las fumigaciones y la química en la comida. Y también el hecho que tratan de imponer las semillas transgénicas que pueden costar a agricultores pequeños y medianos una enorme pérdida de ingresos.
Yo creo que Monsanto es el principal enemigo de muchos agro ecologistas en este mundo que vivimos. En Europa estos tienen tanta fuerza que limitan la aplicación de las semillas de Monsanto. El eje de Monsanto está en Norteamérica, en Estados Unidos, en Canadá, en México, y en Inglaterra también. El problema es que cuando la gente aprende es demasiado tarde y por eso Estados Unidos tiene problemas al exportar carne y diferentes granos a muchos países. Tratan de decir que es un problema de proteccionismo, cuando es un problema de Salud.
EChI: Pasemos a las denuncias de espionaje, el denominado "caso Snowden. ¿En qué está esto?
JP: Lo que pasa con Edward Snowden es que las revelaciones que hizo sobre el espionaje tuvieron enormes repercusiones en todo el mundo, muestran la proyección del estado policíaco interno hacia el mundo. No es simplemente para recopilar información sobre las comunicaciones internacionales, sino que utilizándola para arreglar la política norteamericana, consiguen información a través del espionaje que después utilizan en cualquier situación militar, económica, negociaciones, etc.
Más allá de eso, el señor Snowden, por su posición en la CIA y después en la Agencia de seguridad Nacional, consiguió el nombre de muchos agentes y las operaciones que realizan a lo largo y ancho del mundo. Pero de eso no se habla hasta ahora.
Es por eso que Estados Unidos entró en pánico y está desesperado por capturarlo y silenciarlo de cualquier manera, ya sea encerrándolo en la cárcel o incluso matarlo. También por eso se puso un alto precio a su captura, amenazando con romper relaciones con los países que le ofrezcan refugio como perseguido político. Empezando por China, a quien amenazaron que si no lo entregaba sufriría las consecuencias, ahora lo mismo con Rusia, tratan de presionar para que se lo entreguen. Y Rusia obviamente no va a entregarlo pero tampoco le da el asilo.
El asunto pasa a ser qué país lo acogerá, y surge la idea de América Latina. Se ha comentado que puede ir a Cuba en tránsito a Venezuela o Ecuador. Ahora, el caso es que Cuba está tratando de mejorar sus relaciones con Estados Unidos y Venezuela también, y sabemos que Venezuela no tiene el mejor antecedente en cuanto dar asilo a refugiados, ya que han entregado a Colombia personas sospechosas de estar con las FARC. Por tanto queda Ecuador, donde el gobierno de Rafael Correa es muy estable, no tiene el tipo de oposición que existe en Venezuela y además, el gobierno ecuatoriano ha dado refugio a Julián Assange y mantiene sus principios firmemente.
Hay que reconocer que mundialmente e incluso en gran parte de los Estados Unidos, el señor Snowden es un héroe, es una persona que tuvo el valor de denunciar toda la maquinaria de espionaje y las represalias que el gobierno estadounidense puede tomar a partir de las informaciones que consiguen a través del espionaje.
También descalifica las denuncias del gobierno de Estados Unidos de que está bajo ciber ataques. Ahora la gente dice "qué ridículos (el presidente estadounidense Barack) Obama y (el secretario de Estado, John) Kerry que denuncian todo eso mientras son ellos los más grandes ciber agresores en todo el mundo.
Por tanto, todo esto ha desprestigiado mucho a Estados Unidos, ha demostrado que no tiene nada que ver con la defensa de la libertad de Internet ya que es el primer violador y Snowden ha jugado en eso un papel muy importante.
EChI: ¿En qué otro tema está trabajando?
JP: Bueno, estoy terminando un análisis sobre cómo los políticos presidenciables norteamericanos logran ser elegidos. Y hay que ver aquí que lo que importa no es lo sustancial en la política, no es la política económica lo que influye en la campaña electoral. Aquí en Estados Unidos todos los candidatos tratan de adoptar un tipo de populismo de Wall Street, hablan con un acento populista, caminan sin corbata aunque con diferentes estilos.
Por ejemplo, Jimmy Carter habló mucho de los derechos humanos, de los presos políticos en Argentina o Chile, mientras apoyaba a (Anastasio) Somoza (en Nicaragua); mientras lanzó una agresión junto a los yihadistas en Afganistán, matando a miles de personas y lanzando la segunda guerra fría. Ronald Reagan, tocaba la guitarra y hablaba como un vaquero de los westerns de Hollywood, mientras apoyaba baños de sangre en Guatemala con Ríos Mont. Y Bill Clinton fue a las Iglesias negras, mientras aplicaba recortes federales al Presupuesto eliminando los beneficios sociales a las madres jefas de hogar y lanzó guerras "humanitarias en Yugoslavia.
Y podríamos repetir al gran maestro de toda esta demagogia, que es (Barack) Obama, que promete terminar con las guerras y en cambio las multiplica; y sigue presentándose como el gran libertador negro mientras que fue el que lanzó más guerras y agresiones bélicas contra el pueblo africano que cualquier otro presidente; y el que multiplicó por cinco a los encarcelados mexicanos que cruzan las fronteras, comparado con lo que hizo George W. Bush.
Entonces, hay que entender que en el tema del engaño, lo que nosotros llamamos "confidence man o sea el tramposo, el que defrauda a la gente diciendo una cosa y haciendo lo opuesto, Obama ha superado a todos los que hemos tenido en los últimos 40 años. Es un maestro de la mistificación. Pero cada vez más la gente entiende que es un fraude, lo que falta ahora es ver como formalizar esta denuncia y desenmascararlo.
Extractado por La Haine
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Es Noticia, APUNTES SOBRE LA PAZ EN COLOMBIA: ¿VOLUNTARISMO O SENTIDO HISTÓRICO? - 11/07/2013 4:07:05
"(Rebelión). "El conflicto que hoy enfrentamos tiene profundas raíces, deviene de años, de siglos, de resistencia (…) Pero sobretodo deviene de la forma en que se construyó el Estado colombiano, a través de la guerra, del exterminio, del despojo (…) por eso decimos que en Colombia existe un conflicto social y armado, social por las causas estructurales y armado porque la guerra es la forma específica en que en los últimos 40 años se construyó, al menos hegemónicamente, la política (…) El conflicto armado no es ajeno a las causas por las cuales luchamos; y aunque la degradación del mismo ha hecho que una parte de la expresión insurgente se rija por las lógicas militaristas y autoritarias, es más perversa la lógica del Estado que ha ubicado en la guerra la justificación de su estrategia para continuar excluyendo la población y arrebatando hoy más que nunca nuestros recursos naturales"("Memorias de la Tercera Mesa Nacional Indígena de Paz y Derechos Humanos", CNIP, 2006, pp.71-72.)
Referirse a la historia del conflicto social y armado es algo a lo que la oligarquía colombiana tiene verdadera repugnancia. Esta discusión ha sido erradicada de los curriculums escolares y los medios reproducen una visión según la cual el presente no tiene relación alguna con el pasado. Las insurgencias "alguna vez" tuvieron ideología o respondieron a las dinámicas de la lucha del campesinado; ahora es diferente, son "bandoleros", "narcoterroristas". Afirmaciones que son dadas de antemano como ciertas, incuestionables, machacadas hasta la saciedad. Así vivimos en un presente sin pasado, en una realidad de "generación espontánea"; o en el mejor de los casos, vivimos en un presente, que, curiosamente, no se explica por su pasado, el cual sería ajeno y distante.
¿Puede abordarse la discusión del conflicto (y consecuentemente de la paz) de manera ahistórica? Pues lo vemos muy difícil. Porque al centrarse en un presente sin pasado desconectamos la violencia política y social de Colombia de sus raíces. Lo cual obstaculiza la identificación de las causas estructurales que la ocasionaron ,acto totalmente necesario para identificar, a su vez, las transformaciones estructurales que se precisan para poder superarlas. La paradoja que tenemos es que hay un proceso de paz andando, lo cual de por sí debería ser un reconocimiento de que hay cosas que andan muy mal en el país de hace mucho tiempo, pero en el cual no se toca en el discurso de la oligarquía ni de los medios, las "causas" de la rebelión de los insurgentes. La discusión de la agenda de paz se pretende mantener en temas meramente técnicos, para lograr así lo que se llama una paz exprés. Como si un conflicto de seis décadas se solucionara con formulitas mágicas sacadas de la manga.
Desde el punto de vista popular, el conflicto tiene un origen, tiene causas estructurales, y tiene una trayectoria. Su pasado se concatena necesariamente con el presente. En el pueblo de Macondo, son elementos del pueblo, irreductibles, los que recuerdan las insurrecciones del coronel Aureliano Buendía y la masacre de los trabajadores bananeros, mientras desde la institucionalidad se inocula la plaga de la amnesia.
Es fundamental traer al debate dos elementos cuando se trata de hablar del conflicto social y armado, y consecuentemente, de las posibilidades de superarlo. El primero, son los orígenes sociales del conflicto en la lucha agraria y en la dinámica concreta de acumulación por despojo violento por parte de los poderosos. El segundo elemento, es la tradición secular de exclusión y represión como respuesta privilegiada (casi exclusiva) a las demandas populares desde el aparato del Estado. Estos dos elementos son claves a la hora de explorar las posibilidades de terminar el conflicto armado y no es casual que se hayan convertido en ejes centrales dentro de la agenda de La Habana (los ejes agrario y de participación política). Estos elementos, conjuntamente con el de las garantías para la insurgencia una vez desmovilizada, deben ser abordados con sentido histórico y no desde una óptica puramente voluntarista. Es decir, no se trata de que la oligarquía asuma "compromisos" sino de desmontar las estructuras sociales que producen y reproducen la violencia oligárquica en Colombia.
Paz ¿con justicia social? Lucha de clases y despojo
Es importante precisar que cuando hablamos de paz con justicia social, no queremos decir que estos dos son elementos que existen en paralelo. No queremos decir que, aparte de querer la paz, también sería chévere tener justicia social. Ni tampoco queremos decir que una vez alcanzada la paz, la justicia social caerá mágicamente como maná del cielo. Lo que queremos decir es algo muy diferente: es que para que haya paz, debe haber justicia social, es decir una transformación profunda de las estructuras de la sociedad en beneficio de los sectores tradicionalmente marginados, explotados, oprimidos y violentados. Esta concepción de la paz no es una particularidad del izquierdismo criollo sino que se asienta en una larga tradición filosófica y política. El mismo Ghandi decía que la pobreza es la peor forma de violencia, una violencia de carácter estructural. Sin embargo, en Colombia esta definición de paz no tiene asiento exclusivamente en preferencias de corte filosófico sino que en la realidad concreta de la lucha de clases.
Desde luego, los socialbacanos de todos los pelajes nos dirán que una cosa no lleva a la otra. Que la existencia de pobreza, desigualdad y miseria no significa mecánicamente que haya conflicto armado. ¿No se cansan de señalarnos que en toda América Latina hay miseria y que solamente en Colombia persiste, tan intensamente, el conflicto armado?
Y tienen razón; en nuestra sociedad nada es mecánico. Pero la socialbacanería revela, en la manera en que formula su argumentación, su falta de sentido histórico así como su nula consideración de las realidades concretas de Colombia, las que ignoran olímpicamente, prefiriendo basar sus juicios en generalidades jurídico-legales. Más allá de lo cuestionable que puede ser disociar tajantemente (contra toda evidencia empírica) desigualdad y pobreza de violencia (la cual no es reducible al componente armado), lo preocupante es su ignorancia deliberada sobre las causas estructurales del conflicto armado: particularmente, sobre la dinámica del despojo.
No hay excusas para esta ignorancia deliberada y consciente. No la hay, porque no estamos ante un fenómeno ignoto, oculto, sino a una dinámica que ha sido suficientemente estudiada y analizada por múltiples académicos e investigadores. Se ha escrito volumen tras volumen sobre este proceso de acumulación por despojo, incluidos trabajos magistrales por parte de Alfredo Molano, Catherine Legrand, Nazih Richani y muchos más, que han analizado esta dinámica a nivel tanto nacional como regional. Es bien conocido el ciclo de despojo de tierras propiciado mediante la violencia hacendada, que utilizó para tal fin las fuerzas del Estado, tropas paramilitares y el enfrentamiento entre campesinos mediante la agitación de la confrontación interpartidista liberal-conservadora. Es bien conocido que este proceso implicó que millones de personas fueron expulsadas de sus tierras, las cuales se desvalorizaron y luego re-valorizaron, mientras que, a la vez, otros tantos ampliaron la frontera agrícola como colonos. Después como continuación del ciclo permanente de despojo, los grandes propietarios y ganaderos les arrebataron las tierras a los colonos, mediante artimañas legales o mediante la violencia directa.
En la fase de la globalización neoliberal, esta misma lógica del despojo va de la mano de la agroindustria y de los megaproyectos, sobre todo los minero-energéticos-extractivistas. Esta dinámica de la acumulación por despojo violento que el Capital multinacional ha comenzado a implementar en numerosas comunidades rurales en la lucha mundial por recursos cada vez más escasos, tiene una larga trayectoria en Colombia, en donde ha habido un continuum entre el modelo rural hacendado y los intentos de modernización oligárquicos. Aunque se modifiquen algunos actores, la lógica permanece y, con ello, se mantiene la dinámica íntima de despojo y resistencia que subyace al conflicto social y armado en Colombia. Romper esta lógica de acumulación y despojo, es el sentido preciso que tiene la justicia social que frecuentemente acompaña al vocablo "paz" en Colombia. En pocas palabras, como la lógica de acumulación violenta tiene bases materiales, es indispensable trastocar al latifundismo que está en su misma raíz.
La violencia como respuesta privilegiada del Estado a las demandas populares
El poder de esta clase latifundista y la dinámica de acumulación por despojo han dado origen a un determinado tipo de Estado, cuya marca es la exclusión. Por esta razón, se ha establecido como pauta el rechazo a cualquier demanda popular, las que en lugar de ser solucionadas o acomodadas, son respondidas con una violencia extrema, en la que actúan fuerzas oficiales o paraestatales. Bien es cierto que todo Estado es un aparato de dominación de clase y no fruto de un idílico pacto social, como lo afirma engañosamente la teoría liberal del derecho; como tal, todo Estado reprime y representa el punto nodal de las fuerzas represivas al servicio de la clase dominante. En el caso colombiano, la represión, sin embargo, se ha vuelto rutinaria y ha bloqueado incluso el desarrollo de reformas que en la mayor parte del mundo han sido logradas por medios pacíficos, precisamente, porque no ponen en riesgo la existencia del modelo económico capitalista. El Estado colombiano, hecho a imagen y semejanza de la oligarquía que lo parió, es manejado como una hacienda, donde el patrón manda fusta en mano y gruñe cuando escucha algo que no es de su agrado. Por ello, la violencia en Colombia (en su dimensión tanto real como simbólica) no es un factor excepcional sino cotidiano que atraviesa todas las esferas de la vida social.
El bloqueo de los canales para la reforma social y el privilegio al uso la fuerza en el ejercicio del poder lo constatamos a diario, en cada protesta social, por inofensiva que ésta sea. Esta dinámica represiva es un elemento fundamental para entender el surgimiento de la resistencia armada en Colombia, a partir de grupos de autodefensa campesina que se organizaron para enfrentar los atropellos constantes del régimen y de los hacendados. Dentro del revisionismo histórico propiciado por los grupos en el poder, esta historia -necesaria para entender el presente- es puesta de cabeza y a los grupos paramilitares (al servicio del régimen y de los hacendados) se les ha investido maliciosamente con el título de "autodefensas": el victimario ha terminado haciéndose pasar por víctima. En realidad son los actuales movimientos guerrilleros los que tienen su origen firmemente clavado en los grupos de autodefensa campesinos de los "40 y "50.
Sin ir más lejos, en estos momentos se puede constatar la respuesta brutal del ESMAD y del Ejército a la protesta legal, pacífica y constitucional de los campesinos del Catatumbo. Este hecho nos da una lección clarísima de las fuerzas sociales y de la dinámica de violencia oficial que ha impulsado a sectores del campesinado a la violencia revolucionaria, sea espontáneamente o mediante la vinculación a las filas insurgentes. ¿Qué puede ser más legítimo que el pliego petitorio de los campesinos de Catatumbo? ¿Cómo justificar ese ejercicio cruel y desmedido de la violencia del Estado, sino mediante temerarios e infundados señalamientos? El padre Javier Giraldo relata un diálogo que sostuvo en Santander, cerca de Barrancabermeja, con un campesino, quien le confesaba que después de sistemáticos abusos y vejaciones del ejército, y ante la inacción de las autoridades, "había tomado la decisión irreversible se sumarse a la guerrilla". Relata Giraldo de manera reflexiva:
"Me encontraba ante un hombre que había pagado elevadas cuotas de sacrificio para demostrar el valor de las luchas no violentas pero ahora su esperanza estaba destrozada. ¿Qué alternativa presentarle de lucha, que él ya no hubiera intentado con resultados frustrantes? Quise hacerle ver que tampoco en la guerrilla iba a experimentar éxito alguno y más bien le esperarían profundos sufrimientos y sinsabores. Él me respondió que eso bien lo sabía, pero que sólo buscaba morir con dignidad, pues de todas maneras lo iban a matar" [1].
No es saludable, más aún en medio de una negociación de paz, ignorar la violencia institucional que impulsa al campesinado a la respuesta violenta, primero como mera autodefensa, después (ante la persecución por parte del Estado hacia sus refugios en Riochiquito, El Pato, Guayabero y Marquetalia), con el fin estratégico de presionar transformaciones sociales. Ello sólo beneficia a los que usufructúan del ejercicio exclusivo del poder a la vez que esgrimen el argumento falaz de la "democracia" asediada. Mientras tanto, desde los medios de comunicación condenan la supuesta "irracionalidad" de unos alzados en armas que no tienen de su lado, supuestamente, ninguna razón, ni más motivación que su maldad congénita o una inclinación criminal innata. Lo cierto es que no hay tal irracionalidad: la razón de los alzados en armas es la racionalidad maquiavélica de quienes detentan el poder mediante el ejercicio casi exclusivo de la fuerza.
La cuestión de las garantías (o el cuento del sapito y el escorpión)
Un elemento clave que ronda las negociaciones es el tema de las garantías para la participación política de la insurgencia. ¿Es suficiente un compromiso del Estado de no eliminar a los insurgentes o a los miembros de la oposición? ¿De qué sirvió ese compromiso en 1986 cuando se desencadenó el genocidio de la Unión Patriótica mediante la operación "Baile Rojo", orquestada desde las altas cúpulas de las fuerzas represivas del Estado? ¿De qué sirvieron las garantías cuando se consumó, por parte del Ejército y las AUC, la matanza espantosa contra organizaciones y personas que participaron, de buena fe, en las audiencias públicas del Caguán durante el proceso de paz de 1998-2002? ¿De qué sirven hoy las promesas del gobierno nacional cuando desde ya estamos viendo que a las organizaciones y personas participantes en los Foros Agrario y de Participación Política, auspiciados por la mesa de negociaciones de la Habana y el PNUD, se les ataca, persigue, estigmatiza, asesina y desaparece?
La discusión de las garantías debe ser sacada de esa matriz voluntarista según la cual basta que el Estado más criminal del hemisferio, sencillamente, prometa, cruz pal cielo, que ahora sí, ya no matará más opositores ni ex guerrilleros, como lo hicieron en los 50, en los 90, es decir, en todos los procesos de negociación previos.
Entender el problema de las garantías de esta manera, es una burla porque se parte de la base de que en Colombia existe una "democracia", con defectos, pero democracia a fin de cuentas. Una democracia en la que las estructuras están bien, pero la gente ha hecho "vainas malucas" sólo porque estamos en guerra. En una democracia no existen leyes que criminalizan la protesta social, ni semejante despropósito como el fuero militar que permite la agresión letal e indiscriminada contra la población, ni mucho menos, se exterminan partidos, sindicatos y movimientos completos. En una democracia, no se espía, vigila y controla a los ciudadanos con una red de informantes de cerca de dos millones y medio de personas, red que hasta tiene alcance internacional. En Colombia, aún en presencia de ciertos formalismos democráticos, no hay tal cosa, ni siquiera en el sentido más conservador y burgués del término. Lo que existe es un régimen excluyente, de fuerza, que ha privilegiado históricamente la violencia como respuesta única a la menor protesta. Un régimen inflexible, incapaz de asumir la menor reforma, y cuyo cambio más significativo en las últimas décadas fue su mutación de una república oligárquica tradicional en un régimen mafioso y paramilitarizado.
Teniendo esta perspectiva, ¿puede considerarse el tema de las garantías para la participación política, como un asunto de mera voluntad de la clase dominante? ¡Como si la cuestión fuera un asunto de voluntad! No me cabe la menor duda que aún entre lo más rancio de esta oligarquía genocida, hay personas de buena voluntad. El carácter criminal de esta oligarquía no depende de las inclinaciones más o menos psicopáticas de tal o cual oligarca matón. Depende de la misma dinámica de la acumulación por despojo que ya hemos descrito. Por ello discutir las "garantías" es una cuestión hasta casi que superflua. Lo que se debe discutir es la apertura de espacios políticos, transformaciones profundas al ejercicio y las estructuras de poder, el desmonte del latifundio ,base material del paramilitarismo y de la república oligárquica-, etc.
Si no es así, aunque tengamos todas las garantías, compromisos y actas de buena fe por parte del Estado colombiano, se volverá a repetir el ciclo de genocidio que ya conocemos. Es como el cuento del sapito y del escorpión: se trata de la naturaleza de los actores en este proceso. Es por ello que los cambios de fondo no son algo que, algún día en un lejano futuro, se producirá cuando haya paz y la insurgencia se haya incorporado al actual sistema "democrático". El momento de los cambios es y debe ser ahora, y el pueblo movilizado debe ser la columna vertebral que articule este proyecto de transformación radical que necesita el pueblo colombiano. Y que si no es radical, servirá de bien poco. Pues como se dice en criollo, el cáncer no se cura con aspirinas.
NOTAS: [1] Javier Giraldo sj. "Colombia, esta democracia genocida", 1994, Ed. Cristianisme i Justícia, p.38.
(*) José Antonio Gutiérrez D. es militante libertario residente en Irlanda, donde participa en los movimientos de solidaridad con América Latina y Colombia, colaborador de la revista CEPA (Colombia) y El Ciudadano (Chile), así como del sitio web internacional www.anarkismo.net. Autor de ""Problemas e Possibilidades do Anarquismo"" (en portugués, Faisca ed., 2011) y coordinador del libro ""Orígenes Libertarios del Primero de Mayo en América Latina"" (Quimantú ed. 2010).
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Interesante, ¿Eres un talento exportable en tu organización? - 21/12/2012 0:14:05
"En el entorno actual, considerando la desaceleración de la economía mundial, las organizaciones, desde hace algunos años, han comenzado a replantear su estrategia de movilidad para su talento de alto potencial. En este contexto, aparecen algunas preguntas por responder: ¿Por qué son necesarios los programas de movilidad? ¿Cuál es la propuesta de valor que agrega a la organización? ¿De qué manera desarrolla nuestro talento ejecutivo?Sin embargo, la realidad es que las empresas multinacionales seguirán utilizando las asignaciones internacionales como una forma para expandirse a nuevos territorios y mantener la competitividad en los mercados existentes. Un punto de alerta a considerar es que el costo de estas asignaciones seguirá siendo un problema. Las asignaciones de largo plazo en el extranjero se están utilizando cada vez más sólo para enfrentar necesidades estratégicas, y en el caso de las asignaciones de corta duración enfocados para la formación y desarrollo de experiencia críticas de aprendizaje, proporcionando conocimientos especializados en manejo de equipos para proyectos de carácter regional y enfrentar las necesidades específicas de clientes y consumidores.
En este escenario, imagínese usted que ha tenido una carrera rápida y ascendente, ha experimentado diferentes movimientos de manera local y está buscando desarrollar un liderazgo exponencial a nivel regional. Sin embargo, salir del país no es un proceso muy fácil y representa una inversión muy alta para las corporaciones. Cada país, hablando en el caso de Latinoamérica, mantiene su propia realidad relacionada a la apertura de sus mercados para recibir talento internacional.
¿Qué impulsa a las empresas a recibir o expatriar talento? La apertura de nuevas operaciones representa el 46% de los casos; plan de carrera-desarrollo de líderes, 43%; conocimiento técnico no disponible en la organización, 34%; y mejorar el desempeño, 34%. Sin embargo, irse a otro país requiere un plan, según Mercer:
Antes de la asignación: curso de idiomas, entrenamiento cultural, ayuda para mudanza, visa y documentos, vivienda temporal.
Durante: vivienda temporal en el destino, auto asignado, ayuda para instalarse y abrir cuenta bancaria, idiomas, membresías (a un club, por citar un caso).
Después: ayuda para vivienda, instalación, mentoring, entre las principales por mencionar.
Como vemos, la inversión por parte de las organizaciones es sumamente alta cuando toman la decisión de mover a su talento ejecutivo. Por esto tu rol en este proceso para ser seleccionado como talento exportable es considerar la flexibilidad como factor diferencial y estar dispuesto a movimientos que puedan parecer no necesariamente un crecimiento vertical, ya que probablemente lo que esté buscando la organización es comprobar tu habilidad para ver cómo te manejas en escenarios complejos, situaciones que puedan generar presión y tu capacidad de liderazgo para gestionar talento multicultural con formas de trabajar, organizarse y tomar decisiones de manera completamente distinta a tu forma de trabajar.
Adicionalmente, la habilidad para aprender de la experiencia y luego aplicar estas lecciones en distintas situaciones complejas permitirá al empleado posicionarse como talento potencial; y si lo relacionamos con resultados de desempeño, la posibilidad que se abran grandes oportunidades para ser considerado un talento exportable.
Los ojos de la organización estarán siempre detrás de ti para evaluar tu desempeño, la forma de cómo lideras y la capacidad para formar talento. Recuerde que su éxito profesional dependerá de cómo hace exitosos a sus empleados y los resultados tangibles producto de la experiencia internacional.
Suerte y bienvenidas sus experiencias
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Información: Ollanta Humala es un militar ambicioso y sin escrúpulos - 19/11/2012 15:27:20
" Se confirma reciente pacto de Humala con el aprofujimorismo en el Congreso, al votar unidos por la ilegal suspensión del parlamentario izquierdista Javier Diez Canseco.Los coqueteos de Ollanta Humala con la negra historia del fujimorismo en el país no pueden ser vistos como casualidades. La traición a las causas populares tiene una fisonomía cada vez más transparente. Al inicio del actual gobierno, pactada la continuación del proyecto económico neoliberal extremista, continuidad de las políticas de Alan García sin Alan García, mencioné que para lograr algo positivo a Humala apenas le quedaba recuperar la decencia nacional a través de una verdadera lucha anticorrupción. El Perú desde 1990 vive la fantasía de un cambio económico, político y social, y como toda fantasía una frágil esfera hecha añicos inmediatamente después de cada elección presidencial. La frustración del pueblo peruano es enorme, pues el Perú no consigue desprenderse de la putrefacción política, la corrupción y el libertinaje, lo que da pie a la edificación exitosa de movimientos de extrema izquierda vinculados a un Sendero Luminoso remozado. Con los votos de la izquierda, Alberto Fujimori se hizo del poder derrotando a la derecha oligárquica representada por Mario Vargas Llosa; su gobierno inició una dictadura neoliberal corrupta de proporciones inimaginables, violatoria de todos los derechos ciudadanos. Alejandro Toledo ganó las elecciones con los votos de la izquierda gobernando para Estados Unidos con la oligarquía y para la oligarquía. Alan García 2006, mediante el fraude del "cambio responsable" volvió a palacio de gobierno aplicando un programa neoliberal extremista al servicio de las empresas multinacionales, el imperialismo, la oligarquía y los sectores de la mafia narco-política.
Ollanta Humala inicia una carrera política motejada de "chavista" a través de los medios de comunicación parametrados por los grupos de poder. De presidente aparece el verdadero hombre, el militar ambicioso sin escrúpulos oculto entre las banderas del nacionalismo. Ayudado por las ONGs de la intelectualidad progresista se desprende de la línea divisoria latinoamericana del presidente Hugo Chávez y el ALBA; tímidamente se acerca al presidente Lula de Brasil anunciando la "Gran Transformación" en alianza con representaciones populares. La "Gran Transformación," programa neoliberal entibiado, sin ninguna reforma estructural de cambio político, económico y social, sirvió al objetivo de aglutinar a la cola de Humala a los sectores populares, sindicales y campesinos: el voto de la izquierda en el Perú. Una vez más la izquierda electoral coloca en palacio al presidente de la república, contra la mafia aprofujimorista-Kuczynski-Castañeda. El proclamado Ollanta Humala, saca su verdadero rostro entregando los sectores productivos, el ministerio de Economía y el Banco Central de Reserva a los grupos mafiosos y de poder oligárquico derrotados en las elecciones. Para contentar a las ONGs nombra de primer ministro a su financista, Salomón Lerner Ghitis, íntimo de la banca judía y del gobierno norteamericano. Con estos pactos directos abandona la "Gran Transformación" y a la "hoja de ruta" mientras la mafia bate palmas en la gran prensa parametrada por los grupos de poder.
A estas alturas, la configuración de un pacto mafioso Humala , aprofujimorismo levanta sus velos. Los millones de votos obtenido por Ollanta Humala para triunfar sobre la mafia de Kuczynski, Castañeda y el apro-fujimorismo, han sido vendidos en exclusiva a los derrotados. Se gobierna de espaldas a los sectores sociales de las ciudades, los sindicatos, el campesinado; conglomerado que le entregó la presidencia de la república. Los intelectuales progresistas de las ONGs insisten en que Humala fue capturado por la derecha bruta y achorada, los grupos de poder, cuando la verdad de todas las verdades es que metieron un Caballo de Troya en la izquierda. Debemos precisar, el presidente es un individuo de pocas luces intelectuales, es cierto, sin embargo, mantiene una línea política claramente reaccionaria y represiva, alineada con la casta política putrefacta. No cede a los "periodicazos," los utiliza estando de acuerdo con ellos. La salida del embajador Lynch fue cocinada por él con ayuda de El Comercio; boicotear el nombramiento de Javier Diez Canseco a la presidencia de la megacomisión investigadora de los "faenones" de Alan García fue una decisión tomada en palacio de gobierno, alineándose con la impunidad para los latrocinios al estado; proponer a que la familia Fujimori presente un pedido de indulto ilegal para un reo sentenciado a 25 años de prisión por crimenes de lesa humanidad salió de boca de Ollanta Humala; la ilegitima sanción al congresista Javier Diez Canseco fue una impúdica consigna impartida por la pareja Ollanta-Nadine Heredia a los congresistas nacionalistas para sellar un pacto con el apro-fujimorismo, un avance-sondeo de lo que podría ser un indulto presidencial al criminal Alberto Fujimori. No olvidemos que la mugre de la corrupción nunca se detiene, tampoco que los felones padezcan de remordimientos.
El militar Ollanta Humala instruido en la Escuela de las Américas cumple su función, lo felicitan; el al capitán represivo, violento y cruel, "Carlos" de la base de Madre Mía continúa cometiendo atropellos; el asesor militar del general fujimorista Cano Angulo de Arequipa, que le facilitó la aventura de Locumba, sigue prestando servicios a los Montesinistas y a la familia Fujimori; los privilegios de agregado militar en Francia y Corea otorgados por Alejandro Toledo, lo vinculan a la estrategia imperial del futuro, fue la primera vez que un "militar insurrecto" fue premiado; la lavada de manos en el alzamiento de Andahuaylas donde dejó en la estacada a su hermano Antauro, lo define en su auténtica personalidad. Con 26 muertos en su haber y centenares de heridos, debido a las órdenes de disparar a mansalva en las movilizaciones populares de protesta contra la imposición de proyectos usurpadores de tierras comunales, contaminadores del medio ambiente, Ollanta Humala, en 16 meses de gobierno esta definido, identificado, resuelto a aplastar a la izquierda peruana con todos sus colores, resuelto a la fusión de los restos del nacionalismo con la mafia aprofujimorista derrotada en las urnas.
En el Perú la paciencia está agotada, los hechos son los que cuentan, en el Ollanta Humala verdadero más son las sospechas que las certidumbres, más las mentiras que las certezas. La mayoría decente del Perú votó contra la mafia de ultraderecha representada por la japonesa Keiko Fujimori, con ello esperaba un cierto alivio a la vergüenza de soportar la podredumbre política. Hoy esa mayoría censura la estafa de la que es objeto. Humala hablaba de reivindicaciones sociales en su campaña electoral, ahora tacha a sus electores de agitadores radicales, de subversivos, de fomentadores de conflictos sociales. No cabe duda, este gobierno ligado a los grupos de poder multinacional y nacional, a la prensa parametrada que sirve a esos intereses, está de espaldas a los congresistas oficialistas, al pueblo que votó por él, y a los militantes nacionalistas. La deserción de Ollanta Humala es total, no tiene retorno, se confirma con el reciente pacto con el aprofujimorismo en el Congreso al votar unidos por la ilegal suspensión del parlamentario izquierdista Javier Diez Canseco. Aquí se confirma el ciclo "sui generis" de gobernar el país, pues la administración del estado cae en manos de quienes pierden las elecciones, gracias a la mafia de la corrupción, a la clamorosa ausencia de principios morales básicos en los gobernantes transformados en tránsfugas políticos, en dúctiles desertores.
Carlos Angulo Rivas es poeta y escritor peruano.
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